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Difícil adiós a las armas para el País Vasco

El ajustado apoyo del Parlamento europeo –diez votos de diferencia– al diálogo entablado por Madrid con la organización independentista vasca ETA, no ayudó mucho a José Luis Rodríguez Zapatero. Asimismo, el robo de cientos de armas de fuego atribuido a un comando de ETA en el sur de Francia, sumó dificultades al delicado proceso de paz.

Al término de las conversaciones secretas entabladas en junio de 2005, Euskadi Ta Askatasuna (ETA), responsable de muchos atentados mortales 1, y el gobierno de Madrid, salido del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), habrían llegado, en febrero de 2006, a un acuerdo de principio, parcialmente revelado por los medios, para iniciar negociaciones de paz. De acuerdo con el modelo del proceso de paz norirlandés 2, la idea sería separar formalmente negociaciones políticas y cuestiones militares. El grupo armado clandestino decretó primero el 22 de marzo un “alto el fuego permanente”. Después, el 29 de junio, José Luis Rodríguez Zapatero anunció a la Cámara de Diputados que su gobierno iba a “entablar un diálogo con ETA” que no abordaría las cuestiones políticas (es decir la independencia del País Vasco). Estas últimas, afirmó, “sólo se resuelven con los representantes legítimos de la voluntad popular”. A continuación agregó que “respetará las decisiones que los ciudadanos vascos tomen libremente, en el respeto de las normas y procedimientos legales”. Esto significa que toda modificación del estatuto de autonomía del País Vasco, o Comunidad Autónoma Vasca de Euskadi deberá ser compatible con la Constitución de España. Los nacionalistas vascos de todas las tendencias saludaron esta declaración. Zapatero precisó que las decisiones de los vascos deberán reflejar un amplio consenso en el seno de una “mesa de partidos” que reúna a todas las tendencias políticas locales (3).Tras años de discretos intercambios con el Partido Socialista de Euskadi (PSE, la rama vasca del PSOE), Batasuna, partido considerado por la Justicia española y la Unión Europea como la vitrina política de ETA 4 había hecho pública, en noviembre de 2004, una serie de medidas para avanzar hacia la paz –“la propuesta de Anoeta”– que la hoja de ruta actual retoma en parte. Por un lado, el gobierno español negocia con ETA el final de la violencia y los atentados a cambio de la liberación de los 462 prisioneros etarras (hay otros 149 en cárceles francesas), el regreso de los exiliados y la reinserción de decenas de militantes. Por otro, en Vitoria (Gasteiz), una mesa de negociaciones reunió a todos los partidos locales, con la previsible excepción del Partido Popular (PP, de derecha), que se opone al proceso en curso. Queda poco tiempo para que esta mesa de negociaciones se constituya antes de que termine el año 2006, como se había previsto en un principio para evitar que su puesta en marcha coincidiera con el lanzamiento de una serie de campañas electorales en España, a comienzos de 2007. Sin embargo, su papel es primordial: buscar una solución política al conflicto.En el País Vasco, la mayoría de los electores vota por partidos que reclaman una mayor autonomía, y una parte de la población, más allá de los nacionalistas radicales, pide además alguna forma de autodeterminación sin reclamar no obstante la independencia. Según diversos sondeos efectuados en 2002, el 32% de los habitantes de esta Comunidad Autónoma estaría a favor del statu quo; un 31% apoyaría la idea de un modelo federal en el que España conferiría a la región una mayor autonomía, y un 31% apoyaría el proyecto de independencia 5.En su oficina del episcopado de San Sebastián (Donostia), que ocupó de 1979 a 2000, Monseñor José María Setién, quien asumió una clara posición a favor de la resolución política del conflicto, explica: “Se necesitan dos condiciones para llegar a la paz: el cese de la violencia y una normalización, es decir un nuevo marco político-jurídico, basado en la justicia, para las relaciones entre el País Vasco y el Estado español, pero también el Estado francés”.Desde la abolición de los fueros (derechos y libertades particulares en ciertas regiones de España) en el siglo XIX, buena parte de los vascos estima que no se respetan sus derechos colectivos. “La cuestión no es saber quién tiene razón histórica o culturalmente –considera Monseñor Setién–, sino llegar a un acuerdo aceptable para todos.”Los independentistas radicales dieron dos pasos en esa dirección en Anoeta: aceptaron que ETA cediera la conducción de la negociación política a Batasuna y que las discusiones no siguieran el mismo ritmo en el País Vasco español, en Navarra y en el País Vasco francés. Pero por el momento su reivindicación principal no se ha modificado: sobrepasar la amplia autonomía actual para obtener el reconocimiento del pueblo vasco, incluso en Navarra, y su derecho a decidir sobre su futuro.La organización armada se ve impulsada al compromiso por la política policial de las autoridades españolas y vascas 6, pero también por el hartazgo y el disgusto ante la violencia que manifiesta la población vasca. Desde que ETA asesinó a periodistas, concejales municipales de izquierda y de derecha y empresarios que se habían negado a pagar el “impuesto revolucionario” –algunos de los cuales eran miembros del Partido Nacionalista Vasco (PNV), en el poder en Vitoria desde 1980–, el número de vascos que apoyan su accionar disminuyó aun más, incluso en las filas de la izquierda abertzale (“patriota”), movimiento que representa principalmente Batasuna.Además, muchos militantes radicales no aceptaron que, en noviembre de 1999, tras el fracaso de las negociaciones con el gobierno conservador de José María Aznar, ETA rompiera su primera tregua ilimitada, reanudara los atentados y rompiera la dinámica soberanista de los acuerdos de Lizarra-Garazi. Estos habían sellado, catorce meses antes, el acercamiento del PNV y Batasuna para crear una relación de fuerzas favorable con Madrid. 

