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Resistir presiones por el ALCA

Algunos documentos califican al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) como un "irreversible proceso de integración hemisférica" 1, pero tanto otros análisis como la experiencia concreta para México del Tratado de Libre Comercio (TLC), entre ese país, Canadá y Estados Unidos, muestran que, tal como está planteado, el ALCA tendría un impacto negativo para los países latinoamericanos. Un tema decisivo para la futura política internacional argentina.

Bajo el lema de “libre movilidad de las mercancías y los capitales”, el ALCA se propone como un tratado de integración continental, tendiente a eliminar progresivamente las barreras al comercio y la inversión, bajo el supuesto de que las “fuerzas de mercado” (eufemismo que remite, en rigor, a los grandes capitales) asegurarán por sí mismas primero el desarrollo económico y luego la igualdad social.

El interés por el establecimiento de mercados más abiertos, transparentes e integrados –manifestado en la declaración de Miami2– fue subrayado luego en Costa Rica: “el ALCA mejorará el bienestar de nuestros pueblos, incluyendo a las poblaciones en desventaja económica en nuestros respectivos países”3. Pero comenzó a encontrar resistencias en el encuentro de Quito4, en el que países como Venezuela y Ecuador, con el apoyo de Brasil, asumieron no estar en condiciones de integrar el acuerdo y solicitaron extender el tiempo de las negociaciones otros cinco años.

Mientras tanto, y en el marco de la “comprometida agenda”5 de Argentina en materia de negociaciones comerciales, el Ministerio de Relaciones Exteriores ha planteado una serie de aspectos del acuerdo que aún quedan pendientes, como la definición del concepto de inversión, el ámbito de inclusión territorial (nacional, provincial o municipal) que quedaría subordinado a las condiciones comerciales del tratado y el estatuto legal que deberá dirimir las controversias entre un inversor y el Estado, es decir, si su resolución dependerá de la legislación nacional o se recurrirá a un arbitraje internacional6.

Paralelamente, el gobierno argentino deberá redactar el texto definitivo con la presentación de listas de productos en los que cada país ofrece rebajas arancelarias a los otros países del Área7, cuyo vencimiento (15/02/03) fue postergado por pedido de Brasil hasta este mes de abril. Los criterios de las ofertas pueden establecerse de acuerdo con el grado de elaboración de productos, la demanda de los países de destino y el nivel de competitividad de los productos ofertados.

Por su parte, importantes sectores del poder económico local, así como buena parte de la clase política, han reivindicado en los últimos tiempos los beneficios que podrían surgir del acuerdo a partir de, fundamentalmente, la generación de nuevos flujos de exportación de productos no tradicionales y el ingreso al país de importantes corrientes de inversión extranjera directa. Lo que no se menciona es que la incorporación incondicional al ALCA significaría beneficios sólo para los principales exportadores del país (menos de cien empresas controlan alrededor del 70% de la oferta exportadora argentina). Estos sectores “auténticamente” competitivos, se basan en la explotación de los recursos naturales y tienen muy bajos costos laborales, sobre todo después del shock devaluatorio aplicado por el presidente Eduardo Duhalde8. Si se concretara la eliminación de aranceles establecida en el acuerdo, este grupo podría aspirar incluso a nuevos mercados.

Esto permite entender los motivos por los cuales el grupo Techint propuso en el encuentro del 43º Congreso del Instituto Latinoamericano del Fierro y el Acero (ILAFA), desarrollado el año pasado en México, la conformación de una suerte de “ALCA siderúrgico”9. Se entiende el interés de estos grupos, pero considerando los intereses del conjunto del país la perspectiva es otra: las exportaciones sólo representan el 10% del PBI.

Los sectores más favorecidos serían los productos primarios (vegetales, frutas y semillas oleaginosas) y las manufacturas livianas (productos de la carne, industria alimenticia y textiles e indumentaria), todas actividades de bajo empleo de mano de obra y, con alguna excepción, de escaso valor agregado10.

En cambio, el comercio argentino con Brasil se vería afectado: los dos sectores que mayores dificultades enfrentarían para reorientar sus exportaciones son vehículos y sus partes y maquinaria y equipo. La caída de las ventas al mercado brasileño no podrá ser compensada por aumentos de las ventas a otros destinos, en ningún hipotético escenario de apertura adicional.

Impactos negativos

De cinco posibles escenarios de integración comercial evaluados por el Centro de Economía Internacional (CEI)11, el que generaría menor crecimiento del PBI argentino sería el acuerdo entre los países del Mercosur y Estados Unidos (2,6%). El segundo que menos haría crecer el PBI argentino sería el ALCA (3,5%). El documento advierte que el resultado de un acuerdo regional con la Unión Europea (UE) sería más alentador para el país (4,3%).

