Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Gritos en la Iglesia, susurros en el gobierno

Del mismo modo que las fuerzas armadas, los sindicatos y sectores empresarios, la iglesia católica no es ajena a las controversias que suscita la crisis argentina y el rumbo económico y social del actual gobierno. Sólo que en ella aún se oyen de manera predominante las voces de los sectores integristas, los mismos que trabajaron codo a codo con la última dictadura y mantienen sus posiciones opuestas al funcionamiento de las instituciones de la República.

Desde la asunción del gobierno de Fernando de la Rúa, ha habido una serie de hechos llamativos en el seno de la jerarquía eclesiástica, sobre todo por parte de sectores relacionados con el menemismo y de algunos miembros del episcopado comprometidos con la dictadura militar.

En momentos en que Argentina enfrenta una crisis económica y social que parece encaminarse a una crisis política, la iglesia católica mostró, por primera vez en mucho tiempo, abiertas disidencias entre los obispos.

La actual conducción de la Conferencia Episcopal Argentina puede ser caracterizada como "colaboradora y autónoma". Sin embargo las figuras más resonantes de los últimos tiempos son las vinculadas con posiciones integristas y retrógradas, como por ejemplo monseñor Raúl Primatesta1, actual Presidente de la importantísima Comisión de Pastoral Social del Episcopado; o el tristemente célebre monseñor Emilio Ogñenovich2, ex obispo de otra diócesis clave como Mercedes-Luján; o monseñor Jorge Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires y figura estrechamente vinculada al desaparecido monseñor Antonio Quarracino y de clara filiación menemista; sin olvidar al obispo de Lomas de Zamora, monseñor Desiderio Collino3.

En los conflictos de los últimos meses ha vuelto entonces al primer plano el integrismo, concepción que se remonta a la segunda mitad del siglo XIX que reacciona al embate de la secularización del liberalismo primero y del socialismo después y se resiste a restringir la religión al ámbito de lo privado o a la esfera de la conciencia individual4.

Se puede afirmar que uno de los temas de fondo de la disputa en el episcopado argentino es el carácter de la relación entre la iglesia como institución y el poder político: el grado de compromiso de la jerarquía católica con las políticas estatales -y su contraparte, el espacio de poder que el Estado cede a la iglesia- y como consecuencia de lo anterior la forma en que la iglesia se posiciona en relación con el oficialismo y la oposición, con las organizaciones de trabajadores, los representantes del poder económico y las Fuerzas Armadas.

En los años posteriores al Concilio Vaticano II, que coinciden con los de agudización de la protesta social y política en Argentina5, se verificaron muchas disidencias en esa institución vertical, jerárquica y tradicionalmente hermética que es la iglesia católica. En los últimos 25 años, en cambio, las voces discordantes son aisladas, a pesar de su especial sonoridad6 y tienen un signo diferente a las de los años ´60 y "70. En el pasado las voces anómalas reclamaban por la renovación eclesiástica, por el protagonismo del laicado, por la liberación. Durante la dictadura militar denunciaban las violaciones a los derechos humanos y reclamaban justicia. Pero en estos últimos meses se multiplicaron los ruidos confusos.

En el escaso tiempo transcurrido desde que se instaló el nuevo gobierno es evidente que la cuestión social se ha convertido en un tema prioritario para la política nacional7. Y el episcopado no ha quedado al margen.

Ante el escenario posible de un agravamiento de la crisis social, la iglesia avanza frente a un gobierno que parece quedarse sin recursos. Y ante la posibilidad de un nuevo protagonismo no hay unanimidad en la institución. Se pueden delinear algunas diferencias entre los obispos que son las que aparecieron claramente en los últimos meses: por una parte se perciben las embestidas de un sector del episcopado que ha sido caracterizado como neoconservador8, y los intentos de otro sector moderado, que es el que actualmente conduce la Conferencia Episcopal Argentina.

