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Madagascar, entre el mercado y la cruz

Médicos Sin Fronteras decidió retirarse de Madagascar por considerar que no le corresponde reemplazar a un Estado desfalleciente. En efecto, al muy liberal presidente y empresario Marc Ravalomanana no le molestan ni las desigualdades ni los conflictos de interés. Desde 2002, se apoya en las potentes iglesias locales, otorgándoles aun más poder.

Con un pote de yogur en una mano y la Biblia en la otra, el presidente malgache Marc Ravalomanana no abandonó las cartas de triunfo que en 2002 le permitieron acceder al poder. En efecto, poseer en Madagascar el monopolio de la fabricación industrial de productos lácteos le brindó los medios necesarios para lanzarse a la carrera presidencial a fines de 2001. Además, la afirmación de su fe protestante le había asegurado el apoyo de las iglesias cristianas, tradicionalmente muy influyentes en la Gran Isla 1. Hace casi cuatro años que el “rey del yogur” viene aplicando la misma receta.

En mayo de 2002 Ravalomanana fue electo Presidente tras una crisis política de seis meses, consecutiva a la negativa del jefe de Estado saliente Didier Ratsiraka –en el poder desde hacía 20 años– de reconocer su derrota 2. En ese entonces la movilización popular obligó al viejo autócrata 3 al exilio en Francia. Para Ravalomanana fue decisivo el apoyo que le brindó la poderosa Federación de Iglesias Cristianas de Madagascar (FFKM). Ya en 1991 la FFKM había desempeñado un importante papel cuando organizó una mediación entre el presidente Ratsiraka y las “fuerzas vivas” de la oposición, lo que permitió la constitución de un gobierno de transición. Desde 2002 el nuevo presidente estrecha lazos con las autoridades religiosas del país en una proporción no igualada hasta hoy.

En agosto de 2004 fue reelegido vicepresidente de la Iglesia Reformada de Jesucristo (FJKKM), uno de los cuatro componentes de la FFKM. Algunas semanas más tarde Jean Lahiniriko, presidente de la Asamblea Nacional y miembro del partido presidencial Tiako i Madagasikara (TIM, “Amo a Madagascar”), pasó a ser tesorero de la iglesia luterana. Las otras confesiones no se quedaron atrás: “El primer ministro Jacques Sylla, católico, fue nombrado por sugerencia del cardenal Armand Razafindratandra”, confía Madeleine Ramaholimihaso, miembro fundador del Comité Nacional para la Observación de las Elecciones (CNOE).

Acontecimiento excepcional: en abril de 2005 un préstamo del Banco Mundial financió a una agrupación nacional de pastores de la FJKM. Ravalomanana aprovechó la ocasión para explicar a los participantes que deseaba que actuaran como “agentes de desarrollo” al servicio del Estado. Poco antes, durante ese encuentro, había evocado abiertamente la idea de una “teocracia”, aun cuando la Constitución proclama el carácter laico del Estado.

Vínculos inéditos 

Muchos malgaches se interrogan acerca de las intenciones del presidente. ¿En verdad quiere que las iglesias se pongan al servicio de una rápida reactivación económica, o más bien utiliza las creencias populares para afirmar su poder? En todo caso existen aquellos que, como la asociación Sefafi (“observatorio de la vía pública”), se muestran preocupados por la “frecuente presencia de los cultos cristianos en la apertura de las ceremonias oficiales o sesiones de trabajo en los locales de las instituciones de Estado y los servicios públicos, así como el otorgamiento por parte del Estado de masivas ayudas financieras a ciertas confesiones mediante contraprestaciones”. Las plegarias impuestas por unos al momento de izar la bandera en las escuelas primarias provocan en otros muecas de desaprobación.

