Le Monde diplomatique ÍndicesBúsquedaEste cdAyuda  
Home

Reseñas de libros

Mi siglo

De Günter Grass

Editorial:
Alfaguara
Cantidad de páginas:
428
Lugar de publicación:
Santiago de Chile
Fecha de publicación:
Enero de 1999

El experto narrador que es Günter Grass inventa en este volumen un modo nuevo de contar la historia que lo obsesiona: la de Alemania en el siglo XX. Los cien breves episodios, uno por año, del siglo transcurrido, pretenden estar contados por gente común, esa que más que hacerla, padece la historia. Soldados, trabajadores, hinchas deportivos, periodistas, comerciantes, estudiantes, presos, verdugos, delatores, supuestamente no saben que están contando lo que a posteriori algún historiador consagrará como un hito en la evolución política, económica o cultural de Alemania en el curso del siglo. Esos protagonistas anónimos suelen estar cerca de personalidades reconocibles, o al menos aludir a ellas: la intérprete a cargo de los episodios correspondientes a los años 14 al 18 transcribe una conversación entre el pacifista Erich Maria Remarque y el belicista Ernest Jünger; el episodio correspondiente al año 31 es un relato colectivo de jóvenes camisas pardas que ven en Hitler la apertura a un futuro liberador; el constructor de la celda de cristal blindado destinada a Eichmann en el ‘62 es un judío que ha sobrevivido al resto de su numerosa familia; el alunizaje del ‘69 está contado por una nena de jardín de infantes que dibuja la imagen insistentemente exhibida por televisión; la crisis del petróleo del ‘73 por un ama de casa que ridiculiza a sus cuatro yernos, de distintas filiaciones políticas pero igualmente fanáticos de sus respectivos automóviles. Grass asume explícitamente el relato en varias oportunidades, y el último, el del año ‘99, lo asigna a su propia madre, a quien desearía viva. El truco tiene sus limitaciones: el deleznable dirigente sesentayochista a cargo de los años ‘66 al ‘68 es de paso un elocuente indicio del odio de Grass a esa generación.

El lector, especialmente si no es alemán, no siempre reconocerá el episodio en cuestión, ni estará en condiciones de captar el descrédito o la novedad que significa respecto de versiones oficiales. Pero sí de reconocerse, de deplorar o sonreír, ante el ineludible desfasaje entre la captación a posteriori de las gestas colectivas y su vivencia individual. Un desfasaje que Grass utiliza para presentar los hechos bajo una luz crítica y desmitificadora.

Autor/es de esta reseña Marta Vassallo
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 8 - Febrero 2000
Temas Literatura