Hubo varios momentos en que los sectores integristas de la iglesia se posicionaron como resortes principales para lograr acuerdos: basta recordar la "mesa de consenso" impulsada por monseñor Primatesta desde fines del año pasado. Para Primatesta la iglesia debe jugar un rol central de mediadora entre intereses sectoriales, en pie de igualdad con el Estado y los sectores de la producción involucrados (sindicalistas y empresarios). La peculiaridad de esta iniciativa es que por un lado compite con los intentos del propio gobierno y, por el otro, no es vista con buenos ojos por el conjunto del episcopado ni por la Comisión de Pastoral Social. Parece incluso contradictoria con el papel que debe tener la iglesia según el propio presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Estanislao Karlic, u otros obispos importantes como monseñor Jorge Casaretto9, titular de Caritas. Tanto Karlic, como Casaretto, o el ex titular de Caritas, monseñor Rafael Rey, se encargaron de aclarar en reiteradas oportunidades durante lo que va del año que el rol de la iglesia debe ser el de garante del diálogo, pero de ninguna manera de mediación.

Ahora bien, la ofensiva encabezada por monseñor Primatesta con la "mesa de consenso" no es un hecho aislado. A eso hay que sumarle el duro Te Deum de monseñor Bergoglio10el último 25 de mayo en presencia de un Presidente de la Nación que no deja de dar muestras públicas de ser un católico practicante. Pero en ese crescendo de mayo el punto más alto fue el apoyo de Primatesta ("a título personal"), al acto de la CGT disidente contra el Fondo Monetario Internacional; al que se agregó el inesperado y encendido discurso del secretario del obispo y de la Comisión de Pastoral Social Guillermo García Caliendo durante el acto.

Este hecho provocó disgusto en el seno del episcopado y de Pastoral Social, que pidieron la renuncia de García Caliendo. Primatesta recibió a su vez una suerte de reconvención por parte del arzobispo de Mar del Plata en el cierre de las Jornadas de Pastoral Social, a mediados de junio.11

A partir de ese momento, las voces que más se escuchan son las de los obispos moderados. Primatesta parece haberse llamado a cuarteles de invierno, en tanto que es monseñor Casaretto quien lleva la voz cantante respecto del tema social. Durante el mes de julio el obispo de San Isidro recibió en la sede episcopal la visita del Presidente y de la ministra de Desarrollo Social Graciela Fernández Meijide. Fernando de la Rúa le solicitó cooperación y solidaridad ante la gravedad de la situación social y el aumento de los índices de desempleo12. Coherente con sus posiciones desde que asumió el gobierno de la Alianza, Casaretto resaltó que las soluciones a la crisis las debe proveer el Estado. Pero cabe señalar que, sólo dos días antes de la visita, el titular de Caritas había criticado por primera vez la eficiencia de las políticas sociales del gobierno.

Pareciera también que los obispos, tanto neoconservadores como moderados, adjudican a la iglesia católica un papel principal en la solución de las cuestiones sociales: si bien es el Estado el que debe implementar las políticas, éstas deben ser acordadas por el "cuerpo social", por los individuos y las organizaciones. Tanto es así en los hechos, que el llamado Grupo Productivo (integrado por la Unión Industrial Argentina, la Confederación Rural Argentina y la Cámara Argentina de la Construcción) elaboró un paquete de medidas económicas y sociales alternativas (que consensuó con la CGT oficial, la CGT disidente de Hugo Moyano y varias entidades de PyMEs)… que acabó presentando al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Karlic, quien aseguró: "estoy en lo mismo en mi provincia" (Entre Ríos)13.

Este hecho es importante porque podría marcar el inicio de estrategias más vinculadas con cierta representación corporativa, que podrían aumentar su impacto en medio de una crisis de credibilidad de la representación política.

Hay, sin embargo, una incógnita mayor: ¿qué es lo que está cuestionando la iglesia católica? ¿Al gobierno? ¿Al ajuste? ¿A los principios en los que se basa la política económica? ¿A los organismos internacionales? ¿A la deuda externa, que condena el Papa? ¿Al sistema capitalista?

