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Los estragos de la guerra

Del 16 al 27 de mayo, una misión de las Naciones Unidas (ONU) estuvo en Kosovo y en otras regiones de la República Federal de Yugoslavia. Conducida por el secretario general adjunto de asuntos humanitarios y coordinador de asistencia de emergencia, Sergio Vieira de Mello, la misión entregó un informe detallado sobre la dramática situación que atraviesan las poblaciones. Publicamos sus principales conclusiones.

La escalada de la violencia en Kosovo desde finales de 1997 se tradujo en desplazamientos masivos de poblaciones; ha provocado numerosas víctimas civiles y ha causado sufrimientos enormes a la población civil. La situación en el plano humanitario y en el ámbito de los derechos humanos sigue siendo grave. Cuando los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) comenzaron las incursiones aéreas contra la República Federal de Yugoslavia (RFY) a finales de marzo de 1999, la crisis en Kosovo adquirió proporciones inesperadas. El presente informe cubre el período inmediatamente anterior a los alentadores avances recientemente logrados en el plano político.(…)

Alcance de la crisis. Si bien el conflicto en Kosovo es el núcleo de la última crisis en el sudeste de Europa y el sufrimiento y los desplazamientos masivos de los refugiados de Kosovo y de las poblaciones al interior de la provincia fueron hasta ahora sus consecuencias más visibles, existen otros factores: las secuelas de la desintegración de la ex Yugoslavia, el impacto de las sistemáticas violaciones a los derechos humanos, el efecto de la aplicación de rigurosas sanciones durante muchos años y los bombardeos aéreos de la OTAN, que han dejado a todo el país -incluso toda la región- considerablemente debilitada. Además de las necesidades humanitarias inmediatas de los refugiados, los desplazados y otros miembros de la sociedad civil, las consecuencias socioeconómicas, ambientales y materiales del conflicto en toda la RFY son enormes y han creado un tipo de situación de emergencia humanitaria nuevo y complejo. (…)

Kosovo. La crisis en Kosovo tuvo como resultado el desplazamiento y la expulsión masiva y forzada de miles de civiles, la destrucción sistemática de bienes y de medios de vida, la anarquía y la violencia gratuita, miles de muertes constatadas, una cantidad incalculable de decesos todavía no explicados y sufrimientos indescriptibles. Durante toda su estadía, los miembros de la Misión indicaron claramente a sus interlocutores yugoslavos, en todos los niveles, que esos factores se situaban en el mismo centro del conflicto existente, y por lo tanto, de su solución. (…)

Violencias desenfrenadas

Problemas a nivel nacional. En toda la RFY, los ataques aéreos de la OTAN provocaron numerosos muertos y heridos entre los civiles. La destrucción masiva y los considerables perjuicios a la infraestructura y a los medios de producción tuvieron un efecto devastador sobre la industria, el empleo, el medio ambiente, los servicios básicos y la agricultura. Entre las personas más vulnerables y más descuidadas figuran los más de 500 mil refugiados serbios de Croacia y de Bosnia que habían escapado de conflictos anteriores.

Principales conclusiones de la Misión provincia de Kosovo. Situación general. (…) Si excluimos el centro de algunas ciudades, donde hay muy poca gente y prácticamente ningún vehículo en las calles, Kosovo ofrece un espectáculo desolador: casas incendiadas, granjas abandonadas, ganado errante, aldeas abandonadas y negocios saqueados. Además de funcionarios de gobierno, la Misión entrevistó a personas desplazadas, representantes de numerosos grupos étnicos, integrantes de diferentes partidos políticos y residentes que no se fueron. Sus testimonios coinciden: durante el período que va desde el 24 de marzo hasta el 10 de abril, las regiones de Kosovo donde estuvo la Misión fueron escenario de un desenfreno de asesinatos, incendios intencionales, saqueos, expulsiones forzadas y actos de violencia, de venganza y de terror. Diez o quince días después de que comenzaran los ataques de la OTAN, el ritmo y la intensidad de los acontecimientos variaron según las aldeas. Los residentes de Kosovo informaron que habían presenciado, sin embargo, expulsiones, incendios de viviendas y de comercios, saqueos, desapariciones forzadas y ejecuciones sumarias. En Pristina, las autoridades actuaron para contener la violencia después de los diez o quince primeros días. Las autoridades confesaron a la Misión que los delitos sujetos a la pena capital en Pristina aún no habían cesado, pero que hasta el momento se atribuyen a "autores desconocidos" . La Misión vio en ciertas zonas de Kosovo una gran cantidad de casas, tiendas y comercios albaneses que habían sido dañados sistemáticamente. En algunas regiones, cerca de 80% de las casas habían sido quemadas.

