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Reseñas de libros

La razón populista

De Ernesto Laclau

Editorial:
Fondo de Cultura Económica
Cantidad de páginas:
312
Lugar de publicación:
Buenos Aires
Fecha de publicación:
Abril de 2005
Precio:
34 pesos
Resulta difícil no coincidir con el punto de partida que elige Ernesto Laclau para su análisis: el concepto de populismo es una noción recurrente y de uso generalizado a pesar de conllevar una vaguedad notable respecto del contenido de tal atribución. Dicho de otra manera: ¿de qué se habla cuando se habla de populismo? El riguroso trabajo de Laclau contribuye como pocos a esclarecer el alcance del concepto.
El antecedente sobre el que el autor se apoya con más asiduidad es Psicología de las masas y análisis del yo, donde Sigmund Freud entiende claramente que el lazo social es un lazo de orden libidinal. A diferencia de Hippolyte Taine y Gustave Le Bon –cuyos análisis se centraban en el mero surgimiento desorganizado de fenómenos populares–, Freud posa su mirada sobre dos grupos altamente organizados, la Iglesia y el ejército, y describe una situación central: la identificación entre los pares como miembros del grupo y la transferencia del rol del yo ideal al líder.
Laclau ensaya, si cabe, un paso más adelante: el pueblo –argumenta– no constituye una expresión ideológica, sino una relación real entre agentes sociales; o sea, el pueblo es una forma de constituir la unidad del grupo. Laclau no entiende el populismo como un tipo específico de movimiento –que se pueda identificar con una base social especial o con una orientación ideológica determinada–, sino como una lógica política. Es harto ilustrativa la manera en que define la Larga Marcha de Mao Zedong: un intento de constituir al pueblo como actor histórico a partir de una pluralidad de situaciones antagónicas. Laclau muestra que el populismo no tiene ninguna unidad referencial en tanto no puede ser atribuido a un fenómeno prolijamente delimitable, sino a una lógica social atravesada por una multiplicidad de fenómenos. El populismo, en suma, es un modo de construir lo político.
El volumen se completa con un debate del autor con Slavoj Zizek, por un lado, y Michael Hardt y Antonio Negri, por el otro, con quienes Laclau pone de manifiesto discrepancias sustanciales. Es un bienvenido debate conceptual y un espejo en el que se podría mirar la intelectualidad vernácula, cuyos integrantes parecen haber llegado a un acuerdo tan unánime como sospechoso.
Autor/es de esta reseña Osvaldo Gallone
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 73 - Julio 2005
Temas Crítica