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Apogeo y decadencia

La política educacional de cada etapa histórica es fruto de las relaciones de fuerza entre los proyectos económicos, políticos, sociales y culturales de los diferentes grupos o clases sociales. La educación técnica quizá sea el segmento en el cual el conflicto entre esos proyectos se hace más evidente.

En la Europa de posguerra, como parte del proceso que permitió que los trabajadores alcanzaran condiciones laborales y niveles de vida hasta entonces desconocidos, en educación se pasó de la segregación temprana a la extensión de formaciones comunes a través de escuelas que elevaron el nivel general de formación. No fueron playas de estacionamiento o guarderías de adolescentes, sino instituciones que mejoraron las tasas de retención y promoción, estimularon la demanda de acceso y la matrícula en los niveles siguientes de educación.

En el caso argentino, entre fines del siglo XIX y fines del XX es posible identificar etapas que se articulan con diferentes propuestas progresivas o regresivas desde el punto de vista del desarrollo de diferentes áreas de la producción nacional. Es posible encontrar proyectos que limitan el conocimiento a técnicas específicas y enfatizan, explícita o implícitamente, la necesidad de disciplina y del cultivo de la "cultura del esfuerzo".

Desde la creación de la primera escuela técnica (1898) los esfuerzos de los diferentes sectores estuvieron puestos en expandir esta modalidad de enseñanza secundaria o en aumentar el número de Escuelas de Artes y Oficios. Es decir, formaciones más generales, científicas y tecnológicas que aseguraban el acceso a un empleo calificado y también a la enseñanza superior o formaciones terminales, acotadas al saber hacer específico de un oficio.

La creación, en 1944, de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional -dependiente de la Secretaría de Trabajo y Previsión- en una etapa de fuerte expansión industrial, fue un nuevo impulso a esta tendencia, a través de diferentes niveles de formación de trabajadores, desde la finalización de la escolaridad primaria hasta la creación de la Universidad Obrera Nacional, diseñada para la formación de ingenieros de fábrica. La presión de diferentes sectores desde dentro y fuera de la educación técnica condujo, a lo largo de dos décadas, a la homogeneización de los planes de estudios, lo que permitió la organización de un tronco común de formación y el pasaje entre orientaciones técnicas y entre modalidades del nivel de enseñanza secundaria.

Deterioro de escuelas técnicas

La transformación operada durante el menemismo hizo que la participación efectiva de los directamente involucrados estuviese ausente. Los seis años de la enseñanza técnica, ahora modalidad del Ciclo Polimodal, quedaron reducidos a tres años, en los que se agregaron, en contraturno, los Trayectos Técnico Profesionales (TTP). La jornada semanal se integra entonces con veinticinco horas de polimodal y diez o doce de TTP, lo cual genera serias dificultades para adolescentes provenientes de un noveno grado "primarizado". Sin docentes adecuadamente preparados para llevar a cabo la propuesta, sin el desarrollo de la organización institucional requerida, sin la infraestructura y los recursos técnicos, el sistema se convirtió en una gran prueba piloto, con los resultados que están hoy a la vista.

La innecesaria complejidad de la propuesta, las carencias técnicas y materiales y los conflictos generados por sucesivas improvisaciones han generado la pérdida de la formación científica básica y la formación general que permitieron históricamente a los egresados de las escuelas técnicas dar respuesta a las exigencias planteadas por los cambios tecnológicos y organizacionales.

Pero no se trata sólo de causas pedagógicas. Otras medidas han contribuido al deterioro: la gradual desaparición del impuesto para la enseñanza técnica a partir del golpe de Estado de 1966, pero sobre todo las modificaciones en el sistema impositivo adoptadas durante la última dictadura 1; el cierre de escuelas en empresas privadas y el de aquellas que -sostenidas por empresas públicas- desaparecieron con las privatizaciones; el hecho de que numerosas organizaciones sindicales se desentendieran de la formación de los trabajadores. Finalmente, la transferencia de todos los establecimientos de enseñanza secundaria y terciaria nacionales a las provincias (Ley 24.049/91) significó la desaparición del CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica) y la fragmentación de un sistema que había emprendido un serio trabajo de revisión de orientaciones, planes de estudios y organización burocrático-institucional a partir de la recuperación de la democracia institucional, a fines de 1983.

No sería correcto interpretar esta situación como casual, no intencional o simple producto de la importación acrítica de modelos vigentes en otras reformas educacionales. La educación técnica sufrió el mismo deterioro que las actividades productivas y que los asalariados y los pequeños y medianos empresarios.

  1. El impuesto para la enseñanza técnica pasó de representar el 52% del financiamiento del sector en 1960 a sólo el 15% en 1980.
Autor/es Susana E. Vior
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 59 - Mayo 2004
Páginas:8
Temas Educación
Países Argentina