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Recuadros:

Indígenas a las puertas del poder

Si las maniobras de último minuto de los sectores más conservadores no logran aplazar las elecciones generales previstas para el 4 de diciembre próximo en Bolivia, éstas pueden ser “históricas”. A pesar de sus divisiones, los poderosos movimientos sociales pueden tomar el poder político y llevar por primera vez a un indígena, Evo Morales, a la Presidencia de la República, para gran inquietud de Washington y las multinacionales, que lo asocian con Caracas y La Habana.

En Huanuni, entre los caóticos repliegues del altiplano, existe una mina de estaño. En otras zonas hay oro, cobre, antimonio, plata, zinc, además de petróleo y gas natural, materias primas que hicieron estallar el polvorín boliviano, por decirlo de alguna manera... Pero en Huanuni, si se violan las entrañas de la tierra en la opresiva oscuridad de kilómetros de galerías hasta al menos 240 metros de profundidad, es para robarle su estaño. 850 mineros hacen el trabajo por 1.000 bolivianos mensuales, alrededor de 125 euros. Uno de ellos confía: "Para ganar tres mitas trabajamos incluso los domingos". La mita corresponde a un día de labor; si sacrifica su descanso dominical, el trabajador percibe ese salario multiplicado por tres.

Por lo tanto, aquí no hay nada que perder. Si es necesario, cuando es necesario, los mineros afluyen a La Paz con un cartucho de dinamita en la mano. "Tuvimos muertos, pero jugamos un papel fundamental en el alejamiento de ‘Goni' y de Mesa", aseguran. "Goni": Gonzalo Sánchez de Lozada, presidente ultraliberal surgido del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), derrocado el 17-10-03 por una sangrienta revuelta popular que provocó 86 muertos. Mesa, por Carlos Mesa, su vicepresidente y sucesor, quien el 6-6-05 también tuvo que renunciar, tras tres semanas de convulsiones sociales.

La batalla por los recursos

Desde 1985, ya fueran de derecha o pretendidamente de izquierda, todos los gobiernos siguieron dogmáticamente las líneas de la Nueva Política Económica instaurada mediante el decreto 21.060: privatización de minas, telecomunicaciones, transporte aéreo y ferroviario, agua y electricidad, así como de los sectores petrolero y gasífero.

El paso a manos privadas de las minas de estaño provocó el despido de 25.000 mineros, lo que golpeó con fuerza a la Central Obrera Boliviana (COB): eran su corazón, su carne, su sangre. Desde la revolución de abril de 1952 la COB se constituyó en un contrapoder que enfrentó a los militares durante toda la dictadura, hasta 1982. El cierre de fábricas, sumado al choque ideológico que en 1989 provocó la caída del Muro de Berlín, terminaron de dislocar ese movimiento impregnado de marxismo. El campo de lucha se transformó en un espacio vacío. Al menos en apariencia, ya que "la sociedad creó entonces otros mecanismos de representación y acción política: los movimientos sociales, articulados en redes territoriales", como señala el sociólogo Álvaro García Linera.

Los primeros en alzar cabeza fueron los cocaleros de la región del Chapare, organizados en comunidades agrarias (sindicatos). Productores de coca, a través de este cultivo resolvieron el problema vital al que estaban confrontados: ¡sobrevivir! Washington no disimula su irritación. En su cruzada contra el narcotráfico, la Casa Blanca sólo tiene una obsesión: hacer desaparecer coca y cocaleros -metiéndolos en la misma bolsa que la cocaína- mediante el uso de políticas coercitivas, la erradicación forzosa y la represión. Haciéndole frente aparece un dirigente, un luchador, un indio aymara llamado Evo Morales.

A su vez, en el año 2000 Cochabamba se movilizó para expulsar a la multinacional Bechtel, máxima beneficiaria de la privatización del agua potable. El país se mueve, el país se bambolea, el país sacude la era glacial del neoliberalismo. Presidente del sindicato de cocaleros, en 1999 Evo Morales se abre paso en la escena nacional a través de la creación del Movimiento al Socialismo (MAS); más que un partido, una confederación de organizaciones sociales. Diputado por Cochabamba desde 1997, pierde por muy poco los comicios presidenciales de junio de 2002 e instala en el Congreso 35 diputados (incluido él mismo) y senadores. Luego, desde las elecciones municipales de 2004, el MAS pasó a ser la primera fuerza política del país.

