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El rompecabezas ecuatoriano

El autor considera que en el punto a que han llegado las cosas, a Ecuador no le queda más remedio que sujetarse al dólar, ya que décadas de corrupción pública y privada no dejan otra salida

El Banco del Progreso, con operaciones centradas en Guayaquil, tenía 700.000 depositantes cuando en marzo de 1999, súbitamente, su presidente Fernando Aspiazu -ahora arrestado y con una veintena de juicios en su contra- cerró sus puertas y se declaró en estado de iliquidez. Este fue uno de los desencadenantes del colapso financiero, del derrocamiento de Jamil Mahuad y del actual intento de dolarización y reforma radical de la economía. El caso del Banco del Progreso sería anecdótico si no fuera un ejemplo modelo de cómo operó durante años el sistema bancario ecuatoriano, 60% del cual -en términos de depósitos- está en quiebra e intervenido por el Estado1.

Los detalles del vaciamiento se conocieron al hacerse pública la auditoría de Price Waterhouse contratada por el gobierno de Jamil Mahuad, obligado a su vez por el Fondo Monetario Internacional como uno de los requisitos en las negociaciones que duran ya 17 meses. Cuando el presionado gobierno de Mahuad inició juicios penales contra Aspiazu, éste retrucó con otro por malversación, de 3,5 millones de dólares, con los que había contribuído secretamente a la campaña electoral del Presidente2.

Aspiazu se alió con parte de la dirigencia política costeña (Guayaquil) contra el gobierno dominado por serranos (Quito) encabezando movilizaciones ¡de sus depositantes estafados! y exigiendo la renuncia del equipo económico, que se rehusaba a reflotar su Banco con préstamos del Central3.

La exacerbación del regionalismo en apoyo de objetivos coyunturales de una u otra élite ha sido parte del folklore político de Ecuador durante décadas. Sin embargo, el gesto populista de Aspiazu y asociados llevó esta maniobra clásica a niveles de hipocresía y cinismo no vistos hasta entonces. De acuerdo con el informe penal de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD), basado en la auditoría de Price Waterhouse, el Banco del Progreso tenía un déficit patrimonial de 1.144 millones de dólares. La entidad tenía en sus bóvedas sólo 7, 2 millones de dólares.

¿Cómo se hace desaparecer de uno de los bancos más importantes una suma equivalente a casi el 10% de la deuda externa del pais, sin que los perjudicados se percaten ni las instituciones reguladoras intervengan para impedirlo? La auditoría identifica los principales mecanismos: 1) los llamados préstamos vinculados; 2) la sobrevaloración contable de activos y garantías; y 3) el lavado final de dólares en el inescrutable laberinto offshore. El 47.95% de la cartera de créditos otorgados por el Banco del Progreso fue a empresas directa o indirectamente controladas por el grupo Aspiazu. Dos tercios de la cartera de crédito se declaró "irrecuperable" y los bienes en garantía resultaron tener valores insignificantes. Las moras de estos créditos vinculados se ocultaban pagando intereses con nuevos préstamos. En la nómina de deudores del Progreso se encuentran SíTV (cadena televisiva), El Telégrafo (cotidiano guayaquileño) y otras 300 empresas fantasmas que registran créditos que sobrepasan su capacidad financiera y que reportaban direcciones falsas y teléfonos que correspondían incluso al propio Banco del Progreso en Guayaquil.

La auditoría interna del banco valoraba sus inversiones en 283 millones de dólares. Price Waterhouse las cotizó en 27,1 millones; declaraba activos en dólares de 2.253 millones, que resultaron ser sólo 564 millones.

El lavado final ocurre offshore, en Bahamas4. La cartera basura de las empresas vinculadas se transforma en Bonos Brady via entes controlados: Winterbotham Ltd.; Ecuadorean Reconstruction Investment Trust Fund; Sunrich Trust. En otro juego de manos, los dólares se diluyen en North Energy Power, Progreso Recapitalization Trust y reaparecen en parte en las empresas eléctricas de Guayaquil Emelec (con equipo de fútbol incluído) y Electroecuador, todo controlado por Aspiazu, esposa, familia y asociados.

Una definición práctica de la corrupción es la apropiación individual del patrimonio común. La corrupción es la privatización concentrada del capital social administrado por el Estado. El rescate de los bancos vaciados al estilo Aspiazu con inyecciones de emisión monetaria del Banco Central es una versión extrema de la privatización concentrada del patrimonio social a través de la desvalorización del ahorro y los salarios.

Señalar que la insolvencia del fisco ecuatoriano refleja el exuberante costo del servicio de la deuda externa es tan cierto como obvio, pero esconde más de lo que explica. Lo que no se destaca ni se estudia con suficiente fervor es cómo y en favor de quién se privatizaron y se privatizan los recursos prestados, captados, y adeudados al Estado5. Si el vaciamiento de bancos y empresas se da por los mecanismos del fraude y la estafa, el vaciamiento del fisco ocurre en el proceso de privatización de lo público, en la captación del ingreso y en la asignación del gasto público.

Ecuador tiene una de las tasas de recaudación impositiva más bajas del mundo en relación al PIB, mientras las tasas impositivas son prohibitivamente altas.6. Cualquier actor económico que cumpliera cabalmente con sus obligaciones impositivas quebraría. La corrupción y la evasión son inevitablemente masivas a todos los niveles de gobierno y administración pública: aduanas y aranceles; control y captación de divisas por exportación; impuesto a la renta individual y corporativa; cobro y control del IVA; impuestos municipales, prediales y de servicios públicos; impuesto a la renta financiera y a la plusvalía inmobiliaria7.

