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Reseñas de libros

Pase libre

De Claudio M. Tamburrini

Editorial:
Continente
Cantidad de páginas:
250
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Abril de 2002

Anticipando las potencialidades de una estética testimonial, Rodolfo Walsh había afirmado que "el testimonio y la denuncia son categorías artísticas por lo menos equivalentes y merecedoras de los mismos trabajos y esfuerzos que la ficción…" Es inevitable recordarlo al leer esta crónica escrita por Tamburrini, ex futbolista del club Almagro, actualmente investigador de filosofía en la universidad sueca de Gotemburgo, sobre su secuestro en un centro clandestino de detención de la Fuerza Aérea argentina cercano a la base militar de Morón, y la cinematográfica fuga que protagoniza con otros tres compañeros de cautiverio. Para ello no se ha puesto a resolver innovaciones en la ficción narrativa, sino cómo volver verosímil y convincente el relato de una experiencia que al sentido común se le aparece como correspondiente al plano de la alucinación. "No es una historia de héroes y villanos", anuncia Tamburrini desde la primera línea del prólogo. En efecto, opta por hacer que los hechos hablen por sí mismos, desdeñando toda retórica ideológica, desdén que ya ostenta durante su secuestro, para lo cual desarrolla con una precisión y una minucia sin desmayo los pormenores de su calvario de cuatro meses, del 23 de noviembre de 1977 al 23 de marzo de 1978 en la denominada Mansión Seré, cuando tenía 23 años. La rutina de la casa, ese "foso donde ya no son personas", las incursiones de la "patota" en las celdas, los cambios de guardias, las sesiones de tortura, los procesos de resistencia o de rendición ante manipulaciones y vejámenes; y muy especialmente la complejidad de las relaciones que se anudan entre torturadores y víctimas (cómo "triunfan" alternadamente unos sobre otros, en un enfrentamiento sin tregua entre el terror y la dignidad) los guardias y sus superiores, los guardias y sus cautivos, la camaradería y también las tensiones y conflictos entre los prisioneros. Sometidos a pruebas extremas (el narrador convive buena parte de su cautiverio con el prisionero que lo delató bajo tortura), la fuga final aparece como "un modo de afirmar mi forma de vivir, de ser necesario muriendo". Su voluntariosa lucidez convierte el sufrimiento en fuente de sabiduría para la vida que ha salvado.

Autor/es de esta reseña Marta Vassallo
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 35 - Mayo 2002
Temas Historia, Periodismo, Literatura