En 2004, una profesora universitaria se sintió muy disgustada con el almuerzo anual del sindicato de docentes-investigadores. Ella cuenta: “Fue inaugurado con una plegaria. El ministro de Educación Superior estaba presente. Nadie protestó. Quise reaccionar, pero inmediatamente mis vecinos me pusieron en mi lugar”. Sin embargo, ella forma parte de aquellos que en 2002 apoyaron a Marc Ravalomanana. En ese entonces, los partidarios del industrial lo presentaban como al “Mesías” que había venido a salvar la isla del desastre en que la había sumido Ratsiraka. Tenía la costumbre de repetir “No tengan miedo, sólo crean”, citando un versículo del Evangelio según San Marcos. Las reuniones en su favor se iniciaban sistemáticamente con una plegaria: “La FFKM estaba allí. Se rezaba unos minutos y se entonaban cánticos. Pero enseguida la asamblea volvía a su cauce y pasaba a otra cosa”, recuerda la universitaria. Para ella, este fervor religioso translucía sobre todo el estado de desesperanza de la sociedad malgache. “El régimen de Ratsiraka había desestructurado completamente el imaginario social, que sin duda encontraba en la religión un medio de expresión. Hubiera sido necesario que después las iglesias ahuecaran el ala, cosa que no hicieron”.

Sin embargo, hoy están divididas. Así, algunos miembros de la Iglesia católica ven con disgusto el apoyo del cardenal al jefe de Estado. Según el sacerdote Rémi Ralibera, secretario general de la FFKM, “la Iglesia no saldrá indemne de esta estrecha colaboración con el poder político. Hoy día el laicismo del Estado está caduco”. Para el padre Sylvain Urfer “el compromiso de la FFKM en la política es ante todo un excelente fondo de comercio para las sectas. Esto permite decir a estas últimas: ‘Miren que esas Iglesias hacen política; nosotros no. ¡Vengan a nosotros!’, ¡y funciona!”. Es así como ahora, en Madagascar, son legiones las estaciones de radio que difunden plegarias o cánticos evangélicos. Esta abundancia parece inquietar a las autoridades. A comienzos de 2005, el gobierno calificó de sectas a tres asociaciones religiosas por la sola razón de que carecían de un lugar de culto fijo, y las prohibió. Lo extraño del argumento, sumado a una difusa acusación de “alteración del orden público”, hacen temer que emerja una “política religiosa” oficial, opuesta a la libertad de conciencia.

Si bien en el siglo XIX el poder real había instituido al protestantismo como religión del Estado, los vínculos que se desarrollan entre los poderes públicos y las Iglesias son relativamente inéditos. “Hay que recordar que las Iglesias están muy cerca del mundo rural, objeto de las preocupaciones de Ravalomanana, y es allí donde quiere llegar”, explica Solofo Randrianja, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Toamasina. Un informe publicado en 2005 por la asociación suiza Swisspeace subraya la importancia de ese vínculo “en la medida en que tanto la Iglesia Católica como la FJKM, a través de sus secciones laicas caritativas, están implicadas en acciones de desarrollo en colaboración con el Estado y los proveedores de fondos de inversión internacionales” 4.

No por ser jefe de Estado y prácticamente jefe de Iglesia, Ravalomanana deja de ser jefe de empresa, y hace poco caso de los conflictos inherentes a tal situación. Sigue dirigiendo el grupo agroalimentario Tiko 5, creado en 1981 gracias a un ventajoso préstamo del Banco Mundial. Igual que la FFKM, Tiko entró en el mecanismo estatal: los llamados “Tiko boys” pasaron a ser diputados o empleados administrativos. Por ejemplo, Solofonantenaina Razoarimihaja, presidente del partido presidencial Tiako i Madagasikara (TIM)y vicepresidente de la Cámara de Diputados, es un ex dirigente de Tiko. En el sentido inverso, muchas de las medidas que tomó Ravalomanana en tanto presidente de la República habrían beneficiado especialmente a su grupo. Así, en 2005 Tiko Oil aprovechó una desgravación del aceite bruto que comercia, mientras que el aceite refinado importado por sus competidores sufría un gravamen del 20%. Varios observadores económicos que se lamentan por la poca transparencia del mundo de los negocios malgache coinciden en decir que, cuanto menos, el consorcio industrial habría triplicado su volumen de ventas a partir de las elecciones de 2002.

