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Migraciones en Chile: un tema pendiente

Chile, como los demás países de la región, fue un receptor de migrantes europeos hasta comienzos del siglo pasado. Estas migraciones fueron selectivas, propiciadas por el Estado dentro de políticas para la ocupación y colonización de territorios. Flujos procedentes de otras latitudes fueron menores aunque cabe destacar a los provenientes de países árabes. Posteriormente no hay mayores movimientos extra regionales, las cifras de egresos de nacionales e ingresos de extranjeros en el ámbito regional son bastante equilibradas.

Es a partir de 1973, con el golpe de Estado, que se inicia un nuevo fenómeno, la emigración por razones políticas y de seguridad personal de cientos de miles de chilenos, una segunda oleada se dará a partir de la crisis económica de comienzos de los 80. La vuelta a la democracia y el éxito inicial del modelo económico neoliberal, si bien generaron flujos de retorno, no modificaron la tendencia, de manera que hoy existen aproximadamente un millón de chilenos en el exterior1.

Esta cantidad de nacionales radicados en el extranjero tiene diversos tipos de incidencia en la situación del país, constituyen redes y éstas son un polo de atracción para nuevos emigrantes, hacen un significativo aporte económico a través de las remesas familiares y políticamente pueden aumentar su significación en la medida que se les reconozcan sus derechos ciudadanos. Tomando en cuenta esta situación el Gobierno creó la Dirección de Chilenos en el Exterior, dependencia del Ministerio de RREE y comenzó a trabajar sobre una ley que les dé derechos ciudadanos.

Incidencia de la globalización

La globalización, además de los efectos económicos como la generación de diversas facilidades para la circulación del capital, tiene implicancias en otros terrenos. En el campo político afecta al papel de los Estados, los que ceden parte de su soberanía al mercado y organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio. En el plano cultural, se desarrollan expresiones de homogenización vinculadas al consumo y al mercado, pero a la vez se generalizan valores como los derechos humanos, el respeto a la diversidad, el género y la protección del medio ambiente2.

En la década del 90, se aceleran los procesos de globalización, de integración subregional y de acuerdos de libre

comercio, ejerciendo una creciente influencia sobre las corrientes migratorias tanto en términos cuantitativos como cualitativos, con múltiples efectos sociales económicos y políticos para los países de origen como los de destino, surgen así mismo compromisos explícitos o vinculantes sobre migración. Sin embargo no existe una adecuación de las políticas migratorias.

En este contexto, la década del noventa traería otro tipo de cambio en el ámbito de la migración: la llegada de crecientes contingentes de inmigrantes regionales. El desarrollo de los medios de comunicación y el transporte, la imagen de país exitoso en la implementación del modelo neoliberal e importante inversor en países vecinos, la vuelta a la democracia, una mayor estabilidad, el uso del mismo idioma, la posibilidad de un mercado laboral más amplio, fueron las principales razones que hicieron de Chile un país atractivo para los latinoamericanos que se veían obligados a dejar sus países de origen, por la violencia, la inseguridad personal, las crisis institucionales, la búsqueda de mejores opciones laborales o la supervivencia simplemente.

Hacia mitad de la década, los migrantes comienzan a notarse en la escena del país, son tema de conversación y aparecen en los medios a partir de algunos hechos puntuales, la situación de los refugiados políticos, el conflicto suscitado por la incorporación de médicos cubanos, peruanos y ecuatorianos en la atención primaria de salud. En 1995 se inicia un nuevo salto en el movimiento migratorio y a comienzos de este siglo nos encontramos con aproximadamente 250.000 extranjeros llegados durante los noventa. El tema pasa a ser parte de la agenda pública y de la sociedad civil.

Chile no estaba preparado para esta nueva situación, por primera vez surge un proceso migratorio de volumen significativo, no previsto ni propiciado por el Estado. El sistema legal formulado en la década del cincuenta corresponde a la doctrina de la seguridad nacional que lo ve como problema de índole policial, represivo y restrictivo. La política migratoria es reelaborada por la dictadura militar en 1975 (Decreto Ley 1094 o Ley de Extranjería) actualizándolo pero bajo la misma doctrina, con el agravante de considerar a los latinoamericanos como potenciales subversivos. El gobierno de Aylwin propone un proyecto de ley a inicios de su gobierno, pero debido a sus debilidades éste es retirado. La modificaciones realizadas posteriormente mejoran aspectos puntuales sin afectar los elementos centrales.

En el plano cultural, existe la imagen de Chile como un país homogéneo y en el que la discriminación es solamente clasista. La presencia de estos nuevos contingentes coincide con la reactivación de los movimientos de los pueblos originarios. Va quedando en evidencia que tal homogeneidad es muy relativa y que existen fuertes corrientes discriminadoras. En este sentido el país deberá afrontar una nueva definición, entre la tolerancia y aceptación o la discriminación y exclusión, no sólo de los migrantes sino también de los pueblos originarios.

