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Genéricos antisida para el África subsahariana

Menos mediático que el “proceso de Pretoria” de 2001, un nuevo proceso oponía desde hace un año, en África del Sur, a firmas farmaceúticas y militantes antisida. Concluyó el martes 9 de diciembre con la firma de acuerdos históricos entre las dos partes, dando vía libre a los medicamentos genéricos antisida en toda el África subsahariana.

GlaxoSmithKline (GSK) y Boehringer Ingelheim (BI), los dos gigantes farmaceúticos cuestionados en el proceso, detentan respectivamente, en el caso de GSK, las patentes del AZT y lamivudine y, en el caso de BI, de la nevirapine: tres antirretrovirales, que componen la prescripción más corriente en África (principalmente en las experiencias piloto llevadas a cabo por Médicos sin Fronteras, MSF).

Según los términos de los acuerdos alcanzados, en breve se acordarán licencias bajo condiciones “razonables” que permitan a los fabricantes de genéricos producir y ditribuir esas tres moléculas (la tasa de regalías no deberá exceder el 5% del precio neto de ventas). Se tratará de licencias “voluntarias”, lo que permite a las firmas farmaceúticas evitar la humillación de ver a los Estados firmar decretos o promulgar leyes de requisa bajo la forma de licencias “obligatorias”, y permite a los enfermos esperar una puesta en marcha más rapida de los tratamientos.

Los acuerdos preveen también la posibilidad para los fabricantes de genéricos de producir, exportar, comercializar y distribuir sus versiones de los medicamentos en los 47 países del África subsahariana (un punto crucial, si se recuerda que durante dos años había hecho fracasar las discusiones de la Organización Mundial de Comercio sobre el tema). Tanto en el sector privado como en el sector público, y tanto para las formulaciones destinadas a los adultos como para las concebidas para los niños. Así, estos acuerdos validan, al extenderla de manera espectacular al conjunto de enfermos de la región, la fórmula de tratamientos genéricos de 140 dólares anuales por paciente, propuesta el 23 de octubre por la Fundación Clinton al gobierno sudafricano. ¡Cuánto camino recorrido, si se recuerda que Al Gore, entonces vicepresidente de William Clinton, había sido denunciado en 1999 como uno de los principales apoyos de los industriales en su pulseada contra Sudáfrica! Una época en que los tratamientos de marca costaban 10.400 dólares al año…

Finalmente, los fabricantes de genéricos tendrán autorización para combinar las moléculas (entre ellas o con otros productos) bajo la forma de píldoras con dosis fija, lo que limita los riesgos de aparición de virus resistentes, y representa por tanto un avance terapeútico considerable. Paradójicamente, (en un primer momento) sólo estará disponible para los enfermos del África subsahariana…

¿Será este el armisticio de la “guerra de las patentes” que comenzó en la conferencia de Vancouver, en 1996, donde había quedado en evidencia tanto la gran esperanza que conllevaban las triterapias como la brecha que iba a separar a los enfermos del Norte, con posibilidad de pagar tratamientos costosos, de los del Sur, que ni siquiera tenían lo necesario para evitar las infecciones oportunistas asociadas al sida? No se trata aquí de reconstruir la cronología de las negociaciones, de las acciones en el terreno, de los procesos que enfrentaron a los defensores a ultranza de las patentes con los partidarios de la prioridad de supervivencia de los enfermos, en lo que constituye la pandemia más terrorífica desde la Peste Negra.

“Hoy, 10 de diciembre, es el día internacional de los derechos humanos, así como el quinto aniversario de la Treatment Action Campaign –subraya Nathan Geffen, director nacional de esta Campaña de acción para los tratamientos (TAC)–. Con el anuncio por parte del gobierno (sudafricano), hace algunas semanas, del plan de tratamiento nacional y estos acuerdos, existe una verdadera esperanza, para las personas que viven con HIV-sida, sus amigos y sus familias, de obtener en los próximos meses los medicamentos necesarios para su supervivencia. Cinco años de lucha concluyen al fin con el reconocimiento de los derechos de las personas que viven con el HIV-sida”. TAC incluyó en los acuerdos firmados el 9 de diciembre una apertura hacia el conjunto de los 47 países del África subsahariana. Una señal suplementaria del nacimiento de un nuevo internacionalismo que enfrenta a la mundialización conjunta de la epidemia y de la propiedad intelectual.