Richard R. Marcus, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Huntsville (Alabama), estima: “Puede decirse que Ravalomanana se enriqueció mucho más que su predecesor. Pero en tanto que Ratsiraka lo hizo desviando fondos públicos, Ravalomanana usa su posición política para hacer que sus sociedades estén en condiciones de arrancar de las manos de sus rivales contratos cruciales, y de comprar con rebaja empresas públicas en vías de privatización”. Por otra parte, el grupo diversificó sus actividades. Ya era propietario de una radio y una cadena de televisión, la Madagascar Broadcasting System (MBS), y lanzó el diario Le Quotidien, que también imprime. Al mismo tiempo que sigue produciendo alimentos para animales, yogures, helados, manteca, aceite, bebidas, etc., Tiko invirtió en obras públicas mediante dos compañías de construcción y obras públicas: la sociedad Asa Lalana Malagasy (ALMA) y la Compañía de Construcción Malagasy (CMM). “Muchos ‘ricachones’ locales todavía están vinculados al antiguo poder y se niegan a colaborar. El presidente se ve pues obligado a hacer las cosas por sí mismo. Tiko es el único medio del que dispone”, replica el presidente del TIM, respondiendo a los que hablan de la “bulimia” del grupo.

Algunos, como el profesor Solofo Randrianja, relativizan las críticas y prefieren poner de relieve lo que el patrón de Tiko aporta al país: “Ravalomanana es un burgués en el sentido clásico del término. Sus empresas pueden sobrevivir sólo gracias a la existencia de un mercado nacional. Ahora bien, la creación de ese mercado va en el sentido de la integración del país: cuando Ravalomanana construye rutas, es verdad que facilitan la circulación de los productos de su grupo, pero también benefician al público en general. Ratsiraka actuaba sólo como un depredador. Por ejemplo, dejaba que se deterioraran los puentes públicos para hacer que su sociedad Decagon instalara rentables pasos privados”. Desde 2002 el gobierno reforzó las infraestructuras: se rehabilitaron los puertos de Toliara y Mahajanga; se rehizo un total de 1.500 kilómetros de rutas que unen la capital con las cabeceras de seis provincias; la ruta nacional que une Antananarivo con Toamasina, que estaba en un estado deplorable, hoy luce flamante 6.

El nuevo régimen parece ser muy apreciado por la “comunidad internacional”. Madagascar es el primer beneficiario de los fondos de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas; el Senado francés otorgó a Ravalomanana la distinción Louise Michel, que recompensa a personalidades “que defienden los valores republicanos”. En octubre de 2004 los proveedores de fondos internacionales y bilaterales condonaron, parcial o totalmente, las deudas malgaches.

El presenta imita al pasado 

A pesar de todo, la economía del país sigue siendo muy frágil. Entre enero y abril de 2004, la moneda malgache se devaluó en un 50%. A fines de septiembre de 2004 la inflación alcanzaba el 22%. Entre diciembre de 2004 y diciembre de 2005 trepó al 11,4%. El alza mundial del precio del carburante no aportó ninguna solución. Además, desde junio de 2005 el país sufre cortes de energía eléctrica todos los días: la compañía nacional de electricidad Jirama –cuya gestión fue cedida en enero de 2005 a la sociedad alemana Lahemayer–, fuente de ganancias de los regímenes que se sucedieron tras la independencia, está al borde de la quiebra. Por ese motivo las tarifas aumentaron en 30% en julio de 2005, y luego otro 30% en noviembre de ese año. Si bien a comienzos de 2005 se esperaba un crecimiento del 7%, finalmente se limitó a un 5,1%. Durante el primer trimestre de 2005, las exportaciones de las empresas de la zona franca disminuyeron un 24% en relación con 2004.

