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Obispos y curas comprometidos

La opción por los pobres que sustentó la Teología de la Liberación, inspirada en el Concilio Vaticano II de los años ´60, tomó en Argentina la forma del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo (MSTM), que legitimó la resistencia de los oprimidos al orden de explotación y la inserción de los sacerdotes en esa lucha. El movimiento alcanzó a tener sus referentes y sus mártires, antes de disolverse acorralado por la represión policial y militar, de ser objeto de sospechas por parte de la jerarquía eclesiástica y también desgarrado por discrepancias internas.

En un contexto mundial de procesos de descolonización en el marco de la guerra fría, el Papa Juan XXIII dispuso la realización del Concilio Vaticano II (l962-l965) con el fin de actualizar la Iglesia ante el mundo. Surgen así diferentes documentos que sin cambiar sustancialmente el cuerpo de doctrina de la Iglesia, despiertan en algunos sectores eclesiásticos la expectativa de contribuir a la construcción de una sociedad mejor. Así es como el 15-8-1967 dan a conocer el "Mensaje de los Obispos del Tercer Mundo", revelador de sus angustias y de la necesidad de un cambio de las estructuras de opresión1.

Firmado por 18 obispos (ninguno argentino) el Mensaje, si bien se apoya en varias ocasiones en el Concilio Vaticano II y en la Encíclica Populorum Progressio de Paulo VI manifestando su total acatamiento a las jerarquías, contiene expresiones y exhortaciones a favor de una mayor inserción y acción de la Iglesia en las gravísimas situaciones que viven sus pueblos. Llama al Tercer Mundo "proletariado de la humanidad actual", acepta la necesidad de revoluciones contra un sistema que no asegure el "bien común", expresa que la Iglesia no quiere estar ligada al imperialismo del dinero, afirma que ningún obispo debe permanecer vinculado a privilegios sociales y que el cristianismo se reconoce solidario de todos los que buscan una sociedad más justa. En su punto 17 expresa:"Que nadie vaya a buscar en nuestras palabras alguna inspiración política. Nuestra única fuente es la Palabra del que habló a los profetas y a los apóstoles. La Biblia y el Evangelio denuncian como pecado contra Dios todo golpe a la dignidad del hombre creado a su imagen".

El MSTM en Argentina

Algo se movía en el seno de la Iglesia católica argentina. Miguel Ramondetti, sacerdote de la arquidiócesis de Buenos Aires, se entrevista con el obispo de Goya (Corrientes), Alberto Devoto, con la idea de incorporarse a esa diócesis. En el transcurso de la conversación Devoto le entrega el Mensaje de los obispos del Tercer Mundo en su versión francesa, pidiéndole su opinión. Ramondetti lee con gran interés ese texto, que comparte con Rodolfo Ricciardelli de la arquidiócesis de Buenos Aires y con un sacerdote francés de la diócesis de Avellaneda. Los tres deciden traducirlo y editar un folleto que envían a cerca de 50 sacerdotes de distintos lugares del país para evaluar su receptividad. Al concluir 1967 un grupo de 270 sacerdotes había expresado públicamente su adhesión al Mensaje. En febrero de l968 los firmantes eran 320 y pronto llegaron a los 400. El 3l-12-1967 Miguel Ramondetti, en nombre de un "Comité Coordinador", envía una carta a Monseñor Helder Cámara, Arzobispo de Olinda y Recife, Brasil, uno de los firmantes del Mensaje, donde lo elogia por su actitud y le informa sobre la iniciativa surgida en Argentina2. Así se inicia en Argentina el MSTM, cuya actuación orgánica tuvo lugar entre los años l967 y l974, período de efervescencia política y de dramáticas opciones para el futuro en Argentina.

Desde junio de 1966 gobernaba la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía, con la aquiescencia del Pentágono y un muy fuerte apoyo de la derecha católica y predominio de hombres ligados al Opus Dei, explicitada con la presencia del Cardenal Antonio Caggiano en la ceremonia de asunción. La resistencia que se va gestando hará entrar a la Argentina en un período de ascenso de luchas de notable envergadura y duración, combatidas desde los aparatos de las fuerzas represivas. Caracteriza también ese período el creciente ascendiente del peronismo no solamente entre los trabajadores, sus tradicionales partidarios, sino también en sectores de clase media que centran su accionar político en la expectativa del regreso de Juan D. Perón, por entonces exiliado en España.