Varios analistas coinciden, por su parte, en afirmar que una inserción internacional a través del ALCA y, consecuentemente, la subordinación y/o el abandono del Mercosur supondría una plataforma productiva ligada a la explotación de ventajas comparativas naturales, una estructura fabril más desarticulada que la actual y salarios aún más deprimidos. En los hechos, desindustrialización y primarización de la economía12.

Los impactos sobre el desenvolvimiento de la economía local que se desprenderían del ingreso al ALCA encuentran en el caso mexicano su antecedente inmediato. En el marco del TLC, el incremento de las exportaciones mexicanas fue menor que el de sus importaciones, compuestas en un 70% por bienes intermedios; el PBI per cápita creció apenas un 1,7% promedio entre 1994 y 2000; las remuneraciones medias reales bajaron un 2,6%; las desigualdades en la distribución del ingreso aumentaron notablemente y creció la importancia relativa del sector informal13.

El desmantelamiento de la industria, la primarización de la economía y el crecimiento de la pobreza no serían los únicos efectos del acuerdo regional. Los preceptos contenidos en los borradores del tratado conllevan la impotencia de los gobiernos para adoptar las más elementales medidas en defensa de la salud pública, el trabajo y el medio ambiente. Por el contrario, se otorga a las empresas el derecho a demandar a los Estados ante un tribunal arbitral internacional frente a cualquier medida que afecte su rentabilidad. Los Estados pierden la mayoría de sus atribuciones tendientes a la satisfacción de las necesidades fundamentales de la población14.

Las dificultades que enfrenta Estados Unidos para concretar el ALCA explican su viraje estratégico, tendiente a concretar tratados parciales con países de Centroamérica y con Chile15, con el objeto de extender el TLC y presionar a los países que ofrecen resistencia.

  1. Oportunidades y Amenazas del ALCA para la Argentina. Un estudio de impacto sectorial, Centro de Economía Internacional, Ministerio de Relaciones Exteriores, Buenos Aires, 2002.
  2. En 1994 se realizó en Miami, Estados Unidos, una cumbre de los presidentes de 28 países de América en la que se decidió la constitución del ALCA. Arceo, Enrique, El ALCA. Neoliberalismo y nuevo pacto colonial, Los Impresionistas, Buenos Aires, 2001.
  3. Arceo, Enrique, El ALCA…, op. cit.
  4. Séptimo Foro Empresarial de las Américas, Quito, Ecuador, 29/31-10-02.
  5. Alternativas de Integración para la Argentina. Un análisis de equilibrio general, Centro de Economía Internacional, Ministerio de Relaciones Exteriores, Buenos Aires, 2002.
  6. Información surgida de una conversación mantenida con un funcionario de la Cancillería argentina.
  7. Séptimo Foro Empresarial de las Américas…, op. cit.
  8. Schorr, Martín, Principales tendencias de la industria argentina en 2002, Documento de trabajo del Área de Economía y Tecnología de la FLACSO, Buenos Aires, 2003.
  9. “Techint intenta crear el ALCA”, Infobae, Buenos Aires, 23-10-02.
  10. Alternativas…, op. cit.
  11. Atendiendo a la agenda de negociaciones de Argentina, se simularon cinco escenarios de integración comercial: ALCA; Acuerdo entre los países del Mercosur y la Unión Europea; una combinación de los dos anteriores; Acuerdo entre los países del Mercosur y Estados Unidos y Libre Comercio Mundial. Alternativas…, op cit.
  12. Kulfas, M. y Schorr, M., “La industria argentina en el escenario posconvertibilidad”, Realidad Económica, N° 190, agosto-septiembre 2002.
  13. Carlos Gabetta, “El suicidio a través del ALCA”, Le Monde diplomatique ed. Cono Sur, julio de 2002.
  14. Los juicios iniciados contra los gobiernos de Canadá y México por parte de las compañías Ethyi Corp. de Virginia, SD Meyer y Metalclad Corp. permiten tomar dimensión de la carencia de políticas tendientes a limitar el avance de las empresas. Arceo, Enrique, El ALCA…, op. cit.
  15. Para facilitar la tarea del Ejecutivo, el Congreso aprobó el fast trak (vía rápida), que autoriza al presidente a negociar sin su acuerdo previo. HR 3005 RFS. 107th Congress, 1st Session, H. R. 3005, Washington, 06-12-01.
Autor/es Natalia Aruguete
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 46 - Abril 2003
Páginas:10
Temas Estado (Política), Mercosur y ALCA, Políticas Locales
Países Argentina