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Recuadros:

Silesia, a la hora de la nueva derecha

Como de costumbre, el tren tuvo que aminorar la marcha a causa de los deslizamientos de terreno. De golpe, un grupo de personas surgió desde atrás de unos edificios y se lanzó sobre los vagones cargados de carbón, logrando apoderarse de ocho toneladas de la preciosa carga. El tren volvió a ponerse en marcha, pero algunos cientos de metros más adelante fue atacado nuevamente. En ese momento, los funcionarios del Servicio de Protección Ferroviaria pasaron a la acción y se produjo un enfrentamiento: de un lado las cachiporras y del otro las piedras. Luego se oyeron disparos: primero tiros al aire y luego en dirección a los atacantes del tren, uno de los cuales resultó herido. Estos acontecimientos no pertenecen al guión de una película de acción polaca. Se trata de hechos totalmente reales: tuvieron lugar el 13 de abril pasado, cerca del centro de Katowice, la capital de la Silesia polaca. Esos enfrentamientos son frecuentes.

El carbón hizo la riqueza de Alta Silesia, donde sigue siendo de importancia capital. Y es por eso que los ladrones atacan su transporte. En 2005, el Estado polaco ganó 1.200 millones de zlotys 1 con el "oro gris". Ese sector, que hasta hace poco era considerado deficitario, goza de una mejor coyuntura, fundamentalmente a causa de la demanda china. Pero la mejora no durará mucho tiempo.

"El nuevo gobierno del PiS (Ley y Justicia) decidió reformar las minas de carbón con un estilo que recuerda al de los precedentes gobiernos de derechas. Se habla de nuevo de liquidar las minas", nos explica Boguslaw Zietek, líder del sindicato de mineros Sierpien '80 (Agosto '80). De hecho, el nuevo viceministro de Economía, Pawel Poncyliusz, ya anunció: "Habrá que reducir la extracción y no puedo garantizar a nadie que podamos evitar el cierre de algunas minas" 2.

La anterior reforma minera, realizada por la derecha, dejó dolorosos recuerdos en Silesia: entre 1998 y 2002 obligó al cierre de veinte minas y al despido de 100.000 personas. Es cierto que el paso de algunos años, sumado al boom chino, bastaron para hacer escasear la mano de obra en el sector, pero la ley prohíbe contratar nuevos trabajadores...

Sin embargo, el sindicato de mineros Solidarnosc (Solidaridad) contribuyó al triunfo de la derecha en las elecciones legislativas y presidenciales de septiembre y octubre de 2005. En ocasión de la fiesta de Barbórka 3, el 1-12-05, los mineros quedaron atónitos al oír a Kazimierz Marcinkiewicz, por entonces primer ministro, anunciar una posible privatización de las minas. Marcinkiewicz dio marcha atrás rápidamente, pero Poncyliusz, en cambio, ratificó el proyecto. Es un nuevo signo de que Varsovia no tiene aún una concepción clara sobre el futuro de las minas en general, y de las de Silesia en particular...

Esto se puso de manifiesto nuevamente en la pasada primavera boreal: cuando los mineros exigieron una participación en las ganancias de las minas, Marcinkiewicz los apoyó, mientras Poncyliusz los criticaba. Hasta el punto de que los sindicatos de mineros anunciaron una gran manifestación en Varsovia el 14 de junio pasado, que finalmente anularon cuando el gobierno anunció que aceptaba sus reivindicaciones.

El sindicalista Zietek pregunta: "¿De qué sirve provocar a los mineros? El gobierno utilizó la vieja técnica de enfrentar a la sociedad con los mineros, acusándolos de ser demasiado ambiciosos. En efecto, pocas personas saben que sus salarios están congelados desde hace seis años. Sin embargo, esa maniobra no dio resultado: el 53% de los polacos consideran que la huelga "es un buen método para solucionar los problemas de los diversos sectores profesionales" 4.

