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Economía y política desde una visión francesa

En los años ´70 surgió con vigor en París una escuela de pensamiento económico que luego tomaría el nombre de "regulacionista". Influenciada por las teorías estructuralistas, esta corriente buscó nuevas explicaciones y respuestas para las antiguas incógnitas de la economía en el modo de producción capitalista. Los "regulacionistas" sostienen conceptos afines con el pensamiento latinoamericano vinculado a la CEPAL.

La escuela francesa de la regulación es, en esencia, una corriente de pensamiento económico, si bien busca integrar a sus análisis los resultados de otras disciplinas sociales, de la historia y la ciencia política. Sus primeras investigaciones fueron publicadas a mediados de los años setenta, esto es, al inicio de una crisis que ponía fin a los treinta años de expansión económica ininterrumpida de la posguerra. Esa situación determinó varias de las preguntas que esta escuela se propuso abordar. Algunas se referían a las características de esa crisis: ¿se trataba de turbulencias de origen exógeno de una economía próspera, o de un quiebre de una modalidad de crecimiento? ¿Por qué la recesión coincidía con una aceleración de la inflación? ¿En qué se diferenciaba esa crisis de otras anteriores? Otras apuntaban a interpretar la originalidad del largo período de crecimiento que se había interrumpido: no podía interpretarse la originalidad de la crisis sin un análisis del proceso de crecimiento, excepcional desde una perspectiva histórica, que habían atravesado los países desarrollados entre 1945 y 1973. Retomando la expresión del historiador E. Labrousse (integrante de la escuela francesa de los Annales, que es una de las referencias intelectuales de la escuela de la regulación), "cada sociedad tiene la coyuntura de su estructura". Este enfoque llevaba a abordar los problemas y las crisis presentes a la vez con un análisis histórico de largo plazo y con una visión estructuralista, que no casualmente estaba en boga en la Francia de los setenta.

Así, los trabajos fundacionales de la escuela de la regulación consistieron en estudios del desarrollo capitalista en el muy largo plazo: para los Estados Unidos, el análisis de Michel Aglietta cubría un siglo (1870 a 1970)1, y para Francia, el trabajo en equipo de un grupo de investigadores del CEPREMAP analizaba las etapas del desarrollo francés desde principios del siglo XIX2. El proyecto científico detrás de esta visión histórica consistía en explicar los mecanismos por los cuales el capitalismo ha sido capaz de absorber conflictos y contradicciones de manera de permitir durante períodos más o menos prolongados la viabilidad de un determinado régimen de acumulación; en identificar las formas institucionales que le han permitido reproducir sus relaciones sociales básicas; y en explicar las razones y modalidades por las cuales se producían, en ciertas circunstancias, crisis estructurales. En otras palabras, se trataba de explicar a la vez cómo el sistema capitalista ha perdurado y cómo ha cambiado, y de analizar cómo ha enfrentado distintos tipos de crisis, algunas de las cuales han llevado a reformas a veces profundas del sistema económico y político3.

¿Con qué categorías de análisis aborda la escuela de la regulación su programa de investigación? Estas pueden agruparse en tres grupos, según su nivel de abstracción. En el nivel más general, está el modo de producción. Esta escuela estudia básicamente el modo de producción capitalista, que se caracteriza por una doble separación: la que corresponde a la forma de la mercancía (separación entre productor y consumidor), y la que se refiere a la relación salarial (separación entre trabajadores y dueños de los medios de producción). Lo propio de este sistema es la acumulación del capital, pero para realizarse, debe sortear la incertidumbre, las rivalidades y los antagonismos propios del capitalismo, que se deducen de su doble separación constitutiva. Esto nos lleva al segundo nivel de abstracción, que es el de los regímenes de acumulación. Cada uno de ellos se caracteriza por un conjunto de regularidades que la hacen posible, absorbiendo o manejando los conflictos y desequilibrios, facilitando una coherencia entre las condiciones de producción y de distribución, y dando así un horizonte temporal a la inversión. Estas regularidades se refieren a la naturaleza e intensidad del cambio técnico, a una determinada relación laboral y a una composición de la demanda social (y, por consiguiente, a una distribución del ingreso) que sea compatible con la expansión de las capacidades de producción. Varios regímenes son posibles en el capitalismo, y difieren en el tiempo y el espacio; la escuela de la regulación distingue en particular entre regímenes de acumulación extensiva e intensiva, conceptos vinculados a los de la extracción de plusvalía absoluta o relativa de Marx. Por último, en un menor nivel de abstracción, están las formas institucionales o estructurales que con su particular funcionamiento organizan los regímenes de acumulación, pero que al mismo tiempo son fuentes de rigidez. Las formas institucionales básicas son el régimen monetario, la relación salarial, las formas de la competencia, las modalidades de integración en el sistema internacional y las formas del Estado4.

Utilizando estas categorías, es posible definir un modo de regulación como "un conjunto de mediaciones que mantienen las distorsiones producidas por la acumulación del capital dentro de límites compatibles con la cohesión social en el seno de las naciones"5 ; "un modo de regulación combina un conjunto de procedimientos y de comportamientos individuales y colectivos que deben simultáneamente reproducir las relaciones sociales a través de la conjunción de formas institucionales históricamente determinadas y sostener el régimen de acumulación vigente. Más aún, debe asegurar la compatibilidad entre un conjunto de decisiones descentralizadas, sin que los agentes tengan que interiorizarse de los principios que rigen la dinámica del conjunto del sistema"6.

