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ADN, del archivo al diagnóstico

Tras la medida de hacer estudios de ADN a los inmigrantes para probar sus vínculos familiares, tomada por el gobierno del primer ministro francés Nicolas Sarkozy, se perfila el método de selección adecuado al neoliberalismo. Contrariamente a las simplificadoras analogías al uso, sus criterios desestiman como irrelevantes los factores de raza, nacionalidad, rasgos físicos que el ADN no revela, para centrarse en la aptitud individual para la competencia. Los análisis de ADN registran datos de las personas y predicen sus potencialidades.

Es evidente que la instauración gubernamental de pruebas de ADN para el control de la inmigración apunta sobre todo a continuar la campaña de recuperación de electores del Frente Nacional, a tal punto esta estigmatización de los extranjeros tendrá un efecto insignificante (unos pocos cientos o miles de casos), sobre el fenómeno que se pretende controlar por esa vía. Pero además de este mínimo efecto previsible, cuesta comprender sobre qué bases ideológicas se apoyaría esta estrategia, dado que este gobierno, por su composición, está más abierto a la convivencia que todos los que lo precedieron.

¿No cabe ver en esta medida una temible herramienta de acostumbramiento al archivo genético, a imagen del Archivo Nacional Automatizado de Huellas Genéticas (FNAEG), y al extranjero como el eslabón más débil, propicio para la iniciación de esta práctica? Ya estamos identificados por medios biométricos (altura, color de los ojos y del cabello, huellas dactilares, iris, sistema venoso, etcétera); por el registro de nuestra imagen (televigilancia y, muy pronto, aviones espías no tripulados), pero también por nuestro comportamiento como consumidores -tarjetas de crédito, chips, identificación por radiofrecuencia (RFID), internet, GPS, etcétera- e incluso por nuestra gestualidad, que puede resultar equívoca para cámaras llamadas "inteligentes", sin omitir las técnicas reservadas para los más sospechosos (escuchas telefónicas, brazaletes electrónicos, etcétera). Todas estas medidas ya preocupan al Comité Nacional Consultivo de Ética 1. Sin embargo, Gran Hermano pide más.

 De la biometría a la genética 

El antropólogo Gérard Dubey señala que apenas un siglo después del advenimiento de la biometría, las señalizaciones evolucionaron desde un ser identificado socialmente, hasta el ser definido biométricamente. En efecto, a lo largo del siglo XX, la biometría pasó del estudio cuantitativo de los seres vivos a la identificación de las personas en función de características biológicas. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar, desde la llegada de la genética molecular, para definir a los seres genéticamente? ¿Y en qué difiere el criterio genético de los criterios biométricos clásicos?

Se sabe que los gemelos, que comparten el mismo ADN, muestran huellas dactilares diferentes, dado que éstas resultan de combinaciones entre factores genéticos y factores ambientales (llamados "epigenéticos").

Por lo tanto, la "reina de las pruebas", que para la Justicia es el ADN, no permitiría discriminar gemelos como sí lo hacen las huellas dactilares. Este caso, bastante poco frecuente, ilustra un inconveniente menor frente a la posibilidad excepcional que ofrece el ADN para identificar a un individuo, desde la etapa embrionaria y según signos inmutables que, por eso mismo, constituyen marcadores de filiación, cosa que los identificadores biométricos no están en condiciones de hacer.

De hecho, el famoso "desciframiento" del ADN no es más, por ahora, que una lectura elemental, pues las relaciones entre la constitución genómica particular de cada uno y sus parámetros fenotípicos (riesgo de enfermedades, caracteres fisiológicos, etcétera) son de tal complejidad 2 que este conocimiento es más bien de naturaleza estadística: las variaciones infinitas del ADN se comparan con las constataciones epidemiológicas. Por ejemplo, la mayoría de quienes muestran tal o cual particularidad en su ADN también se ven afectados por tal ventaja o desventaja. Se tratará, entonces, de definir probabilidades de riesgo en función de cada genoma 3 y de su exposición a determinados ambientes 4.

Esa estrategia de diagnóstico, por otra parte, permite ahorrarse la comprensión de los mecanismos moleculares que van de tal información inscripta en el ADN a las proteínas implicadas en tal función, tal carácter o tal patología. Sin duda, el recurso a la estadística, en la que ya se basaba la eugenesia de Francis Galton 5, sigue siendo la garantía científica de toda pretensión de predecir el devenir de un individuo.

 Eugenesia y liberalismo 

Conforme a esta tradición, y con la ambición de "optimizar" el aporte de las personas a una sociedad cuyo único sueño es la eficacia, cabe prever la irrupción de análisis sistemáticos de ADN que permitan tanto el archivo de los datos de las personas como la predicción de sus potencialidades. Se trata, sobre todo, de evaluar riesgos de enfermedades, pero algunos genetistas se esfuerzan en descubrir marcadores no patológicos (humor, sexualidad y hasta coeficiente intelectual).

Cuando estos "factores de riesgo" son detectados en el adulto, pueden justificar la adaptación de pólizas de seguro y ciertas prácticas de medicina preventiva. Descubiertos en el niño, pueden, además, sostener políticas de orientación escolar y luego profesional. Pero, descubiertos en el embrión (diagnóstico genético preimplantacional, DGP), sancionan un derecho a la vida tanto más frágil cuanto que hay muchos embriones disponibles. El pequeño número relativo (alrededor de cinco) de embriones obtenidos gracias a la fecundación in vitro impide todavía que el DGP responda a las angustias (o a los deseos) de los padres y a las "necesidades" de la salud pública (debe destacarse, sin embargo, que acaba de autorizarse la selección de embriones por riesgo de estrabismo en Gran Bretaña).

