Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

La peligrosa gripe del pollo

La reciente transmisión a la especie humana de la gripe del pollo presenta un serio peligro: según la Organización Mundial de la Salud, en ausencia de vacuna y tratamiento los muertos podrían contarse por millones. En Tailandia el brote de gripe aviar de comienzos de 2004 también afectó las perspectivas agroindustriales, precipitando una crisis que ya están pagando los pequeños granjeros. Manipulación e incompetencia.

La ambición tailandesa de convertirse en "la cocina mundial" se vio severamente obstaculizada por la epidemia de gripe del pollo que arrasó Asia a partir de mediados de diciembre de 2003. Desde enero de 2004 más de 20.000 toneladas de aves de corral, rechazadas por las autoridades japonesas, europeas y surcoreanas, fueron devueltas a sus productores tailandeses. En ocho países asiáticos esta epidemia sin precedentes mató un total de más de 100 millones de aves, la mayoría sacrificadas como medida profiláctica 1.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo sonar la alarma, habiendo detectado desde 1997 que ese virus (llamado H5N1) infectaba no sólo a las especies animales sino que también podía transmitirse a la humana. Las autoridades sanitarias temían sobre todo que el virus se contagiase de persona a persona, aun sin tener contacto directo con el ave portadora. En la memoria colectiva todavía planeaba el precedente del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) 2: en Tailandia y Vietnam contrajeron la gripe H5N1 34 personas, de las cuales murieron 23.

En un informe publicado en abril de 2004, la OMS mencionaba "el riesgo (...) de que las actuales condiciones de algunas regiones asiáticas provoquen una pandemia de gripe. Las pandemias, que reaparecen a intervalos imprevisibles, provocan invariablemente elevadas tasas de morbosidad y mortandad, fuertes perturbaciones sociales e importantes perjuicios económicos. Según prudentes estimaciones basadas en modelos matemáticos, la próxima pandemia podría provocar la muerte de 2 a 7,4 millones de personas" 3.

Dado que el pollo es un negocio extremadamente lucrativo para el reino de Siam y que Tailandia es el país donde la epidemia provocó más víctimas humanas, la gripe aviar se convirtió en una crisis nacional. Cuarto exportador mundial de aves de corral, el país vende al exterior hasta el 90% de su producción por un valor de 1.300 millones de dólares, en especial a la Unión Europea y a Japón 4. La producción de alimentos para el ganado, la cría, transformación y venta de pollos representan un sector industrial tan importante que se estiman en más de 2.600 millones de dólares los daños causados por la enfermedad en la economía del país. Según Tripol Jawjit, diputado del opositor Partido Demócrata, 670.000 familias de avicultores fueron afectadas por la epidemia 5.

Sin embargo, si la enfermedad extendió sus alas mucho más allá de la cría de pollos y patos, es sobre todo porque el líder del mercado avícola es también el más grande imperio comercial del país. El grupo Charoen Pokphand (CP), un conglomerado multinacional dedicado en especial a la agroalimentación y presente en más de 20 países, domina actividades tan diversas como la producción de semillas, las telecomunicaciones, la petroquímica o la distribución mayorista.

La introducción de la cría intensiva de pollos en la década del '70 hizo célebre al grupo CP en Tailandia. Y aunque en la actualidad el ave de corral apenas representa un 10% de su volumen de ventas, la gripe aviar sacudió al grupo, haciendo que desde el día del anuncio oficial sus acciones cayeran un 12,5%, provocando así una brutal baja de la Bolsa de Bangkok.

Más allá de las consecuencias económicas, la gripe del pollo desencadenó una profunda crisis política. El primer ministro Thaksin Shinawatra, uno de los hombres de negocios más ricos, asumió la defensa de los intereses de los exportadores de manera tan manifiesta que los consumidores y pequeños productores se sintieron manipulados. De ahí que la población ya no sólo desconfiara de su estabilidad sino también de la palabra de sus dirigentes. Y la crisis de confianza fue exportada, propagándose rápidamente entre los principales socios comerciales del país.

