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Sonido e imagen de la oposición iraquí

La oposición armada iraquí otorga gran importancia a la comunicación, en términos que superan ampliamente la mera voluntad de inspirar terror. Esta voluntad impulsa una producción de textos e imágenes asombrosamente abundante y diversificada, que sería erróneo reducir a sus especímenes más brutales. Un análisis de los textos y videos difundidos por estos grupos permite comprenderlos mejor.

Las amenazas de los panfletos intimidatorios de la oposición armada iraquí ocultan una impresionante cantidad de análisis desapasionados, detallados y lúcidos de la estrategia a seguir para vencer al adversario 1. Del mismo modo, las secuencias de video más monstruosas eclipsan una multitud de filmes de calidad a veces cinematográfica, que van desde "conferencias" en árabe clásico sobre la fabricación de explosivos hasta verdaderos cortos de presentación emitidos por nuevos grupos que aparecen en público por primera vez 2.

Los grupos más visibles de la oposición armada disponen de órganos especializados consagrados a la "información". La difusión de sus mensajes cuenta con muchos sitios de internet, algunos de los cuales semejan verdaderas "agencias de prensa" on line y se actualizan varias veces por día 3. En uno de ellos, un combatiente llamaba hace poco a "romper por todos los medios con el aislamiento mediático impuesto a la resistencia" 4.

Naturalmente, la intensidad de esos esfuerzos plantea la cuestión del sentido de esta propaganda para la oposición armada y también la de su real eficacia en tanto arma del conflicto. ¿Acaso su impacto en Occidente, débil e incluso contraproducente, puede considerarse como una muestra de mediocridad e inadecuación?

En realidad, mientras el discurso de las autoridades estadounidenses e iraquíes domina cada vez más el conflicto, la oposición armada es casi inaudible, a no ser por el estruendo de las explosiones y el tumulto provocado por los secuestros. Sus mensajes sufren interferencias en la emisión, tanto debido a sus propios medios de producción (el boca a boca, los panfletos tradicionales, los comunicados y videos publicados en sitios de internet evanescentes, casi todo exclusivamente en árabe), como a las dificultades de acceso que encuentran los observadores extranjeros. Al mismo tiempo, su recepción sufre de mecanismos de censura más o menos voluntarios: al momento de ser difundidos, los videos son en general vaciados de sus argumentaciones y sólo se juzgan pertinentes y se conservan algunas imágenes "claves". Por último, ese discurso se ve invalidado de entrada, porque como se lo considera la emanación de un enemigo "fanático" y "sanguinario", sería tan sólo la racionalización de una violencia desarticulada, indigna de interés y análisis. Dado que el enemigo sólo habla el lenguaje del terror, prestarle oídos equivaldría a contribuir a su triunfo.

El terror 

Dicho esto, el terror (Irhab) es indudablemente una preocupación para la oposición armada. Si bien algunos grupos denuncian su utilización, otros reivindican explícitamente su legitimidad religiosa y alcance práctico. Así, una reconocida autoridad sunnita del islam diferenció con claridad el "terrorismo ilícito" del "terrorismo lícito", ubicando el caso iraquí en la segunda categoría 5. El dignatario iraquí Mohammed al-Alusi no concibe siquiera la posibilidad de una jihad (guerra santa) sin irhab 6. En el plano militar, la publicación on line de análisis detallados que provienen manifiestamente de combatientes experimentados, colocan al terror en el centro de una teorización de la guerra psicológica. Aparece pues como un medio para aislar a las autoridades "colaboracionistas" del resto de la población o, mediante el secuestro de extranjeros, para trasladar el conflicto a países que de otra manera les resultarían inaccesibles.

No obstante, aunque la comunicación con el adversario y sus potenciales aliados utiliza esencialmente el terror -salvo raras excepciones 7-, el discurso de la oposición armada responde a otros imperativos. Su producción de imágenes y textos parece incluso destinada prioritariamente a los propios combatientes y a una audiencia ya ganada para la causa. Se inscribe en lo que se percibe como una dinámica red de grupos que se observan, se alían o entran en competencia en toda una economía de la violencia. Esos grupos se construyen una imagen y se comunican activamente entre sí.

En este contexto una parte importante de la supuesta propaganda de tal o cual grupo consiste en que su acción sea conocida y reconocida por sus pares, ya sean aliados, potenciales reclutas o competidores. Muchos comunicados se contentan con enunciar cómo se posicionan sus autores en el seno del cambiante campo de la oposición armada (por ejemplo reconociendo la autoridad del jordano Abu Musab al-Zarqawi; denunciando en cambio los ataques contra civiles...). Los mensajes emitidos en ese fluido juego dan cuidadosa cuenta del punto de vista de los "líderes de opinión": ulemas, intelectuales respetados, etc.

Los contenidos, aun los más violentos, responden pues a imperativos de legitimación. Las ejecuciones filmadas de extranjeros no escapan a esta regla. Remiten a un complejo procedimiento de selección de las víctimas y de sumario judicial de sus "crímenes", seguido de un "proceso" y de la aplicación de la "pena". Dan lugar a grandes esfuerzos de teorización de los actos que merecen castigo, a la circulación por internet de consignas relativas al tratamiento de ciertos tipos de prisioneros "según las reglas de hospitalidad árabe", así como a elaboradas escenificaciones de la realización del "juicio de Dios".