Cuando se domine la producción de óvulos por decenas 6, el DGP podrá responder al viejo sueño eugenésico de los "buenos nacimientos", adecuándose a los nuevos estándares de la bioética (consentimiento informado, promesa médica de salud, ausencia de violencia en las personas, etcétera).

Semejante horóscopo genómico, destinado a "poner la eugenesia al servicio del liberalismo" 7, debería ser válido a nivel estadístico (el de las poblaciones, el único que les importa a los sistemas económico o sanitario), aun cuando las predicciones se revelan menos confiables, o directamente equivocadas, para una persona en particular. Se trata de un programa acorde con la mística genética que se apoderó de nuestras vidas con la importancia desmesurada otorgada a los genes (que hasta controlarían la homosexualidad, según el presidente Nicolas Sarkozy); las prioridades dirigidas a la "genética molecular" para las investigaciones en biología y el éxito sostenido de las maratones televisivas a beneficio, a pesar de la persistente impotencia terapéutica o la inédita designación de un genetista como consejero presidencial. En efecto, antes que aprovechar los servicios de un climatólogo o de un especialista en energía, Sarkozy se aseguró el consejo del profesor Arnold Munnich, quien es además la eminencia gris de los análisis moleculares llevados a cabo para detectar patologías, en particular cuando se realiza la selección de embriones (DGP).

Hemos llegado a la identificación de las personas por pruebas de ADN para afinar el archivo biométrico de uso policial o judicial. Recordemos que la biometría siempre funcionó por el miedo, miedo al otro 8, y se generalizó sin ninguna oposición organizada, como por efecto de estupefacción, dando lugar a una verdadera atonía social. Entonces, "detalle" a detalle, se construye un mundo que podrá anunciarnos "Bienvenidos a Gattaca" 9... Y -por qué no- el cúmulo de los elementos identificatorios y de los elementos funcionales en un único carnet de identidad genética afectado a cada individuo. Es la misma cadena de ADN que corre desde la comisaría o desde el tribunal hasta el consultorio médico (medicina predictiva-preventiva), pasando por utopías terapéuticas ("genes medicinales") o industriales (plantas transgénicas), por las oficinas de aseguradoras (niveles de riesgo), por los departamentos de orientación escolar y profesional, y finalmente por el resurgimiento de mitos fabulosos (superhombre, clones, quimeras...).

Numerosos detractores de las pruebas de ADN -entre ellos quienes practican o son adeptos del DGP, manera inicial de identificar para seleccionar- evocaron "las horas más oscuras de la historia" o "la purificación por la raza" 10, sin ver que lo que aquí se juega es muy distinto, pero igualmente grave. Ya no se trata de caracterizar al individuo por su "raza", su aspecto o su nacionalidad, dado que estos parámetros, a menudo disponibles con los identificadores clásicos, no son revelados en una prueba de ADN. La economía neoliberal no tiene ninguna necesidad de estigmatizaciones raciales, tan empeñada está en descubrir los mejores elementos de cada comunidad humana y en rechazar aquellos que le parecen poco aptos para contribuir al "crecimiento competitivo", más allá del color de la piel de unos y otros. Se trata de una nueva clase de selección, tan detestable como la selección racial, entre los individuos.

El sentido de la aceptación de los extranjeros según el criterio "habilidades y talentos", o incluso de la conminación a "trabajar más para ganar más", se dirige al individuo más que a su comunidad, y corresponde al sueño del dirigente neoliberal de constituir una sociedad de individuos seleccionados por su competitividad.

  1. En su "Advertencia nº 98", del 31-5-07, el Comité Consultivo Nacional de Ética (CCNE) exige un "contrapoder" frente a la "generalización excesiva de la biometría".
  2. Un reciente estudio internacional sobre la expresión del genoma humano llama la atención sobre esta complejidad, y termina planteándose una pregunta que parecía estar resuelta: "¿Qué es un gen?". "The ENCODE project consortium", Nature, Londres, 14-6-07.
  3. Jacques Testart, Des hommes probables, Seuil, París, 1999.
  4. El Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (INSERM) lanzó recientemente un estudio ("SAGE") sobre las "interacciones entre factores ambientales y factores genéticos" en los establecimientos escolares de la región Champagne-Ardennes.
  5. El inglés Francis Galton (1822-1911), médico y estadístico, es el padre fundador de la eugenesia contemporánea.
  6. Jacques Testart, "Des ovules en abondance?", Médecine/sciences, n° 20, Montreal-París, 2004.
  7. Le Monde, París, 19-4-07.
  8. Así, en cinco aeropuertos de Estados Unidos, los pasajeros considerados "no peligrosos" pueden integrar el programa "Clear Registered-Traveler". Éste ofrece a 45.000 personas un modo de pasar rápidamente por los controles de seguridad, a cambio de un registro biométrico (huellas dactilares y escáner de iris) y un abono anual de 75 euros. Technology Review (edición francesa), nº 4, París, noviembre-diciembre de 2007.
  9. Película de Andrew Niccol (1997): en un mundo perfecto, Gattaca es un centro de estudios e investigaciones espaciales para jóvenes con un patrimonio genético impecable, gracias a su selección con el DGP.
  10. "ADN: le front du refus", Libération, París, 3-10-07.
Autor/es Jacques Testart
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 102 - Diciembre 2007
Páginas:30,31
Traducción Mariana Saúl
Temas Neoliberalismo
Países Francia