Cierres de empresas y conflictos gremiales dieron lugar a los primeros muertos en manifestaciones populares de resistencia. La CGT (Confederación General del Trabajo) se dividió, surgiendo en 1968 la llamada CGT de los Argentinos, con Raimundo Ongaro como secretario general. Este dirigente del gremio gráfico, católico y peronista, tenía coincidencias con el MSTM. En marzo de 1967 el Papa Paulo VI había dado a conocer su Encíclica Populorum Progressio, recibida por el MSTM como una confirmación de sus propias convicciones. En todo el mundo se producía una marcada radicalización; en Argentina, algunos de los agrupamientos de izquierda de diversas siglas y origen (principalmente marxistas y peronistas) comenzaban a mostrarse partidarios de la lucha armada, inspirándose en la trayectoria de Ernesto "Che" Guevara -de quien ese año se conoció el mensaje a la Tricontinental- capturado y asesinado el 8 de octubre en Bolivia.

La entusiasta respuesta al Mensaje llevó a la idea de realizar Encuentros de Responsables Zonales, concretada en Córdoba en mayo de l968. Estuvieron presentes 21 sacerdotes, en representación de l3 diócesis. En su informe, el Secretariado Nacional expresaba: "Se constató un diverso nivel de concientización y compromiso en los firmantes. Los hay que adhirieron sin comprender todo lo que ello significaba. Otros ven claramente el problema, pero no están comprometidos. Otros, en cambio, firmaron conscientes de lo que ello significaba y están más o menos comprometidos en orden a un cambio". Por otro lado consideraban alentador el hecho de que muchos universitarios y obreros, tentados de alejarse de la Iglesia, no lo hicieran al observar el compromiso con los pobres. En ese Primer Encuentro se tocó el tema del objetivo final del Movimiento: "Buscar un compromiso cristiano ante la realidad. Ha llegado la hora en que no podemos limitarnos a estar de acuerdo en los principios sin comprometernos. O estamos o no estamos. No cabe otra actitud". También se procedió a fijar normas organizativas, como designación de responsables diocesanos, secretariado, equipo coordinador y un responsable general. Se envió asimismo un documento sobre la violencia al Papa Pablo VI y a los obispos reunidos en Medellín, poniendo el acento en las situaciones de injusticia que se vivían en el país, subrayando respetuosamente la necesidad de denunciar tal estado de cosas y "que se proclame el derecho de esos pueblos a la legítima defensa". Asimismo, (punto 4) "que se asegure a esos cristianos un amplio margen de libertad en la elección de los medios que ellos crean más aptos para obtener esa liberación y construir esa sociedad".

Ideología y política

El MSTM prosiguió con su organización y desarrollo con diversos hechos como el "Compromiso de Navidad" a fines de 1968 y las reuniones preparatorias del Segundo Encuentro Nacional que se realizó en Colonia Caroya (Córdoba), en l969. Se decidió dar al Encuentro un carácter más amplio, aunque no de tipo masivo. Los documentos preparatorios se refieren esencialmente a qué intervención se asigna a la Iglesia en un proceso de liberación; "¿Cómo comprometerse a fondo con un momento histórico y sin embargo, trascenderlo?". La cuestión se hace más lacerante cuando encara el tema de la "división" de la conciencia sacerdotal: "El sacerdote interviene en política; por otra parte está inscripto en el proceso de una Iglesia visible renuente a esa intervención. Se produce así en la conciencia sacerdotal la experiencia de una "división". Esta división tiene diversos aspectos: el sacerdote, en su constante oposición a formas temporales injustas coincide con hombres y mujeres que no comparten su Iglesia (católica romana) o su fe cristiana (no cristianos, no creyentes, ateos, marxistas); llega a sentirse más emparentado a éstos que a sus Obispos y fieles. Los sacerdotes quisieran ser sostenidos más decididamente en su empeño temporal-político por la Iglesia oficial; en cambio, por lo general, son sospechados, violentamente criticados y aun calumniados.

Entonces ¿ha de asumir el sacerdote esta "división", o ha de resolverla optando? (…) ¿Conviene distanciarse hasta tal punto del conjunto de los fieles y Obispos, que el compromiso y el testimonio evangélico pierda su enraizamiento en la Iglesia?"

