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¿Es Santa Cruz separatista?

En contra de la opinión generalizada de los medios de comunicación internacionales, que sostienen la existencia de un fuerte movimiento separatista en el Oriente boliviano, la autora entiende que este peligro no es real, aunque no niega la existencia de tensiones que el nuevo presidente deberá tener en cuenta a la hora de gobernar.

Las percepciones sobre la realidad en Santa Cruz, el Oriente boliviano, que giran en torno a la idea de que allí se gesta o puede gestarse un movimiento "secesionista", o separatista, no son reales. Su clase dirigente y las elites que le sirven apenas pasan los 35 años de existencia desde que puede decirse que tienen un peso específico propio; son de derechas o ultraderecha, conservadores y racistas, como la mayoría de los sectores dominantes de Bolivia y el resto del mundo. Que hayan existido y existan voces que emanan de esa clase dominante y de una pequeña burguesía intelectual y política que hablan de separatismo o de federalismo, es un dato verificable. Sin embargo, todas esas voces son minoritarias y no han tenido mayor eco porque carecen de instrumento político y/o militar que les dé sustento, así como de la capacidad de articular a la sociedad en torno a esas ideas.

La clase dirigente cruceña sí tuvo, en cambio, la capacidad de preservar sus intereses creando un instrumento de enorme poder político regional: el Comité Cívico Pro Santa Cruz (CCPSC ) 1, cuyas demandas se traducen en políticas estatales, razón por la que se lo puede catalogar como un verdadero partido político regional aunque no pertenezca al sistema de partidos políticos y aunque se declare cívico. El CCPSC es el brazo político de las clases dominantes cruceñas, en el que anidan algunas voces radicales "anticollas", siempre en lucha contra el centralismo andino.

La clase dominante cruceña aún no es una clase "para sí", pues no ha podido construir un proyecto y un instrumento político de alcance nacional, habilidad que tampoco tuvieron las burguesías formadas en la explotación de la plata y el estaño 2. Ninguna de ellas ha tenido capacidad para generar empleo de calidad, de ahí que más de 80% del empleo se concentre en pequeñísimas unidades familiares, campesinas y microempresas, que se ubican en la llamada economía popular 3. Como en el resto de América Latina, gran parte de la población boliviana que lucha desde hace años y acaba de votar para exigir el fin del modelo neoliberal impuesto desde 1985 bajo el paraguas del Consenso de Washington 4, lo hizo impulsada por las inequidades y exclusiones económicas, la pobreza, la ausencia de empleo seguro y estable. Y Santa Cruz no escapa a esa regla.

Lo que sí ha generado la dirigencia cruceña son graves tensiones con el poder central -que denomina andino-centrista- y al que siempre ha demandado mayor autonomía y atención en el campo económico, una vieja y sentida demanda, que se remonta al siglo XIX, de vías de comunicación, fluvial primero, ferrocarril después y, en los años '50, el manejo autónomo de las regalías petroleras 5. Demandas siempre miradas con desconfianza, tachadas de separatistas y contrarias a la unidad nacional desde el poder central.

Cuando Santa Cruz pasó "Del aislamiento a la globalización" 6 en menos de 30 años se convirtió en un polo de desarrollo nacional. De 41.461 habitantes que tenía en el censo de 1950, sobrepasó el 1.200.000 en el de 2001. En 1990 el PIB de Santa Cruz era de 1.198 millones de dólares; en 2001 se había casi duplicado: 2.150 millones. A partir de los llamados ajustes estructurales del Estado, se produjo la llamada capitalización 7 de las empresas estatales. Como efecto de aquella tuvo lugar la capitalización privada, produciéndose compras, nuevas sociedades, fusiones y otras formas de asociación de las empresas privadas locales con el capital extranjero, de enorme impacto en toda la región de Santa Cruz, generándose una mayor concentración de la riqueza.

