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Reseñas de libros

La ley tu ley

De Juana Bignozzi

Editorial:
Adriana Hidalgo Editora
Cantidad de páginas:
278
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Mayo de 2000

Este volumen de “obra reunida” de Juana Bignozzi incluye cuatro libros de poemas que ya habían sido editados en Libros de Tierra firme; Mujer de cierto orden (1962), Regreso a la patria (1989), Interior con poeta (1993), y Partida de las grandes líneas (1996); a los que se suma el último, La ley tu ley, que da título al libro.

En la última página Bignozzi se anima a decir que ya es libre de esa ley. La ley paterna, el mandato de una familia de obreros anarco-comunistas, de donde surge tanto la búsqueda de “los escenarios prestigiosos” como las animadversiones políticas que confluyeron en su salida del país en 1974, fecha desde la cual reside en Barcelona.

Sin embargo, para quien se sumerge en sus poemas se hace evidente que hace tiempo que Bignozzi intenta su propia ley: desde las ciudades que su madre soñaba (“son solo tuyos para siempre/vos los soñaste yo los conozco/para mí las fachadas para vos el deseo/lo único posible de ser llamado eternidad”), ella funda su propio mito: el de su propia “gloriosa juventud”, inseparable de “ese lujo de vivir que fue Buenos Aires”. Hace mucho tiempo que en el vacío dejado por las “ceremonias incumplidas” de su vida (entierros, nacimientos, revolución) ella instaura sus propias ceremonias: las de la frontal amistad (“esa foto tomada por la amistad de tus ojos/la ceremonia no fallida de mi vida/siempre dirá que estuve viva en un lugar que amaba”) y las de la memoria vigilante (“Mi corazón sabe que no hay olvido ni ruptura/ esos son triunfos ajenos”).

La poesía de Bignozzi es una poesía política, pero estrictamente filtrada por lo personal. Eso es lo que desde el inicio la aparta de las manifestaciones más previsibles de la poesía de compromiso social a la que aparentemente la destinaban su inscripción en la generación del ’60 y sus comienzos en la agrupación El Pan Duro. Esta poesía invariablemente conceptual oscila entre el sarcasmo y la admisión de las heridas, entre la provocación y una lucidez reflexiva que nunca es resignación. Ironía y desencanto puntúan la reiterada desmentida de las horas a un destino supuesto más acá del cual su propio itinerario urde otra trama: “tantos momentos en los que creí que nada pasaba/y trabajaban para mi insomnio y mi retrato”.

Autor/es de esta reseña Marta Vassallo
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 13 - Julio 2000
Temas Literatura