La cuestión de Navarra

 Una serie de acciones que el gobierno de Aznar y la Justicia española llevaron a cabo a continuación contra las organizaciones sociales y culturales del movimiento independentista –entre ellas algunas que la Justicia española estimaba cercanas a ETA 7–, sumadas a la disolución de Batasuna en 2003, implicaron crecientes dificultades para esas organizaciones en materia de organización y financiamiento de sus actividades. Por otra parte, los fuertes golpes que recibió ETA de parte de las policías española y francesa (Francia muchas veces sirve de retaguardia a los comandos de ETA y sus dirigentes) desestabilizaron al grupo armado.Finalmente, en un contexto internacional en que el terrorismo está estigmatizado –sobre todo después de los atentados del 11 de septiembre–, el recurso a la violencia en política se volvió aun menos popular en Europa. Los 192 muertos causados por los atentados islamistas en Madrid, el 11 de marzo de 2004, no hicieron más que reforzar esta tendencia en España, incluido el País Vasco. Así, una parte de las personas que están –o han estado– a favor de ETA estiman que hoy en día el recurso a la violencia es contraproducente.Más allá de esta situación desfavorable, es probable que ETA haya decretado un “alto el fuego permanente” porque la llegada al poder en Madrid de Zapatero al día siguiente de los atentados del 11 de Marzo le permitía obtener un mínimo de contrapartidas. “Parece que hubiera habido un acuerdo entre la izquierda abertzale y el gobierno de Madrid para que la negociación desembocara por lo menos en el respeto a la decisión de los vascos y a la inclusión de Navarra en las negociaciones –piensa Joseba Egibar, representante del ala independentista del PNV y vocero de su grupo en el Parlamento vasco de Vitoria–. Al final de este proceso largo y difícil debería emerger un nuevo sujeto político: el pueblo vasco. El reconocimiento de este sujeto es la clave de la normalización, y nuestro electorado no nos perdonaría si cediéramos en ese punto.” En cambio, otros dirigentes del PNV consideran que sólo si llega a un acuerdo con el PSOE, aun a riesgo de renunciar a cualquier forma de autodeterminación, el PNV podrá mantenerse en el poder. Por su parte, los socialistas del PSE se resisten a la autodeterminación, que por otra parte la Constitución española no permite. “Nuestro objetivo –explica su secretario general, Patxi López, desde su oficina en Bilbao protegida por cuatro guardaespaldas en razón de amenazas de ETA– es llegar a un acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas para vivir bien en el País Vasco, actualizando nuestro estatuto de autonomía. Pero vamos a luchar contra la autodeterminación, un derecho reservado a los pueblos colonizados, oprimidos y sin representación institucional.”Estas declaraciones hacen reaccionar a Egibar, que evoca el referendo sobre la independencia organizado en Montenegro en mayo de 2006, bajo la égida de la Unión Europea: “La mesa de partidos no se instaurará mientras el Partido Socialista siga diciendo que no puede haber autodeterminación. Debe estar dispuesto a considerar lo que cada cual propone”. En este punto, parecen estar de acuerdo los nacionalistas moderados del PNV y los radicales cercanos a ETA: “La palabra autodeterminación se ha vuelto tabú para los socialistas”, estima Arnaldo Otegi, vocero del disuelto partido Batasuna 8. “Digamos entonces que la solución pasa por el reconocimiento, de parte de los Estados español y francés, del derecho del pueblo vasco a decidir sobre su futuro político. Luego habrá que llegar a un acuerdo sobre la manera en que los vascos podrán ejercer ese derecho, en qué condiciones, a qué ritmo, en qué momentos. Un nuevo estatuto de autonomía podría ser una etapa intermedia, pero este estatuto deberá incluir el derecho a decidir y dejar la puerta abierta a nuevos pasos”.Los independentistas quieren que si sus poblaciones se pronuncian democráticamente en este sentido, se posibilite la integración de las siete provincias vascas históricas. La cuestión de Navarra para ellos es crucial. La mayoría de los navarros votan por partidos hostiles a una integración con el País Vasco español, pero los nacionalistas y los socialistas de la Comunidad Foral de Navarra podrían lograr, mediante una acción conjunta en las elecciones para el Parlamento autónomo en la primavera (boreal) de 2007, expulsar a la derecha del poder en Pamplona (capital de Navarra) y proponer a los navarros un referendo sobre un acercamiento de tipo federal con el País Vasco. Una consulta prevista por la cuarta disposición transitoria de la Constitución de