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El Garrahan, mascarón de proa

El conflicto iniciado hace meses por los trabajadores del Hospital de Pediatría Doctor Juan P. Garrahan, una institución de fama y estándares internacionales, desnuda la crisis que afecta a todo el sistema público de salud en Argentina. El aumento del número de pobres, indigentes y desamparados en la población contribuye a agravar un panorama de salud desolador. El Estado debe priorizar esta situación.

Es el modelo dentro del sistema de salud público de la República Argentina. Es la referencia nacional, e incluso internacional, para la alta complejidad pediátrica. La sociedad lo reconoce como el mejor centro especializado en niños. Presenta estándares de calidad internacional por los resultados en transplantes, en niveles de infecciones intra-hospitalarias, en cantidad de días de asistencias respiratorias mecánicas en pacientes politraumatizados. Tiene un esquema de gestión único en el país, con equipos de trabajo de alta jerarquía por su formación técnica en médicos, enfermeros y personal de salud ampliada. Sus empleados son los mejores pagos de todo el sistema sanitario estatal. Sin embargo, el Hospital de Pediatría Doctor Juan P. Garrahan está inmerso en una profunda crisis -que incluye un conflicto gremial de proporciones considerables- desde hace poco más de seis meses.

El Garrahan nació el 25 de agosto de 1987 y fue el gran hecho político en materia de salud del gobierno de Raúl Alfonsín. Inaugurar el hospital fue un desafío a las grandes corporaciones, al sector privado y a los sectores que representaban los intereses de los médicos. Se llamó a concurso para cubrir las vacantes necesarias y se introdujeron dos modificaciones indigeribles para la corporación médica. La primera fue la atención de pacientes por niveles de criticidad y no por patologías, lo que quebró los "feudos" de las distintas especialidades y logró que se trabajara en equipos interdisciplinarios. La segunda fue el horario de ocho horas, que rompió con el viejo esquema de turnos médicos matinales que caracterizaban al hospital público.

Alberto Goldberg, presidente del Consejo de Administración del Garrahan, explica que "el horario ampliado fue fundamental por dos cosas. Primero porque esa organización abrió el juego para la discusión, la docencia y un mayor trabajo intra-hospitalario. Y además, porque se diferenció de la vieja cultura de la beneficencia. El hospital ya no es más un lugar al que el médico dedica cuatro horas, recibe prestigio y luego hace la diferencia de sueldo en el sector privado. Los médicos y enfermeros del Garrahan deben cumplir sus ocho horas de trabajo y es por eso que siempre fueron los mejores pagos del sistema. A cambio están obligados a trabajar, acá no se puede hacer ‘como si'..." 1.

Actualmente, el Garrahan emplea más de 2.300 personas: 397 médicos, 750 enfermeras, 290 residentes y becarios, 440 administrativos, 283 empleados de mantenimiento y servicios generales y 150 para tareas varias. Entre enero y agosto de este año recibió unas 250 mil consultas externas y atendió cerca de 65 mil emergencias. El número de pacientes que pasaron por la atención programada (niños con enfermedades oncológicas, por ejemplo, que no son internados) superó los 28 mil casos. El hospital cuenta con 445 camas, de las cuales 107 son de terapia intensiva; 338 de cuidados intermedios y 103 del hospital de día. El promedio anual de internación es de 385, pero en lo que va del conflicto descendió a 275. Durante todo 2004 se realizaron 8.217 intervenciones quirúrgicas, de las cuales 2.553 de carácter complejo o mayor. También se hicieron 81 transplantes de órganos. El 14% de los pacientes es de Capital Federal, el 58% del Conurbano y el 28% de las provincias 2.

El hospital cuenta con un presupuesto de 150 millones de pesos, aportados por el Estado Nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Su estructura es descentralizada, ya que puede facturar directamente a las obras sociales. El presupuesto anual se realiza en forma ascendente desde los diferentes servicios y sube hacia los distintos coordinadores. De allí, pasa a la dirección administrativa, que lo deriva hacia el Consejo, encargado de la aprobación final. Actualmente presenta un déficit recuperable y hay buenas perspectivas para realizar obras de infraestructura para el año próximo.

¿Por qué la crisis más importante de todo el sistema sanitario se produjo en el lugar que mejores condiciones ofrece?

 La salud en guerra

 La ampliación de la brecha entre ricos y pobres de los '90 se agravó dramáticamente en la crisis de 2001. El lento pero sistemático proceso de reclamos sociales se acentúa y el sector salud no podía quedar al margen. En 2005 se produjeron varios conflictos, entre ellos el del Hospital Nacional Alejandro Posadas, célebre por estos días merced al documental de Fernando Solanas La dignidad de los nadies que muestra el increíble estado de deterioro y suciedad en los pasillos de esa institución. Pero ninguno de los conflictos alcanzó la magnitud del Garrahan.

