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Dinámicas franco-argentinas

"Todo es cierto, puesto que lo he inventado", escribió Boris Vian en prefacio a una de sus obras. Las relaciones entre Francia y la Argentina parecen presentar todos los ingredientes para escribir una novela: no faltan en dos siglos ni militares, ni escritores y viajeros, ni artistas, arquitectos y pensadores que no puedan ser los protagonistas de una ficción más vasta que abarque ambas orillas. La sensación de influencias, nutrida de clichés (un galicismo aceptado), articuladas en mitos individuales, de Santiago de Liniers a Jean-Paul Sartre, o colectivos, como Carlos Gardel, termina a veces por opacar las dimensiones de una realidad compleja.

Es el punto de partida para proponer este suplemento. Más que catálogo razonado de la presencia francesa en Argentina, que hubiese dado lugar a la mezcla de cuantificaciones y anécdotas, la intención es captar en varios textos la riqueza de una relación en constante cambio. Tres ejes estructuran esta visión, acaso más impresionista que fotográfica: cultura, empresa, sociedad.

Gregorio Weinberg apunta desde la historia a la pertinencia de un modelo de país; Silvia Hopenhayn habla del contexto e influencias de la literatura francesa. Alfredo F. Calcagno presenta la escuela francesa de la regulación económica, preludio a varias entrevistas que permiten situar desde ángulos complementarios algunos aportes en management de las organizaciones empresariales francesas. Pedro Sondereguer explica la influencia francesa en la ciudad-nación argentinas que, junto con otros ejemplos de cooperación en el ámbito urbano, en la enseñanza, en la vida asociativa comprenden diferentes aspectos sociales.

En una época en que la globalización parece que lo achatase todo, que fuese nada más que esa famosa nivelación por abajo, con similitud de hábitos, consumo de los mismos productos y pensamiento único a nivel mundial, la situación de dos culturas en contacto como la francesa y la argentina produce nuevos conceptos, revaloriza la producción de origen, crea nuevas maneras de hacer. También plantea problemas e interrogaciones nuevas. Tal vez mirarse en el espejo del otro sea un ejercicio pertinente, no para la importación de soluciones listas para usar, que no sobreviven a la diferencia de historias ni contextos, sino para nutrir la reflexión con una nueva mirada a los propios desafíos. No es un ejercicio fácil, pero "a veces es necesario alejarse de las cosas, poner un mar de por medio, para ver las cosas de cerca", tal como escribía Alejo Carpentier en su Concierto Barroco.

Autor/es Eric Calcagno
Publicado en Suplemento Francia - Argentina
Número de ediciónNúmero 13 - Julio 2000
Temas Mundialización (Cultura), Geopolítica
Países Argentina, Francia