Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Sí, otro mundo es posible

El famoso columnista brasileño L.F. Verissimo dio en el clavo: "si los organizadores del Forum Social Mundial tenían cualquier duda sobre el significado y alcance de lo que hacían, pueden confortarse con la intensidad y el tono de los ataques de sus críticos, proporcional a la importancia que acabó teniendo el evento. Fue el aval que faltaba para su éxito"1.

Uno de los ataques resume a los demás: el del presidente brasileño Fernando Enrique Cardoso, quien después de haberse pasado la vida bregando por los mismos objetivos del Foro, destiló su resentimiento al afirmar que "quien está pagando (los gastos) es el pueblo, que nada tiene que ver con eso"; y agregó: "no es tiempo de romper máquinas; eso no tiene sentido, es una visión ingenua"2.

Imposibilitado el ninguneo mediático ante la densidad del fenómeno, quedaban la denuncia de despilfarro y, más eficaz aún, la acusación de infantilismo, el intento de difundir una imagen entre hippie y bobalicona, cuando no extremista y furibunda, del Forum Social Mundial.

El primer recurso no prosperó. Ninguno de los periodistas internacionales habituado a los grandes eventos de la dirigencia mundial hizo, que se sepa, la menor observación sobre dispendios. El último día, la prensa local ya había comenzado a publicar los primeros informes detallados de gastos suministrados por el gobierno estatal y municipal, por ejemplo la lista completa de los invitados y el nombre de la compañía de turismo contratada. Señalar lujos y excesos en un evento que se contrapone a Davos hubiese sido al menos azaroso.

Para el segundo hubo más material, porque en un encuentro donde la democracia es el signo; en el que participan miles de personas de más de cien países y diferentes culturas; que se realiza por primera vez, cuyos "funcionarios" son en su enorme mayoría voluntarios y que además se ha visto desbordado, los tropiezos, malentendidos, atrasos y confrontaciones de criterio y estilo están, por así decirlo, a la orden del día.

Y sin embargo, nada serio ocurrió y la prensa carroñera casi no obtuvo material. Hubo la simbólica arrancada de plantas transgénicas en un pequeño predio de la firma Monsanto, a cargo del Movimiento de los Sin Tierra brasileño, acompañado por el dirigente campesino francés José Bové. Hubo el posterior intento de expulsión de Bové por las autoridades. Hubo una protesta de delegados africanos por falta de espacio. Y hubo una intervención histriónica de Hebe de Bonafini en el debate televisivo en directo Porto Alegre-Davos. En vez de argumentar, la titular de uno de los dos sectores de Madres de Plaza de Mayo prefirió insultar a gritos a sus interlocutores -en particular a George Soros- y pregonar el odio con voz de odio, descolocando a quienes la habían invitado y desaprovechando una ocasión: nada "pasa" peor en un debate que la brutalidad.

Pero ni siquiera esto último pudo ser aprovechado a fondo por los críticos de Porto Alegre. Es que hubiese hecho falta mucha mala uva y poca profesionalidad para poner el acento en otra cosa que no fuesen, por ejemplo, los temas de trabajo de un día cualquiera: "Programas del Banco Mundial para la agricultura"; "Educación ambiental"; "Ciudadanía y gestión democrática"; "Salud de las mujeres y modelo económico"; "Tecnología e implicaciones sociales"; "Nuevas fronteras del conocimiento", y así por el estilo3.

Lo que realmente confirió entidad al Foro fue su carácter reflexivo y propositivo, la ausencia de ese espíritu ingenuo o destructor que el presidente Cardoso imaginó y que sus detractores buscaron en vano. Por supuesto que en el campamento del Parque da Redenção se repartieron condones gratuitamente y que se cantó, se bailó, confraternizó y soñó: para eso se realizó este Foro. Por supuesto que participaron un representante de las FARC colombianas y el presidente del Parlamento cubano Ricardo Alarcón, junto a parlamentarios y altos funcionarios de otros países. ¿Acaso los organizadores iban a solicitar permiso a Estados Unidos, que está iniciando una guerra y arrojando productos tóxicos sobre la población en Colombia (ver pág. 8) y lleva casi medio siglo bloqueando y agrediendo ilegalmente a Cuba? A pesar del cálido recibimiento (la delegación cubana fue la más ovacionada, después de la de Brasil), el colombiano tuvo que aclarar a pedido de los participantes la supuesta implicación de las FARC en el tráfico de drogas y su compromiso con la paz; Alarcón tuvo que explicar qué se entiende por democracia en Cuba, un tipo de cuestionamiento que ni el público ni los periodistas suelen hacer a los representantes de las grandes potencias en los eventos que responden a la ideología dominante. También para eso se realizó el Foro.

Este extraordinario éxito y el reconocimiento mundial suponen otro paso adelante en la toma de conciencia planetaria sobre los graves efectos del neoliberalismo en la vida y el futuro de miles de millones de personas y la habitabilidad del planeta. También un salto cualitativo en las formas de organización y de lucha y en la formulación de alternativas democráticas concretas. Los centenares de documentos de trabajo que se irán dando a conocer una vez procesados contienen temas de reflexión y propuestas que van desde el desarrollo sustentable, pasando por los medios de "democratizar la democracia formal", el control público del Estado y nuevas formas de distribución del ingreso, hasta la aplicación del desarrollo de los medios de comunicación, la ciencia y la tecnología en beneficio de la pluralidad democrática y las sociedades. Desde ya, tres proposiciones concretas formuladas a los dirigentes mundiales que en Davos expresaron su "preocupación" por las desigualdades y la pobreza: aplicación de la tasa Tobin a las transacciones financieras; condonación de la deuda de los países pobres y clausura de los paraísos fiscales.

La diversidad del Foro desbarató, por último, el argumento de que oponerse al neoliberalismo es frenar el progreso; que cuestionar esta mundialización supone una suerte de tribalismo. "Pensar globalmente, actuar localmente" es la norma de todos los que abandonaron Porto Alegre con las alforjas repletas de proposiciones y el corazón henchido.

La consigna oficial quedó probada: "otro mundo es posible", aunque falte mucho aún para lograrlo.

  1. L.F. Verissimo, "Alguma coisa", Zero Hora, Porto Alegre, 29-1-01.
  2. Elio Gaspari, "FFHH defende aglobalização dos cavalgados", Zero Hora, Porto Alegre,28-1-01.
  3. "Mais de 80 oficinas no domingo", Zero Hora, Porto Alegre, 28-1-01. La prensa local publicó diariamente el detalle de las actividades, horarios, mapas, etc.
Autor/es Carlos Gabetta
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 20 - Febrero 2001
Páginas:5
Temas Transgénicos, Conflictos Armados, Deuda Externa, Mundialización (Economía), Narcotráfico, Neoliberalismo, Estado (Política), Geopolítica, Mercosur y ALCA, Movimientos Sociales
Países Estados Unidos, Brasil, Cuba, Colombia