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Alternativas para Argentina

La imperiosa necesidad de un cambio de rumbo económico a favor del empresariado y los intereses nacionales fue la conclusión a la que llegaron dirigentes de la Unión Industrial Argentina, el 10 de julio pasado y, al día siguiente, del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, en dos seminarios convocados junto a Le Monde diplomatique edición Cono Sur, bajo el título "Alternativas para Argentina", abiertos con una conferencia de Ignacio Ramonet.

Un sector de la sociedad y el empresariado argentino está convencido, luego de una década de políticas neoliberales, de que la Argentina se encuentra en un momento crucial de su historia y debe tomar una decisión clara que marque el rumbo y el lugar que el país quiere ocupar en el mundo.

"Llegó el tiempo de un gran viraje. Se acaba un ciclo mundial y hay que tener respuestas para emprender este cambio, cuyo eje debe ser el empresariado nacional". Esta frase de José Ignacio de Mendiguren, secretario general de la UIA, resume lo esencial de las conclusiones alcanzadas en los debates que tuvieron lugar en los auditorios de la Unión Industrial Argentina (UIA) y de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) respectivamente, y que siguieron en ambos casos a la conferencia "Impacto de la globalización en los países en desarrollo" de Ignacio Ramonet, director de Le Monde diplomatique, Francia (ver págs. 13-14).

Además de De Mendiguren, participaron del debate en la UIA el economista y profesor universitario Jorge Beinstein, y Carlos Gabetta, director de Le Monde diplomatique, edición Cono Sur. El encuentro congregó a más de doscientas personas, entre otros, el ex titular de la UIA, Roberto Favelevic; el senador radical Leopoldo Moreau; el senador frepasista Pedro del Piero, y el laboralista Julio Godio. En la Asociación Cristiana de Jóvenes, más de 300 personas, entre ellas la dirigente del gremio docente Marta Maffei, escucharon a Edgardo Form, subgerente general del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC); Norberto Rodriguez, secretario general de la Asociación Cristiana de Jovenes (YMCA); Eric Calcagno, egresado de l´Ecole Nationale d´Adminstration de Francia y Eduardo Gabriel Fernández, de la comisión directiva nacional de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME). Las coincidencias entre ambos encuentros superaron las diferencias de marco y de público.

Al analizar la década del "90, De Mendiguren resaltó el proceso de extranjerización sufrido por la economía argentina: "mientras que en 1990 dos tercios de las ventas de las 200 empresas más grandes del país correspondían a empresas de capital nacional y el tercio restante al capital extranjero, en 1998 la relación se había invertido: el 70% de las ventas de las primeras 200 empresas industriales correspondía a firmas trasnacionales y ese segmento da cuenta del 37% de la producción total del país". También subrayó, en concordancia con lo expresado al día siguiente por Eduardo Gabriel Fernández, la salida de divisas hacia el exterior originada en la remisión de utilidades y dividendos de las empresas transnacionales. "De los 17.000 millones de dólares obtenidos como ganancias por las empresas transnacionales entre 1992 y 1998, sólo 5.000 millones, fueron reinvertidos; los 12.000 millones restantes se transfirieron a las casas matrices". Y continuó: "Pero el giro de ganancias no es la única vía a través de la cual se materializa la salida de divisas. Una parte significativa de las ganancias de las empresas extranjeras no se efectiviza bajo la forma de utilidades y dividendos, sino de intereses. Los intereses girados al exterior por las empresas transnacionales entre 1992 y 1998 ascienden a 12.000 millones de dólares que sumados a los otros 12.000 enviados como pago de utilidades, resulta en una transferencia global por 24.000 millones de dólares".

En su analísis, De Mendiguren también destacó que el proceso de extranjerización de las empresas industriales produjo un sensible aumento del coeficiente de importación dentro de las funciones de producciones sectoriales: "En efecto, al analizar los niveles de participación de los insumos importados dentro de los costos de producción, se advierte en el caso de las empresas de capital extranjero que dicho porcentaje es el doble del que exhiben las empresas de capital nacional. Ello se refleja a su turno, en la fuerte reducción de la integración local y, en consecuencia, del valor agregado generado internamente". Así, "si bien las importaciones argentinas equivalen al 11,3% del PBI, las mismas están tan concentradas en bienes industriales que las importaciones industriales representan el 48% del PBI Industrial Argentino. El saldo negativo del comercio industrial es de 24% del PBI Industrial".