Josefa Rodríguez, miembro del Consejo de Administración, tiene una respuesta: "Se trata de una crisis de crecimiento. En el año 2000, en el peor momento de la recesión, los trabajadores decidimos donar nuestro aumento por recursos genuinos (un plus del sueldo, obtenido por el cobro a las obras sociales) para cubrir los gastos de alta complejidad. Entonces, es lógico pensar: yo me banqué la peor parte, ahora que el país anda mejor quiero ganar más. El descontento abarca todo el hospital, pero fundamentalmente se da en Enfermería. En 1987, del total de enfermeras del hospital el 80% eran auxiliares y sólo el 20%, universitarias; hoy la proporción es inversa. Además, de éstas últimas hay un 20% que cuenta con la licenciatura. Cambió la conformación de Enfermería, que hoy tiene alto nivel técnico, y esto no fue reconocido por el resto de la comunidad hospitalaria. Creció cualitativamente y protagonizó un importante grado de profesionalización, pero no se modificaron las pautas de relación con los médicos, por ejemplo, y no hubo una redistribución de espacios, ni de poder, ni de salarios. Esta situación -que no fue tenida en cuenta por la dirección del hospital- sumada al carisma de un líder gremial, produjo un cóctel muy difícil de desactivar. El mismo conflicto se replica en otras áreas, como en el sector médico, con profesionales que están ganando menos, en términos reales, que hace 17 años y siguen en el mismo lugar. Los requerimientos al ingresar eran altísimos, y además por mantenerse en el Garrahan no pueden cobrar los sueldos que ofrece el sector privado. La crisis se manifiesta en todo el equipo de salud, pero en Enfermería fue más dinámica y se desarrolló más rápido", explica Rodríguez 3.

El conflicto se remonta a septiembre de 2004, cuando los trabajadores del hospital recibieron el primer aumento remunerativo, unos 300 pesos. A fines de marzo de este año el nuevo Consejo de Administración otorgó otro aumento, que promedió el 42% del sueldo, pero que en las categorías más bajas ascendía a casi el 80%. Así, una mucama pasaba de 972 a 1.659 pesos; una enfermera de 1.195 a 2.197; un médico principal de 2.427 a 3.725 4. Pese a esos aumentos, el 1 de abril pasado la comisión interna, conducida por Gustavo Lerer, lanzó el primer paro. El 15 de abril el conflicto llegó finalmente a los medios con el anuncio de que veinte intervenciones quirúrgicas debían ser reprogramadas por causa del paro 5.

En un primer momento la huelga fue acompañada por todos los sectores del Hospital. De la dotación total de trabajadores, el 69% está sindicalizado: pertenecen a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) 474 (la mayoría de las enfermeras); al Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (SUTECBA), 149; a la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), 245; y a la Asociación de Profesionales (AP), 800.

El 1 de agosto pasado el gobierno ofreció un aumento del 20% para todos los sectores. Mientras tanto, el ministro González García acusó a los huelguistas de "terroristas sanitarios"; de "actuar por razones políticas" y de "extorsión". Al mismo tiempo, el fiscal federal Guillermo Marijuán denunció a los sindicalistas del Garrahan por "abandono de persona", ante una supuesta falta de atención médica de los pacientes. La huelga recrudeció y la comisión interna llamó a paros de 24, 48 y 72 horas 6.

Mientras los trabajadores aseguraban que se cumplían las dotaciones mínimas para la atención de terapia intensiva, el Consejo de Administración negaba de plano la posibilidad de que en los centros de alta complejidad se minimice el cuidado: "Ante chicos que están en terapia intensiva, que corren el riesgo de morir, no se puede realizar una atención con una dotación mínima, por eso es que hay que discutir la forma en que se realizan los paros en estos sectores. En el Garrahan ni siquiera se cumplieron esas guardias mínimas", asegura Rodríguez.

En agosto, el gobierno ofreció por último un aumento del 20% para destrabar el conflicto, abriéndose así un paréntesis para discutir otros problemas del hospital, como la rejerarquización de los empleados y un plan de mejoras de infraestructura. La principal discusión pasó a ser por qué el personal médico iba a recibir un aumento mayor al de las enfermeras que habían protagonizado el paro. La respuesta de los médicos: "Si se da un aumento diferente se produce un achatamiento salarial que no distingue categorías ni rangos". Y allí está, otra vez el centro del conflicto: la crisis entre el sector médico, que quiere preservar sus beneficios -se trata de los mejores especialistas del sistema público- y las enfermeras, que buscan un nuevo espacio tras su salto cualitativo profesional.

En la asamblea del 16 de agosto el conflicto pareció reencausarse. El Secretario General de ATE, Pablo Micheli, aconsejó una impasse de 45 días para profundizar la negociación. Pero los trabajadores, liderados por Lerer, votaron un paro de 72 horas para exigir que los aumentos sean escalonados y no generalizados.

¿Por qué los trabajadores mejor pagos del sistema sanitario público redoblaron la apuesta enfrentándose no sólo al gobierno, si no incluso a la sociedad, que en un momento miró con simpatía el reclamo?