Porque si bien se han oído voces de la iglesia clamando por la reducción de la deuda externa y condenando el neoliberalismo, también se han oído otras que insisten en la necesidad de respetar los compromisos internacionales. El mismo Primatesta, que apoyó el acto de la CGT contra el FMI, se reunió a fines de junio con la Asociación Católica de Dirigentes de Empresa, que se opone a la propuesta papal de reducir la deuda externa. Es importante señalar que la Doctrina Social de la Iglesia, que se autoproclama como superadora del capitalismo y del socialismo, propone opciones que no suponen el fin del sistema económico existente. Es en este sentido que la iglesia, auspiciando políticas de pleno empleo y de salario mínimo, lo que cuestiona en realidad es cierto salvajismo del modelo actual.

Pero la cuestión social no es el único asunto urticante. Hay otro par de temas que estuvieron en el primer plano en los últimos meses: la Ley de Salud reproductiva (que reglamenta un servicio de información y suministro de anticonceptivos para todas las personas en edad fértil) sancionada por la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires; y los Juicios por la Verdad sobre el tema de los desaparecidos. Si bien hubo movilizaciones de católicos contra la ley porteña, no se produjo un enfrentamiento institucional a la sanción y monseñor Bergoglio sólo hizo una declaración pública, bastante mesurada14. Pero respecto a los Juicios por la Verdad y la sustracción de niños durante la última dictadura militar, Bergoglio acepta que la Iglesia medie, en pos de la reconciliación nacional, por un nuevo "punto final"15.

Las misas políticas del Presidente

La historia reciente de las visitas presidenciales a Estados Unidos remite al ex presidente Carlos Menem jugando al golf con su par estadounidense George Bush. Pero algo ha cambiado: en la última visita de Fernando de la Rúa a Nueva York el hecho llamativo y difundido, además de las negociaciones políticas de los funcionarios de la comitiva oficial, fue la presencia del presidente y su esposa en misa, en la Catedral de San Patricio. A los pocos días hubo un revuelo en Egipto cuando De la Rúa volvió a solicitar ir a misa y tuvieron que buscar de urgencia a un cura argentino para satisfacer el pedido. Por último el Presidente participó de la multitudinaria procesión de la Virgen de Itatí y rezó pidiendo pan y trabajo para Argentina16. Antes, De la Rúa había llamado uno por uno a los legisladores porteños antes de la sanción de la Ley de Salud Reproductiva para intentar frenar la medida.

¿Por qué el presidente de Argentina aparece tan preocupado por hacer público algo tan privado como la fe? ¿Hay acaso un intento de contrastar su imagen con la del ex presidente, que se permitía frivolidades y ajustes al mismo tiempo que se autoproclamaba abanderado de los derechos del nonato? Se advierte que el actual gobierno pretende limar las asperezas con la iglesia a través de las manifestaciones públicas de fe del Presidente, pero también consultándola y recurriendo a ella. El riesgo es que se desdibujen los límites entre lo público y lo privado; que la fe íntima e individual del Presidente signifique la delegación de obligaciones públicas y colectivas del Estado.

Quizá el gobierno de Fernando de la Rúa intenta evitar los "errores" de Raúl Alfonsín, quien enfrentó a un mismo tiempo a tres sectores tradicionalmente poderosos de la política argentina: los sindicatos, la iglesia y las fuerzas armadas. Pero las relaciones de fuerzas han cambiado en los últimos diez años y éste es un dato a tener en cuenta, porque si bien la responsabilidad de un gobierno republicano es integrar a todos los sectores en la resolución de los problemas del país, esto no debe hacerse al costo de resignar sus funciones esenciales.

