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La “pampeanización” de Argentina

La decisión del gobierno de la provincia de Salta de poner a la venta una reserva natural provincial para la expansión agrícola, además de ser ilegal, demuestra la depredación que sufre el medio ambiente en pos del beneficio económico de unos pocos. Un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de la Secretaría de Medio Ambiente, reveló que desde 1935 Argentina perdió el 70% de sus bosques.

"La cuestión consiste en saber si la agricultura nacional debe servir para el engrandecimiento y la felicidad de su sociedad, o si, para beneficiar a pocos terratenientes, intermediarios y a la banca internacional, tenga que sufrir hambre el propio pueblo argentino."

Roberto Campolieti, La organización de la agricultura argentina, Buenos Aires, 1928.

De forma casi totalmente anárquica, las topadoras avanzan velozmente sobre la superficie del Norte argentino. La "piel" del Chaco, desnuda y expuesta al sol, abre su espacio amplio y antes diverso a la siembra, singular y exitosa, de la monocultura. El proceso de "pampeanización" avanza.
Una coyuntura internacional de precios favorable, infraestructura de transporte y portuaria preparada, un nuevo "ciclo húmedo" 1 que facilitó -¿por cuánto tiempo?- la difusión de cultivos agrícolas en el Chaco Seco, nuevas semillas mejoradas junto con un paquete de insumos intensivo y la falta de una política territorial y ambiental adecuada del gobierno nacional 2, han facilitado una expansión inédita de la monoproducción, en este caso de soja.
"Con la deforestación empieza el proceso de alteración del suelo, disminución de la productividad agrícola y, a largo plazo, el cambio del ciclo hidrológico, que actuará como un ‘boomerang ecológico' al originar un proceso de desertización ambiental" 3. "El bosque Chaqueño Occidental, que ocupa la mayor parte de las áreas de desmonte activo, en las provincias de Salta, Tucumán, Jujuy, Chaco, Santiago del Estero y Córdoba, ha sufrido un intenso proceso de degradación por la acción del hombre, a través del desmonte irracional, del uso de las tierras habilitadas en cuanto a implementos agrícolas utilizados o de la falta de rotaciones adecuadas" 4.

Explotación irracional

Desde principios de siglo la deforestación ha sido enorme: los bosques nativos, que en 1914 ocupaban el 39% del territorio nacional, sólo ocupaban en 1987 un 14% del país. Hoy en día existen alrededor de 40 millones de hectáreas de bosques naturales que se concentran sobre todo en el centro y norte del país. En algunos casos, una parte del monte degradado se convirtió en sistemas de escaso valor forestal, situación que aprovechan quienes están fuertemente interesados en acelerar los desmontes para desestimar la calidad de estos ambientes únicos. La corrupción generalizada y la falta de planificación y de estudios ambientales integrados facilitan el proceso.

Argentina ya sufrió los impactos de la explotación irracional del quebracho, que degradó enormes superficies aún irrecuperables y abrió paso a la expansión de especies de menor valor, como el vinal. La compañía inglesa La Forestal, degeneró grandes superficies del parque chaqueño. Cuando se retiró, sólo quedaban un ambiente deteriorado e innumerables pueblos signados por el abandono y la pobreza. Un pasivo ambiental que aún no se sabe reconocer cabalmente 5. Es de esperar que no se repita ahora el mismo método con la llegada de nuevas "Forestales" que, a falta de una adecuada regulación estatal, explotarán los suelos hasta agotarlos.
"Los bosques se eliminan y son reemplazados en un proceso que está incentivado por una política de expansión de la frontera agropecuaria que aporte facilidades crediticias, equipamiento, agroquímicos. El desmonte, que viene efectuándose a una tasa de 30.000 hectáreas por año, continúa" 6. Algunas provincias han perdido ya más de la mitad de la superficie de montes nativos que tenían en 1935. Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Estero contaban entonces con 18.700; 107.000; 19.800 y 108.000 km2 de monte respectivamente. En el año 2000, sólo disponían de 9.000; 71.000; 8.000 y 69.000 km2.
Algunas zonas están más comprometidas que otras. El ciclo húmedo que se manifestó recientemente en el NOA ha permitido una expansión hacia el este de los cultivos de soja, forzando a una rápida sistematización de campos 7, desde la ruta 34 y hacia el camino de la 81, que va a Formosa. Según estimaciones del INTA, este ciclo durará muy pocos años. ¿Qué sucederá una vez que la producción agrícola ya no sea posible y no haya bosques?
Otra región altamente sensible es la selva pedemontana de Yungas, en el Noroeste del país, donde 1.500.000 hectáreas fueron transformadas en plantaciones agrícolas. Mil hectáreas por año de selva en suelos profundos se transformaron a soja durante los últimos años en esa reserva de biósfera; 4.000 has/año de selva pedemontana se deforestan en los alrededores de Tartagal y 6.000 has/año en el umbral de la selva con Chaco, en el Departamento de San Martín, Salta 8. Este proceso corta la conectividad de las distintas regiones.
En números redondos las áreas deforestadas alcanzaron en cuatro años (1998-2002) las 117.974 hectáreas en Chaco, alrededor de 220.000 en Santiago y superan las 170.000 en Salta.