Reivindicaciones del presente

El temor ahora es que la demanda por las autonomías departamentales 8 se vea postergada por el contundente triunfo del MAS, muchas de cuyas diversas corrientes internas son adversas al autonomismo departamental. Entre las legítimas reivindicaciones indígenas y las autonómicas pueden incubarse muchas tensiones, pero se quedarían en eso: tensiones de carácter clasista y racista, sin que ello conduzca necesariamente a que a partir de Santa Cruz se genere una polarización del tenor de la que existe en Venezuela, a pesar de la presencia de las transnacionales y de los poderosos intereses petroleros, o de algunos "ruidos" fronterizos con Paraguay u otros provenientes de Estados Unidos.

Que Evo Morales y el MAS se hayan alzado con el segundo lugar en Santa Cruz y obtenido un senador gracias al 33% de los votos departamentales, frente al 41% del partido de derechas (Poder Democrático y Social) del expresidente Jorge Quiroga, es un dato sociológico y político a tomar en cuenta: en las elecciones de 2002 el MAS había obtenido el 18%, quedando en cuarto lugar. Tan contundente es ese 33%, que ha terminado por romper el mito de que Evo Morales y el MAS no tenían cabida en la sociedad cruceña, considerada conservadora a rajatabla y, con justicia, "motor" de la economía boliviana, aunque resulte ni más ni menos "opulenta" que la sede de gobierno en la región andina y también ostente enormes bolsones de pobreza.

Cuando el presidente electo Evo Morales dice estar dispuesto a "acabar con el Estado colonial", y a la vez ofrece garantías y buenas ganancias a la inversión privada a partir de los principios de equilibrio y un comportamiento no excluyente de los bolivianos, la pregunta es si podrá hacerlo.

El catalán Joan Prats, conocedor a fondo de la política boliviana y de sus representantes 9 señala las que son a su juicio las tareas primordiales del gobierno de Morales : "viabilizar la Constituyente y las Autonomías", delimitando el régimen de competencias de las Prefecturas. Para Prats "la vieja política puede estar tentada de refugiarse en algunas de ellas, erigiéndolas en bastiones de la oposición. Hasta que lleguen las Autonomías es fundamental que los prefectos elegidos y nombrados por el Presidente dispongan de un ámbito de responsabilidad claro, que no pueda interferir ni ser interferido arbitrariamente por el Ejecutivo nacional." Para Prats se debe establecer la regulación de las preautonomías y "hay que reconocer y legalizar el proceso seguido por Santa Cruz."

Las complejidades y las tensiones pueden provenir precisamente de las anunciadas transformaciones del Estado: la Asamblea Constituyente, la elección de los constituyentes o la postergación del Referéndum por Autonomías, previstas para junio de 2006. Si se lograra generar un "equilibrio virtuoso" entre el Estado, economía, política y sociedad, se podría crear una saludable correlación de fuerzas políticas nacionales y prefecturales, con el reconocimiento de las especificidades locales y sus realidades sociales, sin subordinarlas a las demandas de los movimientos sociales y étnico-culturales de Occidente y sin imponer políticas radicales que afecten severamente la estructura productiva cruceña, aunque aplicando la ley donde haya que aplicarla, sobre todo en el sensible tema de la propiedad de la tierra 10. Ese "equilibrio virtuoso" daría estabilidad, gobernabilidad política y social, seguridad jurídica y un marco institucional -hoy inexistente- para la creación de empleo estable, vía la industrialización de hidrocarburos y otros rubros de los que habla el vicepresidente electo Álvaro García Linera, con visible orientación cepaliana.

Que la voluntad de cambio que indican los resultados electorales se concrete o no y en qué clima político vayan a producirse estos cambios, dependerá de la manera en que los nuevos gobernantes resuelvan las contradicciones que presenta la sociedad boliviana. En cualquier caso, está claro que deberán gobernar conteniendo a todo el cuerpo social boliviano. Si ese fuera el marco, en el corto y mediano plazo no aflorará polarización alguna. El Presidente electo y su Vicepresidente ya se han reunido con la banca privada y también con el CCPSC. Si hay prudencia e inteligencia de las partes, ello ayudará a romper el mito de que en Santa Cruz se incuba un movimiento separatista.

Al margen de las tensiones actuales y de la incertidumbre, Bolivia entera -y no solamente Santa Cruz- se merece aquí y ahora el beneficio de la duda, luego del descalabro en el que la han sumido los anteriores gobernantes.

