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La promesa incumplida de Israel

Al recibir en el Parlamento israelí, a principios de mayo pasado, el premio de la Fundación Wolf, uno de los más importantes del país, Daniel Barenboim agradeció mediante un discurso en el que recordó los fundamentos ideológicos de la fundación del Estado de Israel, opuestos a la política actual. Su intervención indignó al gobierno, pero como en un eco a sus palabras, el 15 de ese mes entre 150.000 y 200.000 israelíes manifestaron en Tel Aviv bajo las consignas “Sí a la paz” y “Evacuar las colonias es elegir la vida” 1.

Llegué con mis padres a Israel proveniente de Argentina, en 1952, a la edad de 10 años, cuatro años después de la Declaración de Independencia. Esa Declaración representaba una fuente de inspiración que incitaba a creer en ideales que nos transformaron de judíos en israelíes. Expresa un compromiso: "El Estado de Israel (...) desarrollará el país en beneficio de todos sus habitantes; estará fundado en los principios de libertad, de justicia y de paz enseñados por los profetas de Israel; asegurará una completa igualdad de derechos sociales y políticos a todos sus ciudadanos, sin distinción de creencia, de raza o de sexo; garantizará la plena libertad de conciencia, de culto y de educación y de cultura".

Los padres fundadores del Estado de Israel que firmaron la Declaración de Independencia también se comprometieron a tender "la mano de la paz y a vivir en buena vecindad con todos los Estados que nos rodean y sus pueblos".

Hoy pregunto, con profunda pena: ¿podemos, a pesar de todos nuestros logros, ignorar la intolerable brecha entre lo que prometió la Declaración de Independencia y lo que fue realizado, la brecha entre la idea y la realidad de Israel? El hecho de que ocupemos y dominemos a otro pueblo, ¿es compatible con la Declaración de Independencia? ¿La propia independencia tiene siquiera sentido si se la ejerce a expensas de los derechos fundamentales del otro? El pueblo judío, cuya historia está llena de sufrimientos continuos y de persecuciones permanentes, ¿puede permitirse permanecer indiferente a los derechos y al sufrimiento de un pueblo vecino? ¿Puede el Estado de Israel permitirse el sueño irrealista de un fin ideológico del conflicto, en lugar de buscar uno, pragmático y humanitario, fundado en la justicia social?

A pesar de todas las dificultades, objetivas y subjetivas, creo que el futuro de Israel y su lugar en la familia de naciones esclarecidas dependerán de nuestra capacidad para realizar la promesa de nuestros padres fundadores, tal como la canonizaron en la Declaración de Independencia. Siempre consideré que no había -ni moral ni estratégicamente- solución militar al conflicto judeo-árabe; y puesto que una solución es sin embargo inevitable, me pregunto: ¿por qué esperar? Esta es la razón por la cual fundé junto con mi amigo, el lamentablemente fallecido Edward Said, un taller para jóvenes músicos, árabes y judíos, de todos los países de Medio Oriente 2.

Es cierto que la música, en tanto que es arte, no puede hacer concesiones sobre sus principios, mientras que la política es el arte del acuerdo, del compromiso. Pero la música puede sin embargo reunirse con la política cuando ésta trasciende los límites de la existencia presente y alcanza las altas esferas de lo posible. La música es el arte de la imaginación por excelencia, un arte libre de todos los límites impuestos por las palabras, un arte que toca a lo más profundo de la existencia humana, un arte de sonidos que atraviesan todas las fronteras. En tanto tal, la música puede llevar los sentimientos y la imaginación de los israelíes y de los palestinos hacia nuevas e inimaginables esferas.

Por ello, decidí donar mi premio a proyectos de educación musical en Israel y en Ramallah.

  1. El País, Madrid, 16-5-04
  2. Edward W. Said, Daniel Barenboim, Paralelismos y paradojas, Editorial Debate, Buenos Aires, diciembre de 2002.
Autor/es Daniel Barenboim
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 60 - Junio 2004
Páginas:25
Traducción Pablo Stancanelli
Temas Colonialismo, Estado (Política)
Países Israel