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Entre el Dr. Jekyll y el Sr. Hyde

También en economía el peronismo escribió dos fases de su propia historia… y la de Argentina en el siglo XX. Los autores acuden a un ejemplo literario para explicar esta doble faz de un movimiento de masas que “cambió dos veces la realidad argentina”: la primera en un sentido nacional y popular (1946-1955 y 1973-1974), la segunda (1989-1999), con la aplicación de un neoliberalismo ortodoxo que llevó al país a la ruina.

En una de sus famosas novelas, Robert Louis Stevenson 1 plantea la angustia y el drama de la convivencia conflictiva de dos personalidades opuestas en un mismo individuo. El Dr. Jekyll es un apuesto profesor e investigador a quien le sobraban talento y virtudes; el Sr. Hyde, un ser malformado y despreciable, receptor de todos los vicios. El problema es que no son dos individuos diferentes, sino una sola y misma persona. Jekyll inventa un cóctel para que esas dos personalidades se manifiesten físicamente por separado: cuando Jekyll lo toma, se convierte en Hyde, con sus modalidades y su físico, y viceversa. La situación fue manejable mientras Jekyll la controlaba y Hyde sólo era un residuo dentro de él; pero luego se invirtió y las consecuencias fueron trágicas.

En el peronismo ocurre algo parecido. Como todo movimiento de masas, está integrado por muchos Jekyll y Hyde. En la conciencia de cada uno también existe esa duplicidad. Es normal: "El hombre es un ser en tensión permanente entre los requerimientos de sus pasiones egoístas y los imperativos de la conciencia que le señalan el bien que debe perseguir con su obrar social" 2.

Este tironeo se manifestó con crudeza en la política económica. El peronismo es una fuerza política con vocación e instinto del poder y sus alternativas de política económica obedecen a opciones hegemónicas concretas. Así, cambió dos veces la realidad argentina; en una época (1946-1955 y 1973-1974), con orientación nacionalista y de justicia social; en 1989-1999, en sentido opuesto, con la aplicación de un neoliberalismo ortodoxo. Era el mismo partido, integrado por hombres de origen, formación y aspiraciones análogos. Más aun, muchos de ellos eran los mismos. ¿Cómo entonces se explican políticas económicas que estuvieron en las antípodas? ¿Por qué una vez es Perón y otra Menem? ¿Por qué se pasa del Miranda de 1946 y el Gelbard del Plan Trienal (1973) -último proyecto nacional argentino- al Cavallo del Consenso de Washington? ¿Cuál es el cóctel que convierte en Jekyll o Hyde?

La Argentina industrial 

Argentina, 1946. La hegemonía industrial reemplazó a la agraria, que se venía debilitando desde 1930. El modelo agroexportador fue sustituido por el industrial. Fue la época del consumo de masas, con importantes aumentos de productividad. Millones de personas dejaron la agricultura y los servicios de baja productividad; hubo una migración interna hacia las ciudades y un cambio de actividad hacia la industria. El gobierno captó una parte importante de la renta agraria y la destinó al financiamiento de la infraestructura y de la industria. La demanda interna superó a las exportaciones como factor dinámico de la economía. Los grupos económicos dominantes eran los trabajadores organizados y los empresarios nacionales que producían bienes de consumo masivo. Fue el período de auge de la "industrialización fácil" (1946-1955). En ese momento hubo una renovación total de la elite política. El peronismo y el radicalismo intransigente eran los nuevos partidos políticos de la Argentina industrial. Estaban dadas las bases económicas y políticas para un régimen democrático y popular.

¿Cuáles eran los ingredientes del cóctel que produjo al primer peronismo? En el plano interno, los trabajadores organizados, los empresarios nacionales y las fuerzas armadas constituían un poderoso bloque de poder, su base de apoyo. En lo económico, era la industrialización; en lo emocional, un fuerte sentimiento nacional y popular. En el ámbito internacional se vivía la posguerra, con movimientos políticos que imponían mayor justicia social en sus países, y estaba en ebullición el proceso de descolonización.

El país de renta 

En 1976 se terminó de modo violento la Argentina industrial y tomó el poder el sector de renta y financiero. La represión fue brutal. En 1989, ya pasado el régimen militar y el gobierno radical, el peronismo llegó otra vez al gobierno. Entonces el presidente Carlos Menem produjo un vuelco con la implantación de un neoliberalismo ortodoxo, que fue mucho más allá de lo que había realizado el gobierno militar. La política económica se basó en el ancla cambiaria, el creciente endeudamiento externo, la apertura irrestricta a las importaciones y la desarticulación del Estado.

