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Reseñas de libros

Belgrano y la Educación

De Raúl Aragón

Editorial:
Editorial Leviatan
Cantidad de páginas:
180
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Enero de 2000

¿Cuánto tiempo hace que nadie se emociona con las palabras de un funcionario argentino; cuánto que se dejó de confiar en los héroes de la historia oficial? Sin embargo la historia argentina vuelve a sorprender gratamente de la mano y pluma de Raúl Aragón, con la reedición de su premiada monografía sobre Belgrano y la Educación.

En la biografía de Manuel Belgrano se puede hallar mucho de útil para el presente: virtudes, proyectos, acciones, ideas claras que se convirtieron en herramientas para sostener la esperanza de la construcción nacional. Belgrano no libró batallas decisivas de la guerra de la Independencia, pero brindó a la nacionalidad sus direcciones fundamentales en el contexto de la modernidad del siglo XVIII. Mediante una cita de Joaquín V. Gonzalez Aragón expresa que: “la conciencia moderna califica a Belgrano como el ciudadano perfecto de una República verdadera”.

Con un formato tradicional y un contenido aleccionador, se suceden ideas en torno al “hombre, la época, el ambiente, Belgrano y la educación primaria y especial, y por último, las conclusiones sobre las ideas y la obra pedagógica de Belgrano”. Forma tradicional de presentar aquellas ideas innovadoras, profundamente revolucionarias, que encendieron el corazón y las acciones de hombres y mujeres que convirtieron a la Argentina colonial en una nación libre.

Cuando Manuel Belgrano abandonó la España ilustrada de los Borbones, había aprendido que la educación primaria pertenecía al conjunto de deberes inalienables del Estado; los padres eran obligados a enviar a sus hijos a las escuelas que debía fundar el Estado por doquier, en forma gratuita. Su concepción de sistema escolar era federalista, ya que hizo responsables del quehacer educativo a los respectivos Cabildos. Estas orientaciones fundamentan sus proyectos para sembrar escuelas comunes y gratuitas por donde pasaba su ejército y explican la preocupación de Belgrano por fundar las escuelas de Agricultura, Minería, Comercio, Química Industrial y de Oficios, y la firme defensa de la idea del trabajo como clave de la preparación práctica fomentada en las instituciones especiales.

En el prólogo al libro de Aragón el historiador de la educación Gregorio Weinberg describe en una frase el protagonismo de Belgrano: la aplicación de nuevas categorías de análisis le permitió intuir “esos principios que dieron sentido al país”, traducido a términos contemporáneos se diría que descubrió la “viabilidad del país”. El propio Aragón lo sintetiza así: con Belgrano nace la escuela argentina.

Manuel Belgrano fue un creyente, soñador, revolucionario; un funcionario público que aspiraba para Argentina una educación superior experimental y práctica. Llevaba escapularios para repartir entre los soldados del ejército, pero no vaciló en arrestar al Obispo de Salta, que conspiraba con los realistas. Valoraba la educación artística como medio para enriquecer el acerbo cultural de los ciudadanos de una república por nacer. Como concluye Aragón: confiaba en el poder de la educación para la dignificación del hombre y para la solución de sus problemas sociales que es esencia espiritual de la democracia.

Autor/es de esta reseña Marcela Mollis
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 12 - Junio 2000
Temas Historia, Estado (Política), Educación