Paralelamente, muchas organizaciones presentan batalla: la poderosa Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), base social del muy radical Movimiento Indígena Pachacuti (MIP); el Movimiento Sin Tierra de Bolivia (MST-B); lo que queda de la COB, es decir sus afiliados y las Centrales Obreras Regionales (COR); los cooperativistas; las coordinadoras del agua; los comités barriales, en especial los de El Alto, impresionante ciudad dormitorio de 800.000 ex campesinos o mineros en su mayoría indígenas, situada a quince minutos de La Paz, en medio del polvo ocre del altiplano. Estos últimos, reagrupados en el seno de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE), cruzaron lanzas con la transnacional Aguas del Illimani (Suez-Lyonnaise des eaux). De luchar por el agua a hacerlo por el gas, sólo habría un paso...

Bolivia posee la segunda reserva de gas de América Latina, después de Venezuela. La Constitución consagra la propiedad inalienable del Estado sobre los recursos naturales existentes "en el subsuelo". El 30-4-1996, mediante un asombroso pase de magia, la ley Nº 1.689 otorgó a las compañías privadas la propiedad de los hidrocarburos a partir del momento en que emergen del "inalienable" subsuelo y afloran en boca de pozo. Exploración, explotación, transporte, refinado, distribución y comercialización caen entre las garras de las multinacionales. Considerados como "nuevos", los campos petrolíferos y gasíferos descubiertos a partir de la ley de 1996, así como los yacimientos no explotados a esa fecha, se gravan en apenas un 18%, mientras que los "viejos" (muy a menudo rebautizados "nuevos" mediante groseros artificios) lo estaban en un 50%.

Simulando no percibir la exasperación popular, el presidente Sánchez de Lozada monta un gigantesco proyecto de exportación de gas natural líquido a California. Rentable operación para el consorcio Pacific LNG; verdadero saqueo para el país. Además, el gasoducto proyectado pasaría por Chile, "enemigo hereditario" desde la desastrosa guerra de 1879. La población se subleva. "Goni" ordena disparar sobre la multitud. Confrontado con su belicosidad, es obligado a poner distancia entre él y Bolivia. Lo sucede Carlos Mesa, su vicepresidente.

Recuperación de los recursos naturales; "nacionalización" de los hidrocarburos; convocatoria a una Asamblea Constituyente, son los puntos que figuran en el orden del día de todos los componentes de las fuerzas populares. Sometido a esa presión, pero en esta circunstancia con el apoyo de Evo Morales, el jefe de Estado organiza un referéndum sobre los hidrocarburos para el 18-7-04. La población participa y por amplia mayoría (70%) se pronuncia por la "recuperación" de su propiedad.

El 21 de octubre de ese año, con la fuerte reprobación del presidente Mesa -que la considera "abusiva" y "confiscatoria" para las multinacionales-, el Congreso aprueba una nueva ley que aumenta la intervención estatal en los asuntos petroleros y crea un impuesto directo a los hidrocarburos (IDH) del 32% a la producción (lo que, agregado al 18% de regalías vigente, eleva la tasa que percibe el Estado al 50%). Para unos, entre ellos el MAS, es un adelanto. Para los radicales de la COR y de la FEJUVE de El Alto, de la COB y del MIP una traición, dado que ellos sostenían una nacionalización pura y simple, que se traduciría en una expulsión de las multinacionales sin pago de indemnización...

Unión y fragmentación

Es que este vasto torrente contestatario capaz de unirse en tiempos de crisis, se caracteriza por su gran fragmentación. "Divisiones territoriales, ideológicas, religiosas, de clase", detalla García Linera, considerado por muchos como el "ideólogo del movimiento social". "Son muy generosos", sonríe, pero el detalle es importante, como se verá más adelante. "En algunas ocasiones este movimiento construye unidades territoriales, locales, alrededor de temas cotidianos: agua, electricidad, energía. En períodos de tensión esto se transforma en fuerza y acciones colectivas que, en lo más álgido de la confrontación, se articulan en movimiento de masas... antes de volver a caer en la división en cuanto se alcanza el objetivo común."

En las elecciones de 2002 Evo Morales debió soportar las iras de la derecha y de Washington: "narco-cocalero"; "instrumento de Chávez y de Castro"; "amigo de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)". Pero la situación se revirtió y ahora son los "duros" del movimiento popular los que lo enfrentan. El dirigente de la COB Jaime Solares estalla: "Evo es un traidor. Se había comprometido a luchar por la nacionalización y, cómplice del gobierno, no lo hizo". Circulan panfletos que evocan "el papel que jugó Evo Morales en la estrategia y los planes de la CIA y del Departamento de Estado para quebrar la protesta social".

