Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Un muro para encerrar a Palestina

El 22 de junio, en Jordania, el Cuarteto (EE.UU., ONU, UE y Rusia) se “preocupó” por los asesinatos de dirigentes de Hamas cometidos por el ejército israelí. Esas provocaciones impiden alcanzar una tregua con los grupos palestinos y poner en práctica la Hoja de Ruta. Pero comprender qué “Estado” palestino quiere realmente Sharon requiere medir el avance del muro que pronto cercará un 40% de Cisjordania.

Los trabajos de construcción del muro comenzaron en abril de 2002, pero las protestas de los palestinos no lograron captar en aquel momento la atención internacional1. Por otra parte, los laboristas estaban en el origen de esta barrera con la que se pretendía impedir los ataques contra los civiles israelíes dentro de la Línea Verde (la frontera del 4 de junio de 1967). La derecha nacionalista parecía incluso hostil al proyecto, en el que veía el esbozo de una futura frontera entre Israel y Palestina.

Pero en ese momento nadie estableció diferencias entre una frontera que controla los intercambios pacíficos entre dos entidades independientes por una parte y un cerco que encierra a los colonizados y garantiza al colonizador una total libertad de intervención por la otra. Las prisiones también implican cercos. Por lo demás, el que rodea por completo a la Franja de Gaza desde los años ’90 no impidió al ejército israelí operar e incluso dividirla en pequeños enclaves2.

La dimensión misma del proyecto en Cisjordania basta para comprender que no se trata de una simple barrera con fines de seguridad. En muchos lugares la separación alcanza y hasta supera los 60 a 70 metros de ancho con sucesivos cercos: una alambrada de púas, una zanja, el propio muro de 8 metros de altura y provisto de un sistema de alarma electrónico, un camino de tierra, una carretera asfaltada y de nuevo una alambrada de púas. Los territorios situados entre el muro y la Línea Verde serían declarados “zona militar cerrada” y, del lado palestino, sólo se accedería a otras zonas prohibidas pasando por puestos de control.

En resumen, es una empresa enorme. Sin contar su parte oriental, el muro costará 1.440 millones de dólares. Su parte norte, que debe terminarse en julio de 2003, se extiende a lo largo de 150 kilómetros, pero en total costará 780 millones de dólares. Contrariamente a las afirmaciones según las cuales su construcción es muy lenta, desde hace un año los trabajos avanzan con mucha rapidez: 500 topadoras operarían simultáneamente3.

Este ritmo se explica por la imprecisión política que rodea al muro. La mayoría de los israelíes tienen la impresión de que se construye más o menos en la Línea Verde, cuando en realidad se sitúa 6 o 7 kilómetros más al este, en el interior de Cisjordania. En junio de 2002, el gobierno había autorizado al Primer Ministro y al ministro de Defensa a precisar su trazado. Pero fueron los colonos y el ejército los que lo determinaron y Ariel Sharon se limitó a expresar regularmente su interés por el proyecto.

Según investigadores israelíes y palestinos, en la actualidad 210.000 palestinos corren con los gastos del muro4. En febrero de 2003, fuentes palestinas consideraban que se habían arrancado más de 80.000 árboles5, lo que por otra parte dio origen a un verdadero tráfico de olivos, que se replantaron en las residencias de nuevos ricos israelíes6… Aproximadamente 30.000 campesinos perdieron todo medio de subsistencia, dado que sus tierras se encontraban del otro lado del muro. Y no se colocó ni una de las veintiséis puertas que el gobierno israelí había prometido instalar para que pudieran volver.

No faltan razones: si el muro es el palo, el permiso de acceder a su tierra hace de zanahoria y se la agita para obligar a los palestinos a colaborar con el ocupante. Pero la expropiación corre el riesgo de ser irreversible. En virtud de la ley otomana todavía vigente en Israel, muchas de estas tierras, llamadas miri, pertenecen al sultán; y si los campesinos no llegan a cultivarlas durante tres años, vuelven de nuevo a aquél, es decir a su sucesor, el Estado de Israel. Por este motivo la mayor parte de Cisjordania fue declarada “tierra de Estado” y utilizada para construir colonias.

Es difícil evaluar la superficie suplementaria que Israel controlará gracias a la construcción de este cerco. La primera fase comprendería un 3% de Cisjordania. Pero este porcentaje –que por cierto aumentará poco a poco– no da cuenta de la importancia de la zona para la economía palestina: en efecto, la región de Tulkarem, Kalkilya y Jenin es la más fértil de toda la orilla occidental de Jordán, que representa el 40% de las tierras agrícolas y dos tercios de los pozos de agua (28 de ellos se encuentran en la actualidad del otro lado). Más allá de las comunidades víctimas del operativo, está comprometida toda la infraestructura de la economía palestina.

