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Obstinada resistencia en el Sur del Líbano

Mientras continúan las tratativas entre Siria e Israel sobre una eventual reanudación de las negociaciones de paz, Ehud Barak anunció su intención de retirar su ejército del Sur del Líbano. Sin embargo, en septiembre de 1999 la fuerza aérea israelí efectuó un centenar de ataques aéreas contra el Líbano, un récord desde la operación "viñas de ira" en 1996. Esos bombardeos se llevan a cabo ante la indiferencia de los medios internacionales, pero no debilitan la resistencia obstinada de la población contra la ocupación israelí.

Primero hubo disparos de obuses de ambas partes, nutridos y constantes. La posición israelí sobre el macizo de Sojud enfrenta al pueblo de Jarju, el blanco perfecto. Desde ahí, cada pueblo, cada ruta del valle está bajo la vigilancia del ejército israelí, que domina el paisaje a partir de tres posiciones, Sojud, Sweida, Birkelab. La intensidad de las salvas indica que tuvo lugar un operativo de la resistencia. Pronto sabremos que fue asesinado el responsable del ejército del Sur del Líbano (ALS), la milicia proisraelí, en Beit Yahun, uno de los cinco puntos de pasaje que comunica la zona ocupada con el resto del Líbano.

La jornada se desarrolla bajo el signo de la represalia. Los cazas israelíes surcan el cielo justo encima de Jarju. Vuelan bajo y se precipitan en picada para precisar mejor sus blancos. Un campesino viejo, justo en su línea de mira, continúa labrando su jardín, imperturbable. Dos bombas se estrellan a menos de 150 metros de la casa de Alí, liberando espesos hongos de humo negro.

Alí tiene cinco años. Hace dos un cohete lo hirió en el ojo. Eso no hizo vacilar la determinación de sus padres, que nunca dejaron el pueblo situado en la línea del frente, ni siquiera en los períodos más difíciles. "Pueden bombardear todo lo que quieran. No nos vamos a ir. No somos errantes", afirma su madre abrazando a su último bebé. La prensa internacional apenas menciona estos bombardeos cotidianos. Desde principios del año fueron asesinados 22 civiles libaneses y 144 resultaron heridos por las represalias israelíes1, mientras que 19 milicianos del ALS fueron asesinados y otros 67 heridos en los ataques del Hezbollah.

Cada día los combatientes del Hezbollah lanzan uno, dos, tres operativos y cada día la región es atacada metódicamente. "Desde los acuerdos de abril2, los israelitas no pueden bombardearnos tan sistemáticamente, pero no dejan de aumentar la tensión. La resistencia los combate, atiende a los heridos y nos ayuda a reconstruir nuestras casas", indica Ali Mahmoud, un viejo agricultor reconvertido a la venta de café. En Jarju, un pueblo mixto cristiano-musulmán, viven unas 700 personas, principalmente de la tierra. No hace mucho eran 2000. Antes de la invasión de 1982, la agricultura aseguraba al Sur del Líbano el 40% de sus ingresos. "Destruyeron por completo el sector agrícola, las redes de irrigación. Quemaron o cortaron gran parte de los olivos y los pinos para impedir la penetración de los resistentes. Pero nosotros no nos iremos. Acá, cada hombre, cada mujer, cada niño es un resistente", continúa Alí.

Un poco más allá, Heikal Habib Elias muestra la misma convicción y el mismo apego a la tierra. "Somos como el pez en el agua, si nos sacan del agua, se terminó. Tenemos miedo de que acá se repita lo que pasó en Palestina". Esta obsesión por el desposeimiento palestino vuelve seguido en los relatos.

Situado en la continuidad geográfica de Galilea, el Sur del Líbano formaba con Palestina una misma zona cultural y económica, de ahí la extrema sensibilidad de los habitantes a la tragedia de 1948. Decenas de miles de palestinos se refugian en el Sur del Líbano, mientras que Israel anexa siete pueblos libaneses. Entre 1949 y 1964, el Líbano registró 140 agresiones israelíes; entre 1968 y 1974, 30003. El principio de la guerra civil en 1975 acelera las injerencias israelíes, principalmente a través de un apoyo militar a la extrema derecha cristiana. Shimon Peres, entonces ministro de defensa, apoya a unos 400 oficiales y soldados disidentes del ejército, que se unirán con 300 milicianos falangistas y miembros de los guardianes del Cedro para formar el ejército del Líbano libre, el ancestro del actual ALS.