¿Cuál fue el nuevo cóctel que determinó esa alteración de personalidad? El presidente Menem acomodó un nuevo poder económico integrado por los bancos, los propietarios o concesionarios de las empresas privatizadas y los explotadores de recursos naturales; al mismo tiempo, hubo un proceso de extranjerización de las empresas y de exterminio de las empresas públicas. El escenario mundial tenía como telón de fondo una ola de neoliberalismo: el "pensamiento único" estaba en auge y el Fondo Monetario Internacional imponía las políticas económicas; además, comenzaba a prevalecer a escala mundial la monetización de la política (en la que la ganancia sustituye a la ideología).

De estos factores surgió la nueva política económica. En el peronismo prevalecieron el instinto del poder y la avidez de ganancia, viabilizados por la verticalidad del movimiento. Se abandonaron los principios nacionales y populares, y el peronismo fue el partido del sistema de renta y financiero. Surgió el Sr. Hyde.

Ahora ha desaparecido la hegemonía política del régimen de renta y financiero; todavía conservan mucho poder económico, pero perdieron el control político. Argentina está en la salida de una de las peores crisis de su historia. El panorama no es el de 1945 y la construcción política hay que emprenderla desde el principio.

Nueva oportunidad 

¿Entonces, qué hacer? Además, el cóctel ya fue tomado y produjo su efecto tóxico. ¿Cómo estructurar la alternativa? Como ha sucedido en todos los movimientos revolucionarios o renovadores de la historia, hay que comenzar por construir ideología y poder, tanto político como económico. En 1945 se construyó lo político a través de lo social primero (sobre todo desde los sindicatos) y después de lo económico (a través de la acción del Estado). Ahora, en lo social se ha constituido una enorme red de contención que es el Plan Jefes de Hogar, que debe ser un paso previo a la integración plena a través del trabajo y el salario. En lo económico se ha abordado el problema fundamental de la deuda externa con un criterio de defensa del interés nacional; se ha controlado a la inflación sin aceptar los ajustes de la receta neoliberal del FMI; y existe una recuperación de la industria.

Pero las tareas pendientes son enormes. En la estrategia de desarrollo, el modelo de consumo masivo deberá reemplazar al de concentración. Deberá ejecutarse la reforma fiscal, implantarse un nuevo sistema de jubilaciones y recuperarse la renta de los recursos naturales. Los ejes del desarrollo deberían ser el crecimiento económico, la distribución del ingreso y la reindustrialización. Podría duplicarse la producción agraria si se dedica la pampa húmeda a la agricultura y se desplaza la ganadería al noreste; y si se pone en producción el Gran Chaco (todo ello con una importante ampliación de la infraestructura). Podría elevarse de modo sustancial la jerarquía del sistema productivo si se impulsan la energía atómica, la biotecnología, las industrias aeronáutica, naval, ferroviaria, de turbinas, electrónica, espacial y otras que el país tuvo en épocas mejores. Frente a la deserción de la mayoría de los empresarios nacionales grandes 3, podría recuperarse espacio para las empresas estatales o mixtas, renegociar con las empresas transnacionales e impulsar las empresas medianas y pequeñas. Argentina dispone de los técnicos, la mano de obra, la tecnología y los capitales propios  para emprender una tarea de esa envergadura. En el plano internacional, la alianza con Brasil y el surgimiento de Sudamérica plantean otra perspectiva.

¿Podrá el gobierno de Kirchner lograr avances sustanciales en la reconstrucción nacional? ¿Volverá el Dr. Jekyll?

  1. Robert Louis Stevenson, The strange case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde, Londres, Longmans Green, 1886.
  2. Arturo Enrique Sampay, Las inflaciones en nuestra época, Ediciones Politeia, Buenos Aires, 1958.
  3. En 2001, el 72% del valor agregado y de la inversión bruta fija, y el 82% de las utilidades de las 500 mayores empresas del país correspondían a las extranjeras (INDEC, Encuesta nacional a grandes empresas).
Autor/es Alfredo Eric Calcagno, Eric Calcagno
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 75 - Septiembre 2005
Páginas:8,9
Temas Neoliberalismo, Economía
Países Argentina