Sin embargo, quedan por resolver numerosas cuestiones. Desde Ginebra, Ellen ’t Hoen, de la Campaña por el acceso a medicamentos esenciales de MSF, plantea la hipótesis según la cual TAC habría llevado el proceso a su término: “Lo bueno de la licencia obligatoria es que no depende de la buena voluntad de cooperación de la compañía farmaceútica”. Pero, subraya, “si se avanza de la forma que describe TAC, todos los fabricantes de genéricos podrán entrar en el mercado, y eso es una buena noticia para Sudáfrica y para el África subsahariana. Ahora bien, es necesario que el Medecines Control Council (la instancia de regulación del medicamento en Sudáfrica) lance un procedimiento acelerado (fast track) para aprobar la píldora ‘tres en uno’ ya pre-aprobada por la Organización Mundial de la Salud. Debemos asegurarnos que GSK y Bi no apliquen tácticas dilatorias. Los ojos del mundo entero se vuelven de nuevo hacia los fabricantes, y saben que el proceso judicial puede ser reactivado si no se adecuan a los acuerdos firmados”.

Los acuerdos firmados el 9 de diciembre sólo implican a tres moléculas y dos fabricantes. Ahora bien, “la triomuna para todos” (sobre la base del nombre de la combinación de los dos antiretrovirales aquí mencionados –lamivudina y nevirapina– con la stavudina, y producida por el fabricante de genéricos indio Cipla) no es una panacea, sino simplemente una herramienta (muy importante) de primera intención. Otros dueños de patentes deberán sumarse rapidamente a este movimiento para permitir que se curen los enfermos víctimas de cepas resistentes, o de enfermedades oportunistas. Además, la geografía de la epidemia no concierne solamente al África subsahariana, y las cifras alarmantes provenientes de Asia, de los países de Europa del Este, del Magreb o de América Latina, muestran que aún será necesario desplazar montañas.

Pero si hay una lección que extraer de esta batalla (que no es, ni mucho menos, el fin de la guerra contra el sida…) es, como declara Geffen a Le Monde diplomatique, que no sólo es necesario, sino también posible desplazarlas, una tras otra: “La totalidad del procedimiento ante la Comisión de la competencia, desde la presentación inicial de la denuncia hasta los acuerdos alcanzados ayer, demuestra que los militantes, a través de manifestaciones y procesos judiciales, pueden combinar las presiones dirigidas a alcanzar objetivos justos y equitativos”. Esta victoria permite combatir el sentimiento de impotencia que a veces se apodera de nosotros frente a la magnitud de la catástrofe sanitaria1.

  1. Véase en internet: la Comisión sudafricana de la competencia expone las grandes líneas de los acuerdos alcanzados con las firmas farmaceúticas el 9 de diciembre de 2003 (www.compcom.co.za/); la Camapaña por el acceso a los tratamientos celebra “una gran victoria para los enfermos de sida y la salud pública” (www.tac.org.za/); el Proyecto de ley y sida (Aids Law Project) es el grupo de juristas y universitarios que originaron la denuncia (www.alp.org.za/); el Consortium sida es un colectivo que congrega a mil asociaciones y particulares. Se sumó a la lista de denunciantes en febrero de 2003 (www.aidsconsortium.org.za/); el sitio de la Campaña por el acceso a los tratamientos esenciales, lanzada por Médicos sin Fronteras (MSF) en 1999, incluye la última edición de la lista de precios de medicamentos genéricos (www.accessmed-msf.org/index.asp o www.accessmed-msf.org/documents/5theditionuntangling.pdf); la Fundación Clinton presenta sus propuestas y su programa de acción en materia de lucha contra el sida (www.clintonpresidentcenter.com/foundation_programs.html); el Congreso de sindicatos sudafricanos (www.cosatu.org.za/).
Autor/es Philippe Rivière
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 54 - Diciembre 2003
Traducción Pablo Stancanelli
Temas Patentes, Salud