  1. El CCPSC, de carácter corporativo, ha tenido el sentido de "oportunidad política", ausente en los partidos políticos nacionales para canalizar demandas regionales: las luchas por las regalías petroleras, las autonomías municipales, la elección de prefectos, la redistribución de escaños parlamentarios. Susana Seleme Antelo, Santa Cruz y su gente. Una visión crítica, CEDURE, Santa Cruz, 2005.
  2. " ... no era burguesa sino en ciertos aspectos muy específicos de su acumulación, o sea, burguesa en su riqueza pero no en proyecto como alcance nacional, (...) impedía la ampliación de la burguesía, la generalización del proceso capitalista y la realización en pleno de las tareas burguesas" . Zavaleta Mercado, René, "Consideraciones sobre la historia de Bolivia", en América Latina: Historia de Medio siglo, Siglo XXI, México, 1977.
  3. José Luis Coraggio, Desarrollo humano, economía popular y educación. Argentina S.A. Instituto de Estudios y Acción Social., Aique Grupo Editor, Buenos Aires, 1995.
  4. Instituto Nacional de Estadística; Cámara de Industria y Comercio, Santa Cruz 2004. Plan de Ordenamiento Territorial. Capítulo "La estructura Económica". Estudios del Centro de Estudios Laborales, Informe sobre el Estado de Situación del Derecho Humano al Trabajo en Bolivia. La Paz, 2003.
  5. Manifiesto a la Nación 1868, Memorándum de 1904. Boletín de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos. Nº 52. Año 2000. Rodríguez Ostria, Gustavo Poder Central y proyecto político regional. Cochabamba y Santa Cruz en los siglos XIX y XX. IADES- ILDIS, 1993. Seleme Antelo, Susana. op. cit.
  6. Informe de Desarrollo Humano en Santa Cruz (IDH) 2004.
  7. Seleme Susana. op. cit.
  8. El proyecto de las autonomías, generado en la burguesía y las elites cruceñas, busca redefinir una nueva relación entre territorio, población y poder, ante la perspectiva de la Asamblea Constituyente, de corte indigenista. Santa Cruz ha propuesto un Referéndum Autonómico, previsto para junio de 2006, según ley de la República del gobierno saliente, en el que se expresen libremente los departamentos (provincias) que quieran adherir a las autonomías, que deberán ser graduales y de libre determinación departamental. Santa Cruz pretende una articulación de autonomía política y fiscal, para ejecutar un modelo económico más dinámico, basado en una "emulación competitiva departamental". Es un modelo de coexistencia estatal que busca un Estado flexible, articulado, profundamente descentralizado, con un Ejecutivo autónomo. El prefecto es actualmente la máxima autoridad política en los departamentos. La división política administrativa de Bolivia comprende 9 departamentos, subdivididos en provincias. Hay tres niveles de gobierno en el país: gobierno central, gobiernos departamentales- prefecturas, gobiernos municipales- alcaldías.
  9. Joan Prats, Las tareas de Evo: Bolivia el día después. Aún está oscuro, cuando va a amanecer. Texto recibido vía correo electrónico, 23-12-05.
  10. De acuerdo al Instituto Nacional de Reforma Agraria, entre 1953 y 1992 en el departamento de Santa Cruz fueron distribuidas 13.046.798 hectáreas, lo que representa 30.25% del total de tierras distribuidas en Bolivia, a un total de 66.325 beneficiarios, es decir 10,72% del total de beneficiarios a nivel nacional. Esto significa que el 30% de tierras distribuidas en Bolivia ha recaído sólo en el 10% de los beneficiarios. A su vez, de las 1.047.572 hectáreas distribuidas por el ex Instituto Nacional de Colonización, 560.098 corresponden al departamento de Santa Cruz, o sea 53.47% del total nacional. Hasta 1978, la distribución individual de tierras representaba el 95,9% del total, en tanto que las dotaciones colectivas representaban solamente el restante 4,1%. Fuente: Carlos Romero Bonifaz., 50 años de reforma agraria en las tierras bajas, Santa Cruz, 2003.
Autor/es Susana Seleme Antelo
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 79 - Enero 2006
Páginas:6, 7
Temas Estado (Política), Medios de comunicación
Países Bolivia