Finalmente, el dirigente empresario reconoció que los empresarios argentinos vivieron una gran ilusión y vendieron sus negocios al capital extranjero, "con una gran cuota de ingenuidad" y señaló que "los empresarios argentinos somos los desplazados de la fiesta y no los protagonistas de la misma" por lo que instó a un cambio, porque "sin cambio no hay renacimiento".

Por su parte, Jorge Beinstein criticó con dureza a "quienes hace una década hablaban del fin de la historia, lo que en realidad se está convirtiendo en el fin de una propaganda colosal que intentó imponer ideas económicas que están fracasando en todo el mundo". Para el economista, la Argentina tiene dos alternativas: o "un ajuste tras otro, con su correlato de descomposición social o miseria, o una marcha hacia una reactivación económica del país", para lo cual propone el aumento de salarios, pensiones y jubilaciones, así como la reducción de la carga previsional y fiscal de las empresas que empleen mucha mano de obra, con el fin de activar el consumo interno y la producción.

Según Beinstein "se puede y se debe evitar el déficit, a través de un impuesto a las ganancias extraordinarias de las empresas privatizadas y de la reformulación de toda la política previsional que lleva a las arcas de las AFJP miles de millones de dólares por año, en tanto el Estado se endeuda para seguir pagando a los jubilados"1.

Los pequeños y medianos

Estas medidas, que coinciden en gran parte con la receta de reactivación presentada por el Frente Productivo al ministro de Economía José Luis Machinea2, fueron compartidas por el representante de APYME, Eduardo Gabriel Fernández.

Fernández se mostró sumamente preocupado por la situación de las aproximadamente 900.000 PyMES que se vieron afectadas en el mercado interno por una baja del 20% en los salarios, y por la fuerte concentración que, según afirmó, en el caso de los supermercados llevó a la pérdida de 140.000 puestos de trabajo. En su opinión las Pymes "antes que un plan de promoción, necesitan un plan de salvataje y emergencia" para lo cual consideró, además de las medidas antes mencionadas, la necesidad de promocionar el "compre nacional", de implementar un plan de obras públicas, la creación de un fondo de desempleo, así como normas de regulación a los supermercados, e impuestos que graven la salida de capitales, las grandes rentas y los bancos extranjeros.

Por otro lado, Eric Calcagno también realizó un panorama del estado de la globalización en la Argentina. Señaló que la Argentina vivió, por la apariencia reflejada en los medios, "una fantasía de primer mundo", mientras que la realidad indica la existencia de una triple crisis: una crisis de civilización, una crisis de la idea de Nación, y una crisis política: "La faz negativa de la globalización, hoy dominante, invierte la jerarquía de los valores. El neoliberalismo predica un orden económico sin límites internos, a la vez que impone al mercado como horizonte de la ética, la moral y la política"3. Por ello, consideró necesario revertir esa triple crisis, y recuperar el sentido de civilización, estableciendo límites internos; reconstruir una idea de Nación para recuperar la soberanía política y económica y construir un nuevo modelo, un proyecto político que permita soluciones de largo plazo para superar "el fast-food mediático" que analiza la realidad de lunes a viernes. Según Calcagno, la alternativa está planteada entre "regionalización o globalización dominada", por lo tanto la solución consiste en una alianza estrátegica dentro del Mercosur que permita posicionarse con fuerza en el mundo globalizado.

La sociedad argentina ha caído en la cuenta de que se encuentra en un punto de inflexión, en el que los desafíos y objetivos a largo plazo deben remplazar la ilusión de soluciones mágicas instánaneas. La decisión es política y consiste en decidir qué país construir y cómo distribuir su inmensa riqueza.

  1. Ver "El saqueo de las jubilaciones" por Jorge Beinstein y Mario D. Lorenzo, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, diciembre 1999.
  2. Marcelo Bonelli, "Planes contra el desempleo", Clarín, 14-7-00.
  3. Ver "Alternativas al neoliberalismo" por Alfredo Eric y Eric Calcagno, Le Monde diplomatique, julio 2000.
Autor/es Pablo Stancanelli
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 14 - Agosto 2000
Páginas:12
Temas Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Estado (Política), Políticas Locales
Países Argentina, Francia