Sin embargo, el jefe del MAS no se deja amilanar: "No hubo pacto con Mesa, ni tampoco alianza. Si las medidas no son correctas, las rechazamos. Cuando son buenas, como la convocatoria al referéndum, las apoyamos". En efecto, el MAS vuelve a la ofensiva en cuanto percibe que Mesa, apostando al agotamiento de la contestación, practica un inmovilismo fuera de toda lógica. Y Bolivia retoma una agitación que nada puede calmar. Radicales, moderados, campesinos, citadinos, todos vuelven con ardor a la lucha, dado que la derecha neoliberal empieza a reorganizarse alrededor de las elites blancas de las ricas provincias del este y el sur del país, Santa Cruz y Tarija. Sus Comités Cívicos reclaman la autonomía y pretenden que cada departamento disponga libremente de sus recursos financieros y naturales. Es decir del gas y el petróleo, cuyos principales yacimientos están bajo sus pies y a los que se empeñan en querer vender en las anteriores condiciones para contentar a las multinaciones, sus fieles aliados.

El Alto baja a La Paz, territorio de los blancos, de la clase dominante, del poder del Estado. Se habla de instaurar una asamblea popular revolucionaria, embrión de un "Estado obrero campesino" conducido por la COB. Un "soviet" destinado a desbordar al "conciliador" Evo Morales. Para los moderados es una "provocación de extrema izquierda" que le hace el juego a la extrema derecha. Porque si la COB rechaza la mediación de la Iglesia, Solares, su jefe, olvidando los años de dictadura, llama a... ¡la intervención del ejército! Mientras circulan rumores de golpe de Estado, Morales denuncia las pretenciones de la "nación camba" (los autonomistas de Santa Cruz), al mismo tiempo que apoya una salida constitucional.

A pesar de estar constituida por una miríada de organizaciones flexibles, oportunistas, que concertan pactos, acuerdos, se oponen las unas a las otras, luchan encarnizadamente entre sí, traicionan, en mayo y junio de 2005 la oposición logra paralizar al país y obliga a Mesa a dimitir, el 6 de junio.

Según la Constitución, Hormando Vaca Diez, senador del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario) 1 por Santa Cruz y presidente del Senado, debería asumir la sucesión. A fin de conservar el poder, los otros partidos tradicionales -Nueva Fuerza Republicana (NFR), Acción Democrática Nacionalista (ADN) y Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR, el partido de Sánchez de Lozada)- lo apoyan. La agitación llega a su paroxismo. Nadie quiere a ese terrateniente, perfecto representante del lobby petrolero. La protesta continúa cuando se cita el nombre del presidente de la Cámara de Diputados Mario Cossío (MNR), también aliado de "Goni". Finalmente, el 10 de junio, asustado por la amenaza de guerra civil, el Congreso instala en la presidencia a Eduardo Rodríguez, presidente de la Corte Suprema, único habilitado para convocar nuevos comicios. Y es él quien, al término de un acuerdo político nacional destinado a sacar al país del caos y después de que el Congreso aprobara una reforma de la Constitución (artículo 93), convoca efectivamente a elecciones generales para el 4 de diciembre de 2005.

Un gran paso para el MAS: en la perspectiva de las presidenciales, Morales se encuentra en excelente posición. Alex Contreras, dirigente de la Escuela del Pueblo 1º de Mayo, de Cochabamba, afirma, expresando una idea muy compartida: "Son elecciones históricas. Después de estos veinte años de recuperación del sistema democrático, es la primera vez que el movimiento social, popular e indígena está a un paso de acceder al poder". También es la primera vez que en Bolivia -y en el continente- un indio podría acceder a la suprema magistratura.

Sin embargo, tras haber triunfado unidos, los dos grandes bloques de ese movimiento social siguen destrozándose. Ambos poseen una base mayoritariamente indígena, ambos tienen una composición urbana y rural. Los radicales, reagrupados en torno a la COB, al MIP y a la FEJUVE de El Alto, movilizan la zona aymara (el altiplano), la más combativa del país, mediante un fuerte discurso de contenido étnico. La esfera de influencia del MAS se apoya también en una base agraria (campesinos del Chapare, de los Yungas, Sucre, Potosí, Oruro, Santa Cruz; campesinos sin tierra y confederaciones indígenas del oriente del país), puede contar con sectores asalariados urbanos, estableció vínculos con las corporaciones y, sin dejar de lado la incorporación y revalorización de la identidad étnica, integra ventajosamente a los mestizos en un enfoque que podría calificarse de "nacional".