España, pero hasta ahora nunca efectuada. ¿Qué será de las provincias vascas francesas? “Podría pasar que, en el Norte, el proceso no haya comenzado cuando en el Sur ya se haya encontrado una solución”, estima Otegi. La posición de los gobiernos franceses, de izquierda y de derecha, es que el problema vasco sigue siendo “una cuestión española”, como lo reafirmó en Madrid, el 1 de julio de 2006, Nicolas Sarkozy, ministro del Interior francés. Sin embargo, muchos vascos de Francia exigen medidas para su lengua. Y muchos legisladores municipales (nacionalistas o no) reclaman la creación de un departamento vasco separado del de los Pirineos Atlánticos, que los une a Bearn, reclamo categóricamente rechazado por muchos otros.Al sur de los Pirineos, los partidos nacionalistas de Euskadi, mayoritarios, quisieran evitar un escenario a la catalana 9, en el que un estatuto adoptado en Vitoria fuera modificado en Madrid. Se sabe que el PSE no hará nada sin el aval de los socialistas de España, mayoritarios en el Parlamento de Madrid que deberá ratificar un eventual nuevo estatuto.Dado que Zapatero se comprometió a respetar la Constitución, la autodeterminación parece excluida de no mediar una modificación de esta última. El debate entre constitucionalistas hizo estragos en la época del “plan Ibarretxe” de “libre asociación” del País Vasco con España 10, plan que proponía un estatuto que definía a los vascos como una “nación” y abría el camino hacia la autodeterminación.Algunos juristas, subrayando que la Constitución define a España como una “nación” que integra varias “nacionalidades” y “respeta los derechos históricos de los territorios forales”, estiman que ésta podría admitir este estatuto. Otros recuerdan la “unidad indisoluble” de esta “nación española” que evoca el artículo 3. “Los marcos jurídicos deberían adaptarse –opina Miren Azkarate, vocera y ministra de Cultura del gobierno vasco–. En ningún lado las instituciones son un corsé que limita los acuerdos políticos.”Los desacuerdos de fondo entre las diferentes fuerzas políticas vascas y españolas son tan importantes que se hace difícil que arranque la negociación. En un comunicado del 18 de agosto de 2006, ETA acusó al gobierno de Madrid y al Partido Socialista, pero también al PNV, de tener mala voluntad. Allí, el grupo denunciaba la continuidad de los arrestos y enjuiciamientos y señalaba la demora en la repatriación de los prisioneros hacia el País Vasco 11 y en la formación de la “mesa de partidos”.Las distintas formaciones políticas locales multiplicaron, el verano pasado, los encuentros bilaterales para ponerse de acuerdo sobre la composición y el modo de funcionamiento de la mesa de partidos. Desde entonces, sin embargo, la situación de bloqueo persistió, y se registró un recrudecimiento de la violencia callejera (kale borroka) perpetrada por jóvenes nacionalistas radicales. Batasuna volvió a movilizar a sus militantes: el 25 de agosto, muchos miles de personas marcharon por las calles de Bilbao. Varios miembros del PNV también hablan, en caso de que las negociaciones no lleguen a buen puerto, de desenterrar el “plan Ibarretxe” para someterlo a un referendo. ¿Se trata de una verdadera crisis en las negociaciones o es una maniobra de ETA y del gobierno destinada a dramatizar la situación para obligar a sus respectivas bases a aceptar más fácilmente un acuerdo en el que una de las partes, si no las dos, cedería más de lo previsto?Muy atacado por la oposición de derecha por los supuestos riesgos que hace correr a la unidad de España, Zapatero también debe guardarse de pisotear la democracia al aceptar pagar un precio político para lograr el final de la violencia. Ciertos medios lo acusan de negociar el futuro del País Vasco con Batasuna, y por consiguiente con la “banda terrorista” ETA. “Lo que los españoles no aceptan, y no aceptarán nunca, es que se recompense a los verdugos, que se les dé la razón y que se sacrifique a sus víctimas”, declaró en la Cámara de Diputados el presidente del PP, Mariano Rajoy, el 6 de junio último.Igual que Aznar hasta no hace mucho tiempo, Rajoy, que fue su ministro del Interior desde febrero de 2001 hasta julio de 2002, piensa que la única manera de vencer a ETA es la vía policial. En esta misma línea, la poderosa Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) reunió a unas 200.000 personas en Madrid, el 10 de junio de 2006, con el apoyo del PP y de gran parte de los medios controlados por la derecha y la Iglesia, tras la consigna “Negociación. ¡No en mi nombre!”. La AVT se opone especialmente a toda medida de clemencia hacia los etarras condenados por crímenes de sangre. 

