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Recuadros:

Richard Wright, el subversivo

El primer y más grande novelista estadounidense negro, Richard Wright (1908-1960), conoció desde su infancia la pobreza y la violencia de la segregación racial. Dos experiencias que nunca olvidará y que marcarán su obra. Convertido en importantísimo escritor (“el primer negro en escribir un best seller”), traducido en el mundo entero, no dejará de denunciar –en novelas sublimes o ensayos contundentes– las humillaciones impuestas en su país a millones de personas por el color de su piel. Una nueva biografía, basada en parte en informes del FBI recientemente dados a conocer, recuerda el itinerario ejemplar de este escritor que fue también uno de los primeros militantes antirracistas.

Nacido el 4 de septiembre de 1908 entre los más pobres de los pobres, en el Estado racista y segregacionista de Mississipi, Richard Nathaniel Wright era nieto de un esclavo negro. Su lugar de nacimiento, la ciudad de Natchez, ocupó en el siglo XIX el segundo puesto entre los mercados de esclavos del Sur de Estados Unidos. Allí se vendían miles de esclavos por año. Era también uno de los mayores puertos algodoneros del mundo. Había en Natchez más riqueza que en cualquier otra ciudad estadounidense, a excepción de Nueva York. Pero se encontraba, claro está, en manos de un puñado de privilegiados.

En una reciente biografía1, la escritora Hazel Rowlie, establecida en Estados Unidos pero australiana de origen, aporta originales revelaciones sobre la vida y la obra del gran novelista afro-americano. Se basa en el descubrimiento de documentos nuevos, copiosos y apasionantes: cartas personales, extractos del diario íntimo inédito de Wright, conversaciones con amigos, así como anotaciones y comentarios encontrados en los archivos del FBI, que durante 30 años no dejó de asediar a este escritor antirracista, considerado un “elemento subversivo”2.

El libro de Rowley es todo menos el elogio de un país que habría dado a uno de sus más humildes ciudadanos la oportunidad de acceder a la cúspide de la gloria literaria. La autora, por el contrario, demuestra cómo, pese a los increíbles obstáculos que esta sociedad interpuso en su camino, este “muchachito negro” se convirtió en novelista célebre, autor de libros como Uncle Tom’s Children (1938)3; Native Son (1940)4; Black Boy (1945)5 y muchos otros (ver recuadro). El éxito de Wright en un campo como el literario, exclusivamente reservado a los blancos, cuando todo estaba armado para marginar a los negros –incluso en los ámbitos de la música popular o los deportes–, fue pues excepcional y completamente atípico. Las duras pruebas que debió pasar el novelista le permitieron comprender, desde dentro, los verdaderos sentimientos (no siempre nobles) y las aspiraciones de la población negra en el seno de la “democracia norteamericana”6.

Hazel Rowley empieza evocando la vida de ese black boy en su Sur natal, primero en Natchez, luego en Memphis, Tennessee, región agresivamente racista a principios del siglo pasado. La condición de los negros había cambiado muy poco allí desde el fin oficial de la esclavitud. Richard Wright escribe: “Aserraderos, manufacturas algodoneras, campamentos de leñadores, diques en construcción, o un pantano más, una prisión; rutas también, oleadas de melancolía, viajes, accidentes y por supuesto, las formas más diversas de la violencia”.

Su vida familiar de niño abandonado por un padre iletrado, educado por su madre, maestra de pueblo, y por parientes lejanos. Una infancia difícil en la que la pobreza extrema hacía penosísimo cada día, mientras la excesiva religiosidad protestante de su entorno agobiaba las mentes. Su posterior vagabundeo por Estados Unidos, con sucesivos trabajos de subsistencia. Todos esos años de miseria marcaron a Richard Wright de por vida. Hicieron que sintiera siempre una simpatía real por los que sufren, por todos los perseguidos de la Tierra.

Huir del Sur

Afortunadamente para él, después de haber trabajado en un hotel, en un cine y en empresas de óptica, el adolescente curioso y ávido de explicaciones racionales descubrió el universo de los libros en una pequeña biblioteca local. Leía allí todo lo que caía en sus manos, desde literatura de kiosco y policiales mediocres hasta los clásicos europeos o estadounidenses: Shakespeare, Víctor Hugo, Dostoievski, Edgar Poe, Melville…

Experimentó la influencia de los escritos brillantes, aunque olvidados, del potente satirista Herbert L. Mencken. Wright dirá más adelante: “Mencken me enseñó lo que se puede hacer con palabras para burlarse de los falsos valores y los absurdos que nos rodean”. Descubre así “el poder de las palabras”, que utilizará para combatir los prejuicios. Este exaltante descubrimiento lo incitó muy pronto a llevar al papel sus observaciones e ideas, cosa que hace al principio en pequeñas revistas locales.