El crecimiento favorece sólo a unos pocos. Por ejemplo, únicamente los grandes empresarios pudieron beneficiarse con la desgravación destinada a modernizar sus herramientas de producción. El padre Sylvain Urfer revela que “en realidad, desde 2002 se asiste a la adopción sin restricciones de un liberalismo exacerbado. Prima la ley del más fuerte, y los pobres son los más afectados”. De los 177 países considerados en la escala del desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Madagascar ocupa el puesto 146. Dos tercios de los malgaches (el 80% de los campesinos y el 55% de los citadinos) siguen viviendo bajo la línea de pobreza; un 60% sufre de desnutrición. Los salarios casi no aumentaron. Muy enojado, un empleado del Ministerio de Educación cuenta que se ve obligado a dar clases privadas después de su horario de trabajo para así completar sus ingresos. Los hospitales públicos, antes frecuentados por las capas sociales menos acomodadas, actualmente acogen a la clase media debido a que en febrero de 2005 el precio de la consulta pasó de 1.200 a 15.000 ariary 7. Un médico reconoce que los más pobres, eliminados del sistema, recurren a aquellos que practican la medicina tradicional.

Si bien se suprimió la escolaridad paga, recién en octubre de 2005 el Estado empezó a entregar a las escuelas los recursos necesarios para asegurar su funcionamiento. En cuanto a la distribución gratuita de útiles escolares entre los alumnos (financiada por el Banco Mundial), por más que es presentada como un medio de luchar contra la pobreza, parece ser un remedio para salir del paso. “¿En verdad se atacan las causas de la pobreza, o sólo sus consecuencias?”, se pregunta una maestra de los suburbios de Antananarivo.

La situación del campo, donde vive más del 70% de los malgaches, no conoció ninguna mejora sensible. El alza espectacular del precio del arroz en 2004 –se triplicó entre abril y diciembre– benefició únicamente a los grandes productores, dejando de lado a la gran masa de pequeños cultivadores de arroz 8. En el otro extremo de la cadena, la población para la cual el arroz es el alimento de base sufrió muchísimo. Richard R. Marcus comenta: “Ratsiraka subvencionaba el precio del arroz para mantenerlo artificialmente bajo. Ravalomanana suprimió dicha subvención. Dejó que los precios flotaran, y entonces aumentaron”.

Los numerosos viajes del Presidente al exterior –efectuados a bordo de su avión, bautizado “Force One”–, que tenían como objetivo seducir a los tan esperados inversores extranjeros, por el momento no obtuvieron ningún resultado. Una organización no gubernamental, el Consorcio de Solidaridad con Madagascar, señala la inquietud de las asociaciones ante esta creciente pobreza, dado que aquellas no tienen los medios necesarios para sustituir al Estado en materia de salud o alimentación 9.

En cuanto a la gestión de los asuntos nacionales, Marc Ravalomanana conservó sus hábitos de empresario. Con fama de impulsivo y rencoroso, ya destituyó a varios ministros y asesores estatales juzgados poco “eficientes” 10. La mayoría de ellos no tardaron en unirse a las filas opositoras. En nombre de esa misma “eficiencia”, el jefe de Estado no siempre respeta el procedimiento legislativo. “Fruto de una reflexión personal del presidente de la República, las desgravaciones de agosto de 2003 fueron decididas y aplicadas sobre la marcha, aun antes de que el Parlamento hubiese sido llamado a ratificarlas”, revela la Sefafi. Además, con el pretexto de “preservar el orden público” y limitar la agitación política en períodos electorales, las autoridades gubernamentales y municipales no vacilaron en prohibir dos reuniones públicas de la oposición –el 27 de noviembre y el 17 de diciembre de 2005–, lo que provocó la protesta de los partidos concernidos y de las asociaciones como Sefafi, que denuncian un retorno a las prácticas del régimen de Ratsiraka. “Sin embargo, creer que en tres o cuatro años todo puede cambiar es de mala fe. Muchos de los que critican el régimen actual lo hacen porque afecta sus intereses”, estima Fara, militante cooperativa. Es así como otros estiman que las libertades están mejor protegidas. En ese sentido una encuesta llevada a cabo por cuatro investigadores y publicada en octubre de 2005 11 informa que, de cada cinco malgaches, más de cuatro juzgan que “la libertad de elegir sin presiones a la persona por la que se puede votar” es superior a la de hace algunos años, y que el 76% de la población considera que se respeta más “la libertad de decir lo que se piensa”.

