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La República ante el país mafioso

"...hoy, la amenaza real para nuestras sociedades es una combinación del crimen organizado y el tráfico de drogas (...) la guerra contra las drogas va mucho más allá de los daños que infligen a los individuos. Los grandes beneficios del narcotráfico indican que el crimen organizado puede corromper nuestras instituciones en el más alto nivel. Si pueden hacer eso, entonces nuestras democracias están en peligro".

Declaraciones del Secretario General de Interpol, Raymond Kendall, ante el congreso anual de la Organización Internacional de Policía del Crimen 1.

 

El famoso narcotraficante colombiano Pablo Escobar, asesinado en 1992, mantuvo hace casi dos décadas el siguiente diálogo con una periodista de un importante medio estadounidense 2:

Escobar: No queremos ser juzgados en Estados Unidos porque somos colombianos. Por lo demás nos da lo mismo. Después de todo, ¿cuánto vale un juez en su país? ¿Cien mil, un millón, diez millones de dólares? Dependiendo del asunto, nosotros podemos pagar lo que sea.

Periodista: En Estados Unidos, muchos jueces no se venden ni por diez millones de dólares.

Escobar: A esos los mandamos matar por mil dólares.

Este diálogo ha sido reproducido acudiendo a la memoria, pero es posible dar fe de que la lógica del asunto está expresada fielmente. ¿Acaso los ciudadanos argentinos no llevan décadas verificando día a día que sus instituciones están corrompidas "en el más alto nivel" como previene el policía Raymond Kendall? ¿Acaso, mucho antes de que estallara en la Aduana argentina y en el aeropuerto de Ezeiza el escándalo de las valijas que viajaban solas repletas de cocaína no habían muerto muy presuntamente asesinados un militar y policías y civiles que investigaban la Aduana? (Castro, pág. 4)

Lo que el narcotráfico no puede comprar, lo extermina. Esas son las reglas del negocio de la droga y de cualquier negocio mafioso. Y hay que tener en cuenta que sus recursos para comprar y matar son infinitos. ¿Quién, qué Estado, por más recursos y voluntad que ponga en el asunto, puede proteger indefinidamente a todos sus jueces, policías, periodistas y ciudadanos honestos, de la fría determinación de un sicario a quien una mano anónima entregó mil dólares y un papel con un nombre y una dirección? Ultimamente, el asunto comienza a ir mucho más allá: de sicarios, profesionales y pandilleros listos para matar se está pasando a la organización de verdaderos ejércitos mafiosos, en algunos casos con mayor poder de fuego que las policías o ejércitos nacionales. Allí están los paramilitares colombianos 3 y, en menor medida, el armamento y poder militar que exhiben los narcos de las favelas de Río de Janeiro para probarlo.

Es por eso que debe entenderse que el problema no termina en "los efectos de la droga en nuestra juventud", ni éstos resultan su principal consecuencia. Los miles de miles de millones que mueve el negocio son el sustento de los paraísos fiscales, parte esencial de la especulación internacional de divisas y del lavado de dinero; en definitiva, la matriz de colosales movimientos financieros sin control alguno que desestabilizan la economía de países enteros, en particular subdesarrollados. Neoliberalismo y mafias son sinónimos, al menos en Argentina. El ex Director Nacional de Aduanas José Sbattella calcula que desde la desregulación, sin contar el contrabando de mercancías -que es de grandes proporciones- la subfacturación hace que la industria nacional soporte la competencia desleal de productos extranjeros por 2.000 millones de dólares anuales...

Drama y esperpento en los ‘90

Todos los Estados del mundo se encuentran hoy bajo esta amenaza, pero algunos mucho más que otros. Es el caso de la República Argentina. Este periódico viene señalando en portada y con todas las letras desde su aparición, en julio de 1999, que la disyuntiva nacional pasa por construir una República moderna, aun con todos sus defectos y limitaciones, o permitir que se consolide el país mafioso y "bananero".

