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Uruguay en el Mercosur

El Mercosur es uno de los procesos de integración más exitosos de la segunda mitad del siglo XX. Generó un fuerte crecimiento del intercambio comercial entre sus países miembro y logró un marketing internacional de enorme repercusión. Para Uruguay, el más pequeño de sus miembros, la integración regional es decisiva.

En un contexto mundial de grandes bloques económicos, se abre la posibilidad de generar un nuevo bloque internacional, sobre la base del Mercosur y la integración de otros países de la región. Esto requiere nuevas formas de cooperación y unidad política que mejoren la relación de fuerzas para futuras negociaciones, para lo cual es necesario atender a la compleja realidad internacional. Se abren potencialidades de negociar con cada uno de los grandes bloques económicos en materia política y económica. Entre estas se destacan los temas de los subsidios y protección de los países desarrollados y las distintas asimetrías comerciales; la necesidad de modificar las condicionalidades de los organismos financieros internacionales para implementar modelos y políticas económicas que atiendan las especificidades de los países del área; la presencia de la región para mejorar la gobernabilidad del sistema financiero internacional afectado por los volátiles y especulativos movimientos de capitales de corto plazo y la necesidad de negociar con las empresas transnacionales para compatibilizar sus intereses con los objetivos nacionales de los países de destino de sus inversiones. A estas potencialidades se suman posibilidades que hagan del Mercosur una integración más productiva que comercial y, sobre todo, más social.

El presidente de Uruguay Jorge Batlle, de firme pensamiento liberal en materia económica, ha hecho justas críticas a la protección y subsidios de la Unión Europea, pero propugna la integración al ALCA. Aunque para Uruguay es muy importante que sus productos penetren en el mercado estadounidense, ello debería significar acuerdos que eliminen cuotas sobre textiles y vestimentas y subsidios sobre productos agropecuarios. En la coyuntura también importan las políticas cambiarias de Uruguay y Argentina, que han afectado la competitividad de sus productos de exportación.

Para ello no se requiere una zona de libre comercio americana como el ALCA, que busca la eliminación de los instrumentos arancelarios y paraarancelarios. La desaparición del arancel externo común afectaría enormemente la imperfecta Unión Aduanera del Mercosur. Brasil se opone porque perjudica su industria manufacturera. A Uruguay le afectaría la colocación de productos manufactureros, especialmente en Argentina.

Pero además, el ALCA liquida las potencialidades políticas de unidad de la región y por lo tanto la posibilidad de negociar en mejores condiciones con los distintos bloques internacionales. En materia de política internacional hay claramente dos posiciones diferenciadas en la región: la de EE.UU. y la de Brasil. Esta última es la adecuada para construir nuevos procesos de integración. La controversia está planteada.

La negociación internacional es muy relevante y el Mercosur ha sido una etapa importante. La modificación de los modelos económicos, con mucha influencia de los organismos financieros internacionales, es también condición indispensable para sacar a la región de su actual situación crítica.

Autor/es Alberto Couriel
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 15 - Septiembre 2000
Páginas:8
Temas Geopolítica, Mercosur y ALCA, Políticas Locales
Países Argentina, Brasil, Uruguay