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Reseñas de libros

Diario de un clandestino

De Miguel Bonasso

Editorial:
Planeta
Cantidad de páginas:
336
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Noviembre de 2000

El autor retoma sus viejos apuntes de la década del setenta en Argentina para ofrecer una serie de crónicas escritas en primera persona por un ágil periodista profesional, flexible y ameno, que no escamotea trucos del oficio y, sobre todo, que ha sido testigo o protagonista, pareciera que involuntario, de hechos trágicos, cómicos, épicos o ridículos. De haberse escrito en tercera persona, ésta podría ser una entretenida novela de aventuras, con magnum en la sobaquera de los jefes, ametralladoras, granadas, mucho olor a pólvora y aventureros en escapadas cinematográficas; una trama en la que buenos muy listos y audaces engañan a malos muy idiotas en medio de una población pasiva e ingenua, con un final de sainete: los buenos resultan estafados por un viejo general maquiavélico y genial.

Desde luego que es imprescindible quitar todo acartonamiento y solemnidad a la historia de la militancia guerrillera de los setenta; recrearla en su humanidad, miedos, angustias, cotidianidad, amores y odios y sobre todo en su complejidades y contradicciones. Pero el estilo elegido por Bonasso no logra precisamente eso -aunque haya sido su intención- sino la banalización de la historia, con el resultado de que la aproxima peligrosamente a la “teoría de los dos demonios”.

Bonasso no es un periodista anónimo más, sino un ex oficial montonero, director y fundador del diario Noticias y consecuente luchador.

Es por eso lamentable que en la forma y el tono elegidos se diluyan su condición de militante y dirigente y, sobre todo, el contexto social y político. No hay en el libro “atmósfera de aquellos años”, sino apenas microclima de grupo, ambiente de juvenilia irresponsable.

Si las opiniones vertidas respetan los apuntes y recuerdos de la época, aquel joven de 27 años, padre de familia y profesional con una buena currícula, se habría incorporado a Montoneros sin saber muy bien por qué. Algunas afirmaciones son difíciles de creer o muestran un inexplicable olvido tanto de la historia como del momento que vivía el país y el mundo. Por ejemplo, al hacerse cargo del diario Noticias comenta: “Me encanta unir lo profesional a la política. Nunca me había ocurrido. Nunca habia ocurrido algo así en la Argentina”.

No sólo que desde mucho antes de la aparición del diario de los montoneros (por otra parte excelente), existían en Argentina numerosas publicaciones donde otros periodistas, no menos militantes, ni menos profesionales, ni menos clandestinos, unian lo profesional a la política, sino que la historia del periodismo argentino desde Moreno y Belgrano, pasando por Sarmiento, sin olvidar el anarquismo y el socialismo hasta Rodolfo Walsh, registra esa unión casi sin solución de continuidad.

El autor se encarga de hacer evidente que no fue un hombre de armas llevar, aunque en todo el relato no se le cae la pistola de la cintura. Pero parece olvidar que él tuvo -y tiene- la responsabilidad de armas más poderosas que las de fuego; la palabra escrita desde un lugar destacado de la conducción de Montoneros, a pesar de que jerárquicamente haya sido “segundo”. Señala la mediocridad de sus jefes, particularmente Mario Firmenich, pero no intenta explicar cómo una de las organizaciones político militares más poderosas de América (a la que en un momento denomina “Armada Brancaleone”), pudo desarrollarse con jefes tan pobres.

Bonasso afirma que con el hallazgo de su “manuscrito de Anáhuac” recuperó “la noción del compromiso revolucionario”, pero en este texto desperdicia la oportunidad del compromiso intelectual, la de contribuir al conocimiento de los sucesos de aquellos años con más humildad y profundidad y menos oportunismo.

Este libro no rememora para las nuevas generaciónes el “aroma de la juventud perdida”, sino apenas una historia de locura juvenil. Con este libro Bonasso queda en deuda, porque sabe y puede hacer otra cosa con su prolongada experiencia militante.

Autor/es de esta reseña Arnol Kremer
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 20 - Febrero 2001
Temas Historia, Conflictos Armados, Militares, Terrorismo, Derechos Humanos, Estado (Justicia), Justicia Internacional, Estado (Política), Movimientos Sociales, Periodismo, Literatura