 

  1. Primatesta fue Arzobispo de Córdoba y Cardenal Primado de la Argentina. En 1979, cuando se produjo la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para investigar la situación de la Argentina, el Cardenal no sólo no permitió quelos familiares de los desaparecidos se reunieran con la CIDH en una sede de la Iglesia, sino que expresó que no estaba dispuesto a criticar al gobierno militar. Ver Emilio Mignone, Iglesia y dictadura, Página 12/ Universidad de Quilmes, Buenos Aires.
  2. Ogñenovich fue, por ejemplo, el que encabezóuna virulenta cruzada contra la ley de divorcio en 1986, proponiendo la excomunión de los diputados que votaran a favor. Es un obispo considerado "procesista" en la página web Nunca más (http://www.nuncamas.org), y menemista en Rubén Dri, Proceso a la Iglesia Argentina, Biblos, Buenos Aires, 1997.
  3. Además de haber tenido buenas relaciones con la dictadura y estrechísimas con el gobierno de Carlos Menem, Collino fue quien deseó un cáncer de pulmón al periodista Jorge Lanata porhaber investigado los malos tratos a menores tutelados en un establecimiento dependiente de monseñor Ogñenovich.
  4. Ver Emile Poulat, Catholicisme, democratie et socialisme, Casterman, París, 1977.
  5. Ver Alfredo Pucciarelli, (Comp.). La primacía de la política. Perón, Lanusse y la Nueva Izquierda en los años delGran Acuerdo Nacional, EUDEBA, Buenos Aires, 1999.
  6. Ver María Laura Lenci, "Resurgimiento de la nación católica", en Le Monde diplomatique, Ed. Cono Sur, Nº 7, enero de 2000.
  7. Los cálculos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre el desempleo en mayo indican que el índice trepará al 15,5 por ciento, la tasa más alta en los últimos tres años. La Nación, Buenos Aires,12-7-00.
  8. Ver Ana María Ezcurra, Iglesia y transición democrática. Ofensiva del neoconservadurismo católico en América Latina, Puntosur, Buenos Aires, 1988. Se trata de una ofensiva que se percibe en las líneas vaticanas, pero que afecta particularmente a las iglesias de América Latina. Se caracteriza por ser una alternativa a la Teología de la Liberación y una renovación de la Doctrina Social que pone el énfasis en la cultura y la nueva evangelización. Propugna un nuevo protagonismo de la Iglesia frente a la llamada crisis de la modernidad, que es asimilada a una crisis del liberalismo secularizante.
  9. El 23 de abril pasado Casaretto insiste en que la reforma laboral debe ser discutida y decidida por los legisladores y no por "grupos", algo que parece evidente, pero justamente eso hace llamativas sus declaraciones. El Día, La Plata, 24-4-00.
  10. Bergoglio hizo la comparación de la cuestión social con un funeral, en el que todos dan las condolencias pero en el que nadie "levanta al muerto". Ver "La Iglesia y la cuestión social" en Página 12, 28-5-00.
  11. Ver Washington Uranga, "Recuerden que la Iglesia no es un partido político", Página 12, Buenos Aires, 12-6-00.
  12. La Nación, Buenos Aires, 12-7-00.
  13. Sergio Rubin, "Plan con aliento de la iglesia", Clarín, Buenos Aires, 11-7-00.
  14. El único obispo que se manifestó públicamente, además de Bergoglio, fue monseñor Heuacute;ctor Aguer, quien llamativamente comparó la Ley con la cuestión social, ya que dijo que era "el ajuste aplicado a la vida", fruto del capitalismo salvaje y de una colonización biológica de sectores que se pretenden progresistas. Ver Washington Uranga, "Las razones de la paz eclesiástica", Página 12, Buenos Aires, 25-7-00.
  15. Nuevamente hay que advertir que en este tema, como en otros, la iglesia no tiene posiciones monolíticas. Ver José Ignacio López, columna en La Nación, Buenos Aires, 17-7-00.
  16. La Nación, Buenos Aires, 17-7-00. Hay que recordar que "pan y trabajo" fue la consigna de la CGT durante la última dictadura y la importancia de las relaciones entre el entonces Secretario General de la Central, Saúl Ubaldini, y la jerarquía católica.
Autor/es María Laura Lenci
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 14 - Agosto 2000
Páginas:4, 5
Temas Ultraderecha, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Estado (Política), Políticas Locales, Iglesia Católica
Países Estados Unidos, Argentina, Egipto, Vaticano