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El Consejo Superior del Audiovisual francés

Tal como en otros países de Europa (España, Italia, Bélgica, etc.), en Francia existe una antigua tradición de servicio público en la radio y la televisión. Desde la invención de la radio hasta la década del ‘80, en Europa Occidental el Estado ha ejercido un monopolio mediante el control de la utilización de las frecuencias por los ministerios de Telecomunicaciones. Los medios del Estado y las privatizaciones.

La Segunda Guerra Mundial ofreció una razón suplementaria a los gobiernos para controlar este medio: se trataba de reconstruir, de reorganizar la vida política, social y económica de los países, y de convencer a los ciudadanos acerca de la justeza de las políticas implementadas. Fue un período de intensa propaganda, que duró hasta la liberalización de los medios audiovisuales ocurrida en Italia a fines de los años '70 o, en Francia, hasta la aparición de las radios libres (no autorizadas) y la llegada de la izquierda al poder en mayo de 1981.

Las nuevas consignas fueron la abolición del monopolio del Estado, la apertura del paisaje audiovisual a los intereses privados, las asociaciones o comunidades, la reorganización del servicio público de radio y de TV, y el control de la atribución y la utilización de las frecuencias por una institución independiente del gobierno, previa elaboración de un conjunto de condiciones. Las reglas del juego eran -y siguen siendo- el respeto de las condiciones de emisión y de las leyes relativas a la prensa (no calumniar ni difamar, no incitar al odio racial, no difundir pornografía, etc.).

En este nuevo contexto de competencia, el servicio público de radio y televisión enfrentó el desafío de mantener y -¿por qué no?- desarrollar una audiencia importante, gracias a una credibilidad recobrada. Una nueva ley, el 29-7-1982, confirmó el principio de la libertad de comunicación audiovisual ("Los ciudadanos tienen derecho a una comunicación libre y pluralista") y al mismo tiempo creó la Alta Autoridad de la Comunicación Audiovisual para garantizar una comunicación libre, tomando en cuenta la diversidad de opinión.

Esas transformaciones del paisaje audiovisual francés no fueron fáciles; por el contrario se llevaron a cabo en un contexto de tensiones políticas y administrativas, lo que explica el cambio de nombre de "Alta Autoridad" por el de "Comisión Nacional de la Comunicación y las Libertades" y , por último, por el de "Consejo Superior del Audiovisual" (CSA).

Actualmente el CSA como institución ha ganado el respeto de los políticos, al punto que se habla de la posibilidad de ampliar el ámbito de sus competencias. El CSA está integrado por 9 miembros. Tres de ellos son designados por el Presidente de la República, tres por el Presidente del Senado y los otros tres por el Presidente de la Asamblea Nacional. El período de mandato de estos nueve miembros es de seis años, pero no todos cambian al mismo tiempo: el Consejo se renueva por tercios cada dos años. Durante su período de funciones, los miembros del Consejo no pueden ejercer ningún otro mandato electivo ni ningún trabajo o actividad profesional. Después de Hervé Bourges, primer presidente del CSA, hoy es otro antiguo periodista, Dominique Baudis, quien preside el Consejo.

La función del CSA es asegurar la igualdad de trato y el respeto de la expresión pluralista de las diferentes corrientes de pensamiento y de opinión; velar por los contenidos que los niños y adolescentes reciben a través de los medios audiovisuales; defender la libre competencia, la calidad y la diversidad de los programas, así como el desarrollo de la producción y de la creación audiovisual nacional. Al mismo tiempo, ejerce control sobre las emisiones publicitarias.

El CSA se ocupa por otra parte de la atribución y la gestión de las frecuencias. Y en lo que respecta al servicio público, tiene a su cargo la designación de personalidades (altamente calificadas) para los consejos de administración y los diferentes organismos de radio y TV. Así, por ejemplo, el CSA nombra los presidentes de las empresas públicas de radio y TV.

El CSA establece igualmente las reglas de las emisiones vinculadas a las campañas electorales y las modalidades del derecho a réplica, y tiene la facultad de sancionar a las empresas que no respetan las obligaciones que les son impuestas por ley.

La radio pública en Francia

Existen dos grupos complementarios: Radio Francia (RF) y Radio Francia Internacional (RFI). Aunque ambas tienen un estatus privado, las dos son propiedad del Estado.

Para hacer funcionar 6 estaciones a nivel nacional (una generalista: France-Inter; una temática de perfil cultural, France-Culture; una temática musical, France-Musiques; una temática noticiosa, France-Infos, y otras dos igualmente temáticas) y 42 estaciones regionales, Radio Francia emplea a 4.020 personas; tiene dos orquestas de música clásica, una escolanía y un coro. Su presupuesto, de alrededor de 500 millones de euros, es cubierto por el impuesto que se paga en Francia por la posesión de un receptor de TV.

En cuanto a RFI, está constituida por seis empresas: el holding, RFI, que emite en 20 idiomas diferentes en casi todo el mundo (sus emisiones en castellano y portugués son muy escuchadas en América Latina), más 5 filiales: RMC-Medio Oriente en árabe, Radio Paris Lisboa, RFI-Bulgaria, Delta-RFI en Rumania y RFI-Deutschland en Alemania. El grupo emplea a 1.060 personas de forma permanente y a unas 400 de manera no permanente, con un presupuesto de 130 millones de euros (un 60% proviene del Ministerio de Relaciones Exteriores y un 40% del impuesto TV). RFI tiene una doble misión: por un lado, reflejar lo más objetivamente posible el acontecer francés y europeo y, por otro, abrir ventanas hacia la actualidad internacional y las otras culturas.

Según el Mediametrie, la audiencia de la radio de lunes a viernes en Francia representa el 84,2 % de los oyentes de 13 años en adelante. En porcentaje del mercado, el 38,7 % de ese total es acumulado por las radios generalistas, el 37,8 % por las radios temáticas musicales, el 7,7 % por las temáticas no musicales y el 12,6 % por las locales.

Según los sondeos, la audiencia acumulada para la radio de servicio público (sin contar a RFI) es de unos 14 miliones de oyentes, o sea el 22,8 % del mercado de la radio. En noviembre y diciembre de 2003 trepó al 28,3 % del total. La diversas radios comerciales se reparten el resto de la audiencia.

Autor/es Guy Riboreau
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 58 - Abril 2004
Páginas:35
Temas Comunicación, Radio, Televisión, Privatizaciones, Estado (Política)
Países Bélgica, España, Francia, Italia