Eficaz y cuidadosa retórica 

De esos esfuerzos de comunicación se desprende una preocupación por la argumentación y la credibilidad, esfuerzos que evitan cuidadosamente la forma demasiado grosera de propaganda. Los combatientes se ocupan de empezar a detallar, dentro de lo posible, tanto sus acciones como las "pérdidas reales" de un adversario que pretende minimizarlas. De allí que en internet se vea una profusión de breves secuencias en video referentes a tal o cual atentado, generalmente reivindicado por un logo y una fecha, presentado incluso con una verdadera "maqueta". En un foro de discusión un combatiente llegó a felicitarse por el "modelo informativo de la resistencia" y a recomendar a sus pares la formación de "equipos de corresponsales, fotógrafos y camarógrafos" 8.

Si se impone hablar de cierta "sofisticación" del discurso de la oposición armada, se debe a la riqueza de recursos a su disposición y a la habilidad con que los maneja. Respaldándose en algunos versículos del Corán, moviliza todo un repertorio extraído de la historia islámica y nacionalista árabe, pero también de una larga tradición poética y de un folklore tribal. La guerra en curso es asimilada a la batalla de Badr, de la cual Mahoma y los primeros musulmanes resultaron vencedores a pesar de la aplastante superioridad numérica del enemigo. Los "colaboradores" son calificados de hijos de Ibn al-Alquimi, nombre del visir que en el siglo XIII entregó Bagdad al invasor mongol. Se evocan las figuras de resistentes como Hamza Ibn Abd al-Muttalib u Omar al-Mukhtar 9. Se componen nuevos cantos patrióticos. Todas esas referencias se fusionan en una eficaz y cuidadosa retórica que se opone a los argumentos estadounidenses de "libertad" y "progreso" y arraigan profundamente el combate actual en un pasado de luchas y sacrificios.

Dificultad para proyectarse 

Asimismo la oposición armada busca fundamento en su propia historia, aun la más reciente, apoderándose de representaciones simbólicas (en especial escenas de júbilo) y acontecimientos fundadores que alimentan la visión de su propio accionar. Se inspira en la imaginería de otros conflictos, ya sea en Palestina, Afganistán u otros lugares (por ejemplo, escenificaciones tomadas en Hamas). Explota imágenes que son comunes entre los iraquíes: muchos rumores acerca de los intentos del adversario de hacer desaparecer a sus muertos generaron extensos "documentales" sobre las sepulturas estadounidenses 11... Por último, los medios de comunicación internacionales y la propia coalición ofrecen infinitos recursos a los propagandistas de la oposición, que revierten sus imágenes y consignas, revelando sus contradicciones y condenando su hipocresía 12.

Así, a pesar de las tensiones que atraviesan a la oposición armada y la propia diversidad de sus orígenes, en el discurso que produce se transparenta un imaginario asombrosamente coherente y unificado. Tanto el vocabulario como las referencias empleadas son ampliamente compartidas: los combatientes son mujaidines, y el adversario una fuerza de ocupación infiel que se asimila a los cruzados o a los bárbaros; su objetivo sería perpetuar una dominación imperial "estadounidense-sionista" a través de un gobierno títere a sueldo de Estados Unidos y sus aliados exógenos (antiguos exiliados, chiitas pro-iraníes y kurdos secesionistas...). La potencia del enemigo no sólo es admitida sino también exagerada, como para resaltar los valores que se le oponen y que convergen hacia el ideal de los primeros partisanos del islam (ingeniosidad, coraje, abnegación, sacrificio, piedad...). De allí surge una concepción de la "victoria" como simple prosecusión de la lucha mediante el don de sí mismo.

Esta visión atemporal explica en parte la incapacidad del conjunto de grupos de la oposición armada, con muy pocas excepciones 13, para construir alguna solución de reemplazo a la transición apadrinada por Estados Unidos. Coherentemente con una estrategia militar que busca impedir todo tipo de normalización, su programa político apenas propone a la comunidad de los creyentes otra cosa que formas de participación individual. Por lo demás no se realizó ningún esfuerzo por administrar los santuarios preservados en el transcurso de 2004, más allá de una muy laxa coordinación de grupos de combatientes. Hasta el presente los foros de discusión confirman un desinterés general por cualquier organización que supere el estadio de simple coordinación que, por lo demás, limitaría su objetivo a una mayor eficacia militar.

Esta dificultad para proyectarse hacia el futuro obedece a dos factores suplementarios. Desde un punto de vista ideológico, se considera impensable -y de hecho imposible, vista la dependencia de la transición con respecto a su padrino- una auténtica retirada estadounidense. Desde un punto de vista más práctico, reconocer la perspectiva de tal retirada sería problemático, puesto que esta confesión quebraría la aparente unidad de la oposición armada e intensificaría sus tensiones y discrepancias.