En la sede de la COB, un enardecido Solares evoca "la revolución obrero-campesina, es decir la toma del poder por parte de la insurrección popular". El hombre no acepta ningún compromiso y, quizá para hacer olvidar las sombras que cubren su pasado 2, restauró un vocabulario con fuerte carga simbólica: "Nosotros los trabajadores pensamos que estamos cerca de una guerra civil o de una revolución". Un fino observador de la sociedad boliviana percibe que aunque en la COB no sean muchos, "camuflan su escasa capacidad de movilización -en poder de indios y campesinos- tras una retórica ultra extremista que funciona como la conciencia sucia de la izquierda. Solares sabe que su discurso no es realista pero no le importa y sigue acorralando al MAS, más moderado, capitalizando esa libertad de decir cualquier cosa".

La misma actitud se observa en Roberto de la Cruz, dirigente de la COR de El Alto. Lanza muchas ideas, unas más radicales que las otras: formar una Asamblea Popular, grupos de choque para combatir contra los cambas, un Ejército de Liberación Nacional. Un individuo ideológicamente confuso pero muy decidido en los momentos críticos y, en esos períodos, capaz de inflamar a los suyos. Así como el dirigente de la FEJUVE de El Alto Abel Mamani, quien "tiene la virtud de entender que hay que resistir. Cuando resiste juega a ganar. Pero políticamente es muy disperso".

En la década de 1990 Felipe Quispe, líder del MIP y de los campesinos indios de la CSUTCB, comandó el Ejército Guerrillero Tupac Katari (EG-TK) antes de ser detenido y permanecer encarcelado durante cinco años. Es llamado el malku (cóndor en aymara) y preconiza el retorno al Collasuyo: "En tanto descendientes de Wayna Kapak, el gobierno soberano de los incas, queremos constituir nuestro propio Estado confederado, nuestro propio gobierno dirigido por un Presidente indígena, nuestro propio ejército, nuestra propia economía". Analizando la situación como si fuera una "guerra de razas" estigmatiza indistintamente a los q'aras (no indios) de derecha e izquierda y comenta así los últimos acontecimientos: "Triunfó el pueblo. Arrinconamos a Mesa y al MAS, que había pactado con él".

Ambiciones personales

Diferencias políticas, ideológicas. Pero también -y probablemente sobre todo- enfrentamientos de conducciones y caudillos. Con más edad, Quispe no tolera que Evo Morales, menor que él e igualmente cobrizo, lo reemplace tanto entre los indígenas (de hecho la CSUTCB que dirige se dividió en dos) como en el conjunto de la oposición. La resistencia se percibe asimismo entre los dirigentes de segundo nivel. Por ejemplo en Mamani (FEJUVE de El Alto) que, si bien no disputa el liderazgo de Morales, no quiere ser su subordinado.

Los dirigentes de la COB, del MIP, de la FEJUVE, testigos del progreso del MAS como único movimiento político-social que surgió de la acción colectiva popular y que logró pasar del marco local al nacional, sueñan con formar un nuevo instrumento político, pero carecen de los medios para hacerlo. Lo que origina su gran sentimiento de frustración.

Algunos episodios surrealistas dicen mucho acerca de las ambiciones personales y de la confusión ideológica. Así, Solares (COB) ataca a Morales -"Evo nunca le habló a los trabajadores y al proletariado; sólo representa a la coca, a los territorios, a la identidad (indígena)"- antes de anunciar: "Vamos a convocar una gran alianza revolucionaria con Felipe Quispe". ¡El más intransigente de los indigenistas del continente americano! La candidatura a la vicepresidencia de Solares para acompañar al MIP y al mallku fracasaría rápidamente. Por su parte, amenazando con iniciar movilizaciones en 2006 si no logra sentirse satisfecho, Mamani informa que decidió apoyar al MAS o al Grupo de los Seis (G-6), una coalición formada por los alcaldes de La Paz, Cochabamba, Potosí, Sucre, Oruro y Cobija, quienes pretenden representar a la "izquierda moderna" cuando en realidad todo los separa, desde la práctica a la ideología, extremadamente neoliberal para algunos de ellos 3.

