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Recuadros:

Una experiencia de cooperación descentralizada

Una "villa de emergencia" puede convertirse en un barrio popular con servicios básicos. Es el objetivo de una experiencia de cooperación entre técnicos argentinos y franceses, Organizaciones no Gubernamentales y, por el lado oficial, el gobierno de la provincia de Buenos Aires y la región francesa Midi-Pyrénées.

Los problemas que presentan las "villas de emergencia", asentamientos humanos extremadamente precarios, son comunes en todos los países en desarrollo. Gran densidad poblacional por metro cuadrado en terrenos ocupados sin derecho a la propiedad, ausencia de servicios públicos esenciales y otras problemáticas de salud y sociales que se desprenden de estas falencias.

En el mes de junio de 1992, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires instrumentó una oficina encargada de manejar la Cooperación Técnica y al Desarrollo (CTD) para la provincia, luego conocida como Unidad de Cooperación Internacional (UCI). Al comenzar la labor y en el armado de una base de datos acerca de los convenios que la provincia tenía con otras regiones del exterior se encontró, entre otros, uno con gran potencial firmado el 20-9-1990 con la Región de Midi-Pyrénées de Francia. Ocupaba un abanico amplio de temas, pero pocos tenían ejecución.

A los pocos días recibimos la visita de un pequeño grupo de profesionales que estaban intentando realizar un proyecto en "Villa Jardín", un barrio muy carenciado de la ciudad de Lanús, en el Gran Buenos Aires, ribera sur del Riachuelo. Este proyecto contaba con el interés y el apoyo de la región Midi-Pyrénées, a través de las Organizaciones No Gubernamentales "CIMADE", "ACAD" y Pact-ARIM, con oficinas en Toulouse, y se necesitaba una contraparte local que colaborara en el financiamiento. Este proyecto encajaba en el convenio y era lo necesario para ponerlo en funcionamiento, ya que hasta ese momento no se habían presentado iniciativas de importancia.

Se tomó la decisión de llevar adelante el proyecto y rápidamente se establecieron los primeros contactos entre todas las partes. El método de trabajo planteado fue sumamente simple: una mesa de negociación entre las entidades gubernamentales y las no gubernamentales. Lo que resultó dificultoso fue la negociación misma, en gran medida por nuestra falta de experiencia en proyectos como éstos y los planteos, a veces muy rígidos, que se presentaban.

El barrio tiene una antigüedad de más de 60 años. Los pobladores fueron ocupando esas tierras -de propiedad privada o pública- y las fueron transformando. En especial rellenando los terrenos, ya que esa zona forma parte de la cuenca deprimida de un río. Carecían casi en su totalidad de servicios, tanto de electricidad como de agua y cloacas, ya que las conexiones eran ilegales.

Frente a la mesa de trabajo común se plantearon diversas soluciones que fueron tomando cuerpo a través del trabajo de campo de la "Fundación el Riachuelo" y de los técnicos extranjeros; la interacción de las partes fue muy enriquecedora. La primera intención -atacar la cuestión de la propiedad de la tierra- se trocó en la necesidad urgente de aportar servicios. Estas áreas de interés se definieron luego de la realización de un estudio que se plasmó con la firma de un primer convenio entre las cuatro partes involucradas.

Un tema importante en el ámbito del proyecto fue la creación de un espacio de negociación permanente. Ninguna de las dos partes gubernamentales, ni Midi-Pyrénées ni la provincia de Buenos Aires, habían desarrollado este tipo de emprendimientos, por lo que fue indispensable la participación de las Organizaciones No Gubernamentales. Lentamente se logró una interacción fluida y el conocimiento mutuo fue creciendo a la par del desarrollo de este y otros proyectos.

La primera acción se centró en el trabajo de identificación de la zona en la que se iba a desarrollar el proyecto. Se fijó el área en una parcela indivisa de aproximadamente 16.000 metros cuadrados, propiedad del banco de la Provincia de Buenos Aires, en la que vivían 600 familias. La media normal por familia no se cumplía, por lo que se constató una altísima densidad por metro cuadrado.

Es interesante citar cómo se conformó el cuadro financiero del proyecto (50% por contraparte). El dinero aportado por la región Midi-Pyrénées fue un fondo estructurado entre varias entidades: el PSH (Programa Solidaridad Hábitat), la Caja de Depósitos y Consignaciones de Francia, el ministerio de Asuntos Extranjeros, la Fundación Abbé Pierre y la misma región Midi-Pyrénées. Por parte de Argentina fue la provincia de Buenos Aires quien aportó los fondos necesarios, 330.000 dólares, divididos en dos partes: 150.000 para el estudio preliminar y el resto para la primera fase, que se extendió por casi tres años. Las remesas de dinero se entregaban contra la presentación de las rendiciones correspondientes.

El fruto de esta fase inicial del trabajo fue diverso y muchas veces intangible. El contexto era complejo: Argentina no tenía muy lejos épocas difíciles de gobiernos autoritarios, que habían producido una marcada desmovilización y una fuerte animadversión de la gente. Se realizó un profundo trabajo de animación social que fue posible gracias a la creación de la "Casa Riachuelo" sede del programa, en una propiedad adquirida en la parcela con fondos ajenos al proyecto (de una Parroquia Evangélica de la Ciudad de Bielefeld, en Alemania) y que funcionó como inestimable motor de avance.

De manera paulatina la gente se fue involucrando, lográndose inicialmente la provisión casa por casa del servicio eléctrico financiado por los vecinos y la inmovilización de la media de habitantes, consiguiendo que las familias no permitieran nuevas entradas en la parcela y suspender el traspaso de las viviendas. De esta manera se estabilizaron los residentes y se otorgó continuidad al proyecto. De manera paulatina se logró que el municipio se involucrara en el programa.

