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Recuadros:

La dignidad de mujeres asuburbanas

¿Cómo afirmar la identidad cuando se cierran tantas puertas… empezando por la del empleo? En Francia la desocupación aumenta dos veces más rápido para las mujeres que para los hombres. A esto se añaden las discriminaciones vinculadas con el origen social y étnico, siendo los más afectados los obreros y las mujeres inmigrantes. La integración se detiene a las puertas de los suburbios. Sin embargo, lejos de las candilejas y de los discursos consensuales, hay mujeres que se reúnen, se organizan, resisten, luchan por sus derechos.

"Cerca del 80% de los trabajadores pobres son mujeres" 1. Si bien las discriminaciones profesionales y el sexismo constatados por el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Francia (INSEE) son universales, afectan mucho más a las mujeres extranjeras o de origen extranjero, para quienes la noción de "igualdad de derechos" remite a la gran distancia entre la teoría y la práctica. Pero las mujeres no se dejan agobiar por la acumulación de contrariedades e inventan estrategias de resistencia y solidaridades incesantemente renovadas. Testimonio de ello es la multiplicidad de los espacios de encuentro y las asociaciones que logran poner a flote en los tejidos urbanos más diversos, de Saint-Denis a Rouen, de Lille a Marsella...

"Nací en 1961 en la clínica des Fleurs, en Issy-les-Moulineaux..." De padres argelinos, Hamida se creía francesa hasta que sus padres le organizaron un matrimonio forzado en Argelia, a sus 16 años y medio. Le llevó trece años de infierno, hasta 1990, obtener un divorcio tan peligroso como improbable, recobrar su libertad y volver a Francia. "Lo urgente era regularizar la situación administrativa 2. Y entonces, descubro con estupefacción que si bien había nacido en Francia, de padres que seguían viviendo allí, aunque pudiera probar mi matrimonio forzado, y con un hijo nacido en suelo francés, me consideran una recién llegada. Soy una clandestina, indocumentada..." Luego de algunos años y luchas, una vez reconocida su nacionalidad francesa, Hamida pide la guarda de sus hijos ante un tribunal francés y recibe como respuesta que está sujeta a "la legislación argelina". Las mujeres francesas de origen magrebí o africano ignoran muchas veces que en lo jurídico, salvo algunas excepciones, lo que se les aplica es el principio del estatuto nacional personal 3.

Asignadas a una situación muy codificada, las mujeres extranjeras sólo son tomadas en cuenta por los poderes públicos dentro del marco de la célula familiar y no existen como seres de pleno derecho, cosa que denuncian periódicamente las asociaciones 4 y los trabajadores sociales. Valérie, que trabaja en una agrupación de indocumentados en Saint Denis, el conurbano parisino, subraya las incoherencias de ciertos mecanismos que intervienen para desvirtuar la nobleza de los principios "universales" de igualdad. Como el caso de esa joven senegalesa que vino a instalarse junto a su marido, con el que tuvo dos hijos, hasta que descubrió que ya estaba casado. En esa situación no tiene ningún derecho legal a los documentos, porque pasa a ser entonces la segunda esposa... La ley francesa prohíbe la poligamia, pero quienes pagan las consecuencias son las mujeres. Una mujer de nacionalidad francesa puede pedir la anulación del segundo matrimonio de su marido, no así una de nacionalidad extranjera.

Zouina Medour dirige la Maison des Tilleuls, en el norte de Blanc-Mesnil, un importante centro completamente singular en el paisaje urbano de Seine-Saint-Denis. Oriunda de la ciudad, busca desarrollar ciertas dinámicas con los habitantes. "Todo pasa por la relación individual, por el conocimiento y el manejo de las organizaciones locales, cuyas voceras son las mujeres", apunta. Un verdadero trabajo de hormiga, invisible, pero que es condición del éxito. "La autocrítica es necesaria; de otro modo reproducimos siempre lo mismo, aunque no corresponda ya a las necesidades de las poblaciones."

La población de Blanc-Mesnil, precisamente, ha cambiado. Hasta los años '80 estaba constituida sobre todo por italianos, portugueses, magrebíes. De ahí en más, los indocumentados son numerosos y las nacionalidades mucho más diversas que en otros tiempos: países del Este europeo, África occidental, Pakistán, Sri-Lanka... "Un colegio registra un promedio de 80 nuevas inscripciones de niños extranjeros por año." La ciudad, gobernada por una mayoría comunista, los acepta, cosa que no sucede en Montfermeil, su vecina alineada con la derecha, que gana todos los premios en el encarnizado rechazo de esa población vulnerable.