Todo el mundo sabe que los mineros perdieron en poco tiempo las conquistas obtenidas antes de 1989, tras duras luchas, para compensar condiciones laborales particularmente duras. Desde que comenzó la transición económica y social, los salarios de los obreros bajaron respecto de aquellos de otros asalariados. Un minero que trabaja desde hace más de quince años en la mina Bobrek de Bytom explica: "Actualmente cobro algo más de 1.500 zlotys por mes, es decir, el salario medio nacional para el trabajo bajo tierra. Pero lo más importante es que tengo trabajo y que la mina sigue en explotación". Otros trabajadores ganan mucho menos, pues para escapar a la ley las minas utilizan subcontratistas, cuyos trabajadores hacen la misma labor que los mineros, pero por la mitad del salario.

En Silesia, las minas emplean a 123.000 personas, contra 404.000 en 1989, lo que muestra hasta qué punto la región fue maltratada por la "Polonia liberada". Se decía que era una región contaminada. La industria pesada parecía estar pasada de moda; las reivindicaciones de los mineros chocaban contra los dogmas neoliberales. En síntesis, la región no se integraba a la realidad que las nuevas autoridades deseaban crear. Incluso algunos dirigentes regionales adherían a esas tesis. Así fue cómo, en los Principios estratégicos para el desarrollo de la región de Silesia 5, destinados a inspirar la acción del Parlamento regional, se podía leer: "Los sectores antiguos de la economía generan numerosos problemas ecológicos y sociales en la región, y hacen que esté perdiendo su dinámica de desarrollo". La conclusión parecía evidente: había que cerrar esos "sectores antiguos". ¿A cambio de qué? Del nacimiento de una especie de Silicon Valley, dado que los citados Principios prometían "desarrollar empresas tecnológicamente avanzadas, expandir el sector de servicios intelectuales" y -por supuesto- el "de las pequeñas y medianas empresas".

Pero ocurre que, a partir de 2004, el sector minero, otrora endeudado, generó más de 2.000 millones de zlotys de ganancias. La firma Mittal Steel por sí sola obtuvo beneficios por más de 1.000 millones de zlotys en los altos hornos de Silesia, que acababa de comprar en 2004. "Hasta hace poco, todos los gobiernos, independientemente de su orientación política, querían desmantelar la industria pesada local. Hoy en día, cuando el carbón vuelve a ser de actualidad gracias a las nuevas tecnologías no contaminantes, aquí se minimiza su importancia. Quieren imponer a la fuerza la energía nuclear y el gas", explica el periodista Jacek Srokowski, del semanario Trybuna Górnicza (Tribuna minera).

Por su parte, Jerzy Markowski, ex-senador socialdemócrata vinculado desde siempre a Silesia, defiende la integración de la región a la Unión Europea (UE): "Actualmente Europa está obligada a proveerse de energía en regiones políticamente inestables. La demanda de energía eléctrica en la Unión Europea va a aumentar en al menos un 56% en los próximos veinte años. En realidad, Europa espera nuestro carbón, y a raíz de ello podríamos convertirnos en el primer proveedor de ese mercado. Pero para lograrlo debemos invertir en la modernización de las minas de carbón polacas y de nuestra energía" 6.

Silesia no se reduce a las minas y a los altos hornos. También posee una industria automotriz: Fiat está instalada en la región desde hace más de treinta años y posee plantas en Bielsko-Biala y en Tychy. En los últimos años, Isuzu y sobre todo Opel instalaron fábricas en Gliwice. Pero los símbolos de la transformación mercantil que más saltan a la vista son los supermercados. "La concentración de esos comercios en nuestra región, que constituye un acontecimiento a escala nacional, provocó el cierre de muchísimos pequeños negocios", lamenta Zbigniew Graczko, proprietario de un pequeño comercio de alimentación en Ruda Slaska.