El gran desafío fue la realización de la red de agua potable, inexistente hasta ese momento, en lo que fue la segunda etapa del proyecto. Hay que tener en cuenta que en medio del desarrollo del programa se privatizó el servicio de agua, creándose la Empresa "Aguas Argentinas", lo que presentó nuevas cuestiones a solucionar. El armado de la operatoria del agua fue por demás compleja, ya que se plantearon varias actividades de la empresa con cada propietario; sumándose de esta manera una operatoria diferente, que resultó conveniente tanto para la empresa -que tenía una sola instancia de negociación- como para los beneficiarios, cuyos requerimientos adquirían una fuerza diferente al emanar de la delegación de muchas personas. Este proceso fue muy adecuado para ambas partes, ya que la empresa logró cofinanciar un proyecto que debía realizar a su propia cuenta y riesgo; mientras que los vecinos lograron que una obra que originalmente estaba programada para alrededor del 2003 esté ya funcionando y con una gran calidad en el servicio.

Un tema importante, que también aporta nuevas facetas al programa, es que durante la realización y al finalizar la obra quedó constituida una comisión mixta, integrada por la empresa, los vecinos y las organizaciones involucradas. Esta comisión, que inicialmente controló la buena realización de la obra, actualmente se aboca al monitoreo de la red para su buen funcionamiento.

El Programa Riachuelo -que hoy prosigue- abarca una serie de actividades que han tenido un gran impacto en el trabajo realizado en "Villa Jardín". La metodología modular de la planificación hizo posible, mediante frecuentes y periódicas evaluaciones, la adaptación del plan inicial de acuerdo a las necesidades, tal como fueron surgiendo con el desarrollo del emprendimiento. Las acciones se complementaron con otras: mejoramiento de las viviendas y fondo de préstamos, microproyectos complementarios (como cuidado del medio ambiente), desagües alternativos y capacitación de jóvenes. Para este año se plantean una serie de nuevas actividades con la firma de una nueva fase del proyecto.

La parte más importante del Programa es quizás la que no se puede plasmar en palabras. Consiste en el enriquecimiento de todas las partes en la tarea común y el aprendizaje de un trabajo verdaderamente coordinado entre diferentes idiosincrasias que se unen para una acción concreta. A mi juicio, el mayor logro del programa fue la superación del descreimiento de los habitantes, cansados de promesas incumplidas, y su conciencia de que organizándose y con un acompañamiento técnico y financiero son capaces de dar sustentabilidad a un proyecto que genere verdadera promoción humana y supere conflictos. Con este Programa se reafirmó la posibilidad de éxito de este tipo de acciones, que con poco dinero y mucha seriedad pueden dar enormes frutos.

Recuerdos del Liceo Francés

Tangelson, Guillermo Ariel

Hay muchas maneras de pasar por un colegio. Hay instituciones que dejan huellas -en uno o en el mundo, da igual- y otras son olvidadas rápidamente. Lo fundamental de la enseñanza del Jean Mermoz, creo que no es novedoso decirlo, es la formación cartesiana que brinda, ese criterio de duda sistemática que ha convertido a los ex alumnos en incisivos seres humanos, a veces más incisivos que humanos (pero eso es un mero detalle).

¿Es la duda la que permite llegar a cualquier parte? Por lo menos, permite ir lejos. Algún alumno ha llegado a tocar el laúd medieval en Andorra, otro se ha convertido en profesor de buceo en Hawai, una egresada tiene el récord sudamericano en salto en alto, o, de manera más prosaica, muchos son los que trabajan en Telecom, L"Air Liquide o Núñez de Arco. Todos, de una manera o de otra, han buscado su mejor destino.

¿Qué nos permitió esa escuela? Cuando empezamos una carrera profesional y demostramos un espíritu analítico, o cuando nuestros diálogos con los profesores de las distintas carreras universitarias que seguimos posteriormente reflejan un sincero interés por el intercambio de ideas, se ve esa marca del Mermoz, de la que muchas veces renegamos. Las once horas semanales de filosofía, desde Platón hasta Nietszche pasando por Descartes, fueron un verdadero privilegio

La comunidad francesa tiene en Buenos Aires un liceo con prestigio, que permite una formación con validez internacional. Y el francófilo encontrará una divertida semejanza con una cadena de fast-food: no importa en qué país del mundo te encuentres, siempre habrá una sede en la que se legitime este saber que tiene una política y una coherencia en el ámbito global. Esto sintetiza el gran esfuerzo que el gobierno francés ha realizado históricamente para preservar su cultura. Y en ese sentido, la sede en Buenos Aires suele presentar, en las instancias del Baccalauréat (ese examen que obliga hasta al más holgazán a trabajar con ahínco), los mayores porcentajes de alumnos aprobados de Latinoamérica, con 98, 99 y alguna vez 100% de aprobados.

Mi conclusión es una sensación extraña, parecida a cuando uno mira una foto de su infancia y se ve como otro que no es uno mismo. Algo de nostalgia persiste en estos rostros con los que uno se sigue encontrando. Descubro que no hubo una búsqueda desesperada del éxito y la fortuna, sino más bien una indagación íntima, acerca de nosotros mismos, sin desconocer nuestras posibilidades. Muchos cometimos el pecado de ser muy solitarios, lobos esteparios que a veces se juntan, a rememorar antiguos relatos. Ese rumor del pasado nos invade a veces, y nos hace esbozar una sonrisa.


Autor/es Jorge Eduardo Menchaca
Publicado en Suplemento Francia - Argentina
Número de ediciónNúmero 13 - Julio 2000
Temas Deuda Externa
Países Argentina, Alemania (ex RDA y RFA), Andorra, Francia