Más allá de los pedidos de ayuda específica, las mujeres expresan sobre todo la necesidad de estar juntas y ser reconocidas. Las del barrio Des Tilleuls disponen de un local y pueden realmente ocuparlo. Muchas veces es el único espacio donde pueden respirar, como escape a situaciones materiales muy duras. En la confrontación de sus experiencias y saberes, salen de su papel de víctimas, se reconstruyen y con frecuencia pasan a ser a su vez voceras de las otras.

En ese centro, Zouina también se encuentra con casos de poligamia, aunque poco frecuentes, y con matrimonios forzados sobre los cuales es difícil obtener datos precisos. El informe del Alto Consejo para la Integración de 2003 registra 70.000 casos, mientras en Gran Bretaña se estima que hay 1.000 por año 5: la distinción entre "matrimonios forzados" y "matrimonios arreglados" sigue siendo incierta en Francia, mientras que del otro lado de la Mancha se la toma en cuenta. Si bien los primeros pueden sancionarse con leyes apropiadas, los segundos sólo pueden combatirse mediante la conquista de la autonomía y la emancipación de las mujeres afectadas.

El "infierno" en casa y en la calle

Pero el principal problema -para todas las nacionalidades y a imagen del conjunto de la población- sigue siendo el de la violencia conyugal 6. Las mujeres maltratadas tienen casi siempre hijos a cargo; no existe ningún lugar de alojamiento específico en la ciudad y las estructuras que lo suplen (Planning Familiar -PF-; Centro Internacional de la Infancia y de la Familia -CIDEF-, etc.) están siempre saturadas.

Desde la campaña presidencial que desembocó en el verdadero electroshock que constituyó el voto masivo de extrema derecha el 21 de abril de 2002, se intensificó y aceleró una política de seguridad y liquidación social. Desde entonces, el objetivo principal de la ofensiva contra las poblaciones extranjeras son las mujeres. Las violaciones colectivas reciben ahora la novedosa calificación de "acorralamiento", y su ejecución devino patrimonio casi exclusivo de los jóvenes magrebíes. El uso de la minifalda en los conjuntos habitacionales (¿y sólo allí?) se ha convertido en una sorprendente y "nueva" asunción de riesgo para las jovencitas...

Christelle Hamel, una doctora en antropología que trabajó el tema de "las violencias hacia las mujeres entre los inmigrantes del Magreb y sus descendientes", demostró que "la focalización en las violencias sexistas entre los inmigrantes y sus descendientes permite el ocultamiento de las mismas violencias sexistas entre los franceses llamados ‘de origen'. Este ocultamiento es precisamente lo que permite la estigmatización de los primeros" 7. Esto confirma ciertas representaciones, en las que la rebeldía de los jóvenes pasa por la violencia y las degradaciones, y en las que "el infierno" de las chicas es vivido en el aislamiento, el silencio y la "victimización".

En la ciudad de Lille, las asociaciones de mujeres musulmanas son numerosas, y trabajan desde hace tiempo dentro de ciertas estructuras y junto a otras asociaciones, sindicatos y partidos políticos, para mejorar sus condiciones de vida y de ejercicio de la ciudadanía. Para las que llevan velo, "la lucha por el derecho a la instrucción y al trabajo no empieza ahora. Pero se ha vuelto demasiado grande para nosotras", subraya Dorsaf Damak, que no vaciló en ingresar al recinto de la Asamblea Nacional gracias al apoyo de un diputado comunista, el 10 de marzo de 2003, para protestar contra una ley atentatoria contra su libertad de conciencia. "Curiosamente, la mayor hostilidad provenía de los periodistas...", explica, agregando que los considera responsables de "la diseminación de los estereotipos en la opinión pública y de la negativa a dar la palabra a las mujeres en cuestión."

Las relaciones con las feministas de la Maison des femmes (Casa de las Mujeres) no son mejores y nuevos conflictos anclan en viejas incomprensiones. Lille siempre se destacó por las luchas de las mujeres. Jacqueline y Roseline, que siguen activas en la nueva Maison des femmes, se enorgullecen de haber participado, en los años '80, en las campañas de solidaridad; en la lucha contra las campañas racistas y de "haber podido repatriar a jóvenes argelinas a quienes querían casar por la fuerza". Les cuesta comprender el uso del velo, que para ellas es un "símbolo universal de sumisión". Pero reconocen que "la izquierda promovió mucho el culturalismo porque eso era menos costoso que trabajar en la igualdad de derechos" y que las feministas no desarrollaron actividades suficientes en los barrios.