Incluso las organizaciones de segundo nivel elevan la puja. Contreras señala que "los sucesos no se vinculan con los problemas de fondo sino con las cuotas de poder que cada uno podría obtener en el Congreso, apostando a favor del MAS o contra él". Anticipa el fracaso de toda alianza o, en el mejor de los casos, su retraso, lo que hace que Morales declare, suspirando: "En América Latina somos buenos en eso de derrocar presidentes. Tendríamos que mostrarnos igual de eficaces para reemplazarlos". Y luego señala: "Sería deseable lograr la participación de todos. Pero hay que analizar la situación en profundidad. No sostengo la posición maximalista que preconiza la lucha armada, la insurrección, el golpe de Estado. Apuesto a un cambio de modelo económico y social basado en la conciencia del pueblo y en la democracia".

¿Se trata acaso de una crisis de características prerrevolucionarias, pero al mismo tiempo desprovista de instrumento político? Esto no es para nada seguro. Porque la base no sigue obligatoriamente a los que pretenden representarla. Néstor Guillén, dirigente de Villa el Ingenio (que forma parte de la FEJUVE), cuenta que al principio las manifestaciones en El Alto estaban organizadas por los dirigentes. "¡Compañeros, hay que tomar las calles!" Poco a poco la situación fue cambiando. En los barrios son sus habitantes los que deciden: "¡Hay que salir! ¡Hay que marchar!" Una exigencia que surge de abajo hacia arriba. "La capacidad de movilizar El Alto no depende de la FEJUVE sino del hecho de que las asambleas de los distritos y bloques decidan actuar. Sin ello, Mamani puede convocar lo que quiera, nadie lo seguirá." Es así como, a pesar del llamado al boicot de su jefe, los habitantes de El Alto participaron masivamente en el referéndum sobre los hidrocarburos dando implícitamente razón al MAS, y parece que lo seguirán apoyando en los próximos comicios.

En cuanto a Quispe, cortó la rama sobre la cual estaba sentado cuando, elegido en 2002 diputado del MIP (seis escaños), abandonó con rapidez este cargo declarando: "Prefiero trabajar en el campo y hacer el trabajo político que siempre fue el mío". Al preguntársele si desea regresar al Parlamento, responde con su habitual y característica franqueza: "No nací para diputado, sino para ser Presidente". El episodio dejó huellas, y Guillén resume: "Don Evo (Morales) asumió su mandato parlamentario, siempre se declaró contrario al modelo y siguió estando en el timón dirigiendo el combate".

De todas formas, el 16 de agosto pasado el MAS se adjudicó un punto decisivo cuando designó como candidato a la vicepresidencia al sociólogo Álvaro García Linera. El hombre que tomó las armas con el EG-TK de Quispe y, como éste último, estuvo en la cárcel hasta 1995, declarará ahora: "Formé parte de un grupo guerrillero y no me arrepiento; soy el mismo de hace quince años, simplemente que en la actualidad cambié de métodos". Por todas estas razones es considerado un referente en el seno del movimiento social. En realidad, esa nominación hace que se le unan seis federaciones campesinas, sectores de cooperativistas mineros, importantes centrales obreras regionales (Oruro, Potosí, Cochabamba), transportistas de El Alto e incluso la FEJUVE. Además, considerado uno de los intelectuales más influyentes de Bolivia, García Linera abre una brecha en el seno de la clase media y también entre los universitarios y estudiantes. El poder del MAS se incrementa y está a la cabeza en las encuestas en detrimento de Jorge Quiroga, tránsfuga de la ADN (el partido del difunto dictador y después presidente elegido democráticamente Hugo Banzer) y candidato de la embajada de Estados Unidos.

"Un país cabeza para abajo"

Esto provoca el pánico en el campo neoliberal que, desesperado, intenta postergar los comicios para ganar tiempo y recobrar el aliento. Olvidando que la convocatoria anticipada fue fruto de un acuerdo político que decidió actuar más allá de lo que dice la Constitución debido a lo profundo de la crisis, el 4 de agosto pasado los parlamentarios cruceños acudieron ante el Tribunal Constitucional. Denunciaron el "no respeto" del artículo 60 de dicha Constitución, que define los escaños de la Cámara de Diputados en base al último censo, en este caso el de 2001, pero vista la urgencia de la situación, el planteo no fue tenido en cuenta en ese momento. Sin embargo, como el censo permite constatar un aumento de la población en el eje determinado por Santa Cruz y Cochabamba, que debería incrementar su representación parlamentaria, el 22 de septiembre el Tribunal Constitucional aceptó el pedido, abriendo así la puerta a una nueva fase de intensa agitación.