A pesar de las controversias, Ravalomanana está casi seguro de que será reelegido el próximo año. Comparada con él, la oposición parece poco creíble: desde junio de 2005 reclama la instauración de un “gobierno de transición”, alegando que la elección presidencial de 2002 –privada de segunda vuelta– quedó inconclusa. Este pedido no es tomado muy en serio. “Los opositores quieren simplemente recuperar el poder y los recursos que lo acompañan. Es todo lo que les interesa” considera, como lo hacen muchos otros, un habitante de Antananarivo.

La mayoría de los operadores económicos, que habían recibido con satisfacción la llegada de uno de los suyos a la cabeza del país, se mostraron mucho más circunspectos después de la crisis financiera de 2004; sin embargo, se ponen de acuerdo para decir que en 2007 el gobierno debe ser reconducido. Un empresario establecido en la capital considera que “estos primeros años constituyeron una fase de implantación. Los resultados no pueden verse de inmediato. Es preciso que el nuevo equipo continúe con lo que comenzó; si no tendremos que volver a empezar y eso tendrá otra vez un efecto catastrófico. Se hizo mucho. En la zona rural se nota que ya no es como antes, cuando la gente hacía cualquier cosa: ahora todo está guiado, los campesinos se constituyen en asociaciones y los pequeños recolectores ya no pueden recurrir a cualquiera”.

En Antsirabe, una importante ciudad balnearia situada a 160 km al sur de la capital, un sociólogo especializado en el mundo rural se muestra un poco menos optimista: la idea de desarrollar una agroindustria, a menudo agitada por las autoridades de Antananarivo, le resulta completamente ajena a las realidades de la agricultura malgache, constituida en su mayoría por pequeñas explotaciones familiares. En 2005 el Estado importó mil vacas lecheras neozelandesas para estimular a los campesinos a lanzarse a la industria láctea. Los agentes del Ministerio de Ganadería que se opusieron al proyecto fueron destituidos. Tiko compró la mitad del ganado. Por el momento el resto no encontró compradores: los campesinos que tienen los medios necesarios para adquirir una vaca que cuesta cerca de 4 millones de ariary (alrededor de 1.800 euros) 12 son bastante escasos.

En 2002, Marc Ravalomanana había necesitado cuatro meses para obtener el reconocimiento internacional. En la perspectiva de las elecciones del próximo año, ya puede contar con el apoyo de los proveedores de fondos, satisfechos con su política neoliberal, con la instauración del Consejo Superior de Lucha contra la Corrupción (CSLCC) y del Buró Independiente Anticorrupción (BIANCO). ¿Por qué los proveedores de fondos aceptan que el jefe de Estado aplique, por ejemplo, una medida de desgravación que va totalmente en contra de sus principios, cuando antes hubieran golpeado con el puño la mesa por mucho menos? “El hecho de que el gobierno pusiera por delante el objetivo de reducción de la pobreza explica en parte esa complacencia”, estima Philip Allen, profesor de la Universidad de Frostburg (Maryland).

En la actualidad esas instituciones financieras mundiales se tornaron omnipresentes. “Se tiene la impresión de que Ravalomanana no es libre. Todo lo ordenan el Banco Mundial o el FMI. Los intelectuales, que se sienten competentes, son completamente excluidos. Los asesores técnicos del presidente son extranjeros, un poco como bajo la Primera República, donde había un francés detrás de cada malgache. Eso crea un profundo malestar. Ya a partir del ajuste estructural de mediados de los años ’80, bajo el gobierno de Ratsiraka, se había pedido a los cuadros malgaches que se callaran”, explica Janine Ramamonjisoa, profesora de sociología de la Universidad de Antananarivo.