Motivado por el rechazo al racismo así como al fundamentalismo religioso, el joven da el “gran salto” hacia el Norte, atraído por el mito de la libertad. Con los bolsillos prácticamente vacíos pero la mente y el corazón llenos de entusiasmo, llega en 1927 a Chicago, en ese entonces capital efervescente del crimen y la cultura. Pero, según Rowley, su verdadera motivación era simplemente huir del Sur y de sus abusos racistas, sus discriminaciones impuestas por la ley y sus costumbres heredadas de la época de la esclavitud.

Es en Chicago donde Richard Wright colabora con el Federal Writers’ Project y, en 1932, se integra a los círculos literarios ligados al Partido Comunista (PC), en particular al John Reed Club (en homenaje al célebre escritor revolucionario)7. Más tarde declarará que el PC fue la vía que le permitió “salir del gueto”. En esa época, en plena crisis económica de los años ’30, sólo el PC hacía un esfuerzo real por descubrir, entre los negros, talentos escondidos y deliberadamente discriminados. El John Reed Club y el PC publicaban en sus diarios y revistas –Left Front, Anvil, New Masses– los primeros escritos de autores jóvenes y contestatarios, a menudo de origen proletario, que no vacilaban en denunciar con coraje las contradicciones de la sociedad estadounidense.

Fue en ese contexto que Wright comenzó su carrera literaria, antes de proseguirla en Nueva York, donde llegó a ser durante un tiempo corresponsal en Harlem del diario del PC, The Daily Worker, experiencia que le proveyó abundante materia prima para alimentar sus escritos ulteriores.

Durante ese período crucial, no dejó de denunciar la condición de los negros, y publicó Twelve Million Black Voices (1941). Wright comenzó entonces a tomar distancia del PC, que sin embargo tanto lo había ayudado. Rowley explica claramente las razones de esta toma de distancia, que se convertirá luego en una dolorosa ruptura, relatada por el mismo Wright en The God that failed (1944), luego en su segundo libro autobiográfico, American Hunger (1977), continuación de Black Boy8.

Ruptura y exilio

A Wright no le gustaban las críticas muchas veces sectarias, e incluso doctrinarias, de los dirigentes del PC respecto de su novela Native Son9, cuyo protagonista, un joven negro del Sur, acaba por asesinar, en un arrebato de ira incontrolable, a una joven rica y blanca que se enamora de él. A algunos jefes del PC –negros y blancos– les pareció que Wright había realizado una pintura demasiado negativa de los negros estadounidenses. Con una clarividencia fuera de lo común en ese entonces, el escritor respondió que esa era la triste y explosiva realidad sociológica de Estados Unidos.

No sin delicadeza y simpatía, Rowley evoca también otro asunto inquietante: la negativa de Richard Wright a hacer el servicio militar en el ejército estadounidense, institución en la que, en esa época, negros y blancos estaban separados en unidades distintas, lo que condenaba a los negros al estatuto de “raza inferior”. Para explicar esa negativa, Rowley cita una carta que el escritor envía a un amigo negro: “Nos piden morir por una libertad que nunca tuvimos”.

Wright finalmente se las arregló para ser catalogado “no apto para el servicio militar” a causa de su declarada hostilidad hacia el ejército, en tanto institución racista. Juzgada como “antipatriótica” en las altas esferas, su actitud significó también la ruptura definitiva con el PC. Éste adoptaba en esa época una línea de apoyo patriótico al esfuerzo bélico del presidente Franklin D. Roosevelt, convertido por otra parte en el aliado de la Unión Soviética en la “lucha común” contra la Alemania nazi y el Japón militarista. Al mismo tiempo –y en nombre de “la unidad nacional contra Hitler”– el PC estadounidense moderaba su actitud antirracista tradicional, desestimulando por ejemplo las acciones contra la segregación racial en el seno de las fuerzas armadas.

Algunos años después, en 1947, tras la Segunda Guerra Mundial y en vísperas de la Guerra Fría, Wright tomó la decisión de abandonar Estados Unidos. Alentado por algunos intelectuales franceses –Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Claude Lévi-Strauss, entre otros– se estableció en París con su mujer estadounidense, blanca, judía y comunista, y su hija Julia. La biógrafa no toma partido respecto de esta decisión, pero para explicar esta “fuga”, multiplica los ejemplos de asedios, persecuciones y humillaciones cotidianas que padecían corrientemente los negros en Estados Unidos, incluido Richard Wright.

Su éxito literario le permitió dar vuelta la espalda sin remordimientos a Estados Unidos. Su celebridad se había traducido en ingresos relativamente importantes y en una red internacional de amigos y aliados que facilitaron este “transplante”. Rowley no zanja la cuestión muchas veces planteada en los medios literarios, tanto en Europa como en Estados Unidos, del “deber” de un intelectual o artista negro de permanecer en su tierra natal, su “infierno”, para proseguir allí la lucha por los derechos humanos. Pero sí explica con notable claridad esta decisión de instalarse en París. Según Rowley, Wright no se hacía muchas ilusiones sobre la libertad política ni sobre el humanismo de Francia; estaba en París en los peores momentos de la guerra colonial de Argelia. Y si nunca protestó públicamente contra las atrocidades de la represión ejercida por las autoridades francesas contra un pueblo en lucha por su independencia, fue únicamente para no correr el riesgo de ser expulsado de inmediato. Su “exilio” en París tenía ese precio y él lo sabía demasiado bien. Frecuentaba allí a Jean-Paul Sartre y a los intelectuales de la revista Les temps modernes, militantes encarnizados contra la represión en Argelia. Y a menudo visitaba la librería Shakespeare et Cie. del barrio Latino, donde se reunían otros intelectuales que habían huido de Estados Unidos a causa del macartismo y la caza de brujas…