Tomando en cuenta los datos del cuadro de migrantes en Chile3, la primera sorpresa es encontrar que el grupo más numeroso lo constituye la población de origen argentino, es posible que algunos de ellos sean descendientes de los 300.000 chilenos residentes en Argentina, sin embargo, el hecho significativo es que a pesar de su número, ni para la población en general, ni para los medios de comunicación, esta situación aparece como relevante, el migrante argentino no es visible. Probablemente esta invisibilidad esté dada porque corresponden a un fenotipo más próximo al europeo, y porque se ubican en un estrato económico más alto que el proveniente del área andina.

Un segundo grupo lo constituyen los peruanos. En él hay dos momentos claramente definidos, el primero de 1990 a 1995, aún no muy grande en cantidad y con una importante participación de técnicos y profesionales; el segundo a partir de 1996, que da un salto en el número, y la composición es de menor calificación profesional. Al día de hoy se estiman en más de 60.000 mayoritariamente de procedencia urbana.

Otras nacionalidades regionales significativas son la ecuatoriana, con características similares y que está en proceso de constante crecimiento y la boliviana, radicada principalmente en la Segunda Región.

La vulnerabilidad

El marco legal existente no protege adecuadamente los derechos de los inmigrantes, particularmente los de aquellos de menores recursos. Haciendo referencia a la situación de los inmigrantes peruanos el Diputado Jaime Naranjo señala: "… lo principal es que en nuestro país nunca hemos tenido una política estable para enfrentar la llegada de aquellos extranjeros que vienen a Chile, no en plan de paseo, sino buscando un lugar dónde vivir con mayor estabilidad y mejores oportunidades que en su lugar de origen"4.

Insistiendo en el tema de la no existencia de una política explícita de migraciones, la Ministra Soledad Alvear agrega: "Ello, además de crear una enorme inseguridad en la colectividad de los extranjeros, principalmente en aquellos de menores ingresos, puede dar origen a prácticas abiertamente discriminatorias respecto a este desprotegido sector de la población"5.

A esta falta de una adecuada protección legal se unen los prejuicios xenofóbicos y racistas, alimentados por el trato dado al tema a través de diversos medios de prensa, algunos políticos y actores sociales. Se desarrolla así una situación de vulnerabilidad en el inmigrante, quien no sólo se encuentra limitado en sus derechos, además, está en situación de desventaja y temor para defenderlos.

El tema de las visas es un caso emblemático de los problemas que debe afrontar el migrante. Para poder trabajar éste debe solicitar una visa sujeta a contrato. Esta se otorga sobre la base de un contrato de trabajo con un empleador determinado, si por alguna razón se pone termino al contrato, se pone también término a la visa. La situación descrita lo deja en gran desventaja frente al patrón.

Las medidas policiales y represivas, lejos de haber solucionado el problema, promueven el surgimiento de la corrupción y mafias dedicadas al tráfico de personas, particularmente mujeres. Como respuesta, en el mundo del migrante comienzan a constituirse pequeños ghetos. La amnistía de 1998 permitió aliviar en parte el problema de la documentación.

Hacia una política migratoria

Cualquier política migratoria que pretenda ser moderna y dar respuesta a las demandas de la época deberá partir del respeto de los derechos humanos. Será necesario reconocer que la migración regional es un dato de la realidad. Los fenómenos migratorios no son procesos de corto plazo y en tanto no se modifiquen las causas que les dieron origen estos flujos han de seguir, nada indica que se puedan generar cambios importantes de manera rápida en los países vecinos. Deberá tomar en cuenta los procesos de integración regional y sub-regional. No siendo decisión de un solo gobierno, serán necesarios acuerdos bilaterales y multilaterales.

Una política migratoria tendrá que considerar al extranjero dentro de un concepto de apertura e integración, como un elemento del desarrollo del país. En definitiva tendremos que ir avanzando hacia el concepto de Ciudadanía Latinoamericana.

Un paso en este proceso será asumir los convenios y convenciones internacionales, como la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y sus Familiares.

Finalmente, es necesario la existencia de políticas que promuevan una cultura de acogida, respeto, tolerancia y aceptación de la diversidad.

  1. Cifra señalada por el Presidente Ricardo Lagos, en el Parque Forestal, al asumir el Gobierno.
  2. Para un desarrollo de las relaciones entre globalización y migración ver: Martínez, Jorge. Migración Internacional y Desarrollo en la Era de la Globalización y la Integración: Temas para una Agenda Regional. CEPAL/CELADE. Junio 2000.
  3. Ahumada, Rodrigo. La Migración en Cifras. Corporación AYUN. Junio, 2000.
  4. Discurso de Inauguración del Encuentro Sobre Migraciones. Noviembre, 2000.
  5. Discurso de Soledad Alvear, Ministra de Relaciones Exteriores. Encuentro Sobre Migraciones. Noviembre, 2000.
Autor/es Francisco Bazo
Publicado en Artículos locales de la edición Chile
Edición Julio 2001
Temas Migraciones
Países Chile