Debatir la sustentabilidad

La deforestación para prácticas agrícolas no es la única alternativa viable para las áreas que están siendo sistematizadas. Es preciso reconocer -e incluir en los cálculos nacionales- el importante servicio ambiental que los bosques aportan. Mediante prácticas racionales de aprovechamiento -utilizando normativas internacionales de certificación forestal- el bosque es "buen negocio". Además de los productos forestales madereros certificados y de su excelente precio en el mercado internacional, pueden ser aprovechados los productos forestales no madereros, que incluyen productos alimenticios de consumo local y global, farmacéuticos, aromáticos, bioquímicos, fibras, aceites esenciales, toxinas, forrajes, uso ornamental, y más. Estos recursos son una herramienta importante para avanzar hacia la sustentabilidad, requiriendo medidas concordadas para aprovechar su potencial. Sosteniendo al bosque nativo se resguarda a los pobladores y a las economías locales y se contribuye a un desarrollo regional sustentable con inclusión social, a diferencia de los grandes latifundios vacíos que requiere la monocultura. La Red Agroforestal Chaco y organizaciones como el Instituto de Cultura Popular (Incupo) vienen generando una destacada tarea en la sustentabilidad y el desarrollo local. Otras formas de producción son posibles y viables.

Es necesario preguntarse por qué, cuando se habla de alcanzar la meta de los "100 millones" (de toneladas de granos), se elige semejante cifra y no otra. ¿De dónde se obtendrán las tierras para alcanzar tal objetivo? ¿De los desmontes? ¿Por qué la preocupación por darle una falsa sustentabilidad a ese modelo? ¿Cuál es el costo en mayores cargas de agroquímicos, energía y materiales para "dominar" estos ambientes? ¿Qué impactos tendrán sus aplicaciones? ¿A qué costos ambientales y sociales? ¿Cuál es el aporte al beneficio "real y tangible" de toda la sociedad? ¿Qué mejoras locales y regionales -a título social y no sólo conservacionista- se lograrían? ¿Qué efectos producirá la pérdida de los distintos servicios ambientales de los ecosistemas por transformar? ¿Por qué en lugar de seguir incrementando los volúmenes de materias primas no decidimos de una vez -lo que las economías más desarrolladas del mundo han hecho desde la revolución industrial- poner el máximo valor agregado a cada uno de los productos alimenticios diferentes, en lugar de mantener el engaño de creer que con la sola "potencialidad de nuestras ventajas comparativas" resolveremos los problemas? Argentina debe dejar de ser un granero para devenir el supermercado de los productos que su población y el mundo demandan.
Continuar sistematizando diferentes ecorregiones sin objetivos nacionales, sin discutir las formas de uso y tenencia de la tierra, ni cómo y para qué es necesaria una reforma agraria, "dado que la tierra tiene una hipoteca social permanente por la cual no es un derecho absoluto de propiedad" 9, son asignaturas pendientes. El costo de "pampeanizar" el país será muy alto y lo pagarán las generaciones por venir.
  1. Se denomina "ciclo húmedo" a un período extendido de años en los que predominan las lluvias sobre los períodos secos.
  2. Walter A. Pengue, "Sustentables, ¿hasta cuándo?", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, mayo de 2000.
  3. Ramón Zuccardi et. al., "La expansión de la frontera agropecuaria y los impactos sobre el ecosistema de Tucumán", en El Deterioro del Ambiente en la Argentina, FECIC, Buenos Aires, 1996.
  4. Roberto Casas y Roberto Michelena, "La degradación de los suelos y la expansión de la frontera agropecuaria en el parque chaqueño occidental", en El Deterioro del Ambiente en la Argentina, FECIC, Buenos Aires, 1996.
  5. Joan Martinez Alier, The Environmentalism of the Poor, Edward, Cheltenham, Reino Unido, agosto de 2002.
  6. Atlas Argentino, INTA, Agencia Alemana de Cooperación Técnica (GTZ) y Programa de Acción Nacional de Lucha contra la desertificación (PAN), Buenos Aires, abril de 2003.
  7. Sistematizar un campo significa preparar el ambiente natural para iniciar el proceso de producción.
  8. Fundación Pro Yungas, "Las cifras de la selva pedemontana", Tucumán, 2003 (fundproyungas@tucbbs.com.ar).
  9. Federación Agraria Argentina (FAA), "Una política de producción para el Desarrollo Nacional", 91º Congreso Anual Ordinario, Rosario, septiembre de 2003. El 30 de junio y 1 de julio pasados, la FAA realizó en Buenos Aires el Congreso Nacional y Latinoamericano sobre Uso y Tenencia de la Tierra.
Autor/es Walter Alberto Pengue
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 61 - Julio 2004
Páginas:10
Temas Agricultura, Corrupción, Medioambiente
Países Argentina