Madrid contemporiza

 Un posicionamiento que no comparten las asociaciones que abandonaron la AVT en la primavera boreal de 2006 para formar la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo (FAAVT). “Nuestro trabajo es defender los derechos de las víctimas, no la política –explica Roberto Manrique, su vocero, víctima de un atentado de bomba cometido por ETA en el supermercado Hypercor, en Barcelona, en junio de 1987 (el que provocó más muertes, con 21 víctimas fatales y 45 heridos)–. En veinte años, en la AVT, no hicimos política. En cuanto a los prisioneros etarras, que el gobierno haga lo que le parezca, siempre y cuando respete la ley. Este conflicto se debe terminar.”Frente a esta oposición, a la de ciertos sectores de los medios, de la Justicia, de la Iglesia o del Ejército cercanos al PP, pero también para demostrar que sigue llevando las riendas, el gobierno de Zapatero contemporiza. Por su parte, ETA se niega a abrir el diálogo con Madrid en tanto no se reúna la “mesa de partidos” vascos.¿El desbloqueo de la situación deberá pasar por una acción de la Unión Europea? El 25 de octubre último, el Parlamento europeo mantuvo un debate plenario en Bruselas para apoyar las negociaciones de paz. “Es la primera vez que el Parlamento europeo interviene en una etapa tan temprana de la resolución de un conflicto en su territorio”, se alegró su vicepresidente, Gérard Onesta. Este aliento, sumado a los apoyos declarados por el primer ministro británico, Anthony Blair; por el dirigente del Sinn Fein norirlandés Gerry Adams, e incluso por el premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, podría propiciar la ocasión para que, por un lado, Batasuna y el PSOE favorezcan una vuelta a la vida política legal de la formación independentista, así como el lanzamiento de la mesa de partidos; y, por otro lado, para que el gobierno y ETA entablen una negociación.“El último gesto político visible del PSOE –recuerda sin embargo José Elorrieta, secretario general del sindicato ELA (Euskal Langileen Alkartasuna, Solidaridad de los trabajadores vascos), salido del PNV (el 41% de los afiliados a un sindicato del País Vasco español)– fue cambiar en aspectos fundamentales el texto votado por el 90% del Parlamento catalán. Aquí su objetivo es, para mí, terminar con ETA y a la vez evitar que haya, como en 1998, una acumulación de fuerzas soberanistas, indispensables en un proceso de autodeterminación.”Rafa Díez, secretario general del sindicato LAB (Langile Abertzaleen Batzordek), cercano a Batasuna (16% de los afiliados a un sindicato), cree, por su parte, en las negociaciones actuales. “Pero si no hay acuerdo, todos los nacionalistas tendrán que reunirse para intentar, democráticamente, modificar la posición del Estado”, opina.Con los sindicatos Unión General de los Trabajadores (UGT, socialista) y Comisiones Obreras (CCOO, cercana a los comunistas), mayoritarias en toda España, Díez pretende, contrariamente al ELA, participar en la mesa de negociaciones que podría, paralelamente a la de los partidos, reunir a actores de la sociedad civil vasca. La implicación de esta última permitiría popularizar las negociaciones de paz e impedir que se atasquen 12.También podrían participar en esta segunda mesa los defensores de la lengua y la cultura vascas. La represión franquista de las lenguas regionales, y luego el hecho de que la defensa del vasco (el euskera) haya sido una de las principales reivindicaciones de los independentistas politizaron fuertemente su uso. Ahora bien, según la Unesco, el euskera está en peligro de extinción. Con 816.000 locutores en España y 81.000 en Francia, el conjunto vasco (País Vasco español, Navarra y País Vasco francés) tendría solamente un 25,5% de vascófonos; un 36% si se cuenta a los bilingües pasivos, que comprenden el euskera pero no lo hablan 13. En esta “carrera contra el reloj” para salvar su lengua que los vascófonos evocan con inquietud, las perspectivas de paz suscitan esperanzas: “La paz favorecerá la normalización lingüística –explica Xavier Mendiguren, secretario general de Kontseilua, federación de numerosos actores culturales vascos–. Puede permitir al conjunto de la sociedad reapropiarse de este patrimonio común que sufrió contingencias políticas”.Un desenlace positivo de estas perspectivas marcaría el fin de más de cuarenta años de violencia, miedo y sufrimiento en ambos bandos. A pesar de los obstáculos y los intentos de sabotaje de la derecha, las dos partes parecen esta vez decididas a encontrar una solución a la cuestión vasca al sur de los Pirineos. Pero las posiciones políticas siguen siendo tan antagonistas, y la sociedad vasca está tan dividida, que la conquista de una verdadera paz está todavía muy lejos. 