Desde hace unos veinte años algunas adolescentes, en muchos casos alumnas brillantes, empezaron a ostentar el velo como reivindicación religiosa o identitaria, cosa que produce el efecto de una bomba. Porque son francesas y no vacilan en considerarse "feministas y musulmanas", en poner en un mismo plano el "derecho a llevar libremente un velo" y "la lucha contra la obligación de llevarlo", desconciertan a políticos y sociólogos, docentes y educadores, feministas y militantes de todos los bandos... y obligan a interrogarse acerca de las representaciones de uno(a)s y otro(a)s.

En Rouen, Nora se siente muy sola. Diplomada, con una maestría en biología, vio cambiar su vida el día en que decidió llevar un velo en contra de la opinión de su familia y su marido. "Somos seis mujeres y yo soy la única que lo uso. ¡Tuve que imponerme!" Luego de haber dejado de trabajar para criar a sus hijos, se dirige periódicamente a la Agencia Nacional para el Empleo (ANPE) para obtener un trabajo. Hasta que un día trata de inscribirse en una pasantía y le hacen saber que no tiene "ninguna posibilidad", cosa que dicen amablemente luego de un "¡Mira a la integrista!". Según ella, las discriminaciones y manifestaciones de rechazo se multiplican e intensifican. "Hay que volver a tejer los lazos entre mujeres de todos los orígenes sociales y culturales. Sólo entrando en las historias específicas de cada una podremos intentar comprendernos."

Contra los guetos

Vaulx-enVelin es considerado un sitio piloto para los solicitantes de asilo: todos los países de Europa del Este están allí representados, más África, Asia... La tasa de desempleo llega al 30 y 40% en ciertos barrios. Para Nadia, que abrió la asociación cultural Sable d'or (Arena de oro) en un departamento, "Vaulx-en-Velin sigue siendo una ciudad-dormitorio pese a la voluntad de desarrollar la comuna. Se crearon zonas francas para las empresas, pero muchas de ellas vinieron a instalarse para sacar provecho de la franquicia y se fueron cinco años después".

Este corte entre la clase política que deja hacer y la población se registra también entre mujeres y movimientos feministas: "La mayor parte de las asociaciones barriales pasan por actividades terriblemente tradicionales: cocina, costura, etc., pero el deseo de reunirse y de fortalecerse colectivamente es semejante, y las reivindicaciones y combates de las feministas nos sirvieron para iluminar los problemas cotidianos". Esta comunidad de situaciones y relaciones entre mujeres - que las feministas habían percibido y teorizado- permite liberar la palabra, reconstruir la imagen de sí y la autonomía 8. Construyendo con y para otras, las mujeres se construyen a sí mismas.

En su asociación, Nadia quiere "reparar el error enorme de esta sociedad, que ha consistido en abandonar a las mujeres inmigrantes confinándolas en la ignorancia", y crear espacios de expresión respetuosos de sus interrogantes, en especial en lo concerniente a la trasmisión de su cultura e identidad a sus hijos. Todo esto buscando absolutamente salir del "entre nosotros": "A fuerza de relegar a las poblaciones a verdaderos guetos, acabaron por asignarlas a un estado que se percibe como definitivo y empujarlas a la desesperación. Los conjuntos habitacionales y los barrios del conurbano se degradan y la única perspectiva es huir de ellos. Esa imagen deformada niega la capacidad de las personas de intervenir en lo real y transformarlo".

El sentimiento de abandono de los grandes conjuntos habitacionales es perceptible en todas partes, en particular en el Ródano, el departamento con el mayor contingente de población extranjera. En Lyon, el colectivo regional Paroles de femmes (Palabras de mujeres) agrupa a un centenar de asociaciones, Espace Projets Inter-associatifs (Espacio Proyectos Inter-asociativos) (EPI) federa a unos ochenta. Así puede establecerse un trabajo en red y sistemas de ayuda concreta. "Tenemos la suerte de contar con gente de muchas culturas. La política para la ciudad del gobierno Raffarin es catastrófica. El trabajo realizado durante varios años va a ser pulverizado", diagnostica Pierre Barneoud, presidente de EPI, que busca soluciones a los drásticos recortes de los financiamientos públicos.