Con la "operación Litani" en 1978, el ejército israelí invade el Sur del Líbano y ocupa una zona de 700 km2. Balance: 1186 muertos civiles, 285 000 desplazados, 82 pueblos profundamente afectados y 6 totalmente destruidos. Cuatro años más tarde, durante el verano de 1982, la operación "Paz en Galilea" y el asedio de Beirut provocaron cerca de 20.000 muertos civiles libaneses y palestinos; 500.000 desplazados.

Abu Zeid nació en Arab Salim, otro pueblo que se levanta sobre la línea del frente. Con sus numerosos comercios pequeños y sus plazas, parece desafiar a la guerra. "Destruyeron nuestra casa dos veces. Hirieron a mi hijo. Acá estamos lejos de un hospital, las heridas significan a menudo hemorragia y muerte. Pero se nos ha confiado la tierra y tenemos que preservarla. No podemos abandonarla, cualquiera sean las consecuencias", dice.

Ahmad no dudó en unirse a la resistencia después de la invasión de 1982. "Detuvieron a mi padre y mis dos hermanos. Los israelitas reunían a todos los hombres del pueblo que tenían entre quince y sesenta años. Los amontonaban por grupos de cincuenta en unos pocos metros cuadrados y los hacían sufrir las peores humillaciones. Cometieron varias masacres en Sohmur (Bekaá oeste), en Zarayé, en Saida". Las prácticas del ejército israelí recuerdan las de todos los ejércitos de ocupación. Al desvío de las aguas de los ríos Wazani y Hasbani4, se agregan las detenciones arbitrarias, los campos de detención, los castigos colectivos, la expulsión de las familias…

A la salida de Nabatiyé, Maher Yossuf Abud encontró refugio con dos familias en un inmueble devastado por los disparos y abierto a todos los vientos. Echado de Odeyssé a fines de 1989, su casa fue dinamitada, "Odeyssé es el último pueblo antes de Palestina. Una de las casas se encontraba en la frontera fijada por los israelitas. Hicieron pasar alambre de púas por el interior, ubicando una habitación en el Líbano y la otra en Palestina ocupada. Intentaron comprar la tierra, proponían empleos a las mujeres, imponían el toque de queda después de las seis de la tarde y aseguraban el orden con los tanques".

Después de la invasión de 1982, la resistencia se organizó muy rápido. El 16 de septiembre de ese año las organizaciones de izquierda (Partido Comunista, Organización de acción comunista libanesa, Partido de acción socialista árabe) constituyen el frente de la resistencia nacional libanesa, que se une con el movimiento chiíta Amal a partir de mediados de 1983. El movimiento islámico no tenía hasta entonces una estructura organizativa unificada.

Chicos en centros de tortura

Los diferentes grupos que compondrán el Hezbollah nacieron en los espacios de "urbanidad", que formaban los suburbios del sur de Beirut y una parte de su suburbio este (el barrio chiíta Nabaa, destruido por los falangistas en 1976). Más tarde extenderán su influencia en dirección a los pueblos de origen de estas poblaciones, situados en las zonas periféricas abandonadas por el Estado (Bekaá y Sur del Líbano), hasta entonces bastiones de los partidos panárabes y de izquierda, aliados a la resistencia palestina. Esta sensibilidad particular entre las poblaciones rurales, muchas veces desclasadas y desarraigadas, contrastaba con el legitimismo de las poblaciones urbanas chiítas de las ciudades costeras (Tyr, Saida y Beirut), que se reconocen más en el proyecto del movimiento Amal de Nabih Berri, de reforma e integridad de Estado. El entusiasmo suscitado por la revolución iraní de 1978-1979, la invasión israelí de 1982 y la ocupación, darán lugar a la estructuración del movimiento islámico en la resistencia.

La izquierda ve retroceder su rol político y militar. El giro comunitario tomado por la guerra civil, las estrategias regionales e internacionales, el colapso de la URSS, sus discrepancias internas sobre el balance de la guerra civil y la estrategia a seguir después de la guerra la debilitan considerablemente. Después del primer retroceso israelí de abril de 1985, el movimiento Amal se convertirá en uno de los principales protagonistas de la guerra civil -atacando principalmente a los palestinos- lo que limitará su participación en la lucha contra la ocupación. A partir de la segunda mitad de los años 80, Hezbollah se convierte en la principal fuerza de resistencia e intenta encarnar la lucha nacional. Opera una síntesis entre esta dimensión y la dimensión religiosa y marca su diferencia con un discurso que no tiene en cuenta las realidades nacionales. Lo que confirma Ali Fayad, miembro de la oficina política de la organización.

