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Quien menos gana, más paga

La estructura impositiva argentina no sólo es regresiva, sino que su regresividad aumenta a medida que se desciende en la escala de ingresos. Néstor Kirchner prometió una reforma impositiva dependiendo de la marcha de los ingresos fiscales, pero aunque éstos y el superávit aumentaron mucho, el Ministerio de Economía anunció que el sistema seguirá sin alteraciones y rechazó una propuesta de reducir el IVA.

En el siglo XIX el sistema impositivo argentino -y latinoamericano en general- se apoyó en los impuestos al comercio exterior, sin gravar las ganancias o los activos de las oligarquías nativas o los comerciantes extranjeros. La década de 1930 obligó a los Estados a establecer o convertir en significativos los impuestos a las ganancias y a los patrimonios, mejorando el perfil impositivo. Pero la difusión de los impuestos al consumo corrigió esa "distorsión". En Argentina, el gobierno Memen-Cavallo profundizó ese rasgo aumentando la alícuota y generalizando el IVA. Por otra parte, la recaudación por ganancias aumentó del 1% del PBI a comienzos de la década de 1990 al 3% del PBI, pero siguió por debajo del 4 a 5% que recaudaba medio siglo antes. En la actualidad, la presión tributaria es del 26% del PBI. En Brasil llega al 32%; en Chile al 20%; en México al 16% y en los países ricos merodea el 40%.

En Argentina, el 40% de los recursos tributarios provienen de los impuestos al consumo de bienes y servicios, la tercera parte de las imposiciones a las ganancias y a la propiedad y el 10% de las retenciones a la exportación 1. La renta financiera, a diferencia de lo que sucede en buena parte del mundo, no paga impuestos. Pero sí se paga IVA por un crédito bancario que puede destinarse al consumo o ampliar la capacidad de trabajo.

La estructura impositiva no sólo descansa excesivamente sobre los impuestos al consumo, sino que éstos son proporcionalmente mayores cuando menores son los ingresos. Según un estudio realizado por los especialistas Jorge Gaggero y Federico Grasso, el decil de ingresos más bajos soporta una carga impositiva del 34% (comparada con una carga promedio del 26%), mientras el decil de los más ricos tiene una carga del 25%.

"El escalonamiento regresivo que muestra el sistema tributario argentino (presión tributaria descendente cuando aumenta el ingreso) es excepcional. Una serie de trabajos similares realizados durante las últimas dos décadas en los países americanos (Estados Unidos, Chile, Panamá y Honduras, entre otros) muestra en general, por una parte, escalonamientos progresivos y, por otra, niveles de presión tributaria sobre los deciles inferiores de la escala de ingreso sustancialmente más bajos a los de Argentina" 2.

A su vez, según una estimación del Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), una persona que gana 800 pesos y está afiliada a una AFJP paga el 12% de sus ingresos brutos en impuestos al consumo, mientras que los que ganan 10.000 pesos pagan el 8%. "Argentina tiene alícuotas de países en desarrollo, pero una presión similar a los países desarrollados, sin la contraprestación de servicios que se brinda en el Primer Mundo", sostiene un miembro de la ONG 3.

El impuesto inflacionario

El reavivamiento de la inflación aumentó la regresividad del sistema consecuencia del incremento del denominado impuesto inflacionario, es decir el que se paga por medio del IVA por el aumento de los precios y, en el caso de los salarios públicos y las jubilaciones, por no haber sido actualizados en relación a la inflación.

Según una estimación del IDESA (Instituto para el Desarrollo Social Argentino) 4, más del 50% del superávit previsto para 2006 se logra con licuación de jubilaciones y salarios estatales. El Instituto calcula que desde la convertibilidad la inflación aumentó un 70% mientras que, en el mismo período, el haber medio jubilatorio aumento un 53% y los salarios públicos un 44%.

Al no ajustar por inflación salarios y jubilaciones el Estado ahorró 9.600 millones de pesos, mientras el superávit fiscal primario fue de 17.800 millones. En conclusión, más de la mitad del superávit se obtuvo de no ajustar salarios públicos y jubilaciones. A esto debe agregarse que al no actualizar por inflación los montos mínimos del impuesto a las ganancias, el fisco está recaudando más de los sectores de ingresos altos pero también de franjas crecientes de asalariados e independientes de ingresos medios.

El "Plan de Gobierno" de la fórmula Kirchner-Scioli de 2003 prometía una "reformulación del sistema impositivo en función de la capacidad de contribución, haciendo de la progresividad el eje del nuevo modelo, revisando algunas de las exenciones al impuesto a las ganancias y la simplificación de la liquidación del impuesto". En este contexto contemplaba una rebaja progresiva del IVA condicionada al cumplimiento de las metas fiscales y hacer de los impuestos directos la principal fuente de ingresos tributarios 5. Sin embargo, y aunque desde el inicio de la actual gestión los ingresos y el superávit fiscales superaron las metas fijadas en los Presupuestos, la prometida reforma sigue en veremos.

Recientemente, en el fragor de la discusión sobre la responsabilidad por la inflación, los supermercados propusieron una rebaja del IVA a los productos de primera necesidad, pero el ministro Roberto Lavagna la rechazó y afirmó que "no esta en estudio" la reducción del IVA para los bienes que componen la canasta básica 6. Más aun, el subsecretario de Presupuesto, Raúl Rigo, confirmó que el Presupuesto plurianual 2006-2008 se calculó sobre la base de mantener la estructura impositiva vigente 7. Mientras tanto, los grandes grupos económicos están recibiendo beneficios fiscales gracias a programas de exenciones impositivas.

¿Retenciones distorsivas?

Según los economistas ortodoxos y el sector exportador, estos impuestos son "distorsivos" porque desalientan las ventas externas, cuando los ingresos de divisas son cruciales para financiar el crecimiento y los pagos de la deuda externa. Sin embargo, estos impuestos contribuyen a reducir la regresividad del sistema en dos formas.

En primer lugar, porque los sectores que exportan tratan de equiparar los precios que fijan en el mercado interno con los que reciben por la exportación. Como los precios cobrados en la exportación de alimentos aumentaron por la devaluación y los aumentos de precios en el mercado externo, los exportadores tratan de aumentar los precios que cobran internamente.

Las retenciones reducen ese mecanismo porque recortan parte de la retribución extraordinaria de las exportaciones, reduciendo los precios recibidos por los exportadores. En otros términos, las retenciones determinan que los precios de los alimentos en el mercado interno sean menores de lo que serían sin esos impuestos.

En segundo término, dado que los precios de los alimentos son menores de lo que serían sin retenciones, también es menor la proporción de impuestos al consumo que deben pagar los consumidores.

En rigor, los impuestos que deben preocupar son los que distorsionan negativamente el consumo masivo y determinan la regresividad de la estructura impositiva.

  1. Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía.
  2. Jorge Gaggero y Federico Grasso,"La cuestión tributaria en Argentina", CEFIDAR, Documento de Trabajo Nº 5, Buenos Aires, julio de 2005.
  3. La Nación y El Cronista Comercial, Buenos Aires, 30-8-05.
  4. Clarín, Buenos Aires, 10-10-05.
  5. Ismael Bermúdez, en Clarín Económico, Buenos Aires, 9-10-05.
  6. Clarín, Buenos Aires, 12-10-05.
  7. Ibid.
Autor/es Julio Sevares
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 77 - Noviembre 2005
Páginas:10
Temas Paraísos Fiscales, Estado (Política)
Países Argentina