Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Altermundialistas contra el G-8

Mientras los dirigentes de los 8 países más ricos y poderosos del planeta (G-8) se reunieron, a comienzos de junio, en Evian, más de cien mil personas realizaron, paralelamente, en las ciudades de los alrededores (Annemasse en Francia y Ginebra en Suiza) una Cumbre por Otro Mundo. Alrededor de 50 movimientos ATTAC, de cuatro continentes, incluido ATTAC-Chile, estuvieron presentes en las manifestaciones y adoptaron una declaración común bajo el título de G-mundo, que publicamos integramente a continuación:

Declaración del G-Mundo

Nos dirigimos a los pueblos del mundo para denunciar las consecuencias de las políticas instauradas e impuestas por un grupo de gobiernos que pretenden controlar el planeta. Estas políticas tienen consecuencias desastrosas para todos los pueblos. Queremos afirmar la responsabilidad de los dirigentes de estos países en esta situación. Queremos afirmar que se pueden aplicar inmediatamente políticas alternativas, que otro mundo, más justo es posible. Queremos afirmar que este grupo es ilegítimo, que los jefes de gobierno de los ocho países más ricos y poderosos, reunidos en el G8, no tienen ningún mandato para gobernar el mundo; exigimos la disolución del G8.

I- No queremos un mundo injusto

*No queremos un mundo en el que no se respeten los derechos elementales del conjunto de los habitantes del planeta (alimentación, educación, salud, cultura, energía, información, acceso al agua, a la vivienda, a un trabajo decente, a la jubilación, etc.).

*No queremos un mundo basado en las desigualdades crecientes entre los ciudadanos de un mismo país, y entre los países.

*No queremos un mundo de discriminaciones contra las mujeres, los pueblos indígenas, los emigrantes, los jóvenes, los sindicalistas, las personas minusválidas o cualquier otro grupo.

*No queremos un mundo que sacrifica las generaciones futuras por el desperdicio de los recursos no renovables y la destrucción de los medios naturales.

*No queremos un mundo basado en la mercantilización generalizada, la banalización del ser vivo y la reducción de la diversidad, la apropiación privada de los bienes públicos, la restricción del espacio público y el acceso desigual a los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.

*No queremos un mundo basado en la negación de las libertades individuales y colectivas, la intolerancia, el rearme moral, la criminalización de los movimientos sociales y ciudadanos.

*No queremos un mundo basado en la ley del más fuerte y el terrorismo de estado que organiza la inseguridad generalizada, y cuya “guerra sin límites” es el desarrollo más reciente y criminal.

*No queremos un mundo en que ciudadanos han sido despojados de su derecho al uso y a la protección de sus recursos naturales (agua, tierra, minerales, biodiversidad).

II.- Cuestionamos la responsabilidad política de los dirigentes del G8

*La injusticia que caracteriza el estado actual del mundo no es una fatalidad, es la consecuencia de las políticas económicas y sociales que los dirigentes del G8 han impuesto; ellos tienen la responsabilidad política primera, con los dirigentes de los países que les han aceptado.

*Los dirigentes de los países del G8 han dado todos los poderes económicos y financieros a los mercados financieros y a las multinacionales, instaurando así una dictadura de los grandes accionistas y subordinando a sus intereses todos los poderes públicos, incluidos los de sus propios estados.

*Los dirigentes de los países del G8 han cuestionado la descolonización a través de su gestión de la crisis de una

deuda de la que son ampliamente responsables, y a través de la imposición del ajuste de cada sociedad al mercado mundial.

*Los dirigentes de los países del G8 han acentuado las desigualdades hasta un nivel nunca visto, han favorecido la concentración de las riquezas, han alentado los paraísos fiscales, la impunidad financiera y las facilidades a los capitales mafiosos, han cuestionado los mecanismos de redistribución de las riquezas y los sistemas fiscales, han desmantelado los servicios públicos, han cuestionado los estatutos salariales y la protección social, han hecho precario el trabajo, han reducido los salarios, han solucionado las crisis financieras con el aumento vertiginoso de la pobreza, del

desempleo y de las exclusiones. - Los dirigentes de los países del G8 han vaciado de contenido a las instituciones internacionales representativas del conjunto de los países erigiéndose en directorio del planeta.

*Los dirigentes de los países del G8 han convertido las instituciones financieras internacionales, especialmente el FMI y el Banco Mundial, en gendarmes del orden mundial neoliberal.

*Los dirigentes de los países del G8 han subordinado, a través de la Organización Mundial del Comercio, todos los derechos fundamentales al derecho de negocio, y han dejado, en nombre de la competencia, cancha libre a las artimañas de los oligopolios.

*Los dirigentes de los países del G8 han puesto en funcionamiento, sobre todo con la Otan, un gigantesco aparato militar imperial cuyo mando han delegado a los Estados Unidos. Este aparato amenaza con golpear a todos los países y a todas las fuerzas políticas y sociales que se opongan a los intereses de los que son portavoces.

III - Reclamamos de inmediato otras políticas

*El mundo no está condenado a sufrir los efectos dañinos de la mundialización neoliberal que se opone a la mundialización

solidaria que nosotros reclamamos. Existen numerosas propuestas para, sin esperar más, hacer menos injusto este mundo.