Las mujeres pobres, francesas o inmigrantes, con o sin documentos, se mueven a menudo en espacios sociales donde el trabajo no reconocido las afecta masivamente. La tasa de desempleo de las que llevan un nombre que suena extranjero es tres veces más alta que la de las otras mujeres 9. La estructura de las ciudades, la inadaptación de los transportes públicos -cuando existen- pesan sobre sus condiciones de vida: no hay negocios minoristas cerca, no hay servicios para los particulares, poco y nada de actividades culturales y deportivas... "Que las políticas públicas afirmen la necesidad de combatir las discriminaciones raciales y al mismo tiempo aprueben el encierro de las poblaciones afectadas en guetos sigue siendo una paradoja... No dejan de fustigar al ‘comunitarismo', pero esos políticos son los primeros en instaurar lógicas de relegamiento", concluye Valérie, de Saint-Denis.

En Blanc-Mesnil, la precarización se ha vuelto más visible. Los jóvenes están en la calle y duermen afuera -sobre todo los varones- dado que las familias ya no cumplen su función. "En el supermercado, uno tiene la impresión de estar en el Tercer Mundo... El cambio es flagrante. Basta mirar a la salida de las escuelas o en las presentaciones de espectáculos de fin de año. Se distingue la composición ‘étnica' de los barrios del centro y los barrios del norte (o del sur)..." En Des Tilleuls, el 32% de la población es de origen extranjero; el 17,6% en la ciudad.

Las verdaderas discriminaciones

Entre las coerciones impuestas "por su bien" a las mujeres de las capas populares, preferentemente extranjeras, se puede mencionar también el tratamiento de la prostitución. De ello da testimonio la asociación Cabiria, instalada desde hace diez años en el corazón del viejo Lyon, en torno a un muy hermoso proyecto de casa hogar y universidad popular que lleva adelante actividades de campo con las prostitutas y los actores sociales. En diversas publicaciones, Cabiria muestra hasta qué punto las leyes Pasqua y Sarkozy (ex y actual ministros de Interior francés) atentan sobre todo contra los derechos de los inmigrantes y se inscriben dentro de la retórica gubernamental de lucha contra la inmigración 10: "Desde 1999, asistimos a una multiplicación alarmante de situaciones de miseria concernientes a mujeres de origen extranjero, que nos lleva a trabajar con los centros de retención en las peores condiciones y que sacan a luz las desigualdades norte-sur/este-oeste".

Marsella, ciudad-enclave entre mar y colinas, podría parecer un puerto de llegada para las mujeres que huyen de esas desigualdades... La ciudad parece, casi por vocación geográfica, apta para los cruces de culturas, pero asigna a las poblaciones inmigrantes a la zona norte de la ciudad. Para Jocelyne Cesari, investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), "la diferenciación social entre norte y sur de la ciudad (desde el Segundo Imperio) vino acompañada por una oposición entre lo autóctono y lo extranjero, desde mediados del siglo XIX, que ve a la clase obrera marsellesa constituida en lo fundamental por una mano de obra provista por las migraciones provenientes de la cuenca mediterránea, lo cual, en las representaciones colectivas, terminará por transformar la diferencia entre las dos partes de la ciudad en divisiones étnicas" 11.

El foro de las mujeres del Mediterráneo, que tuvo lugar en Atenas, en octubre de 2003, estuvo consagrado al tema "Mujeres, migraciones y diálogo cultural". Para su presidenta, Esther Foucher, "los movimientos migratorios en el Mediterráneo son un fenómeno histórico, pero presentan hoy en día aspectos particulares, especialmente su feminización. Están marcados por el tráfico de personas con fines de explotación, en particular sexual". Con un nuevo dato: los y las inmigrantes de los países de la costa sur no están ya de paso sino en un proceso de instalación en los países receptores. Y eso es lo que da miedo.

"Salvo que se redefinan las luchas comunes entre feministas y mujeres del conurbano", propone Anne-Marie Camps, preocupada por la contradicción consistente en excluir a algunas de la educación y el trabajo en nombre de la emancipación de todas. Es por eso que acaba de crear un Collectif des féministes pour l'égalité (Colectivo de feministas por la igualdad). Su objetivo: "Abandonar todos los campos minados, como el del velo, y mirar de frente las verdaderas discriminaciones". Y señalar el desfasaje con la realidad, perfectamente ilustrado por la acción del movimiento Ni Putes ni soumises (Ni putas ni sometidas). Acogido con gran esperanza en su voluntad de sacar a luz y acabar con la violencia contra las mujeres en los suburbios, ese movimiento es actualmente conducido sobre todo por los medios de comunicación y la clase política, mientras que aquellas que se suponía representaba lo han abandonado reprochándole esencializar la violencia en lugar de inscribirla dentro de un contexto social 12.