  1. Según el Ministerio del Interior español, ETA mató, desde junio de 1968, a 817 personas (478 policías o militares y 339 civiles). Su último atentado mortal se remonta a mayo de 2003.
  2. Cédric Gouverneur, “Segregación en Irlanda del Norte”, Le Monde diplomatique, ed. Cono Sur, Buenos Aires, julio de 2006.
  3. Los independentistas radicales, por su parte, reivindican que Navarra, que constituye una comunidad autónoma distinta, y el País Vasco francés sean incluidos en la negociación.
  4. Batasuna (“unidad” en vasco) fue proscripta en 2002 y disuelta en 2003 por negarse a condenar los atentados de ETA.
  5. www.tlfq.ulaval.ca/axl/Europe/espagnebasque.htm
  6. La acción policial se apoya a veces en el uso de la tortura. Ver los informes del Comité contra la Tortura de la ONU (www.unhchr.ch) y del Consejo de Europa (www.cpt.coe.int), o los informes anuales de Amnistía Internacional. Ver también www.stoptortura.com. Por otra parte, según las cifras proporcionadas por la asociación de apoyo a los prisioneros de ETA, Askatasuna, más de cien etarras habrían sido asesinados desde 1974 por las fuerzas del orden.
  7. Cédric Gouverneur, “Regresión democrática en el País Vasco”, Le Monde diplomatique, ed. Cono Sur, Buenos Aires, mayo de 2003.
  8. El 27 de abril de 2006, Otegi fue condenado a 15 meses de prisión por “apología del terrorismo”. Apeló la medida.
  9. Antoni Segura i Mas, “Catalogne, entre autonomie et nation”, Le Monde diplomatique, París, enero de 2006.
  10. Adoptado por el Parlamento vasco en diciembre de 2004 por 39 votos contra 35, este plan fue rechazado por 313 votos contra 29 en las Cortes de Madrid en febrero de 2005.
  11. Según un informe de la ONU sobre la “tortura en el mundo”, en España sólo 11 de los detenidos vascos se encuentran en prisiones ubicadas en el País Vasco. Ver El País, Madrid, 13-10-06.
  12. La Comisión para la resolución del conflicto, que reúne a personalidades políticas, sindicales y asociativas de todas las tendencias (salvo el PP) fue precursora en la apertura del diálogo (www.konponbidea.info). Un llamado de las mujeres a la paz, también políticamente ecuménico, fue lanzado a principios de 2006 (www.ahotsak.blogspot.com).
  13. El euskera tiene cinco regímenes jurídicos. En Francia no tiene ningún reconocimiento oficial (en particular, como idioma utilizable en actos administrativos, la Justicia, etcétera). En el País Vasco español, es oficial al mismo nivel que el castellano, lo cual frenó su erosión. Navarra, por su parte, está dividida en tres zonas: “vascófona”, “mixta” y “no vascófona”. El euskera sólo es oficial en la primera (11% de los navarros). En 2004, un informe del Consejo Europeo pidió la extensión de la oficialidad a la zona mixta, la más poblada, que incluye a Pamplona.
Autor/es Véronique Danis, Dante Sanjurjo
Publicado en Artículos especiales para eldiplo.org
Número de ediciónNúmero 90 - Diciembre 2006
Traducción Mariana Saul
Temas Política internacional
Países España