Las diversas municipalidades compitieron -bajando los impuestos locales- para atraer a las grandes cadenas comerciales, con la esperanza de que crearían nuevos empleos dentro del sector de servicios, no en la "industria sucia". Pero fue sólo una ilusión. Cada nuevo supermercado hizo desaparecer cientos de empleos en los pequeños comercios. Además, esas cadenas violan tranquilamente el código de trabajo 7 y pagan sueldos que no superan el salario mínimo.

Sin embargo, la instalación de centros comerciales tuvo su importancia, pues influyó... en la tradicional religiosidad de la gente de Silesia. El catolicismo sigue apareciendo como el último refugio en caso de dificultades, pero la misa dominical se ve perjudicada por la nueva costumbre de salir de compras. Fue para hacer frente a ese desafío que la Iglesia abrió una capilla en el mayor centro comercial de esa región de Europa, el Silesia City Center de Katowice (240 comercios), donde los domingos se puede asistir a misa antes o después del shopping.

 Catástrofe en la Feria

 Desde hace décadas, la cría de palomas forma parte de la tradición obrera de la región. Esa pasión permite romper la rutina de los familoks 8, olvidarse del ambiente gris de las ciudades y evadirse de un trabajo agotador. El pasado 28 de enero, el pabellón de la Feria de Katowice, donde se realizaba en Foro Internacional Colombófilo, se derrumbó. El techo no soportó el peso de la nieve. En total murieron 65 personas, mientras decenas quedaban heridas. "Esa catástrofe simboliza la verdadera cara del capitalismo polaco que vivimos en Silesia; la búsqueda rápida de ganancias máximas, sin pensar en la gente", comenta Jan Czarski, periodista de Katowice.

La Feria Internacional de Katowice había sido fundada por una empresa estatal, pero a partir de 1989 fue retomada por empresarios locales vinculados con las autoridades. Luego de la catástrofe, los dirigentes de la Feria reconocieron que habían dejado de sacar la nieve del techo por falta de dinero. Pero en 2005 sus ganancias rondaron los 3 millones de zlotys. Para colmo, no se había realizado la verificación técnica anual, que era obligatoria. En cuanto al pabellón mismo, no se sabe quién lo edificó: los sucesivos constructores se pasan la responsabilidad unos a otros y muchos de ellos han dejado de existir hace ya bastante tiempo.

Jan Czarski no oculta su enojo: "Estamos frente a un caso típico de apropiación de las riquezas estatales por parte de la burguesía local, ayudada no por la mano invisible del mercado, sino por sus vinculaciones con las autoridades. Aquí tenemos ejemplos muy concretos de dilución de responsabilidades, falta de controles, posible corrupción, violación de las normas de seguridad... Pero, de no haber sido por el accidente, ¿acaso alguien habría tratado de saber qué pasaba en la sociedad anónima llamada Feria Internacional de Katowice? ¿Fue culpa de la nieve? La nieve, como siempre, no hizo más que caer".

No lejos del lugar de la catástrofe se halla el Rebel Bar de Chorzow, que se llena de jóvenes cada vez que uno de ellos regresa de Occidente. El que vuelve paga las copas, y corren ríos de cerveza y de whisky... "La mitad de mis condiscípulos trabaja en el exterior, sobre todo en Londres", explica Piotr Wolski, que en 2000 se diplomó en Ciencias Políticas en la Universidad de Silesia. Una de las víctimas del atentado del tren subterráneo de Londres, en julio de 2005, era originaria de Chorzow y trabajaba en la capital británica para financiar sus estudios.

Entre los más jóvenes, la meta más popular es Irlanda. "Trabajando en las líneas de alta tensión podría ganar bastante, como para ahorrar algo y llevar una vida normal. Con los sueldos polacos, en mi oficio, sería impensable", suspira Maciek, quien regresa de Dublín varias veces por año para ver a su compañera e hijo, que lo esperan en Chorzow.