Mientras estas y otras cuestiones se debatían al interior del MSTM, los acontecimientos se precipitaban en el país. El ascenso de las luchas fue tomando la forma de manifestaciones de masas, que en ocasiones pueden calificarse de insurreccionales. El llamado "Cordobazo"estalló a los pocos días del segundo Encuentro del MSTM, el 29-5-1969, y fue punto de partida de otras acciones insurreccionales. Los sucesivos Encuentros (en 1970, '71 y '72) tuvieron lugar en medio de una progresiva tenaza que desde diferentes ángulos se cierra sobre el Movimiento. Desde el ángulo de la Iglesia, luego de las ilusiones alimentadas por documentos del Papado y de Medellín, tanto la Iglesia a nivel nacional como el propio Papado deciden poner límites precisos a ciertos movimientos que se manifiestan preponderantemente en América Latina y el Tercer Mundo. A ese respecto constituye un aviso la carta que monseñor Devoto hace llegar al MSTM, en ocasión de su Segundo Encuentro: "Me atrevo a pedirles que no cedan a la tentación de organizarse. Pienso que hay quienes tendrían mucho interés en verlos organizados". El aviso fue tenido en cuenta y sólo se decidió lo mínimo indispensable3. El MSTM en su documento Nº ll, de mayo de l969, reafirma su "adhesión al proceso revolucionario, de cambio radical y urgente de sus estructuras y nuestro formal rechazo al sistema capitalista vigente y todo tipo de imperialismo económico, político y cultural; para marchar en busca de un socialismo latinoamericano que… incluye necesariamente la socialización de los medios de producción, del poder económico y político y de la cultura"4.

En varios documentos se hace referencia a un "socialismo nacional", categoría utilizada por el peronismo de izquierda, con quien el MSTM comparte la concepción de "lo popular": "Lo realmente revolucionario es el pueblo y éste es peronista, por lo tanto el peronismo es revolucionario por necesidad intrínseca… no por su doctrina o expresión ideólogica, sino por ser el pueblo mismo expresándose… La expresión ideológica como Tercera Posición, en cuanto expresa la necesidad de buscar una vía propia para cada uno de los países del Tercer Mundo, que actualmente se expresa como "socialismo nacional". En el punto 4 se califica como sectores de avanzada a las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), a Montoneros, a los Grupos de Base… "que plantean la revolución con un claro sentido nacional"5. Se considera como elementos frenadores del peronismo, la burocracia tanto partidaria como sindical; la Tercera Posición cuando deja de vérsela en su aspecto dinámico… "Como posición intermedia entre capitalismo y socialismo no tiene vigencia".

Los acontecimientos obligan constantemente al MSTM a tomar posición: con motivo de la ejecución por Montoneros del ex presidente de facto general Pedro Eugenio Aramburu, es detenido y acusado el sacerdote Alberto Carbone, director del boletín "Enlace". El MSTM debió contestar también una declaración sumamente crítica emitida por la Comisión Permanente del Episcopado Argentino. Lo hizo en un extenso documento que confirma los desacuerdos con la cúpula eclesiástica. Esos mismos desacuerdos serán explicitados por la Santa Sede en concordancia con los documentos de la Iglesia oficial argentina. Desde el Vaticano se recuerda que los obispos en Medellín alertaron sobre la necesidad de evitar las opciones extremistas, en especial las de inspiración marxista. Los sacerdotes del Tercer Mundo reafirman, pese a las discrepancias, su voluntad de permanecer dentro de las estructuras de la Iglesia oficial. Entretanto la represión se abatiría cada vez con mayor ferocidad, alcanzando naturalmente a los integrantes del MSTM, que realizan su IV Encuentro en 197l, refiriéndose al Gran Acuerdo Nacional (GAN), iniciativa política con vistas a la realización de elecciones ante el empuje de los movimientos de masas y el temor que ello provoca en las clases dominantes. El MSTM califica dicha iniciativa como "un falaz llamado al Gran Acuerdo Nacional… para engañar a un pueblo harto de "experiencias". Dedica el Encuentro a denunciar el orden económico-social, político y moral.

Las grietas internas

Pero las dificultades que debe afrontar el MSTM, tanto externas como internas, son cada vez mayores. Unos meses antes del regreso de Juan Perón y en vistas a los preparativos para un V Encuentro, el Secretariado Nacional reconoce la existencia en su interior no sólo de matices sino de verdaderos "bloques o grupos" con distintas motivaciones, desde el contexto donde trabajan hasta el nivel de compromiso. "No son pocos quienes aceptando el compromiso del sacerdote en el campo temporal y aun en el político, sienten una cierta animadversión a lo político, tomándolo, por otra parte, como algo muy circunstancial y aleatorio a la Fe y a su sacerdocio". Existe una discrepancia entre quienes creen que el nivel de compromiso del Movimiento es suficiente y los que apoyan un mayor compromiso partidario. En el punto 12 concluyen: "La contradicción mas importante en el interior del Movimiento aparece entre el nivel de compromiso político del Movimiento como Movimiento y el nivel y la forma de compromiso personal de los miembros o grupos, como individuos o grupos". El punto 14 expresa: "Todo lo expuesto en los puntos anteriores crea o coloca al MSTM en una definitiva alternativa: crecer o estancarse".