"El problema con ciertos movimientos islámicos es la ausencia de programa político con prioridades claras, la ausencia de visión geopolítica del mundo contemporáneo. Esos movimientos deben aceptar la idea del pluralismo político, de la divergencia, y renunciar a transformarla en conflictos antagónicos. Deben abandonar también el uso de la violencia en la lucha por el poder y evitar hundirse en la lógica de la guerra civil que amenaza la unidad de las sociedades arabo-musulmanas".

La zona ocupada por Israel cubre una superficie de 1.100 km2, o sea la mitad del sur del Líbano y el 10 % de la superficie del país. Constituye una banda territorial de 79 km. de largo cuya profundidad varía entre 7 y 17 km. Abarca 113 ciudades y pueblos y 60 oasis. Las agresiones militares y una política de evicción deliberada hicieron que el número de sus habitantes pasara de 800.000 a 70.000.

La ocupación se traduce en una presencia militar en la línea de crestas, a lo largo de la frontera a lo largo del Líbano en Israel y sobre algunas colinas estratégicas. La línea del frente así como el interior de la zona ocupada están controladas por la milicia colaboracionista (ALS), que dispone de una cincuentena de posiciones y cinco cuarteles. En 1990, el ALS se componía de 3.000 oficiales y soldados. En 1999, la actividad de la resistencia redujo los efectivos a 1.500.

Adel y Ryad Kalakish están detenidos en el centro de detención de Khiam desde hace 14 y 7 años respectivamente. Sus padres consiguieron hace poco un derecho de visita (media hora cada tres o cuatro meses). "Somos originarios de Debbin, al lado de Marjayun, que tuvimos que abandonar en 1994. Había cerca de 4.300 personas en Debbin antes de la ocupación, quedan apenas 200. Los colaboradores amenazan e imponen todo tipo de impuestos, sobre los autos, para entrar y salir del pueblo… vinieron a detener a nuestros hijos a casa". Abierto en 1985, Jiam es un centro de detención y de tortura. Unos 140 prisioneros, de todas las edades y religiones, la mayoría simples aldeanos que se negaron a colaborar, están detenidos allí sin ningún proceso, en las peores condiciones5.

Ni siquiera los niños se salvan de las vejaciones. Mohammed y Hassan Reda fueron detenidos hace dos meses. Los dos tienen quince años y con ellos habría al menos otros cinco menores. Ultimamente el caso de una joven periodista de veinticinco años, Cosette Brahim, movilizó a la opinión libanesa. Detenida el 2-9-99, acusada de brindar información al ejército libanés, fue violentamente torturada y conducida a Jiam. Por primera vez, "el ejército israelí reconoció que el servicio de seguridad interno (Shin Bet) trae miembros del ALS para interrogar a los detenidos de la prisión de Jiam6" y también que Israel les paga.

Integración del Hezbollah

La resistencia se desarrolló sobre un mantillo cultural marcado por el Islam chiíta. Moviliza los recursos espirituales, simbólicos y morales de la población para compensar la superioridad militar y tecnológica del ocupante. Como lo expresa Mohamed Hassan El Amin, teólogo e intelectual del Sur del Líbano: "La resistencia y firmeza frente a la ocupación de esta región encuentran sus raíces en un fundamento cultural cuyo marco general es el Islam. No podemos comprender la predisposición al sacrificio y al martirio sin ligarla a la ejemplaridad del martirio del imam Hussein y los suyos en Kerbala7 en la conciencia popular. El martirio constituye una victoria sobre la muerte8 ".

La madre de Mohamed Assaf vive la muerte de su hijo como un acto de fe. "Mi hijo nació y creció en Beirut pero sus abuelos era originarios de Ansar. Tenía seis años en el momento de la invasión israelí de Beirut. Desde los trece años, quiso entrenarse para unirse a la resistencia. Cayó en una operación cuando tenía apenas diecinueve. Para nosotros, no hay otra solución. Y además la muerte, no es el fin". Esas convicciones pesan sobre la acción del Hezbollah, que será el precursor de las operaciones kamikaze…