No todas las mujeres de los suburbios están en rebeldía contra su cultura de origen o sus familiares. Intentan muchas veces pertenecer a dos culturas y a dos historias. Isabelle acaba de pasar un año construyendo el sitio de internet Hawa 13 y aceptando el desafío de dirigir talleres de formación en informática con mujeres del barrio popular de Belzunce, algunas de las cuales no sabían leer ni escribir: "Hay una ceguera dramática en no ver que ellas muchas veces están en procesos de resistencia y de aprendizaje de la autonomía que les son propios", afirma. Nadie toma en cuenta su desconfianza hacia las instituciones ni percibe esa enorme violencia que consiste en decirles: "Ustedes no existen".

  1. Rapport sur la parité 2003, INSEE, París. Se considera que una persona es pobre cuando vive con menos de 600 euros por mes.
  2. Si un(a) residente abandona el territorio francés por más de tres años consecutivos, pierde su estatuto en materia de residencia.
  3. Informe del Alto Consejo de la Integración; y también Françoise Gaspard en Informes ante el Consejo Nacional de las Poblaciones Inmigrantes, 1994 y 1995. El repudio, el matrimonio sin consentimiento o poligámico, el derecho de guarda de los hijos pronunciados en ocasión de estadías en los países de origen, son validados en Francia, incluso sin la presencia de la mujer. Entre los países involucrados: Argelia, Marruecos (hasta 2004), Egipto, Senegal, Níger, Malí, Camerún, Costa de Marfil...
  4. Femmes étrangères et immigreés en France, Actas del coloquio del 3-6-00 por el Comité de seguimiento de las leyes sobre la inmigración, en la Asamblea Nacional francesa.
  5. Humayun Ansari, Muslims in Britain, Minority Rights Group International, Londres, agosto de 2002.
  6. Enquête nationale sur les violences faites aux femmes en France (Enveff), realizada en 2000 por el Instituto de Demografía de la Universidad París 1-Panteon Sorbonne. La Documentation Française, París, 2003.
  7. Analizó la utilización política de la denuncia de las violencias sexistas entre los inmigrantes y sus descendientes y la confrontó a las estadísticas de la Enveff. (Intervención en el primer Congreso de la Asociación Francesa de Sociología de febrero de 2004).
  8. Corinne Monet, "La répartition des tâches entre les femmes et les hommes dans le travail de la conversation", en Nouvelles Questions Féministes, Ginebra, 1998.
  9. François Vourc'h, Véronique de Rudder, Maryse Tripier, Racisme et discriminations dans le travail: une réalité occultée, Unidad de Investigación Migraciones y Sociedad, CNRS/Universidades de París VII y París VIII, L'Homme et la Société, París, 1996.
  10. Femmes et migrations, bajo la dirección de Françoise Guillemaut, Cabiria, 2002.
  11. "Banlieues... Intégration ou explosion?", Panoramiques, París, 1993.
  12. Christine Bulot y Dominique Poggi, Droit de Cité pour les femmes, Editions de l'Atelier, París, 2004 y François Carrel "Ni Putes ni soumises, l'arme à double tranchant", Respect Magazine, París, marzo de 2004.
  13. http://hawabecedaire.org