Y de hecho el ambiente universitario es sombrío. Decepcionados, la mayoría con más de cincuenta años de edad (a comienzos de los años ’90 el Banco Mundial pidió que se congelaran las contrataciones), los mismos profesores que en 2002 habían apoyado a Ravalomanana, en la actualidad confiesan estar muy cansados. “Participé en el movimiento popular de 1972, así como en los de 1991 y 2002 13. Hoy se terminó, ya no tengo energías para recomenzar, sea lo que sea”, confía uno de ellos al volante de su viejo Renault 5. ¿Es una casualidad que el grupo musical Mahaleo, pesadilla del régimen de Ratsiraka, llene siempre los estadios a más de treinta años de haber debutado? “Temo que nada haya cambiado. El presente imita el pasado. Como los muebles de museo, que no tienen ni un rasguño pero están cubiertos de moho”, cantaban estos contestatarios a inicios de los años 1980… La canción sigue siendo muy popular. Sin embargo, a los que dudan de que la dirección emprendida por el país sea la correcta, los partidarios del presidente les dan un consejo: paciencia. Es así como Solofo Randrianja señala: “El camino no es fácil, porque es preciso instaurar la transparencia en la gestión del Estado y simultáneamente atreverse a luchar contra los privilegios y redes establecidos desde la independencia…”

  1. Sylvie Brieu, “La Grande Ile sous l’influence des Eglises, Le Monde diplomatique, París, octubre de 1995.
  2. Jean-Aimé Rakotoarisoa, “Les racines culturelles de la crise malgache”, París, Le Monde diplomatique, marzo de 2002.
  3. Philippe Leymaire, “Madagascar entre nationalisme et survie”, Le Monde diplomatique, París, marzo de 1997.
  4. “Ravalomanana, 2002-2005 : Des produits laitiers aux affaires nationales” FAST Country Risk Profile Madagascar, agosto de 2005.
  5. El grupo comprende: Tiko Oil Products, Tiko Agri, Toamasina Oil Plants, Iko, Tia (agroalimentario); Magro (Malagasy mayorista), Tiko (comercio), Alma, CCM (construcción), radio Mada, MBS, radio Fahazavana, el diario, Blueprint (medio de comunicación), www.tiko.mg.
  6. Todavía queda mucho por hacer en un país claramente subequipado: en Madagascar existen 14.000 km de rutas “transitables”, menos de la mitad que en 1960.
  7. Desde diciembre de 2004, el ariary reemplaza al franco malgache. No es convertible. Un ariary equivale a 5 francos malgaches. Un euro equivale a 2.500 ariary.
  8. En 1999, la producción de arroz representaba el 12% del producto interno bruto (PIB), y concernía a alrededor de 10 millones de personas sobre 15 millones de habitantes.
  9. http://madagasconsortium.free.fr
  10. Andry Rasamindrakotroka (Salud), Haia Razafinjatovo (Educación), Jean Seth Rambeloharijanona (Interior), Ndalana René (Deportes), Zaza Ramandimbiharison (Vice Primer Ministro), Mejamirado Razafimihary (Industria).
  11. Estudio realizado para el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), para Consejo, estudio, formación (Coef) y para Desarrollo, instituciones y análisis a largo plazo (Dial), www.afrobarometer.org/madagascar.htm
  12. El salario mínimo es de 52.000 ariary (24 euros).
  13. En 1972 un movimiento popular derrocó a Philibert Tsiranana, considerado neocolonialista. En 1991 otro movimiento popular echó una primera vez a Didier Ratsiraka.
Autor/esFanny Pigeaud
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 81 - Marzo 2006
TraducciónTeresa Garufi
Temas Derechos Humanos, Sociedad, Economía, Políticas religiosas
Países Madagascar