En 1990, el fin de la guerra civil marca el principio de una etapa decisiva en la historia de la resistencia islámica. El nuevo contexto libanés y regional (fin de la estrategia de "exportación" de la revolución iraní con la conclusión de la guerra Irán-Irak, guerra del Golfo de 1990-1991 y principio de las negociaciones de paz de Madrid de las que participa Siria) favorece una integración más importante de Hezbollah en la vida política y su apertura en dirección de otra fuerzas políticas y del Estado. Esta situación, que le permite consagrarse exclusivamente a la resistencia, se traduce en una popularidad creciente. El número de operaciones pasó de 292 por año, entre 1989 y 1991, a 936 por año entre 1995 y 1997: emboscadas, bombas teleguiadas, ataques contra posiciones militares, bombardeos, acciones kamikaze, disparos de metralleta, etc. La utilización cada vez más frecuente de bombas teleguiadas prueba la existencia de un servicio de informaciones aguerrido. Asesinaron a varios responsables israelíes, como el general Erez Gerstein en febrero último. En agosto de 1997, un comando de elite israelí fue duramente afectado en una tentativa de ataque contra el pueblo de Ansaryé.

"Desde hace mucho tiempo, la zona de seguridad se volvió la zona de la inseguridad", titula el diario israelí Maariv el 16-7-96. La ocupación del Sur del Líbano se volvió objeto de discrepancias en la sociedad israelí, donde ciertos sectores (principalmente los padres de los soldados) expresan vigorosamente su oposición.

En la sociedad libanesa, la resistencia es objeto de un consenso entre el conjunto de las fuerzas políticas comunitarias o laicas, consolidado por el cambio de orientación política del Hezbollah. Este aceleró el desarrollo de sus instituciones civiles y se integró a la vida política y social. La consigna "República islámica" desapareció de su programa político y, según Alí Fayad, sus objetivos internos coinciden con los de los partidos de izquierda y los partidos laicos: "Actuamos a favor de una reforma del sistema político, para que se vuelva más justo y más representativo y esto pasa por la abolición del comunitarismo político. Luchamos por la preservación de la libertad de expresión y de asociación. Unimos nuestras fuerzas a los que combaten el capitalismo salvaje encarnado por el neoliberalismo, por proteger a la economía libanesa contra las leyes del mercado, contra los desafíos de la mundialización. Reclamamos un rol más importante del Estado en la protección de las clases desfavorecidas, el desarrollo de los servicios y la protección social".

Desde 1992, Hezbollah integró el Parlamento a través de alianzas con las diferentes fuerzas políticas: obtuvo 12 diputados en 1992 y 9 diputados en 1996 (sobre 128). Sus relaciones con el gobierno de Rafik Hariri eran bastante frías. Se llevó a cabo un acercamiento significativo con el actual primer ministro, Selim Hoss, y el partido apoya abiertamente el proyecto reformador del presidente Emile Lahoud, quien cuando dirigía el ejército era el artífice de la cooperación militar entre éste y Hezbollah. Además el discurso oficial se modificó: el gobierno anterior afirmaba no poder parar la acción de la resistencia; el actual presidente asegura que el conjunto del país está de su lado, dichos que el gobierno israelí califica, el 25-6-99, como"nunca escuchados de un jefe de Estado libanés".

Desde hace más de diez años, el ejército israelí no efectúa más incursiones terrestres fuera de la zona ocupada del Sur del Líbano. En respuesta a las acciones militares de la resistencia, se libra a bombardeos intensivos, aéreos y terrestres, de las zonas que aquella controla. Estos bombardeos afectaron varias veces diferentes regiones del país. Aplicando a escala más reducida el modelo de la guerra del Golfo o el de Kosovo, el ejército israelí toma por blanco las infraestructuras económicas, urbanas y viales, recurriendo con frecuencia a armas inteligentes. Cada una de las agresiones particularmente mortíferas de julio de 1993 (siete días) y de abril de 1996 (un mes) provocaron el éxodo de aproximadamente 400.000 habitantes. El objetivo buscado en vano era incitar a las poblaciones civiles y al Estado libanés contra la resistencia.

La red de instituciones sociales del Hezbollah aporta un apoyo material y moral considerable a las poblaciones civiles. Esas instituciones se especializaron en diferentes dominios. El Shahid (El mártir) se encarga de las familias de los que cayeron en la lucha. Jitad El Biná (Esfuerzo de construcción) asegura la reconstrucción de miles de casas destruidas o dañadas. La institución El Jarih se ocupa de 3.150 heridos, tanto para los cuidados como para su formación y reintegración social. A Imad, que trabaja ahí, le arrancaron la pierna en un combate en 1989: "La agresión israelí tuvo consecuencias extremadamente devastadoras. Los israelitas esparcieron miles de minas antipersonales y bombas de fragmentación". El hospital El Rassul Al-A´azan y la escuela Shahed completan el dispositivo de ayuda. Esas instituciones están financiadas por donaciones privadas cada vez más numerosas, así como por las instituciones sociales de la República islámica de Irán y comienzan a percibir una ayuda del Estado libanés.