Hace un mes, comentando el drama de la discoteca Cromagnon, decíamos en esta columna: "El estallido se produjo en la ciudad capital y en las manos del actual jefe de Gobierno, pero podría haber ocurrido en cualquier otro momento y lugar porque desde hace tiempo, con raras excepciones, el sistema de partidos políticos y sindicatos, la red corporativa nacional y la administración pública en todos los niveles están podridos de la cabeza a los pies".

Lo mismo podría decirse ahora de lo ocurrido en Ezeiza. Es oportuno por lo tanto recordar lo apuntado aquí mismo en otras ocasiones, porque el deterioro institucional viene de muy lejos y ningún funcionario o dirigente político puede aparentar asombro o argumentar ignorancia ante lo que está ocurriendo. Recordemos:

"El mes pasado, un Boeing 737 provocó una catástrofe con más de setenta muertos al salirse de pista en el aeropuerto ubicado en pleno Buenos Aires y estallar a pocos metros de las instalaciones de un campo de golf, luego de atravesar envuelto en llamas, en hora punta, una avenida atiborrada de coches. A raíz de esta tragedia, la segunda de gravedad en un año, se hicieron públicas las denuncias de Enrique Piñeyro, un piloto de la compañía privada LAPA, que dos años antes había renunciado a su puesto alegando que los aeropuertos argentinos son extremadamente riesgosos ya que no hay radares modernos, los aviones vuelan excedidos de peso, la información meteorológica es errónea y las privatizaciones apresuradas y la desregulación han convertido el sistema aéreo argentino -hasta hace poco uno de los más seguros y eficientes- en una grave amenaza.

Entretanto, sigue inactiva la pista de aterrizaje para aviones de gran porte, dotada de todos los adelantos tecnológicos, que el presidente Carlos Menem hizo construir cerca de su casa de campo en Anillaco, un pueblecito de 1.200 habitantes en la lejana provincia de La Rioja. A pesar del escándalo, el Presidente aún no ha dado explicaciones satisfactorias sobre los recursos con que se financió la obra, aunque sí las hubo para justificar el millonario gasto: la pista se utilizará... para exportar aceitunas".

(...)

"La actividad política, social y económica transcurre entre la tragedia y el esperpento. Las instituciones, desde los tres poderes del Estado hasta los sindicatos, pasando por las Fuerzas Armadas, la policía y los partidos políticos, son motivo frecuente de escándalos de corrupción, clientelismo, procedimientos antidemocráticos y todo tipo de delitos de una envergadura y desfachatez tales que si no provocaran tan trágicos resultados bien podrían ser motivo de un culebrón televisivo o de una opereta italiana. Es imposible detallar todos los hechos, pero baste decir que unos 150 altos funcionarios, legisladores y jueces se encuentran procesados por diversos delitos; que en plena guerra entre Perú y Ecuador, siendo Argentina miembro del grupo mediador entre los dos países, oficiales del ejército vendieron clandestinamente armas (¡caducas!) a Ecuador, con el presunto conocimiento del entonces ministro de Defensa; que al poco tiempo se produjo una terrible explosión en un polvorín del ejército ubicado en plena ciudad de Río Tercero, de donde habrían salido las armas hacia Ecuador (las víctimas fueron todas civiles, ninguna militar; en julio pasado, un juez dictaminó que la explosión fue intencional). Que Zulema Yoma, la ex esposa del presidente Menem, aparece regularmente en los medios reclamando que le restituyan los restos de su hijo Carlos Menem, muerto en un dudoso accidente de helicóptero hace cuatro años. La señora alega que su hijo ‘investigaba el narcotráfico y el contrabando de armas' y que ‘fue asesinado por el poder', en alusión al entorno de su ex marido. En cualquier caso, once de las personas que debían declarar como testigos o estaban vinculadas a la causa judicial abierta por este suceso han muerto desde entonces en extraños accidentes o asesinadas".

(...)