Dos incidentes diferentes que presenció la Misión, en las regiones donde no había combates y durante los que fueron quemadas casas, contradicen las explicaciones oficiales según las cuales las destrucciones son la consecuencia de los combates entre las fuerzas serbias y el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK)1. En Kosovska Mitrovica, una ciudad que la Misión visitó y donde numerosos barrios habían sido saqueados y quemados, el jefe de la administración regional admitió que la policía había expulsado a numerosos albaneses de la aldea para evitar que el ELK utilizara sus casas y sus comercios. Esta explicación confirma los dichos de los refugiados.

Entre las ciudades y las aldeas visitadas por la Misión, excepto las aldeas de mayoría serbia, las municipalidades de Pristina y de Prizren son las únicas donde los bienes de subsistencia de los albaneses de Kosovo no han sido sistemáticamente destruidos. El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia debe llevar adelante rápidamente una profunda investigación.

Djeneral Jankovic. La Misión también se presentó el 21 de mayo en Djeneral Jankovic, en la frontera con Macedonia. El Alto Comisionado para los Refugiados (ACR) indicó que 1.260 refugiados habían cruzado a Macedonia el 21 de mayo, pero en el momento en que la Misión estaba presente, la frontera estaba desierta. La Misión vio cerca de 200 tractores y camiones estacionados delante de una fábrica de cemento, a unos metros de la frontera. Estos vehículos característicos de los refugiados estaban llenos de objetos personales y al parecer los refugiados los habían abandonado antes de cruzar la frontera. Cuando la Misión les preguntó por qué los refugiados no pudieron partir con sus vehículos, las autoridades serbias declararon que la frontera con Macedonia estaba cerrada y que cuando se reabrió nuevamente, los refugiados la cruzaron a pie (…)

Kacanik. Mientras que otrora los albaneses conformaban el 70% de la población de Kacanik, cuando la Misión visitó el lugar, el 21 de mayo, todos los albaneses se habían ido, excepto cuatro hombres enfermos y de edad avanzada, que no habían podido ser llevados y que vivían en la mezquita. La Misión tuvo la impresión de que los albaneses habían sido evacuados de forma apresurada. Habían dejado todo: el ganado, las mascotas, los electrodomésticos, los objetos que tenían un valor personal como los álbumes de fotografías y los documentos personales. En un departamento, una tetera llena había sido abandonada sobre la mesa y la ropa recién lavada estaba tendida en el balcón. Varios jóvenes gitanos declararon a la Misión que la población albanesa fue expulsada por la fuerza por los militares y que les caería una desgracia en caso de volver a la aldea (…).

Mujeres y niños. En toda sociedad arrasada por conflictos, las consecuencias para las mujeres y los niños son particularmente dolorosas y nefastas. En Kosovo, el conflicto afectó a los niños de muchas formas: su escolaridad fue interrumpida, fueron testigos de asesinatos o ellos mismos fueron víctimas de agresiones. Algunos niños se exponen a múltiples amenazas; dos niños entrevistados en Corisa por la Misión habían sido capturados en su domicilio por la policía, sobrevivieron a los ataques áereos de la OTAN y aún no pueden volver a su casa, que pueden divisar desde una colina vecina. No reciben ninguna ayuda y estaban visiblemente aterrorizados cuando los aviones de la OTAN pasaban por encima de sus cabezas y escuchaban caer las bombas en las cercanías.

Además de los artículos de primera necesidad, la ayuda humanitaria debe prever medidas para ayudar a esos niños y sus familias y responder a las necesidades relacionadas con el desarrollo de los pequeños, en especial tratando de que recuperen una vida normal mediante el juego, el entretenimiento y una enseñanza informal. Muchas mujeres en Kosovo han perdido todo y por primera vez ocupan el lugar de jefe de familia; deben asumir la pesada responsabilidad de tratar de encontrar el alimento, una vivienda y una protección para ellas mismas y sus padres sobrevivientes. Las mujeres de familias rurales y tradicionales, de las cuales un gran número ha perdido a los hombres de su familia, tendrán particular dificultad para reintegrarse. La situación de las mujeres en las aldeas superpobladas donde viven personas desplazadas cerca de Poduvejo fue considerada particularmente preocupante por la Misión. No fue posible hacer entrevistas detalladas, pero una mujer a quien se le preguntó sobre el acoso o la violencia sexual en las condiciones de sobrepoblación actual de su aldea, donde había gran cantidad de hombres, describió la situación como "catastrófica" . Un informe reciente del Fondo de las Naciones Unidas para la población (FNUAP) indica que las albanesas de Kosovo fueron objeto de violencia sexual sistemática. Este es un asunto que debería ser examinado más adelante. (…)