Inmigrantes en Argentina

Chejter, Silvia

Del total de 2,2 millones de mujeres migrantes latinoamericanas que están dispersas en el mundo, 450.000 residen en Argentina, donde el inicio de la tendencia a la creciente feminización de las migraciones puede ubicarse alrededor de 1970. Si se considera la presencia de mujeres en la población inmigrante de países limítrofes "el índice de masculinidad entre 1980 y 1991 baja de 100,4 a 92 varones por cada 100 mujeres. En el Área Metropolitana de Buenos Aires el predominio de mujeres se mantiene desde hace 20 años con tendencia creciente. El índice desciende a 81 varones por cada 100 mujeres en 1999" 1. Esta tendencia continúa, alcanzando en 2002 a 75 varones para cada 100 mujeres 2.
Las mujeres emigran por múltiples motivos. Muchas veces son económicos: "Con el gobierno de Fujimori toda la agricultura se vino abajo y no podíamos trabajar, no podíamos hacer nada" (campesina, Perú) 3. También hay otros motivos, como la violencia familiar: "Me fui por mi papá... que era... no lo culpo... un papá muy ignorante, muy estricto, todo era pegar, pegar, entonces yo dije no, no quiero volver ahí" (vendedora, Bolivia). En los ex países socialistas, el cambio fue brutal: "Se rompió todo, se rompió un sistema... Se cambió todo, toda la vida... Nosotros nos quedamos con nada, con nada..." (ucraniana, ex empleada administrativa de una empresa estatal). Otro de los motivos es el reclutamiento por parte de organizaciones proxenetas, en muchos casos con engaños. "Me dijeron que una señora estaba buscando jóvenes para ir a trabajar a Argentina porque se ganaba mucho... Se necesitaban 40.000 pesos dominicanos para el pasaporte y el pasaje (un equivalente a 2.500 dolares)." Su padre vendió el pequeño terreno y así pudo conseguir la plata para venir. El primer día fue introducida a la fuerza en un prostíbulo. Tenía 17 años. Fue repatriada por la OIM 4.
Quienes consiguen trabajo, no llegaron al paraíso. V., de 24 años, procedente de Bolivia, trabajó en un restaurante ‘tenedor libre' desde las 7 de la mañana hasta más allá de la medianoche. "Para mí era normal trabajar... En Bolivia salía a vender y volvía a la noche... O sea que te tengan así no me parecía mal... Ahora me di cuenta de que no está bien, no teníamos ni tiempo para ir al médico. Si una iba al médico, nos echaban... Por suerte no me enfermé." C., de Paraguay: "El trabajo era en Martínez y yo vivía en Constitución. Si yo trabajaba de 6 de la mañana a 10 de la noche, llegaba a mi casa a las 12 de la noche, y tenía que salir a las 4 de la mañana".
La población que reside en viviendas precarias se ha duplicado en los últimos 10 años y mientras al comienzo de los ‘90 el 77% eran argentinos, hoy este porcentaje declinó al 59% 5, lo que da cuenta de la precariedad de la condición habitacional de los migrantes.
Las opciones de las inmigrantes no sólo están limitadas por la oferta de trabajo, sino también por la falta de documentación. La principal inserción es en trabajos en negro, en el servicio doméstico y los servicios personales: tareas de limpieza y cualquier otro tipo de servicios a personas, cuidado de enfermos, de niños, de ancianos, etc. El 42% de las mujeres migrantes latinoamericanas se encuentran en esta categoría laboral (comparado por ejemplo con el 30% de las migrantes internas en esta misma categoría) 6.
Los patrones de género no son los mismos para los distintos países. Para el caso de la inmigración dominicana, es muy significativo que de las 15.000 personas de esa nacionalidad que ingresaron al país entre los años 1995 y 2002, 12.700 fueran mujeres (85%) 7.Ya no hay inmigración de ese origen. Las organizaciones proxenetas que actuaban en Argentina han elegido regiones más rentables para la trata de mujeres dominicanas. Actualmente el reclutamiento se concentra en países limítrofes. Algunos hechos no tan lejanos, como el allanamiento a varios prostíbulos de la provincia de Buenos Aires, dieron cuenta de un enorme número de jóvenes paraguayas introducidas en los circuitos prostibularios.

  1. Cristina Cacopardo y Alicia Maguid, "Migrantes limítrofes y desigualdad de género en el mercado laboral del Área Metropolitana de Bs. As.", Mimeo, 2001.
  2. Cristina Cacopardo, Crisis y Mujeres en la Argentina, Informe de investigación, CECYM, 2004.
  3. Las citas corresponden a entrevistas realizadas en el marco de la investigación "Migración, globalización y género", CECYM, Buenos Aires, 2004.
  4. OIM, Migración, prostitución y trata de mujeres dominicanas en la Argentina, Buenos Aires, 2003
  5. Crisis y mujeres... op. cit.
  6. OIM, op.cit.
  7. Ibid.


Autor/es Marina Da Silva
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 63 - Septiembre 2004
Páginas:28,29,30
Traducción Patricia Minarrieta
Temas Sexismo, Discriminación, Movimientos Sociales, Desempleo
Países Francia