"‘Suicidios', ‘accidentes', muerte ‘en enfrentamientos con la delicuencia' de militares y policías honestos y de testigos de éstos y otros numerosos hechos; amenazas graves a jueces y fiscales; banqueros ‘perseguidos' por la justicia que el periodismo detecta... en sus residencias de campo".

(...)

"Los cuerpos de seguridad públicos y privados (unos 200.000 hombres armados, excluyendo a las Fuerzas Armadas y los diversos servicios de inteligencia, a los que también les caben las generales de la ley), son focos de corrupción ligados al tráfico de drogas, el juego, el contrabando, la prostitución, robos, secuestros, atentados y crímenes. Constituyen el soporte armado, la mano de obra sucia -o en todo caso el correlato- del entramado político, jurídico, empresario y financiero de la corrupción, hasta ahora funcional al neoliberalismo privatizador y desregulador, a las fabulosas ganancias de las grandes empresas y especuladores internacionales. Poco importan para el diagnóstico -aunque sí para el futuro- las numerosas excepciones. Se trata de una tendencia, hasta ahora irreprimible, que incluye a la oposición".

(...)

"En un estilo que recuerda las amenazas de la mafia, el ex presidente Carlos Menem amenazó con ‘hablar' si la justicia sigue persiguiendo a su ex colaborador Carlos Alderete... Son sólo ejemplos que podrían repetirse casi hasta el infinito, porque abarcan a toda la clase política y a todos los gobiernos, con las raras excepciones de siempre, aunque éstas terminen haciéndose cómplices por omisión, si no se apartan a tiempo" 4.

Una tarea urgente

El actual gobierno es el primero que en muchas décadas alega estar decidido, al menos por boca del presidente Néstor Kirchner, a acabar con este estado de cosas y hacer de Argentina "un país serio", cosa que evidentemente no es. Ha dado algunas muestras de decisión en el empeño, pero hasta lo ocurrido en la discoteca Cromagnon y sobre todo ahora, en Ezeiza, no parecía haber tomado conciencia de la envergadura y profundidad de la corrupción y de la prioridad y recursos que el problema solicita. Funcionarios muy probos de este gobierno aseguran que "intentar trabajar en la administración; negociar con sindicalistas y empresarios; solicitar decencia, eficiencia y premura a los legisladores y colaboración a los políticos primero enfurece, luego angustia, luego lo hace sentir a uno como un imbécil y finalmente deprime y hace bajar los brazos". Es más o menos lo que denuncian funcionarios que han pasado por la prueba (Sbattella, pág. 4).

Cualquier analista decente debe reconocer a este gobierno la forma y circunstancias en que se instaló, la clase de soportes políticos que tiene -altamente sospechados de formar parte del entramado mafioso- y la debilidad operativa que esto supone. En estas condiciones, no se lucha exitosamente contra mafias poderosas y consolidadas con el 70% de adhesión de "la opinión pública", sino con una ciudadanía alerta y movilizada.

¿No es hora de que este gobierno demuestre su verdadera voluntad de ir hasta el fondo de la cuestión convocando a la ciudadanía en su ayuda? Se ha hablado de una CONADEP de la corrupción. ¿Por qué no? No debería ser sólo un grupo de personalidades, sino una red nacional. Ni el narcotráfico podría comprar o matar a centenares, miles de organizaciones de base y ciudadanos trabajando en común, en todo el país, para que la República prevalezca sobre el país mafioso. 

  1. Carlos Gabetta, "La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad", 3puntos, Buenos Aires, 24-7-97.
  2. Relato verbal al autor de la periodista Alma Guillermoprieto, circa 1987.
  3. Fermín Espinoza, "Asuntos de familia", Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2004.
  4. Las citas son extraídas de los artículos del autor "República o país mafioso" y "Lumpenpolítica", en Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, octubre y diciembre de 1999. Para aligerar la lectura, han sido eliminadas las notas al pie que en los originales remitían a las fuentes. Ver CD-Rom "El Dipló, archivos completos 1999/2003".
Autor/es Carlos Gabetta
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 69 - Marzo 2005
Páginas:3