República de Serbia (excepto Kosovo). Situación general. La Misión pudo constatar, en todas las regiones serbias que visitó, que los ataques aéreos de la OTAN provocaron muchas destrucciones materiales. La Cruz Roja yugoslava registró 700 civiles asesinados, 6.400 civiles heridos y un número mucho más importante aún que perdió sus casas durante los ataques aéreos. La Misión no pudo verificar con exactitud las cifras. La mayor cantidad de civiles habrían sido asesinados o heridos en muchas ciudades que la Misión visitó, en Aleksinac, Surdulica, Cacak, Kragujevac, Pancevo y Nis. La situación general de la economía, el cierre de empresas industriales ya sea por la destrucción directa por la guerra, o por la ruptura de stocks de materias primas, la pérdida de mercado y los daños sufridos por las redes de transporte han empobrecido considerablemente a la población serbia. Los daños causados a los servicios básicos como el abastecimiento de agua, electricidad, medios de calefacción y servicios de asistencia médica, educación y transporte crearon enormes dificultades para la población civil. (…)

Problemas de empleo y de migración. Más allá de las destrucciones materiales, el desempleo fue el principal problema relevado en todas las ciudades y las comunidades serbias a las que concurrió la Misión. La destrucción de las principales industrias y los perjuicios causados a los servicios básicos dejaron en la calle de un día para el otro a un gran número de trabajadores. Según fuentes gubernamentales, 600 mil trabajadores quedaron desempleados después de los daños o la destrucción total de las instalaciones industriales. Estos despidos tuvieron impacto sobre unos dos millones de personas.(…).

Refugiados y personas desplazadas. La RFY ampara a más de medio millón de refugiados de Bosnia-Herzegovina y de Croacia, lo que equivale en cantidad a la segunda población de refugiados en Europa. La mayoría vive en condiciones precarias y muchos de ellos aún necesitan ayuda humanitaria, al menos de forma parcial (alimentos, artículos de higiene y combustible para la calefacción). La repatriación de estos refugiados a Croacia es extremadamente lenta debido a dificultades burocráticas y problemas relacionados con la restitución de bienes del lado croata. Según los responsables de los refugiados consultados, la campaña de la OTAN exacerbó la ya precaria situación de los refugiados, ya que hace más lenta su integración en la sociedad yugoslava, interrumpe la reubicación de los refugiados en terceros países e impide el envío regular de la ayuda humanitaria de la que los refugiados no pueden prescindir. (…).

Medio Ambiente. Numerosas instalaciones industriales (registramos más de 80 en el momento de la Misión) sufrieron ataques y destrucciones durante la campaña aérea de la OTAN. Los estragos causados en las refinerías de petróleo, en las descargas de carburantes, en las plantas químicas y fábricas de fertilizantes, así como los humos tóxicos provocados por los grandes incendios y las infiltraciones de productos químicos tóxicos en el suelo y en la capa freática, crearon niveles de contaminación aún no evaluados en algunas zonas urbanas que corren el riesgo de ser nocivos para los ecosistemas. La Misión visitó Pancevo, 15 kilómetros al noreste de Belgrado, donde la destrucción de una fábrica petroquímica descargó hacia la atmósfera, las aguas y el suelo, varios líquidos químicos (tales como el cloruro de vinilo, cloro, dicloruro de etileno y propileno), lo que constituye una grave amenaza para la salud de la población de la región así como para los ecosistemas de los Balcanes y de Europa en general. Numerosos compuestos emanados en el momento de esos accidentes químicos pueden provocar cáncer, abortos naturales y enfermedades congénitas. Otros pueden provocar enfermedades nerviosas y hepáticas letales. (…)

Mujeres y niños. Las mujeres y los niños han sufrido particularmente los efectos del conflicto en Serbia; los efectos directos de los ataques aéreos y los efectos indirectos debidos al desempleo, la incertidumbre económica y en cuanto al futuro. Al parecer, eran los adolescentes quienes veían más difícil la situación; así un niño a quien se entrevistó temblaba con todo el cuerpo cuando describía el bombardeo que había vivido unas semanas atrás. La educación es un elemento esencial para reestablecer una vida normal y retomar los hábitos de los niños. La enseñanza está alterada en todos los niveles en toda Serbia. En la mayor parte de las regiones visitadas, los niños no habían frecuentado la escuela de forma regular desde el inicio de los ataques aéreos, los establecimientos de enseñanza estaban cerrados. Muchas escuelas habían sufrido "daños colaterales" . Algunos jardines de infantes están abiertos para las madres que trabajan, pero en líneas generales, los niños no tienen acceso a las instalaciones recreativas o a la educación. No fue posible evaluar en todo su alcance los daños causados a las escuelas, pero hay una imperativa necesidad de material escolar y reacondicionamiento de los edificios perjudicados. (…)

  1. La Ushtria Clirimtare e Kosovës es generalmente conocida bajo la sigla UCK. Hemos conservado la sigla en castellano: ELK.
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 1 - Julio 1999
Páginas:6, 7
Traducción Patricia Merkin
Temas Conflictos Armados, Minorías, Deuda Externa, Derechos Humanos, Geopolítica, Educación, Migraciones, Salud
Países Serbia (ver Yugoslavia), Croacia (ex Yugoslavia), Macedonia (ex Yugoslavia), Yugoslavia