Una revolución educativa precedió a esa emigración masiva. En la década de 1960 sólo el 9% de los mineros quería que sus hijos estudiaran. Hoy en día, más de la mitad lo desea. La voivodie (región) cuenta actualmente con veintisiete escuelas superiores, que albergan a más de 150.000 estudiantes. Un potencial enorme que, lamentablemente, se pierde en las obras de construcción en Londres y en Dublín.

 "No voy a huir"

 Esa situación se debe también a la proliferación en las ciudades de Silesia de barrios donde la gente tiene miedo de ir y donde la pobreza deja sin esperanzas a sus habitantes. En Zabrze, Ruda Slaska, Bytom, muchos viven del asalto a los trenes de carbón, mientras que una gran cantidad de niños se dedican a juntar metales en las fábricas abandonadas y desoladas...

En el otro extremo está la Silesia de los que triunfaron. Los centros de Katowice o de Gliwice se parecen cada vez más a las ciudades de Occidente: comercios de lujo, pubs a la moda, barrios protegidos por altos muros y por empresas de seguridad. "Es la expresión de la segregación social que se está desarrollando rápidamente aquí. El sistema no obliga a los ricos a tomar en cuenta a la sociedad en su conjunto. Lo único que les preocupa es la ganancia. Es uno de los defectos de este sistema", notaba ya hace algunos años el profesor Jacek Wódz 9.

A pesar de todos esos peligros, Silesia tiene un enorme potencial. La modernización de la industria permitiría que el sector de servicios se desarrolle sin problemas. Aquí se cruzan las vías de comunicación entre Oriente y Occidente, entre el Norte y el Sur. "Son también sus habitantes los que hacen la fuerza de esta región", precisa Robert Binias, jurista y músico del grupo de hip-hop Hasiok, que junto a sus amigos creó la asociación Silesia Abierta. Y añade: "Queremos probar que es un error abandonar esta región abierta a otras culturas y que merece ser promovida en el mundo". Una de las canciones del grupo Hasiok dice: "No dan ganas de vivir en mi familok, en mi familok negro ya no espero nada / pero no voy a huir".

  1. Un euro equivale a 3,9 zlotys.
  2. "Trzeba zrobi porzde " (Hay que poner orden), Nowy Przemys, Katowice, junio de 2006.
  3. El día de Santa Bárbara -patrona de los mineros-, llamada Barbórka, se celebra la fiesta anual de esos trabajadores.
  4. Encuesta Pentor, www.pentor.pl/43802.xml, 7-6-06.
  5. Zalozenia strategii rozwoju woj. slaskiego (Principios estratégicos para el desarrollo de la región de Silesia), establecidos bajo la dirección de Andrzej Klasik y Bogumi Szczupak, Katowice, 1999.
  6. "Slask sie zmienia... " (Silesia cambia...), Nowy Robotnik, Katowice, junio de 2005.
  7. Cf. Informe de la Inspección del Trabajo, Varsovia. www.bip.pip.gov.pl/pl/bip/px_spr_2003_zal_11.pdf
  8. Se llama familok a los edificios de departamentos de alquiler de mala calidad, construidos para alojar a los obreros a fines del siglo XIX y comienzos del XX.
  9. "Bez obywatelskiej solidarnosci" (Sin solidaridad cívica), Robotnik Slaski, Katowice, abril de 2000.