No obstante, la cuestión no se limita a expropiaciones y anexiones. Desde principios de 2003, las organizaciones no gubernamentales palestinas e israelíes comienzan a darse cuenta de que el muro es sólo un elemento de una empresa mucho más vasta. No se está construyendo una separación –el “muro del apartheid”, como lo llaman sus opositores–, sino todo un sistema de cercos, muros y enclaves que destruyen el conjunto de Cisjordania. Los límites del proyecto todavía no están perfectamente claros, pero el mapa reproducido en esta página, basado en la meticulosa investigación del periodista Meron Rapoport, da una idea.

Hay que distinguir cuatro elementos:

- El “muro de separación” occidental es el más conocido. En esta fase crucial de su construcción, gira hacia el este y engloba grandes colonias (sobre todo Ariel y Emmanuel) antes de penetrar profundamente (unos 30 kilómetros) en el interior de Cisjordania.

- En Jerusalén y sus alrededores se crean una serie de muros que anexan una parte de Belén y cercan todos los suburbios palestinos. Así es como algunos barrios árabes quedan incomunicados, unos respecto de Cisjordania, otros respecto de Jerusalén, y algunos suburbios respecto de una y otra7.

- Al este de la orilla occidental, mucho antes del valle de Jordán, se edificará un tercer cerco. El inicio de las confiscaciones de tierra necesarias para su construcción fue lo que puso en evidencia esta nueva dimensión del proyecto. A largo plazo, significaría la anexión de la parte oriental de Cisjordania.

- Cuarta y última dimensión: la multiplicación de enclaves palestinos. Algunos ya están concluidos (alrededor de Kalkilya), otros están en proceso de construcción (alrededor de Tulkarem) y otros sólo figuran todavía en planos. En Kalkilya, aproximadamente 40.000 habitantes están rodeados de alambradas de púas y sólo pueden acceder al resto de Cisjordania por una única puerta. Varios pueblos de la región están cercados de la misma manera. El segundo gran enclave incluye Tulkarem y sus alrededores (74.000 habitantes). Están previstos otros más al norte, alrededor de Rumane (8.000 habitantes), y más al sur, alrededor de Kibya y Rantis, de Beit Liqya, de Jericó y quizá también alrededor del sector palestino de Hebrón.

Considerados en conjunto, todos estos elementos lo confirman: la construcción del muro expresa un proyecto político global. Lo admiten entre otros el profesor Arnon Sofer, un demógrafo de derecha de la Universidad de Haifa que reivindica la paternidad de una parte del proyecto, y asimismo varios dirigentes de los colonos como Ron Nahman, alcalde de Ariel. Se trata de dividir Cisjordania para transformarla en una serie de enclaves y bantustans estrechamente controlados por Israel, impidiendo así toda continuidad territorial de un futuro Estado palestino. Incluso el acceso a los enclaves estaría en manos de los israelíes.

En términos cuantitativos, esto equivale a poner en práctica –unilateralmente– la oferta hecha por el Primer Ministro a los palestinos: un 40% de Cisjordania. Pero con una gran diferencia: no es una solución provisional, como se dijo a menudo, sino definitiva. La creación de un sistema de cercos y enclaves de semejante dimensión sólo puede compararse con el proyecto de colonización masiva de Cisjordania puesto en marcha en 1978 por el primer gobierno Begin, bajo la dirección de… Ariel Sharon.

La actual empresa prolonga la anterior y al igual que ella pone de manifiesto la visión política coherente de este hombre que siempre prefirió los hechos a las palabras y a los símbolos. Él mismo agricultor, considera que el futuro del conflicto se decide in situ: lo que cuenta son los hombres, la tierra y el agua. Y los hechos que crea actualmente bien podrían llegar a ser irreversibles. El muro actúa en un contexto agrícola: negar el acceso de los palestinos a sus campos y a sus pozos permite modificar de modo duradero las estructuras económicas y romper sus vínculos con su tierra. Si este proyecto se concretara en su conjunto, la creación de un Estado palestino viable se tornaría inimaginable. Es lo que siempre quiso Ariel Sharon, tanto cuando en 1977 llegó a ser “ministro de Colonias” como cuando en 1998 presentó su plan e incluso cuando lo retomó en su campaña para las elecciones legislativas de enero de 2003.

Zeita es una pequeña aldea de 2.800 habitantes al sur de Baq’a a-Sharkiyya. En el extremo oeste, las calles terminan brutalmente: aparece una profunda trinchera. A lo lejos se oyen las topadoras. Todavía es posible franquear el cerco para llegar a la casa donde viven M. y su familia. Se cuenta entre los aproximadamente 11.000 palestinos atrapados entre el muro y la Línea Verde. La barrera los separa de la aldea. Las conexiones de agua y electricidad están cortadas. Hubo que enviar a los niños a casa de unos parientes en la aldea para que pudieran ir a la escuela. ¿Cuánto tiempo deberá vivir esta familia en esta tierra de nadie? Algunas noches los soldados israelíes disparan con sus fusiles y gritan: “¡Váyanse!”

