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Reseñas de libros

La sociedad sitiada

De Zygmunt Bauman

Editorial:
Fondo de Cultura Económica
Cantidad de páginas:
300
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Mayo de 2004
Precio:
33 pesos
Zygmunt Bauman (Polonia, 1925) se ha convertido, sin duda, en el analista de la precariedad, luego de haber acuñado un término tan feliz como altamente representativo, ‘la modernidad líquida’: esta época contemporánea en la cual ha caído el Estado-nación como concepto y práctica a expensas de un poder económico que se ha vuelto extraterritorial (el territorio era el bien más preciado de la modernidad sólida) y, por lo tanto, fuera del alcance de cualquier tipo de legalidad: las fuerzas económicas actúan a nivel global, pero no hay sistema legal y jurídico de aplicación global. Los sólidos –para retomar la metáfora que Bauman maneja en su libro anterior, Modernidad líquida, estrechamente ligado a La sociedad sitiada– cancelan el tiempo; para los líquidos el tiempo es lo único que importa. Pero también se puede pensar que importa en la medida en que el concepto de ‘líquido’ pone el acento en la provisoriedad, lo cual no deja de ser una paradoja que deriva en una característica relevante de la modernidad líquida: una precariedad en la que todo –desde el envase de conservas hasta las relaciones humanas– parece tener fecha de vencimiento. Las transformaciones que ha operado la modernidad líquida siempre suponen una degradación respecto del modelo anterior: la fama por la notoriedad, el resplandor del reflector por el brillo del reconocimiento, el mercado por el Estado-nación, la intensidad por la durabilidad...
En el seno de semejante tembladeral, Bauman concluye que “el cuerpo viviente que soy parece ser el único ingrediente constante en la composición consabidamente inestable del mundo”. Se puede discrepar ligeramente: el cuerpo humano cambia, se degrada; aquello que permanece –más allá de la dinámica social, constitutivamente cambiante–, en el plano axiológico, son los valores, más allá de que la práctica social los convalide o no. En la Alemania del Tercer Reich o en la Argentina de la dictadura militar, la ética como valor, por ejemplo, estaba sofocada, pero en modo alguno disuelta. No sería ocioso, por otra parte, advertir que en los regímenes totalitarios lo primero que se elimina –por tortura, sevicia u homicidio– es el cuerpo. Advierte Bauman, asimismo, que en esta modernidad ya no hay un ‘afuera’: los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 lo prueban con holgura. Puede verse delineado, sin embargo, un contundente ‘afuera’, que no es territorial sino terminal, íntimamente ligado a la consunción, la miseria y, en la mayoría de los casos, la muerte por inanición; un ‘afuera’ de la vida, un ‘no lugar’ que no se homologa con la nada pero que se asimila con el fin.
La posibilidad de enunciar al menos tales disensos, sin duda menores, habla de la excelencia de los últimos dos libros de Bauman, Modernidad líquida y La sociedad sitiada. Ambos textos promueven el ejercicio del pensamiento crítico, invitan a la discrepancia conceptual y a la coincidencia en el plano teórico; no otra cosa es el diálogo que alienta la verdadera cultura (un término tan ‘líquido’ como la modernidad baumaniana). Dos libros cuya profunda capacidad hermenéutica es análoga a su anhelo de esclarecimiento.
Autor/es de esta reseña Osvaldo Gallone
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 62 - Agosto 2004