Atlantismo y euroescepticismo

Zalega, Dariusz

Estados Unidos tenía razón: “Polonia es nuestro mayor aliado en Europa”, afirmaban en enero pasado 1, durante su visita a Polonia, el secretario de Comercio Carlos Gutiérrez y el subsecretario de Estado para Europa y Eurasia, Daniel Fried. La política exterior de Varsovia siempre se inscribió en el triángulo Washington-Bruselas-Moscú, mostrando una solidaridad casi incondicional con alguna de esas tres capitales. Durante mucho tiempo fue Moscú; ahora es Washington.
La información según la cual Polonia puso a disposición de la CIA “prisiones secretas” 2 habla a las claras del nivel de colaboración existente entre Varsovia y Washington. Ya bajo el gobierno anterior, comandos polacos habían participado directamente en la invasión de Irak. El nuevo ministro de Defensa, Radoslaw Sikorski, vinculado al American Entreprise Institute 3, no sólo milita por el mantenimiento de las fuerzas de ocupación polacas en Irak, sino también por el envío de más soldados a Afganistán. Y, según indiscreciones provenientes de Washington 4, habría asegurado incluso que Varsovia estaría dispuesta a participar en un eventual ataque contra Irán. Polonia estaría además interesada en que se instalara en su territorio el escudo anti-misiles de Estados Unidos. Sin embargo, recientes declaraciones, más medidas, del viceministro de Defensa, Stanislaw Koziej 5, parecieran indicar que se estaría discutiendo el real interés de esa medida para la seguridad del país. Por otra parte, Koziej renunció a su cargo a fines de julio de 2006, a causa de divergencias... con su ministro sobre la gestión de las fuerzas armadas.
Cabe decir eufemísticamente que la relación de Varsovia con Washington carece de distancia. Pero no ocurre lo mismo en cuanto a sus relaciones con Bruselas. El gobierno de derecha presentó como uno de sus principales éxitos el hecho de haber “obtenido en arduo combate” (durante la cumbre de diciembre pasado) el lugar de principal destinatario de la ayuda europea. Pero el nuevo presidente polaco, Lech Kaczynski, contrariamente a su predecesor, Aleksander Kwasniewski, se opone al tratado constitucional que, a su entender, lleva a la Unión Europea hacia un modelo supranacional. En ese terreno, Kaczynski encontró un aliado en la persona del euroescéptico presidente de la República Checa, Vaclav Klaus.
Otro logro del que se enorgullece el nuevo jefe de Estado es haber obtenido de la jefa del gobierno alemán, Angela Merkell la garantía de que “Alemania desea mantener buenas relaciones con Rusia, pero (que) ello no se hará pasando por encima de los polacos” 6. En ese espíritu, Varsovia y Berlín insisten al unísono sobre la seguridad energética de Europa, en el contexto del oleoducto construido entre Rusia y Alemania a través del mar Báltico.
Porque acorde con una tradición de la política exterior polaca, la derecha en el gobierno mantiene relaciones más bien frías con Moscú. Tanto el conflicto entre Polonia y la Bielorrusia de Lukachenko, donde Varsovia apoya abiertamente a la oposición, como su respaldo a la “revolución naranja” en Ucrania, tenían un tono anti-ruso. “Los rusos son conscientes de que al tratar con nosotros lo hacen con un gobierno que no tiene por qué sentirse acomplejado”, declaró el presidente Lech Kaczynski 7; lo que no le impidió declararse dispuesto a entrevistarse con Vladimir Putin...

  1. Portal Spraw Zagranicznych (Portal de relaciones exteriores). Varsovia, 25-1-06.
  2. Informe del senador Dick Marty para la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, 7-6-06.
  3. El Instituto Estadounidense de la Empresa (AEI) es un think-tank del patronato republicano que obra a favor del libre mercado. Allí se maneja el Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense (PNAC) que redactó el programa de la presidencia de George Bush.
  4. “Kto poprze atak na Iran?” (¿Quién apoyará el ataque contra Irán?), Rzeczpospolita, Varsovia, 5-1-06.
  5. Polska Agencja Prasowa (Agencia polaca de prensa), Varsovia, 29-6-06.
  6. Telewizja Polska (Televisión polaca). Varsovia, 6-12-05.
  7. “Spotkanie moze jeszcze w tym roku” (El encuentro aún puede tener lugar este año), Rzeczpospolita, Varsovia, 21-2-06.


Autor/es Dariusz Zalega
Publicado en Edición Cono Sur
Número de ediciónNúmero 87 - Septiembre 2006
Páginas:23,24
Temas Ultraderecha, Estado (Política)
Países Polonia