Micheli cree que el problema central reside en que "en 1987 el país tenía un tercio de los pobres actuales; entonces el Garrahan está sobrepasado en su capacidad de atención. Los trabajadores, inmersos en un clima de alta sensibilidad y tensión porque están en contacto con la vida de los chicos, no cuentan con la infraestructura necesaria y, si bien tienen los sueldos más altos, no ganan de acuerdo con su tarea. Llevan 14 años de atraso salarial por culpa de los sucesivos Consejos de Administración. El complejo sanitario nacional está colapsado y todos los demás hospitales derivan al Garrahan, que tiene el mismo presupuesto y personal que hace 17 años. La dureza del conflicto responde también a que el ministro de Salud modela el sistema de salud unilateralmente, sin debatirlo con los sectores. Hoy, lo que hay que poner en cuestión es este Plan de Salud, ideado por el Banco Mundial 7. Entonces, hay que discutir el Garrahan, pero también el sistema sanitario, porque tenemos un Estado Nacional ausente, que en la década del '90 transfirió los hospitales a las provincias, dejándolos librados a la buena de Dios" 8.

Dirigente de uno de los gremios más contestatarios desde principios de los '90, Micheli analizó sus diferencias con Lerer: "Para los trabajadores no es cierto que cuanto peor, mejor. Tenemos una profunda diferencia con los delegados. El 20% de aumento no alcanza, pero recompone. Ellos creen que hay que ir por todo y nosotros que hay que hacer balance y seguir, porque ir al conflicto permanente desgrana tus fuerzas. En las primeras asambleas había 800 compañeros; hoy, 150. Son los mejores trabajadores y es lógico que exijan mejoras salariales y laborales, porque también sufren injusticias sistemáticas, como que sus hijos no tienen prioridad para ingresar a trabajar en el hospital, sino los hijos de los funcionarios de turno. Pero el conflicto no pasa sólo por una comisión interna intransigente; es la gente la que explota. Hay una situación latente y en cualquier momento puede volver el paro. Nosotros tenemos mas desinteligencias con el gobierno que con la comisión interna, a pesar de que Lerer diga que nosotros lo abandonamos y no convocamos a un paro nacional para que los trabajadores del Garrahan cobren los 1.800 pesos de básico. Lo que Lerer no entiende es ¿cómo le pido yo que se sume al paro a una enfermera de Formosa que gana 600 pesos? No funciona por una cuestión de sentido común. Hoy las enfermeras del Garrahan están repensando las cosas, pero se mimetizan por el microclima que se genera allí adentro. Por eso, la conducción de un conflicto debe saber que hay un momento en el que es conveniente bajarse del enfrentamiento desde una posición de fuerza y no porque la gente te quita el apoyo".

 El rol del Estado

 El 23 de septiembre pasado, finalmente, el Consejo de Administración decidió redoblar la apuesta y pagar el aumento retroactivo al 1 de julio -aceptado por tres gremios, pero no aún por la comisión interna de ATE- como forma de destrabar el conflicto y acorralar a Lerer, quien amenazó: "El conflicto va a seguir pero con plata en el bolsillo" 9.

Es posible que los reclamos continúen, como anuncia Lerer. Pero lo que está en cuestión es el nivel de conflictividad que algunos califican de "salvaje" y otros de "poco táctico". Incluso en el mismo hospital no falta quien acuse a Lerer de "utilizar políticamente el paro; (...) se equivocó de escenario, no se dio cuenta de la importancia mediática del hospital y de que no se puede tener en vilo a la sociedad a través de la salud de los chicos".

Lo cierto es que más allá de la pirotecnia verbal coyuntural, el conflicto desnuda las falencias actuales del sistema sanitario público. Tras décadas de desidia política, el Estado debe encarar la enorme tarea de replicar en toda la red de hospitales públicos los estándares de calidad y salarios del Garrahan. En 1991 el 37% de la población carecía de cobertura médica; ahora esa cifra trepa al 48%. Es decir que casi la mitad de la población depende de la estructura de salud del Estado. La respuesta a esta deuda del Estado ante la sociedad fue la reducción presupuestaria del área en un 7,2%, en términos reales, respecto de 2004 10 y apenas la promesa de un aumento para 2006.

La crisis del Garrahan no hace más que poner de manifiesto el deterioro general del país en las últimas tres décadas

  1. Entrevista con Alberto Goldberg, presidente del Consejo de Administración del Hospital Garrahan.
  2. Cifras estadísticas oficiales publicadas por el Consejo de Administración.
  3. Entrevista con Josefa Rodríguez, integrante del Consejo de Administración.
  4. Datos oficiales proporcionados por Recursos Humanos del Hospital Garrahan.
  5. Clarín y La Nación, Buenos Aires, 15-04-05.
  6. Clarín y Página/12, Buenos Aires, 1-08-05.
  7. Se refiere al documento realizado por el Banco Mundial (BM), presentado en julio de 2004 al Ministerio de Economía. Allí, el BM recomienda una serie de reformas destinadas a hacer más eficiente el presupuesto de salud.
  8. Entrevista con Pablo Micheli, secretario general del Consejo Directivo Nacional de ATE.
  9. Página/12, Buenos Aires, 24-09-05.
  10. Estadísticas del Instituto de Formación de la Central de Trabajadores Argentinos, CTA.
Autor/es Hernán Brienza
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 76 - Octubre 2005
Páginas:10,11
Temas Estado (Política), Salud
Países Argentina