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Reseñas de libros

Ética y filosofía política

De Francisco Fernández Buey

Editorial:
Edicions Bellaterra
Cantidad de páginas:
312
Lugar de publicación:
Barcelona
Fecha de publicación:
Diciembre de 2000

Este último y brillante trabajo del filósofo español, catedrático de Ética y Filosofía Política en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, aterriza en el páramo moral del mundo político y las sociedades actuales con la delicadeza de una lluvia suave pero persistente, destinada a impregnar y revitalizar el campo de las ideas, la pretensión de restituírles el sentido histórico perdido en estos tiempos de posmodernidad y, al mismo tiempo, de preñar ese suelo alterado por los desarrollos de la ciencia y de la técnica, la explosión demográfica y las comunicaciones, con nuevas reflexiones sobre viejos temas.

En el primer capítulo, “De la ética a la política”, el autor avanza, despejando el terreno de equívocos al uso, desde el sentido etimológico de “moral”, hacia lo que quiere dejar sentado desde el principio: que aunque hay distancia cronológica entre la Etica a Nicómaco y la Política de Aristóteles, no la hay de sentido: “la virtud, la justicia y la felicidad se alcanzan, cuando se alcanzan, en nuestro caso, socialmente, en relación con los otros en la ciudad, en la polis, o sea, políticamente”, afirma, para concluir con el estagirita en que “la política es la ética de la vida colectiva”.

Una vez sentada esta unidad, Fernández Buey se desplaza por el desarrollo histórico de las ideas señalando sus circunvoluciones y desvíos: “ese punto de vista aristotélico choca de plano (…) con lo que en nuestra cultura ha representado el cristianismo y la secularización del punto de vista cristiano, que afirman la preeminencia de la ética (o de la moral) de una forma absolutamente incondicionada, como diciendo: una cosa es la ética y otra la política, y de las dos, la buena es la ética”. El autor lucha a brazo partido -y vence- contra esta disociación que, en la complejidad del mundo actual, lleva directamente a los síntomas ya evidentes de un retorno al milenarismo, al refugio de las almas buenas y desencantadas -rechazo de la política “por inmoral” mediante- en alguno de “los dos modelos de negación de la vida política en la modernidad: el religioso y el estético”.

Pero este trabajo no pasaría de una reivindicación filosófico-política si Fernández Buey se detuviese allí. El iluminismo y la democracia también se llevan su parte en este honesto intento de avanzar, con las herramientas de hoy en la realidad de hoy, por el intrincado camino del perfeccionamiento de las sociedades. “Esta es la lección principal que hemos tenido que aprender en el siglo XX: lo que se ha llamado política de masas, la elevación de las masas a la política, la participación masiva de los ciudadanos en la política, que fue en aumento desde los años que siguieron a la primera guerra mundial, se ha saldado por el momento con tres actos de barbarie como nunca antes había conocido la humanidad: con la barbarie del holocausto y de los campos de concentración nazis; con la barbarie del gulag stalinista y con la barbarie de las bombas sobre Hiroshima, Vietnam, Bagdad o Belgrado”. Y de allí concluir que “no basta en absoluto con la participación de los más en la vida política, en las tareas de la democracia”.

Al final de este primer capítulo el autor afirma que “sin cultura científica no hay posibilidad de intervención razonable en el debate público actual sobre la mayoría de las cuestiones socialmente de importancia (…) si se quiere propiciar la discusión pública racional sobre algunos de los grandes temas socioculturales y ético-políticos controvertidos (…) los científicos necesitan formación humanística (…) para superar el cientificismo: y los humanistas y hombres de letras necesitan cultura científica para superar actitudes sólo reactivas basadas por lo general exclusivamente en tradiciones literarias. De ahí que se esté dando tanta importancia en los últimos tiempos a la búsqueda de lo que se ha llamado una tercera cultura”, para luego abordar temas como aborto y eutanasia; políticas demográficas; desigualdad; migraciones, racismo; crisis ecológica; concepciones teóricas de la democracia y democracias realmente existentes; tecnociencia.

Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 21 - Marzo 2001
Temas Filosofía