Esto no quiere decir que no existan crisis dentro de un modo de regulación; de hecho, las crisis pueden ser momentos en los que se absorben brutalmente una serie de desequilibrios, en los cuales desaparecen determinadas empresas, pero se regeneran las condiciones de una acumulación ampliada para otras. Estas "pequeñas crisis" toman formas diferentes según el modo de regulación (pueden ser, por ejemplo, inflacionistas o deflacionistas) y son, en definitiva, funcionales a éste. Distinta es la situación cuando los mecanismos del modo de regulación no consiguen resolver las crisis, sino que más bien representan rigideces que la agravan. Estamos entonces ante una crisis estructural, o "gran crisis": no se trata de una crisis dentro de un modo de regulación, sino de una crisis del modo de regulación. Un ejemplo clásico es la crisis de los años treinta. Las salidas de las "grandes crisis" requieren una intervención de orden político que produce cambios institucionales7.

Estas definiciones contienen varias opciones metodológicas. Significan, en primer término, un rechazo al individualismo neoclásico, al no tomar como punto de partida al individuo aislado, perfectamente informado y racional, sino a determinadas relaciones sociales históricamente determinadas e inseparables de las mediaciones institucionales en las que se desenvuelven. En segundo término, y vinculado con la crítica al individualismo metodológico, la escuela de la regulación muestra una vocación de análisis global de las sociedades, en donde lo económico no está aislado de lo político, e insiste en la posibilidad de perseguir objetivos colectivos organizados: "la acción creadora de instituciones es esencialmente política, y la política no es jamás una práctica individual"8. Por último, esta escuela afirma la existencia de una variedad de modos de regulación, aun dentro de un mismo modo de producción, así como la posibilidad de pasar de un modo de regulación a otro(s) a través de las crisis. Así, tiende a rechazar tanto el discurso justificativo o apologético según el cual "no hay alternativa" a la situación actual, como la idea que las transformaciones futuras están totalmente predeterminadas por la situación actual.

Como se puede ver, la escuela de la regulación ha propuesto un programa de investigación muy amplio, y ha dado lugar a trabajos especializados en las distintas áreas identificadas como cruciales. Mencionemos, a modo de ejemplo, algunas investigaciones originales sobre la moneda9, la relación salarial10, y el desarrollo tecnológico11.

Dentro de los debates actuales sobre el capitalismo, el desarrollo y las crisis, la escuela de la regulación muestra una afinidad con el pensamiento latinoamericano vinculado a la CEPAL, y en especial con los trabajos sobre las "modalidades de crecimiento" y los "estilos de desarrollo"12, conceptos muy cercanos al de regímenes de acumulación y modos de regulación. Aquí, más que ante una filiación (en cualquier sentido), estaríamos en presencia de una forma coincidente y "heterodoxa" de abordar los problemas de las crisis y el desarrollo, problemas que se presentaron con fuerza en América Latina bastante antes que en los países desarrollados.

  1. Michel Aglietta, Accumulation et régulation du capitalisme en longue période. Exemple des Etats Unis (1870-1970), tesis, París-I, octubre de 1974. Sobre esa base publicó Régulation et crises du capitalisme, Ed. Calmann-Lévy, París, 1976, reeditada con un importante postfacio inédito por Editions Odile Jacob, París, octubre de 1997.
  2. Benassy J.-P., Boyer R., Gelpi R.-M., Lipietz A., Mistral J., Muñoz J., Ominami C., Approches de l´inflation: l´exemple français, informe CORDES-CEPREMAP, diciembre de 1977.
  3. "Los regulacionistas consideran que el cambio es al menos tan importante como la invariabilidad, y que de hecho ambos deben ser analizados simultáneamente. Sólo adoptando nuevas formas, las relaciones capitalistas han logrado permanecer y difundirse a otros espacios". Véase en Robert Boyer e Yves Saillard (compiladores), Théorie de la régulation. L"Etat des savoirs, La Découverte, París, 1995, su capítulo 5 ("Un précis de la régulation", de esos mismos autores), pág. 60.
  4. Véase Robert Boyer, La théorie de la régulation. Une analyse critique, La Découverte, París, 1986.
  5. Michel Aglietta, Régulation et crises du capitalisme, Odile Jacob, París, 1997, pág. 412.
  6. Robert Boyer e Yves Saillard, op. cit., pág. 64.
  7. Véase Robert Boyer, "La crise actuelle: une mise en perspective historique", en Critiques de l"économie politique, nº 7-8, abril-septiembre de 1979.
  8. Michel Aglietta, Régulation et crisis du capitalisme, op. cit., pág.425.
  9. Michel Aglietta y André Orléan, La violence de la monnaie, PUF, Paris, 1982.
  10. Robert Boyer y Jean-Pierre Durand, L"Après-fordisme, Syros, París, 1993, y Michel Aglietta y Anton Brender, Les métamorphoses de la société salariale, Calmann-Levy, París, 1984.
  11. Bruno Amable, Rémi Barré y Robert Boyer, Les systèmes d´innovation à l"ère de la globalisation, Economica, Paris, 1997.
  12. Véase Aníbal Pinto, "Notas sobre los estilos de desarrolo en América Latina", Revista de la CEPAL, nº 1, primer semestre de 1976, y Pedro Sáinz y Alfredo F. Calcagno, "En busca de otra modalidad de desarrollo", Revista de la CEPAL nº 48, diciembre de 1992.
Autor/es Alfredo Fernando Calcagno
Publicado en Suplemento Francia - Argentina
Número de ediciónNúmero 13 - Julio 2000
Temas Deuda Externa
Países Estados Unidos, Chile, Francia