Cualquiera sea en definitiva la fecha del próximo comicio, la Asamblea Constituyente y la nacionalización de los hidrocarburos resumen la crisis y la esperanza del país. En este aspecto, el MAS -que no duda en obtener la victoria- no tiene intenciones de lanzarse ciegamente a acciones poco reflexivas. Contreras analiza: "Una nacionalización sin resarcimiento como proponen los radicales significaría volver a los años '60, pero en un país tan pequeño que vive de la ayuda de los organismos internacionales nos colocaría en una situación peor a la que afronta Cuba con el bloqueo" 4. García Linera coincide cuando anticipa: "Es una cuestión de relación de fuerzas. Estoy a favor de una solución pragmática. ¿Qué hacer con Petrobras, es decir con el gobierno brasileño? Debemos ser prudentes". Finalmente Morales resume: "Muchas trasnacionales operan en virtud de acuerdos ilegales y anticonstitucionales, contrabandean, no pagan impuestos. Nosotros haremos respetar la ley, pero apostamos a una nacionalización a través del diálogo y la concertación". Poner en perspectiva, exactamente como hizo la revolución bolivariana en Venezuela. Un tipo de desarrollo en el cual el Estado cumple una función central, pero que puede realizase contando con la inversión extranjera.

En cuanto a la Constituyente, ante una derecha que no la desea "si por ello se entiende una asamblea con capacidad de poner al país cabeza para abajo afectando el derecho de propiedad, en especial el de los recursos naturales y de la tierra, y en la cual el 60% de los representantes serían indígenas" 5, el MAS piensa elegir una Constituyente con mayoría india (a imagen del país), plenamente soberana, sin limitaciones o restricciones previas. De nuevo como en Venezuela.

En todo caso, Estados Unidos no se equivoca al hacer del dirigente del MAS su enemigo número uno. Roger Noriega, entonces subsecretario de Estados Unidos para América Latina, expresó: "No es un secreto para nadie que Evo Morales se apoya en Caracas y La Habana, sus mejores aliados". A lo que el 31 de julio el interesado respondió, en ocasión de ser proclamado candidato a la presidencia de la República, "Chávez y Fidel no constituyen para nada un eje del mal. Son comandantes de fuerzas de liberación del continente". En resumen, muestra los límites de su "moderación".

  1. Creado en los años '90 para luchar contra el militarismo, el MIR se transformó en un partido neoliberal totalmente corrupto, pero su sigla no cambió: en un país tan pobre como Bolivia, colocarse a la izquierda constituye un capital político.
  2. Según testimonios concordantes, en los centros mineros Solares habría sido un informante de los grupos de seguridad del Estado. Ex dirigentes mineros arrestados durante la dictadura de Luis García Meza declararon públicamente que él los había denunciado.
  3. Finalmente la coalición explotará, minada por sus propias contradicciones.
  4. Actualmente Petrobras (Brasil), Repsol YPF (España-Argentina), British Gas (Gran Bretaña) y Total (Francia) anunciaron que congelaban sus inversiones en Bolivia. Paralelamente las transnacionales recurren a acuerdos internacionales de protección recíproca de inversiones para contrarrestar la nueva ley sobre hidrocarburos y proteger sus intereses.
  5. Declaraciones del candidato a la vicepresidencia del Partido Unión Nacional (UN), Carlos Dabdoub.

Artículos publicados

“Colapso en Bolivia: la estrategia de Washington”, por Luis Bilbao, noviembre de 2000.
“El modelo de resistencia boliviano”, por Sergio Cáceres y Walter Chávez, agosto de 2002.
“La rebelión boliviana”, por Walter Chávez, mayo de 2003.
“Bolivia, una revolución social democrática”, por Walter Chávez, noviembre de 2003.
“Bolivia”, por Ignacio Ramonet, noviembre de 2003.
“Peligroso conflicto entre Bolivia y Chile”, por Walter Chávez, febrero de 2004.
“Refundar la República en Bolivia”, por Álvaro García Linera y Pablo Stefanoni, agosto de 2004.
“Crisis y pujos secesionistas en Bolivia”, por Walter Chávez, febrero de 2005.
“Bolivia, un laboratorio de inclusión democrática”, por Álvaro García Linera, julio de 2005.


Autor/es Maurice Lemoine
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 77 - Noviembre 2005
Páginas:7,8,9
Traducción Teresa Garufi
Temas Estado (Política), Movimientos Sociales
Países Bolivia