La respuesta del gobierno a la epidemia se emparenta con una larga serie de disimulos, mentiras, incompetencia y decisiones muy discutibles: la prolongada demora en reconocer la epidemia; las medidas selectivas que se tomaron para contener su propagación; la formidable campaña de promoción nacional que elevó el consumo de pollo al rango de acto patriótico; la promoción sin matices de la cría industrial en detrimento de las pequeñas explotaciones campesinas.

El 23 de enero pasado, después de haber negado el intento de echar tierra sobre el asunto y presionado por organizaciones civiles y partidos de la oposición, el gobierno admitió la existencia de la epidemia. Sin embargo, muchas fuentes confirman que tanto la industria como las autoridades sabían que hacía varios meses que la gripe causaba estragos. Así, en noviembre de 2003 un veterinario de la Universidad de Chulalongkorn informó al Ministerio de Agricultura que había detectado el virus H5N1 en las carcasas de pollos; no se tomó ninguna medida 6.

Despechado, Disathat Rojanalak, un agricultor biológico de Nong Chok, cerca de Bangkok, muestra sus corrales abandonados. "En diciembre 650 de mis 800 gallinas ponedoras murieron en pocos días. Hice analizar las carcasas por el departamento de ganadería del Ministerio de Agricultura. Una empleada me dijo que los pollos habían muerto ‘sin causa médica'. ¿Cómo podía creer que esos animales no estaban enfermos? Entonces comprendí que nos ocultaban la verdad."

Centaco es un matadero de los alrededores de Bangkok. La empresa exporta aves de corral congeladas, principalmente hacia Japón. Sentadas en el suelo en uno de los cuartitos en donde viven, muy cerca del establecimiento, unas quince obreras sindicadas cuentan: "Antes del anuncio oficial de epidemia tuvimos que trabajar muchas más horas extras que de costumbre. Normalmente sacrificamos alrededor de 90.000 pollos por día. Pero a partir de noviembre y hasta el 23 de enero procesamos hasta 130.000 pollos diarios". Muchos animales llegaban enfermos. Una trabajadora explica: "Nos ordenaban tratarlos como siempre, incluso cuando el virus ya los había matado. Nosotras cortábamos los pollos. Era evidente que estaban enfermos. Tenían los órganos hinchados. No sabíamos que se trataba de la gripe, pero ya desde octubre dejamos de comerlos".

Cuando se enteraron por televisión cuál era la naturaleza del virus se asustaron. Durante dos meses habían sacrificado y elaborado aves de corral enfermas sin ninguna precaución sanitaria especial. Una de las dirigentes sindicales cuenta: "Entonces pedimos a la dirección que mejorara las medidas de seguridad. Pedimos ropa de protección y la conseguimos. Pero no es suficiente. Corremos más riesgos que los avicultores porque estamos obligadas a manipular los pollos a lo largo del día. Tocamos la sangre, las plumas...".

Haga patria, coma aves

Toda la escala social, de abajo hasta arriba, aplicó la estrategia del disimulo: la reacción de David Bryne, comisario sanitario europeo, fue una de las que más puso en aprietos a Bangkok. Apenas algunos días antes del anuncio oficial de la presencia del virus en el territorio, el Primer Ministro tailandés le había garantizado personalmente que el país estaba libre de ese virus. La prensa informó que el comisario se había sentido "denigrado", sobre todo porque el gobierno declaró que no había divulgado esa información por miedo a provocar pánico 7.

El diario de información económica Manager acusó al gobierno de haber ocultado el caso para proteger los intereses de las grandes empresas. En lugar de poner en cuarentena las zonas en las que se detectaba la presencia del virus, los funcionarios distribuían pequeñas compensaciones entre los avicultores a cambio de su silencio y de la eliminación de sus animales 8. En los mercados mundiales la epidemia había impulsado la cotización del pollo congelado de 1.600 dólares la tonelada a 2.500. Según Manager, la industria tailandesa aprovechó muy bien esos meses de suerte para aumentar sus ganancias 9.

