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Reseñas de libros

El feminismo desde 1830 a nuestros días

De Christine Delphy

Editorial:
L’ennemi principal. Penser le genre Syllepse
Cantidad de páginas:
390
Lugar de publicación:
París
Fecha de publicación:
Enero de 2001

(El tomo I, Economie politique du patriarcat, apareció en 1998, de la misma editorial).

La paridad en política deviene un argumento de buena conducta electoral, a falta de una realidad tangible. Las mujeres son cada día más cortejadas a nombre de una diferencia que las haría más “concretas”, más “maternales”, menos “criminales”, menos “ambiciosas”… La panoplia de las cualidades atribuidas al sexo femenino pone los pelos de punta. Desde hace años, Christine Delphy, investigadora en el CNRS, está abocada a sacudir esas ideas, a menudo vehiculizadas por feministas convencidas. Su trabajo parte de esta constante fundamental: “La opresión de las mujeres es específica, no porque las mujeres sean específicas, sino porque es un tipo de opresión único”.

Pensar el género, el segundo tomo de El enemigo principal, reagrupa una suma única de textos, entrevistas, debates. Algunos eran inhallables, pese a que contribuyeron a una visión nueva de la sociedad –no solamente del feminismo– y que mantienen una candente actualidad.

Se puede citar “Liberación de las mujeres o derechos corporativos de las madres” (1991) que alerta contra un movimiento feminista que se “transforma en combate por la propiedad de los niños”. O “La respuesta de la campesina a Engels” (1985) sobre el trabajo doméstico.

Pero este segundo tomo vale también por su prefacio, donde Christine Delphy revisita sus propios trabajos, aportándoles fuerza y coherencia. Cada uno de estos temas es puesto en perspectiva a partir de su crítica del “diferencialismo”. “La diferencia –señala Delphy– es el modo en el que desde hace más de un siglo, se justifica la desigualdad entre los grupos, y no solamente los grupos definidos por sexo”. De hecho, las “diferencias no son solamente de las diferencias sino también de jerarquías” que la sociedad se aprovecha. Y demostrar que esta “lógica de la diferencia se impone más y más a los grupos dominados”, que terminan por encerrarse.

Esta constatación, a mundo implacable, la lleva en ciertos casos a conclusiones discutibles, como su rechazo a la ley de cupos. Delphy expresa su rechazo no a nombre de un “universalismo abstracto”, que establece “implícitamente un modelo de ciudadano, hombre y blanco”. Para ella, sólo “la acción (de discriminación) positiva” es capaz de combatir durablemente la jerarquía social entre los sexos (y no la diferencia).

Para descubrir (o releer), también el magnífico “Llamado al pueblo sobre la liberación de la mujer”, lanzado en 1833 por Claire Dérmar (1). Esta saintsimoniana activa buscaba entonces extender la declaración de los derechos del hombre… a la mujer. El manifiesto está seguido de otro texto sobre el mismo tema, “Mi ley de futuro”, y anexos sobre el movimiento saintsimoniano y las feministas.

1 Valentin Pelosse, Appel au peuple sur l’affranchissement de la femme. Aux origines de la pensée féministe, Albin Michel, París, 2001, 264 páginas, 130 FF.

Autor/es de esta reseña Martine Bulard
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 28 - Octubre 2001
Temas Minorías, Sexismo, Movimientos Sociales