*Reclamamos, de inmediato, la anulación de la deuda de los países del Sur, ya pagada varias veces, la recuperación, por los pueblos, de las malversaciones de fondos y de la corrupción en los bancos internacionales. Reclamamos la creación de un sistema de arbitraje justo y equitable en lugar del actual sistema de protección unilateral de los acreedores.

*Reclamamos, de inmediato, la prohibición y la eliminación de los paraísos fiscales, judiciales y bancarios, y la supresión de la impunidad de la criminalidad, incluyendo en su dimensión financiera

internacional.

*Reclamamos, de inmediato, la puesta en marcha del programa de urgencia, preconizado por el PNUD, que permite asegurar el acceso de la población mundial a los servicios esenciales de base (seguridad alimenticia, agua, saneamiento, educación, salud, energía doméstica).

*Reclamamos, de inmediato, la puesta en marcha de un sistema internacional de redistribución de las riquezas, y especialmente la instauración de un sistema de impuestos mundiales, entre ellos la tasa sobre las transacciones financieras, más conocida con el nombre genérico de Tasa Tobin, y las ecotasas, y su aplicación para la

financiación del desarrollo, comenzando por el acceso para todos a los derechos fundamentales.

*Reclamamos, de inmediato, la adopción del protocolo adicional sobre los derechos económicos, sociales y culturales, preparado por la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y que prevé la universalidad de los derechos, su sometimiento a la justicia y la creación de instancias de recurso para los ciudadanos víctimas de una violación de estos derechos.. Advertimos que algunos Estados no han adoptado este protocolo ni han ratificado el pacto correspondiente.

*Reclamamos, de inmediato, el reconocimiento de las formas de democracia participativa, complementaria de la democracia representativa cuyo respeto debe ser reafirmado, permitiendo iniciar el cambio sobre el compromiso de los ciudadanos.

*Reclamamos de inmediato la defensa y la extensión de bienes y servicios públicos y la apertura de un debate sobre la legitimidad de modalidades de apropiación social de medios de producción, de

consumo, de distribución y de crédito.

*Reclamamos, de inmediato, la subordinación de las reglas de la OMC a las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como a las de los tratados, convenciones y acuerdos internacionales sobre el medio ambiente, la exclusión de los bienes comunes globales (educación, salud, cultura, agua, etc.) de las reglas de la OMC.

*Reclamamos, de inmediato, una moratoria en la negociación del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) hasta que no se haya realizado una evaluación, pública y contradictoria, del conjunto de este acuerdo y de su aplicación por sectores; a la espera de ello, pedimos la suspensión de toda nueva negociación, lo que implica el rechazo de todas las "ofertas" de liberalización.

*Reclamamos, de inmediato, el respeto de los acuerdos internacionales

sobre el medio ambiente.

*Reclamamos, de inmediato, la prohibición de los organismos genéticamente modificados (OGM) en el sector de la agricultura y de la alimentación, hasta que la prueba científica de su inocuidad no haya sido aportada.

*Reclamamos, de inmediato, la obligación de consultar directamente a los pueblos afectados por la ratificación de los programas impuestos por las instituciones internacionales, de los acuerdos regionales y de los tratados de libre comercio, por ejemplo el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

*Reclamamos la retirada de tropas y el desmantelamiento de las bases militares instaladas por los Estados Unidos, bajo varios pretextos, en el continente americano.

*Exigimos el inmediato bloqueo de compra de material militar para poner fin a la carrera armamentista entre países.

*Reclamamos de inmediato una convención universal para que las actividades de las empresas transnacionales sean sometidas obligatoriamente a un control social y ambiental.

IV- Afirmamos la esperanza en otro mundo más justo

*Estas propuestas son susceptibles de una aplicación inmediata. Sólo son posibles en el marco de un cambio de política que únicamente puede ser el resultado de una movilización masiva de los pueblos que se alimente de la toma de conciencia de las injusticias mundiales, e íntimamente ligada a la esperanza de otro mundo más justo.

*La emergencia de un movimiento planetario de resistencia a la mundialización neoliberal, de emancipación de los pueblos y de rechazo de la guerra imperial es indiscutible. Incorpora cada día nuevas fuerzas sociales y ciudadanas. Progresa en las opiniones públicas, cada vez más hostiles a las políticas neoliberales y favorables a las alternativas presentadas por el movimiento social y ciudadano mundial.

*Esta evolución pesa ya sobre la evolución de ciertos poderes. Esto se ha podido constatar con la oposición a la OMC de África del Sur, Brasil e India sobre los medicamentos genéricos; con la postura de los movimientos populares en la evolución política en Brasil, Ecuador, Venezuela y Corea del Sur.

*El G8 no tiene ninguna legitimidad para ejercer su directorio sobre el mundo.

Incluso si ciertos de sus dirigentes han sido designados democráticamente para dirigir sus países, ninguno ha recibido mandato

para dirigir el mundo.

*Esto es por lo que nos oponemos a la existencia de un directorio formado por los jefes de Estado o de gobierno de los países más ricos y más poderosos del mundo, además casi todos antiguas potencias coloniales. Nos oponemos también a cualquier propuesta de cambio de imagen del tipo G15, G20 o G28, que son solamente directorios censatarios y que hacen todavía más difícil la necesaria redefinición de un sistema internacional que haga progresar la democracia mundial.

Por ello, Ponemos en duda la legitimidad del G8 y exigimos su disolución.

Paris, 28 de mayo de 2003.

Publicado en Artículos locales de la edición Chile
Edición Julio 2003