El apoyo del gobierno a los magnates del pollo cobró un giro espectacular cuando el propio Primer Ministro inició una cruzada para convencer a la población de que consumiese pollo. Multiplicó sus apariciones televisivas comiendo una pata de pollo o relamiéndose ante un festín de aves de corral. Enormes carteles de publicidad firmados por el gobernador de Bangkok retransmitían el mensaje: "Si los tailandeses no comen pollo tailandés, ¿cómo podemos esperar que otros países nos lo compren?".

El "festival del pollo", organizado por el gobierno el 8 de febrero, fue el apogeo de esta insólita campaña. Charoen Pokphand y lo más granado de la industria distribuyeron miles de comidas gratuitas; el que más pollo comió fue coronado tras una ardua competencia; estrellas del show-business y del mundo político se exhibían devorando ostentosamente aves de corral tailandesas. Sin embargo, tras meses de rumores e informaciones contradictorias la población se mostró escéptica y durante largas semanas muchos restaurantes dejaron de servir aves.

El patriotismo del pollo promovido por el gobieno atravesó numerosas contradicciones. Los patriotas del tenedor animaron a los consumidores a comer en establecimientos de la cadena de restaurantes rápidos... Kentucky Fried Chicken, donde se consideraba que el pollo era sano porque estaba bien cocido... y producido por el grupo CP.

De manera menos anecdótica, la actitud del poder demuestra claramente la prioridad otorgada a la industria de exportación. En 2001 el país era el quinto exportador mundial de productos alimenticios, según la clasificación de la Organización Mundial de Comercio 10. No obstante, la mayoría de los ciudadanos del reino no se benefician con tan lucrativo comercio.

La salud de los consumidores y trabajadores viene mucho más atrás de la prosperidad de los exportadores. La OMS criticó la ausencia de medidas de protección orientadas a los criadores y trabajadores de la cadena avícola 11. Las campañas informativas sobre el riesgo que corre la población y la manera de protegerse no guardan relación con la campaña de reactivación del consumo.

A mediano plazo esta crisis precipita una reestructuración del sector orientada a favorecer la cría industrial. Con el pretexto de la seguridad sanitaria las autoridades imponen a los criadores la construcción de corrales cerrados. Imposibilitados de efectuar la inversión necesaria, miles de pequeños avicultores ya dejaron de operar, dejando su lugar a las grandes explotaciones.

Los éxitos de Tailandia en los mercados internacionales no permitieron a sus 20 millones de pequeños productores y trabajadores del sector agroalimentario salir de la pobreza. Mientras que de 1995 a 2000 el valor de las exportaciones de productos alimentarios aumentaba un 52%, la deuda promedio de cada familia de agricultores aumentaba también el 51% 12. Alma de ese éxito, el pequeño campesinado produce más pero ve disminuir sus ingresos, al tiempo que el medio ambiente sufre la sobreexplotación de la tierra. Y la ambición de Tailandia de convertirse en "la cocina del mundo" hace que el interés de las multinacionales de la agroalimentación prevalezca sobre el interés de la población.

  1. OMS, "Gripe del pollo", boletín 31, Ginebra, 2-3-04.
  2. Ver Philippe Rivière, "Mobilisation contre le SRAS, inaction contre le sida", Le Monde diplomatique, París, julio de 2003.
  3. OMS, "WHO consultation on priority public health interventions", Ginebra, 27-4-04.
  4. Datos de la Thai Broiler Association (thaichickenandduck.com/statistics.php).
  5. The Bangkok Post, 6-2-04.
  6. Idem, 30-1-04.
  7. Idem, 5-2-04.
  8. Idem, 25-3-04.
  9. Manager, Bangkok, 2-2-04.
  10. "Thai foods: to meet global demand", National Food Institute, Bangkok, octubre de 2003.
  11. The Bangkok Post, 4-2-04.
  12. Alternative Agriculture Network, Northern Farmers Federation, RRAFA, "Proposal to the Thai Governement for the position in the negociation on agriculture in Cancun - México", Bangkok, agosto de 2003.
Autor/es Isabelle Delforge
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 61 - Julio 2004
Páginas:32,33
Traducción Teresa Garufi
Temas Salud
Países Tailandia