Para él, pese a todo, Francia significaba un “viento de libertad” después de las humillaciones padecidas en Estados Unidos. Pero la contradicción de vivir en un país a la vez democrático y colonialista pesaba sobre su conciencia. En vísperas de su muerte, en París, el 28 de noviembre de 196010, planeaba instalarse en Londres.

Rowley no cree que su creatividad se haya visto mermada a causa de su alejamiento de Estados Unidos. “No, siguió escribiendo abundantemente y con tanta inspiración y fuerza de convicción como en el pasado”. Lo que sí es cierto es que nunca apeló a París como marco de sus novelas. La utilizaba como trampolín para sus viajes e incansables actividades a favor de las luchas de los oprimidos. En Indonesia, por ejemplo, donde cubrió con entusiasmo, entre el 18 y el 24 de abril de 1955, la histórica Conferencia de Bandung que dio nacimiento al movimiento de los No Alineados11. En Costa de Oro, ex colonia británica, donde su amigo Nkrumah estaba fundando el Estado independiente de Ghana12. Y en el conjunto de esa África Negra donde la espiritualidad impresionó muchas veces al racionalista estadounidense que, a su pesar, era Richard Wright.

  1. Hazel Rowley, Richard Wright: The life and Times, Henry Holt, Nueva York, 2002.
  2. Véase el informe íntegro del FBI sobre Richard Wright: http://foia.fbi.gov/rnwright.htm
  3. Este primer libro de Richard Wright reúne varios relatos donde se describen los prejuicios raciales en EE.UU.
  4. Esta novela cuenta la historia de un joven negro de Chicago, Bigger Thomas, empujado al asesinato por violentas presiones psicológicas. El libro se convirtió en best seller y fue adaptado exitosamente al teatro por Orson Welles en 1941. En 1950, el realizador francés Pierre Chenal adaptó Native Son al cine (rodada en Argentina y presentada en Buenos Aires bajo el título Sangre negra). Jerrold Freeman dirigió una nueva versión cinematográfica en 1986.
  5. Novela autobiográfica en la que el autor denuncia con amargura el racismo padecido en su infancia.
  6. American Hunger, Harper and Row, Nueva York, 1977.
  7. John Reed (1887-1920), periodista y escritor estadounidense, testigo de la revolución mexicana, luego de la guerra de los Balcanes participa en las filas bolcheviques en la revolución de octubre de 1917 en Petrogrado, dejando en su libro más famoso, Diez días que conmovieron al mundo (1918), su descripción más ardiente. El texto íntegro de ese libro en inglés está disponible en el sitio http://marxists.org/archive/reed/ works/1919/10days.
  8. Black Boy, Harper, Nueva York, 1945
  9. Native Son, Harper, Nueva York, 1940.
  10. Richard Wright está enterrado en el cementerio parisino Père Lachaise.
  11. The Color Curtain, World Publishing, Nueva York, 1956
  12. Black Power, Harper, Nueva York, 1954

Novelas para (re) descubrir

Coryell, Schofield

-Uncle Tom’s Children. Harper-Collins, Nueva York, 1993.

-Native Son. Harper-Collins, Nueva York, 1993 (Hijo nativo, Círculo de Lectores, Madrid, 2001).

-The Outsider. Harper-Collins, Nueva York, 1993. (El negrito, Afrodisio Aguado, Madrid, 1950, agotado).

-Savage Holiday. University Press of Mississippi, Jackson, 1994.

-The Long Dream. Doubleday, Nueva York, 1958.

-Eight Men. World, Cleveland, 1961.

-Lawd Today! Northeastern University Press, Boston, 1993.

-Rite of Passage. Harper-Collins, Nueva York, 1994.

Ensayos

-Twelve Million Black Voices. Viking Press, Nueva York, 1941.

-Black Boy. Harper-Collins, Nueva York, 1993.

-Black Power. Harper & Brothers, Nueva York, 1954.

-The Color Curtain. University Press of Mississippi, Jackson, 1994.

Pagan Spain. Harper & Row, New York, 1957 (España pagana, Orígenes, Madrid, 1988, agotado).

-White Man, Listen! Doubleday, Nueva York, 1957.

-American Hunger. Harper & Row, Nueva York, 1977 (Hambre americana, Noguer Ediciones, Barcelona, 1978, agotado).


Autor/es Schofield Coryell
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 50 - Agosto 2003
Páginas:22,23
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Minorías, Derechos Humanos, Literatura
Países Estados Unidos