Éste es el futuro que el muro reserva a los palestinos: quedarán prisioneros en su propio país, completamente dependientes de la buena voluntad de las fuerzas de ocupación, encerrados con alambradas de púas en sus enclaves, el menor movimiento requerirá un salvoconducto. Es una versión local del apartheid: ¿acaso en otra época Sharon no se había pronunciado en favor de un sistema de bantustans8? Sin embargo, entre Sudáfrica y Palestina hay una gran diferencia: Israel no necesita la mano de obra local, dado que el encierro de los territorios ocupados y la importación de trabajadores inmigrantes no judíos la tornaron superflua.

De manera que los palestinos se incorporan a la condición moderna de millones de hombres y mujeres a quienes, en nombre de la mundialización, ni siquiera vale la pena explotar. Por supuesto, pueden irse. El muro podría reforzar el traslado de la población palestina. No se trata aquí de un momento dramático en que cada individuo se ve obligado a dejar su hogar, sino de un proceso continuo, silencioso y progresivo, que amenaza con privar a la sociedad palestina de sus recursos humanos y de sus esperanzas de independencia9.

Hasta ahora no se emprendió ninguna acción eficaz para detener la construcción del muro. La Autoridad Palestina no logró convertirla en una preocupación política central. Los militantes locales tienen mucha dificultad en movilizar a los campesinos con vistas a una acción masiva que exceda su comunidad local, tal es el peso de la opresión diaria y de la fragmentación tanto política como territorial.

A mediados de junio de 2003, en la cumbre de Akaba, los gobiernos estadounidense y británico exigieron a Israel que detuviese la construcción del muro, dada la modificación de su trazado. El primer ministro se negó, lo que habría generado tensiones entre los dirigentes israelíes10. Y sin embargo, los primeros 150 kilómetros se terminaron sin conflicto diplomático significativo; según algunas fuentes, incluso con el acuerdo tácito de Estados Unidos. ¿La presión estadounidense permitiría detener un proyecto de dimensión histórica? Asimismo sería necesario que los palestinos, mediante una masiva acción civil, consiguieran poner de manifiesto que el proyecto del muro no es una solución política, ni viable ni vivible. ¿Semejante acción comprometería la solidaridad internacional? ¿La opinión pública israelí se daría cuenta de que el muro amenaza el futuro de ambos pueblos?

En la historia de este sangriento conflicto los muros son omnipresentes, desde la visión que tenía Theodor Herzl de un Estado judío como elemento de una “muralla de defensa contra Asia” hasta el proyecto de David Ben Gurion de crear un “muro humano” a lo largo de las fronteras de Israel, pasando por la “muralla de hierro” contra los árabes preconizada por Zeev Zabotinsky. Por lo tanto, no sería la primera vez que se utiliza el miedo para justificar un proyecto político que, en nombre de la seguridad a corto plazo, crea una situación peligrosa a largo plazo. Tampoco sería la primera vez que los israelíes confunden seguridad y vida detrás de alambradas de púas. Al recluirse detrás de un muro también encierran, enfrente, a los palestinos: en ese gueto moderno, hay lugar para todos.

  1. Matthew Brubacher, “El muro de la verguenza”, Informe-Dipló (www.eldiplo.org), 20-11-02.
  2. Netzach Mashiach, encargado del cerco que rodea la Franja de Gaza, es el mismo que supervisa el de Cisjordania…
  3. Véase especialmente Meron Rapoport, “A Wall in the Heart”, Yedioth Aharonoth, Tel-Aviv, 23-5-03.
  4. Yehezkel Lein, Behind The Barrier, Belén, abril de 2003 (www.btselem.org/Download/2003_Behind_The_Barrier_Eng.doc )
  5. Palestinian Agriculture Rescue Committee (PARC), Needs Assessment Study and Proposed Intervention for Villages affected by the Wall in the Districts of Jenin, Tulkarem and Qalqilia, 5-2-03; Arnon Regular, “The World Bank: The Separation Fence Will Hurt Palestinians Immensely”, Haaretz, Tel-Aviv, 18-5-03.
  6. Meron Rapoport y Oren Meiri, “Uprooted”, Yedioth Aharonoth, 22-11-02. En inglés: http://friendvill010203. homestead.com/11Uprooted131102.html
  7. Neve Gordon, “Can bad fences make good neighbours? Israel’s separation wall is being used to annex territory”, The Guardian, Londres, 29-5-03.
  8. Akiva Eldar, “Sharon’s vision of the Bantustans”, Haaretz, 13-5-03.
  9. Gadi Algazi y Azmi Bdeir, “Transfer’s Real Nightmare”, Haaretz, 15-11-02.
  10. Maariv, Tel-Aviv, 13-6-03; Haaretz, 16-6-03.
Autor/es Gadi Algazi
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 49 - Julio 2003
Páginas:22,23
Traducción Teresa Garufi
Temas Geopolítica
Países Israel, Palestina