Popularidad en caída 

Por lo demás, si bien la fuerza de ese discurso reside en la explícita articulación de un imaginario federativo, sus debilidades más evidentes hay que buscarlas en sus silencios. Algunos de ellos son legítimos y no generan consecuencias: así, reina la más estricta reserva sobre las funciones lucrativas y no obstante decisivas de las tomas de rehenes o sobre las manifiestas conexiones entre la jihad y la criminalidad organizada. Menos anodina, la ausencia de una sostenida reflexión sobre los errores de la oposición armada y los factores susceptibles de favorecer la victoria del enemigo atestigua un modo de comunicación que, por miedo al descrédito, proscribe la autocrítica. Sobre todo, en un análisis que parece ignorar que el "centro de gravedad" de cualquier guerra de insurrección/contra-insurrección no es otro que la población, casi no se tiene en cuenta el hartazgo que provoca la violencia en una vasta mayoría de iraquíes.

En efecto, la oposición armada parece insensible o indiferente al espectacular cambio que se operó en sus relaciones con la población iraquí desde la época de los dos frentes, en Fallujah y en el Sur, cuando en la primavera de 2004 se había ganado un innegable apoyo popular. Y si bien su capacidad operativa sigue siendo importante, su popularidad cayó fuertemente y se redujo a zonas cuyos habitantes se muestran en realidad más ambivalentes y asustados que plenamente solidarios. Los foros de discusión omiten mencionar siquiera esta evolución.

Las elecciones del 30 de enero de 2005, que fueron tomadas en serio por una importante parte de la población, incluidos algunos barrios de Bagdad dominados por árabes sunnitas, son descalificadas por haberse realizado sin partidos políticos, bajo ocupación extranjera y sin debate posible con los ocupantes del país. Al término de elecciones necesariamente trucadas, la larga espera para conocer los resultados confirmó a la oposición armada sus sospechas de una negociación con Washington para instrumentar un "Parlamento de colaboradores". En la misma línea, las confesiones arrancadas a los "terroristas" difundidas por la televisión iraquí son consideradas como burdos inventos, y no se toma en cuenta el fuerte impacto que causan en numerosos iraquíes.

Es verdad que diferentes grupos se preocupan abiertamente por las repercusiones negativas de ciertos tipos de acción. También se perciben algunos esfuerzos para seducir a la población. Después de las grandes redadas estadounidenses, los opositores se hicieron cargo de las familias de prisioneros inocentes privados del jefe de familia. También se brinda apoyo a muchos civiles desplazados por operaciones militares de envergadura, librados a su suerte por las autoridades.

Pero a través de estas medidas se trata fundamentalmente de preservar el vivero de simpatizantes y reclutar nuevos combatientes. La movilización propiamente dicha de la población no da lugar a ningún intento de conceptualización, y aun menos de sistematización. En términos generales, la cuestión se resume en determinar quién está a favor y quién en contra de la ocupación, aun cuando las respuestas varían de un grupo a otro. Convencida de la legitimidad de su causa, la oposición armada se considera una vanguardia y no busca atraer a una mayoría pasiva. Cabe preguntarse si internet, artificio que reúne a los grupos en una Umma 14 imaginaria, no la induce a acunar ilusiones sobre su capacidad para vencer... sin convencer a los propios iraquíes.

  1. Véase, por ejemplo, www.islammemo.cc/taqrer/one_news.asp?Idnews=292
  2. Por ejemplo, el video All Dhurwa ("El apogéo") de las "Compañías de la cólera islámica".
  3. www.wna-news.com/warkaa/news/resistance.html; y también, www.us.moheet.com.
  4. www.la7odood.com/vb/archive/index.php/t-4532.html
  5. www.balagh.com/thaqafa/o604ggpz.htm
  6. www.albasrah.net/maqalat_mukhtara/arabic71204/alosi_041204.htm
  7. Para un notable film propagandístico en inglés, www.informationclearinghouse.info/article7468.htm
  8. www.la7odood.com/vb/archive/index.php/t-4532.html
  9. El primero, tío del Profeta Mahoma, es uno de los más célebres mártires del islam, y el segundo es el héroe de una popular novela.
  10. El video Ajdâd wa Ihfâd. Muqârana Bain Mâdhi Al-Umma Al-Islâmîya wa Hâdhariha ("Ancestros y descendencia. Comparación entre el pasado de la comunidad islámica y su presente").
  11. Los videos Râyât Al-Haqq ("Los estandartes de la verdad") de Jaish Ansâr Al-Sunna y Halâk Al-Salïbitîn Fawq Ardh Al-Râfidain ("La condenación de los cruzados en la tierra de los dos ríos") de Jaish Al-Irâq Al-Islâmi.
  12. Entre otros www.albasrah.net.
  13. Para un proyecto de constitución que incluye una sección dedicada a la institución de un ministro de la jihad, www.hizb-ut-tahrir.org/arabic/welayat/welaya.htm
  14. Gran comunidad islámica transnacional.
Autor/es David Baran, Mathieu Guidère
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 71 - Mayo 2005
Páginas:22,23
Traducción Teresa Garufi
Temas Terrorismo, Medios de comunicación
Países Irak