La reforma global del sistema impositivo es tan impostergable como políticamente inabordable. A la disfuncionalidad del sistema y a la falta de credibilidad de la administración pública ante los potenciales contribuyentes, hay que agregar la erosión al valor de los ingresos del fisco en el marco de la inflación.

Incapaz de afrontar el gasto público, el servicio de la deuda y la crisis bancaria, el gobierno de Mahuad intentó un nuevo impuesto a la circulación de capitales: el 1% de cada depósito en cuentas bancarias. La reacción pública fue operar en efectivo evitando los bancos y acentuando su iliquidez. El emblemático Banco del Progreso optó por cobrar a los depositantes y, en vez de pagar al fisco, dolarizó el ingreso y lo exportó a las Bahamas.

¿Con qué fuentes se queda el Estado? Con el IVA, que perjudica a los sectores de menores ingresos. Puede reducir o eliminar los subsidios a los combustibles, la energía eléctrica, el gas natural, las comunicaciones y los servicios públicos. Pero es tradición en Ecuador que cada vez que se intentan estas medidas ocurren paros nacionales, levantamientos indígenas, tomas de carreteras por taxistas y camioneros, expulsión y exilio de ministros y gerentes del Central y ocasionalmente derrocamiento del gobierno8.

¿Y el petróleo? Sigue siendo el ingreso principal del fisco. Pero ya no alcanza, porque los precios varían y porque incluso cuando están altos como ahora, cuando termina "el reparto" no queda nada. Hay que "repartir" entre las petroleras extranjeras, la aristocracia de Petroecuador, los sobrepagos por servicios, la subdeclaraciones de lo extraído, la reducción de la producción por falta de capacidad del oleoducto y el deterioro de la infraestructura, el porcentaje para las Fuerzas Armadas, los descuentos por la presunta baja calidad del crudo y decenas de otras tajadas finas.

Lo que queda no alcanza para los maestros que promedian dos meses de huelga por año escolar; ni para los hospitales y el seguro social, que terminan dejando a los enfermos haciendo cola; ni para la burocracia, que privatiza sus servicios en efectivo y en dólares; ni para un metro cuadrado más de celda para el número siempre creciente de presos sin juicio, culpables e inocentes; ni para que los jueces se puedan dar el lujo de no tener que vender las sentencias al mejor postor; ni siquiera para barrer las cenizas de la última y la próxima erupción volcánica, militar, blanca, mestiza o indígena.

Ecuador, al igual que tantos o todos los países de América Latina, es la suma de incontables engaños, estafas, mezquindades y vivezas criollas que las esperanzas, fórmulas fáciles y cuartelazos no pueden enmendar. Un inicio modesto pero importante del sinceramiento, por lo menos en Ecuador, puede ser empezar a comprar y vender bienes y servicios con una moneda de valor más previsible que el sucre, que en paz descanse. No es mucho, pero peor es nada9.

  1. Los datos contables sobre el Banco del Progreso provienen del informe de auditoría de Price Waterhouse disponibles a través del Banco Central del Ecuador (BCE) y la Agencia de Garantías de Depósitos (AGD). http://www.bce.ec o via http://www.lanic.utexas.edu
  2. Sobre el caso Aspiazu y la situación de los juicios en su contra ver informe de investigación Diario Hoy, Quito. http://www.hoy.com.ec
  3. Sobre las acciones de Aspiazu ver Diario El Universo de Guayaquil, Abril y Mayo, 1999.
  4. El lavado de fondos a través de sucursales en Bahamas tiene precedentes en Ecuador. El Banco Continental usó mecanismos análogos en 1996 y el gobierno ecuatoriano le inició juicios simultáneos en Estados Unidos y Bahamas. Ver resumen del caso Continental en el sitio del Banco Central del Ecuador, http://www.bce.ec
  5. Para datos sobre captación tributaria comparativa para América Latina ver la base de datos del SELA, http://www.sela.org. El sitio incluye también cuadros actualizados de la evolución de la deuda externa de Ecuador en relación al PIB, y el costo del servicio en relación con ingresos por exportaciones.
  6. Según un estudio del Ministerio de Relaciones Exteriores, 1.200.000 ecuatorianos trabajan en 25 países. Los envíos de estos emigrantes a sus familiares se estiman en 450 millones de dólares anuales.
  7. Sobre corrupción ver archivos de la Comisión Anticorrupción de Ecuador entrando via http://www.lanic.utexas.edu
  8. Los mejores estudios sobre el sistema impositivo en Ecuador son los del Banco Mundial y el FMI. Las recomendaciones que plantean son notablemente más benignas socialmente que las que resultan del proceso político interno.
  9. Ver "La Segunda Muerte de Sucre", Diario Hoy, Seccion Investigación. Para una cronología pintoresca de los altibajos de la moneda ecuatoriana. http://www.hoy.com.ec
Autor/es Gino Lofredo
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 9 - Marzo 2000
Páginas:24, 25
Temas Corrupción, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Neoliberalismo, Estado (Política), Movimientos Sociales, Políticas Locales
Países Estados Unidos, Bahamas, Ecuador