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Reseñas de libros

La estrategia de la clase obrera. 1936

De Nicolás Iñigo Carrera

Editorial:
La Rosa Blindada-Pimsa
Cantidad de páginas:
306
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Octubre de 2000

Colocar el eje de la observación en los enfrentamientos sociales para conocer los procesos históricos y las clases que conforman la sociedad, es algo más que un desafío en el campo historiográfico. Requiere elementos de rigor teórico y metodológico como los que presenta el texto de Nicolás Iñigo Carrera.

Historiador, docente univesitario e investigador, el autor es taxativo y frontal al señalar que “tras una verdadera campaña de guerra psicológica, se ha logrado imponer en las ciencias sociales (y en cierta medida en la sociedad) una visión que niega la existencia misma de la clase obrera”. Iñigo enfrenta esa perspectiva desde el análisis de un momento determinado en el proceso de formación y conciencia de la clase trabajadora: el lapso entre 1930 y 1946. En palabras del autor: “el problema que ordena la línea de investigación de la que este trabajo forma parte es conocer cuál fue la estrategia de la clase obrera en este momento de su historia”.

El autor bucea en la génesis del movimiento obrero y caracteriza la estructura económica de la sociedad en el período estudiado, los rasgos de la rama de la construción, el desarrollo de los barrios, no como un recordatorio descriptivo cultural-costumbrista, sino como datos elocuentes de la “disposición de fuerzas objetivas” hacia enero de 1936.

En ese marco muestra cómo la huelga, con el protagonismo de los obreros de la construcción, involucró a “la familia obrera y otras capas del proletariado, entre ellas los pobres y otras fracciones sociales populares”. Y la define como una huelga de masas política que rompió “con la parcelación del interés económico profesional, corporativo, propio de la sociedad burguesa”, y en un cuadro de marcado sentimiento “antimonopolista, antimperialista, antifascista y potencialmente anticapitalista del pueblo”. El autor se propone mostrar dos estrategias diferentes: “una que tiene como objetivo incorporarse al sistema vigente, la otra trascenderlo, transformarlo radicalmente”.

En la potencialidad de la huelga de 1936, se expresa -dice Iñigo- “la tendencia observable a lo largo de la historia de la clase obrera argentina a que sus luchas tomen una forma insurreccional, que imprime la presencia de las masas. Y esta tendencia contiene en embrión la superación del sistema social vigente”. Es esto último, enfatiza el investigador, “lo que se borra de la historia”. Es en estas tensiones donde discurren los debates y desgarramientos de una época. El autor los desenmascara para demostrar que la clase obrera no sólo sigue existiendo sino “que debemos conocer cuál es su estrategia hoy”.

Autor/es de esta reseña Cristina Camusso
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 20 - Febrero 2001
Temas Historia, Movimientos Sociales, Clase obrera