El primer regreso de Perón, en noviembre de 1972, es considerado por el MSTM como un hecho que renueva las esperanzas, si bien advierte sobre la posible utilización de las clases dominantes a efectos de concretar una pacificación tramposa6. En los años 73-74 la ruptura del ya presidente Perón con el ala izquierda de su movimiento afectó al problematizado MSTM, que pese a realizar esfuerzos tales como promocionar un encuentro de Movimientos sacerdotales latinoamericanos, denunciar ante el Secretariado de Obispos el recrudecimiento de acciones contra sus miembros, defender al obispo Enrique Angelelli, etc, no pudo evitar su declinación. En 1974 fue asesinado el sacerdote Carlos Mugica, referente del MSTM y militante peronista que había renunciado a su puesto en el Ministerio de Bienestar Social cuyo titular era José López Rega y desde donde actuaba la organización parapolicial Triple A. Lo que debió ser el VI Encuentro desnudó profundas diferencias: el tema del celibato sacerdotal, sin ser fundamental, también se constituyó en un escollo y finalmente fue imposible redactar un documento final.

Después de un año y medio sin poder zanjar discrepancias "tanto teológicas-pastorales como político-ideológicas, sin lograr reorganizarse ni reunirse a nivel nacional, restringida su vinculación con los sectores populares; sin espacios para sus reclamos, en dificultades con la jerarquía y presionados por los acontecimientos que se vuelven casa día más terribles (entre el clero no cupular se multiplicaba el número de presos y muertos) (…) los sacerdotes del Movimiento (…) entran en un estado de dispersión, temor, repliegue, reubicación y replanteo. Públicamente (…) como organización se disuelven"7.

Luego del golpe de Estado de 1976 Miguel Ramondetti, quien hoy tiene 76 años, debió permanecer en la clandestinidad un tiempo, hasta poder salir del país, (monseñor Jorge Novak consiguió que la Nunciatura le renovara el pasaporte). El exilio lo llevó a Nicaragua, donde vivió hasta 1985. En una entrevista8 explica que hay diferentes interpretaciones sobre el comienzo del desgaste del MSTM. "Analizando la situación social del país y puestos a plantear soluciones en grandes líneas, atacábamos al sistema, como se decía en el lenguaje de la época, y proponíamos como alternativa un socialismo "a definir"; no plantéabamos el socialismo de los países del Este ni mucho menos, ni nombrábamos al marxismo, aunque algunos pensábamos que iba por allí". El regreso de Perón desató una gran interna en el seno del Movimiento. "La mayoría estaba por el peronismo y una minoría seguimos planteando la opción original. Eso nos llevó a un enfrentamiento serio. La cohesión del principio se fue resquebrajando".

En la misma entrevista, a una pregunta sobre la actitud del Vaticano y de la jerarquía eclesiástica en el país, Ramondetti responde: "Cuando volví en el '85 me planteé todo lo que había pasado y me hice esta composición de lugar: sobre 100 obispos argentinos en la época del Proceso, a uno lo asesinaron, que era Angelelli, quedan tres o cuatro que relativamente entendieron la situación y salieron al frente. Creo que al obispo de San Nicolás, Ponce de León, también lo mataron aunque lo hicieron aparecer como un accidente, como intentaron hacer con Angelelli. Estaban (Miguel) Hesayne, (Jaime) de Nevares y Novak, pero ¿dónde estaban los demás? Yo me preguntaba, ¿quién puede frenar esto? y siempre me respondía que la única que podía era la Iglesia católica si hubiera querido comprometer realmente a la Iglesia Internacional, al Vaticano. Todos sabían lo que estaba pasando, que no vengan con el cuento".

Un cuarto de siglo después el MSTM no existe como organización, si bien es dable suponer que haya sectores dentro de la Iglesia que lo consideren un referente.

  1. El texto completo del mensaje se puede leer en Cuadernos de Marcha, Nº 9, enero l968.
  2. Ver Domingo Brescia, Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Documentos. Comisión de Estudios de Historia de la Iglesia en Latinoamérica (CEHILA), Buenos Aires, l994.
  3. Ver documento l4. Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Domingo Brescia, op.cit.
  4. Ibidem.
  5. MSTM. Documentos, compilación Domingo Brescia.
  6. Ver Declaración de Coordinadores y Secretariado Nacional del 4/l2/72.
  7. Domingo Brescia, op. cit.
  8. Luis Bruchstein, Página 12, Buenos Aires, 24-5-99.Mercedes Balech
Autor/es Mercedes Balech
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 19 - Enero 2001
Páginas:7, 8
Temas Historia, Deuda Externa, Iglesia Católica
Países Argentina, Brasil, Nicaragua, Bolivia, España, Vaticano