El Hezbollah representa también, como lo destaca su portavoz, Naim Kassem "una carta ganadora en las manos del Líbano, de Irán y de Siria9". Su eficacia militar, su arraigo popular y su realismo político lo han vuelto insoslayable para muchos actores regionales e internacionales.

¿Está a la vista una solución, con el gobierno de Barak? Para Damasco y Beirut, no podría haber "paz separada": los dos proyectos, el libanés y el sirio, están unidos. Pero las negociaciones parecen difíciles. El periodista e investigador Mustapha El Husseini10 subraya que las negociaciones entre las dos partes tenían como punto de partida la fórmula propuesta por el secretario de Estado estadounidense Warren Christopher: "Una paz global a cambio de una retirada total". Pero Barak introdujo algunos "matices": la profundidad de la retirada israelí dependerá de la importancia de los acuerdos de seguridad que siguen siendo el punto más complejo de las negociaciones. Por otra parte, la amplitud de los acuerdos dependerá también del ritmo de normalización entre las dos partes: el primer ministro israelí preconiza una "cooperación" económica con un desarrollo de las redes de infraestructuras comunes. Durante las negociaciones israelo-sirias de 1995-96, la delegación israelí -de la que participó Barak como jefe de Estado mayor- presentó una serie de condiciones a su principal adversario militar: la restricción de los efectivos del ejército sirio; la limitación, cuando no la destrucción, de los misiles balísticos y de las armas de destrucción masivas sirias; la instalación de puestos de prealerta en el territorio sirio. Estos elementos inducen a pensar que el acuerdo parece todavía lejano.

¿Cabe imaginar que Barak cumplirá su promesa de retirada unilateral del Sur del Líbano antes de julio del 2000? Hezbollah se niega a decir cómo reaccionaría,. Pero una decisión así no pondría precisamente término a una guerra que ya lleva más de veinte años.

  1. Trece soldados israelíes fueron asesinados desde el principio de año (veintitrés en 1998). Desde hace varios meses, se aísla a los soldados israelíes en refugios y evitan participar en acciones que en su mayoría quedan a cargo de la ALS.
  2. Los acuerdos se firmaron el 30-4-96. Estipulan que las dos partes en conflicto, la resistencia y el ejército israelí, no deben bombardear a las poblaciones civiles. Un comité de vigilancia al mando de la ONU se ocupa de examinar el respeto de estos acuerdos. Lo presiden alternativamente Francia y Estados Unidos.
  3. Mahmud Sueid, EL Sur del Líbano frente a Israel (en árabe), Instituto de estudios palestinos, Beirut, 1998; Las guerras de Israel contra el Líbano (en árabe), Publicación del Parlamento libanés, Beirut, 1998.
  4. Ruth Matson y Thomas Naff, Water in the Middle East. Conflict or Cooperation, Westwiew Press, Londres, 1984.
  5. Amnesty International, Los detenidos de Khiam, Torturas y malos tratos, mayo de 1992 y Los rehenes olvidados de Israel. Los prisioneros libaneses en Israel y en el centro de detención de Khiam, 1997. También Sonia Dayan, Paul Kessler, Géroud de La Pradelle, "De Beirut a Khiam, un mismo sistema" , Le Monde diplomatique, abril de 1986.
  6. Jerusalem Post, 28-9-99.
  7. Ciudad del sur de Irak donde fue asesinado en el siglo VII el imam Hussein, nieto del profeta e hijo de Alí. Es una de las figuras más respetadas por los chiítas.
  8. Moahmed Hassan el Amin, "La cultura de resistencia en el Sur" , EL Mawkif, Nº 21, febrero de 1985, Beirut.
  9. Magazines, Beirut, 1-10-99.
  10. Mustapha el Husseini, "La dificultad de las negociaciones con Siria" , Al Safir, Beirut, 1-10-99.
Autor/es Walid Charara, Marina Da Silva
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 5 - Noviembre 1999
Páginas:18, 19
Temas Armamentismo, Conflictos Armados, Movimientos de Liberación, Terrorismo, Geopolítica, Islamismo
Países Estados Unidos, Irak, Francia, Irán, Israel, Líbano, Palestina, Siria